Declaraciones del Comité Ejecutivo y Central del PCPE
- Paz, techo y trabajo: abajo el Régimen del 78. ¡LUCHEMOS POR EL SOCIALISMO! 12-10-2026
- En el capitalismo la vivenda nunca ha sido un derecho. Bajo una constitución burguesa y el régimen del 78, tampoco 10-10-2026
- Ni la vivienda, ni ningún derecho está garantizado dentro del capitalismo, gobierne quien gobierne. 30-09-2026
- El socialismo es la exigencia del momento histórico 26-09-2026
- Ante las concentraciones convocadas por Ceuta 06-09-2026
DESTACADO
Necesitamos ir de entierro
La entrega del petróleo venezolano a multinacionales extranjeras
La internacional fascista: granjas, bots, algoritmos y otras hierbas
Airbus y la lucha de clases

Una vez más, como casi siempre que se expresa abiertamente un conflicto entre la patronal y la clase obrera, quedan al descubierto las débiles costuras de la unidad sindical. En el conflicto de Airbus, esta fragilidad se ha manifestado con claridad desde el mismo inicio del conflicto: mientras UGT, CGT y ÚTIL —los sindicatos convocantes de la huelga— mantuvieron una línea firme, rechazando la oferta inicial de la empresa, CC. OO. mostró una mayor disposición al diálogo y a aceptar elementos de la propuesta patronal antes que el resto. Llegó incluso a sentarse sola con la dirección de Airbus para negociar, intentando alcanzar un acuerdo sin contar con la plantilla ni con el resto de sindicatos presentes en la multinacional. Ese intento de acuerdo bilateral entre la patronal y CC. OO. fue finalmente frustrado por la decisión de la asamblea de trabajadores.
En Airbus también están presentes otros sindicatos de menor peso —USO, SIPA, CSIF y algunos de carácter territorial, como los que actúan en Andalucía— que, aun sin tener una representatividad elevada, ejercen influencia activa en la dinámica interna.
El sindicalismo de fraternidad y concordia entre patronal y trabajadores, basado en una concepción derrotista de la lucha de clases, huye despavorido de la confrontación porque no comprende, o no quiere comprender, que es la batalla organizada de las masas trabajadoras la única capaz de arrebatar derechos al capital. Este modelo sindical, integrado en la lógica del pacto social, renuncia a la confrontación y actúa como freno de la combatividad obrera, sustituyendo la lucha por la negociación permanente y la subordinación a los intereses empresariales.
Desde una perspectiva marxista, esta actitud no es un simple error táctico: es la expresión de un sindicalismo domesticado, funcional al mantenimiento del orden capitalista. Al negar la centralidad de la lucha de clases, desarma políticamente a la clase obrera y la empuja a aceptar como “inevitable” cada retroceso, cada recorte y cada agresión del capital.
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- Escrito por Juan J. Sánchez
- Categoría: Movimiento Obrero
La geografía de una vileza ¿Cómo se fabrica la escasez desde una oficina en Washington?

Desde el inicio de la historia de enfrentamiento asimétrico entre EE. UU. y Cuba, la mentira ha sido el broquel utilizado por Washington para ocultar su voluntad de dominar a la Mayor de las Antillas, así como esconder la debilidad y la vileza de sus acciones.
En la Casa Blanca han puesto todo su empeño en ocultar las formas utilizadas de agresión económica, que incluyen el bloqueo, el cerco energético y financiero, el bioterrorismo, el robo de talentos, la emigración inducida, el sabotaje.
Aunque casi nunca se incluye en los análisis, la emigración inducida es un elemento fundamental de la agresión, sobre todo en los últimos tiempos. El país no solo pierde habitantes, sino que pierde capital humano en edades productivas y reproductivas, lo que compromete su capacidad de recuperación económica y su sostenibilidad social a largo plazo.
A pesar de que es harto conocido que el bloqueo es el eje central de la estrategia del llamado «cambio de régimen», han insistido por décadas en que no existe, que las duras condiciones en que viven los cubanos se deben al fracaso del «régimen».
Últimamente van más lejos, usan el recurso de decir que sí, que el «embargo» es real, pero el régimen lo usa como «coartada». Estamos ante una falacia de falsa dicotomía.
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- Escrito por Raúl Antonio Capote
- Categoría: Actualidad*
Salaria Kee O´Reilly

Nací en los Estados Unidos, en junio de 1911. Mi padre murió ese mismo año y mi madre se casó de nuevo y me dejó con una amiga en Akron, Ohio. Vivir allí fue todo un problema. Cuando me llevaban al teatro debía sentarme en una zona reservada. No comprendía por qué. Después del espectáculo no podía ir a comer a un restaurante, como el resto de la gente. En el trolebús los blancos no querían sentarse a mi lado.
Compraba el pan al mismo precio que los blancos pero siempre me atendían la última y envolvían mi pan en un papel malo y arrugado. Odiaba a los blancos. Ellos son todos así, pensaba. Sentía su desprecio y que me consideraban sucia y estúpida.
Cuando iba al colegio me llamaban “Nigger” y nadie se sentaba conmigo. Un día, regresé a casa y dije que no volvería jamás al colegio. Mi madre adoptiva me dijo que debía volver y aprender mucho,así podría educarme y nunca podrían quitarme lo aprendido. Volví, reprimiendo mis lágrimas por no poder jugar con nadie.
Sufrí rechazo académico por el color de mi piel, hasta que en 1930 ingresé en el Harlem Hospital School of Nursing de Nueva York y logré graduarme como enfermera en 1934.
En 1935 ya en el Partido Comunista de los Estados Unidos (CPUSA), integro el grupo de enfermeras de Harlem y realizo mi primera tarea internacionalista en ayuda del pueblo etíope tras la invasión por los fascistas italianos. Luego me uní a la American Medical Brigade.
Llegué a España en abril de 1937 con otras 12 enfermeras. Quería luchar contra los fascistas. Mi primer destino es el hospital de Saelices, luego el hospital para las Brigadas Internacionales habilitado en el antiguo colegio marista de La Merced en Murcia. Lo que veo en España no son negros oprimidos, sino blancos, obreros y campesinos que trabajaban para aquellos que ahora les hacen la guerra, una guerra exterminadora. Cuando comparo España con mi patria veo aquí lo mismo que allí. De un lado, los trabajadores de la España republicana y del otro, los fascistas.
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- Escrito por Ana Muñoz
- Categoría: Mujer nueva
Con la Iglesia hemos topado

A la pregunta de por qué la Iglesia Católica mantiene una relación privilegiada con el Estado español, la Inteligencia Artificial, ese invento que dicen beneficioso para unas cosas y pernicioso para muchas otras, responde sin titubear: “porque existen razones históricas ancestrales y acuerdos legales que así lo acreditan”. Concretamente, precisamos nosotros, porque desde la unificación religiosa de los Reyes Católicos en el siglo XV, los concordatos de 1851-1953 y los tratados vigentes firmados en 1979, esa institución eclesiástica, al igual que hizo su mentor de El Pardo, lo dejó “todo atado y bien atado”.
Cuando el 19 de octubre de 1469 se consumó en secreto en Valladolid el matrimonio entre la reina Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, la fe católica que les animaba fue impulsada como el elemento cohesionador del nuevo Estado. Decisión que derivó en la creación del Tribunal de la Inquisición en 1478, la unificación religiosa forzosa (expulsión de judíos y moriscos), la persecución implacable de minorías y el fortalecimiento absoluto del poder monárquico. Bases que trajeron como consecuencia el pacto entre la Iglesia Católica y el Estado. Un vínculo consolidado posteriormente con los concordatos de 1851 y 1953, y finalmente, en 1979, con los tratados vigentes en nuestros días, firmados en plena y humillante transición política. Una alianza que pese a conceptuar la aconfesionalidad del Estado español en la Constitución de 1978, especificando en su artículo 16.3 que “ninguna confesión tendrá carácter estatal”, sigue, sin embargo, manteniéndose de manera tangible hasta hoy. Pero antes de referir las consecuencias prácticas sobre aquellas sociedades, examinemos lo qué significan esos leoninos acuerdos internacionales en beneficio del catolicismo hispano.
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- Escrito por José L. Quirante
- Categoría: Actualidad*
Necesitamos ir de entierro

Muertos por aquí, minusválidos por allá, desamparados y hambrientos por otro lado... y el monstruo sigue gozando de todas las desgracias que una gran mayoría de la población mundial sigue padeciendo.
Insensibles ante las planificadas desdichas, sigue mostrando su impúdica alegría ante las cámaras, utilizadas con saña para su masiva difusión por medios y redes: la soldado-pigmeo norteamericana en la prisión iraquí de Abu Ghraib arrastrando a un miliciano desnudo, atado como si fuese un perro; miserables soldados sionistas sobre cadáveres descuartizados de la resistencia palestina; el ministro de esa bestia que atiende al nombre de Netanyahu, haciendo alarde de la capacidad criminal de ese grupo de mercenarios asesinos... solo el alcohol y la droga pueden explicar esos comportamientos de cobardes operando para el imperio. Solo el miedo que les acompaña puede interpretar las desgarradoras imágenes.
Este artículo no insiste en explicar la crisis estructural del capitalismo, ni la imposibilidad de la recuperación de la tasa de ganancia. Procura proporcionar sucintamente las náuseas que provocan esas y otras imágenes en un cuerpo construido y desarrollado evolutivamente para elaborar y gestionar socialmente los bienes materiales que necesita la humanidad. Bienes de la canasta básica que cada vez están más alejados de su adquisición para los sectores que, profusamente, son cada vez más y mayores.
Nos encontramos, pues, ante elementos de la cotidianeidad que son parte sustancial de la guerra imperialista, que viene adoptando distintos modelos en diferentes frentes en el momento histórico que estamos viviendo. Anteriormente, sobre todo desde el siglo XIX hasta mediados del XX, se han buscado proyectos desde la hegemonía política del momento para “forzar” una paz eterna por eliminación de sus oponentes o enemigos.
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- Escrito por Víctor Lucas
- Categoría: Internacional*
Morir de calor: otra cuestión de género y de clase

Morir de calor no se debe solamente a las temperaturas extremas. Las consecuencias del calor también tienen clase social y rostro de mujer. La crisis climática está agravando unas desigualdades que ya existían y que determinan quién puede protegerse de las altas temperaturas y quién queda más expuesta a sus consecuencias.
Las mujeres mayores que viven solas representan uno de los perfiles de mayor vulnerabilidad. A unos ingresos generalmente inferiores se añade el hecho de que muchas perciben pensiones de jubilación o viudedad más bajas que las de los hombres. En hogares donde existe un único ingreso, afrontar el coste de la energía, mejorar el aislamiento de la vivienda o disponer de sistemas de refrigeración puede resultar imposible. La pobreza energética alcanza especialmente a estos hogares y la mortalidad asociada al calor extremo afecta de manera desproporcionada a las mujeres.
Esta desigualdad económica se encuentra estrechamente relacionada con las condiciones de la vivienda y del entorno. Buena parte de las personas con menores ingresos son mujeres y residen en edificios antiguos, deficientemente aislados y situados en barrios densamente urbanizados, donde escasean los espacios verdes. Las llamadas islas de calor urbanas convierten determinados barrios en auténticas trampas térmicas durante los episodios de temperaturas extremas. Mientras algunas familias pueden recurrir al aire acondicionado, mejorar sus viviendas o incluso desplazarse temporalmente a lugares más frescos, otras deben elegir entre refrigerar su casa y asumir una factura energética que no pueden pagar o morirse de calor. La pobreza energética alcanza casi el 39% en hogares donde vive una mujer sola mayor de 65 años y el impacto de la mortalidad por calor extremo en las mujeres es un 56% superior al de los hombres.
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- Escrito por Àngels Grau
- Categoría: Mujer
La entrega del petróleo venezolano a multinacionales extranjeras

Delcy Rodríguez con Chris Wright, secretario de Energía estadounidense.
Entre finales de agosto y septiembre se han venido anunciando una serie de “acuerdos” petroleros para la explotación de los recursos soberanos de Venezuela, en los cuales intervendrán diferentes empresas internacionales: principalmente estadounidenses, pero también europeas. El que anunció Donald Trump a bombo y platillo es el de North American Blue Energy Partners (NABEP), una sociedad mercantil de la cual el Estado yanqui tiene el 35 % de las acciones, a través de la Oficina de Capital Estratégico del Departamento de Guerra. Posteriormente, Delcy Rodríguez declaró también su intención de ir firmando más “acuerdos” con otras grandes multinacionales, como las estadounidenses Chevron y ExxonMobil, la española Repsol, la italiana Eni, la británica BP y la británico-holandesa Shell, entre otras. Mientras se escriben estas líneas, se ha anunciado uno con la francesa Total Energies.
Estos contratos vienen posibilitados por la alteración unilateral que, a finales del mes de enero, realizaron la “presidenta encargada” Rodríguez y su equipo transitorio sobre la Ley Orgánica de Hidrocarburos venezolana, sin ningún tipo de consulta acerca del respaldo obrero y popular (o no) a una medida tan crítica para la economía y el desarrollo del país… y tan solo cuatro semanas escasas después del bombardeo del ejército yanqui contra Caracas, el secuestro del legítimo presidente bolivariano Nicolás Maduro y de la diputada Cilia Flores, así como el asesinato de alrededor de un centenar de personas, civiles y militares, incluyendo 32 internacionalistas cubanos.
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- Escrito por Fernando
- Categoría: Internacional*
La internacional fascista: granjas, bots, algoritmos y otras hierbas

Hay una vieja ilusión que identifica las redes sociales con un espacio neutral donde millones de individuos expresan libremente sus opiniones y donde, de manera espontánea, se manifiesta la voluntad política de los pueblos. No es así. Detrás de una parte cada vez más importante del debate político digital existen intereses económicos concretos, estructuras organizadas y tecnologías capaces de fabricar, amplificar y dirigir estados de opinión.
No estamos ante una simple evolución tecnológica de la propaganda tradicional. Estamos ante algo cualitativamente diferente: la posibilidad de intervenir de manera permanente, individualizada y masiva sobre la percepción política de millones de personas. Granjas de bots, cuentas automatizadas, ejércitos de perfiles falsos, campañas coordinadas, algoritmos de recomendación, segmentación de usuarios y sistemas de inteligencia artificial forman hoy parte de un nuevo arsenal de dominación política.
Y este arsenal choca con la concepción caduca del Estado Nación. Una parte de las grandes fortunas, corporaciones tecnológicas, fondos de inversión, grupos mediáticos y organizaciones vinculadas a la extrema derecha internacional han comprendido perfectamente sus posibilidades. El algoritmo no necesita tener ideología. Basta con que tenga propietario y actuará conforme a sus intereses de clase.
Cuando observamos simultáneamente fenómenos políticos aparentemente desconectados en diferentes países, empiezan a aparecer elementos comunes: discurso contra la inmigración, demonización de la izquierda, desprecio por las organizaciones obreras, nacionalismo agresivo, conspiracionismo, ataque a los servicios públicos, reivindicación de una autoridad política fuerte ...
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- Escrito por Kike Parra
- Categoría: Actualidad*
La guerra Permanente

En el capitalismo la paz es imposible, cualquiera que diga lo contrario, o nos miente, o se miente a sí mismo. Se parafrasea mucho la famosa cita de Clausewittz de la guerra es la continuación de la política por otros medios, y al margen de las múltiples interpretaciones, generalizaciones y manoseos varios, por de pronto nos vale decir, que la guerra no es un instrumento político, es el motor político central del modo de producción capitalista. Sea cual sea la forma política legitimadora, liberalismo clásico, neoliberalismo, autoritarismo, socialdemocracia, fascismo, etc, la guerra, en el sentido de violencia armada y organizada por el estado contra los pueblos, es su razón de ser. Más que ser la continuación de la política, la política es el instrumento de la guerra con el que marcar los tiempos y lugares en los que desplegar sus prácticas extractivistas y explotadoras.
Recientemente se cumplían 25 años del 11s, como decían los medios, el atentado que lo cambió todo. Quizá eso sea decir mucho, aunque sin lugar a dudas fue un cambió cualitativo en cuanto al aumento del control social. No solo fue más guerra, también fue la coartada perfecta para vigilar y controlar a las poblaciones del privilegiado mudo occidental, esa aristocracia obrera mundial que disfrutaba, hasta los años 2000, de una vida más acomodada, y cuyos derechos y bienestar iban a ser cercenados en las próximas décadas. La liquidación de la sanidad, la educación, los servicios públicos, las pensiones, exigía un control sin precedentes que la nueva era digital brindaba. Como dato, Palantir technologies se funda a raíz de estos acontecimientos. El caso es que las guerras de los 90 no eran suficiente para alimentar el poderoso complejo financiero-militar y garantizar la pax amiracana. Se necesitaba que la guerra abriera un escenario superior capaz de satisfacer sus demandas, así empezó la llamada guerra contra el terror. El ex general y ex comandante de la OTAN, Wesley Clark explicaba como ya en ese momento había informes sobre los países a intervenir militarmente en la siguiente década, empezarían por Irak, seguirían por Libia, Siria.. y terminarían en Irán.
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- Escrito por Eduardo Uvedoble
- Categoría: Actualidad*












