A instancias de la Policía Local del Ayuntamiento de  Jumilla (PSOE), miembros de la Plataforma de Pensionistas de Jumilla han sido multados con 300€ cada uno por la Delegación del Gobierno en Murcia acusándoles de organizar y participar en una concentración no comunicada infringiendo la Ley de Seguridad Ciudadana.

El camarada José Antonio y nuestro compañero Blas, son víctimas de una legislación restrictiva hasta el extremo de los derechos y libertades que ellos mismos ganaron con su lucha contra el franquismo y la burguesía durante la Dictadura y en los primeros años tras la muerte del tirano.  En 2018 es otra vez esta generación de luchadores y luchadoras quienes nos muestran que el único camino para defender y reivindicar lo que es nuestro es la lucha.

Su movilización por la defensa de las pensiones públicas son un ejemplo y una referencia inequívoca que marca el camino que necesariamente hay que transitar si queremos salir del espiral de explotación y sometimiento que nos impone la dictadura del capital.

"El Estado es una máquina destinada a la opresión de una clase por otra, una máquina llamada a mantener sometidas a una sola clase todas las demás clases subordinadas"

Vladimir Ilich "Lenin", Acerca del Estado (1919)

El pasado 2 de agosto, el nuevo ministro del interior, Fernando Grande-Marlaska, decidió el cese de Manuel Sánchez Corbí como jefe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, tras unas declaraciones de este último, en el que  comunicaba "el cese de las actividades" de esa unidad al haberse "agotado los fondos reservados", alegando una “pérdida de confianza”, al haber realizado estas decisiones de forma unilateral.

El que hasta ahora fuera jefe de la UCO trabajó durante 25 años en Euskal Herria, y fue condenado en 1997 a cuatro años de cárcel y seis de inhabilitación por torturar al miembro de ETA, Kepa Urra. No obstante, el Supremo le redujo la pena un año después, y en 1999 el Gobierno de José María Aznar le indultó.

¡Oh vergüenza! ¿Dónde está tu rubor? (Hamlet, Shakespeare)

“Unas familias se dedican a fabricar bombas y metralletas para unos asesinos en serie a cambio de una importante mensualidad, a sabiendas que sus patrones las utilizan para matar cada día a decenas de familias pobres”.

Sí, lo más grave, no es que un régimen como el saudí utilice las armas que le venden en la matanza indiscriminada de los civiles (sólo en el mes de agosto, mataron a 62 niños yemeníes, dejando mutilados a un centenar), ni si quiera lo es que unos gobiernos “democráticos” participen, directa o indirectamente, en estos crímenes. Lo incomprensible es: 1) que parte de la clase trabajadora, a cara descubierta, defienda este trabajo, convirtiéndose además en un peligroso “grupo de presión” al estilo de la banca o las compañías de armas, y 2) que los partidos políticos y sindicatos progresistas le hagan a este sector el seguidismo, y haciéndose víctimas condenadas a un destino divino inalterable, se justifiquen con argumentos torpes como: “lo sentimos, pero tenemos que elegir el “pan” en vez de “paz” o “si no lo hacemos nosotros, lo harán otros”. ¿Dónde está esta “vanguardia” que guíe a los trabajadores, proponiendo alternativas a un capitalismo salvaje que se mantiene explotando y armando a los pobres de unos países para que exploten y maten a los desheredados de otros? ¿Dónde está la “solidaridad internacional de los trabajadores” para desmantelar las alianzas formadas entre las élites mundiales? ¿Se han sucumbido al lema individualista del capitalismo más salvaje de “sálvese quien pueda”? Postura además de mezquina, inquietante. Han olvidado que el problema de empleo en el capitalismo es estructural, y surge por la sustitución de mano de obra por maquinaria y la estrategia de los empresarios en mantener un ejército de parados para bajar los salarios, provocar luchas en el seno de la clase obrera para hacerse con los pocos empleos que ofrecen, y así dividirlos, debilitarlos.

El Secretariado Político del Comité Central del Partido Comunista de los Pueblos de España, denuncia con contundencia la aceptación por una parte del movimiento obrero de nuestro país de la falsa dicotomía bombas o paro que a diario nos hace el Capital y que en los últimos días ha sido actualidad a cuenta del contrato de unas fragatas de guerra para la marina saudí. Los trabajadores y trabajadoras no podemos permitir que con nuestro trabajo se mate a nuestro hermanos y hermanas de clase como hace a diario el ejército de la tiranía saudí con el pueblo yemení

Ellos, los capitalistas y su Estado burgués gestionado por los partidos del sistema no dudarán jamás en hacer negocio con la muerte de inocentes. Hoy es Yemen la noticia, pero también lo es Siria, Palestina, Libia y tantos y tantos países donde las armas fabricadas por el capital asesinan a diario a miles de personas inocentes. Nosotros/as, no, nuestra clase es diferente y se fundamenta en el Internacionalismo y la lucha por la Paz como factores intrínsecos a nuestra realidad. Cuando luchamos con conciencia de nuestras necesidades, no solo no nos dividen las fronteras, sino que nos une la posición en la producción y la necesidad de vender nuestra fuerza de trabajo a diario a quienes nos explotan aquí o allá.

Queremos trabajo con derechos, pero ni podremos aceptar nunca que nuestro sudor se manche con la sangre de inocentes, ni aceptaremos jamás que se nos utilice como ariete de las necesidades del complejo militar industrial. Si así lo hiciéramos seríamos como aquellos que antes de mandar a sus hijos a matar y a morir a la guerra, se felicitaban por los miles de puestos de trabajo que la fabricación de armamento generaba en el III Reich.

Ni una mala palabra, ni una buena acción. Esta frase que hizo suya el periodista deportivo José María García podría definir al nuevo gobierno de la vieja socialdemocracia capitaneada por Pedro Sánchez.

¿Acaso alguien pensó por un momento que el PSOE de Pedro sería distinto al de José Luis o el de Felipe?

El papel histórico de la socialdemocracia no ha variado un ápice en su cometido actual. Todavía  el PSOE mantiene algo de crédito entre cierto sector de la clase obrera (eso sí, cada vez más derechizada y con menos conciencia de clase). Este pose de «izquierda», facilita que determinadas medidas que podríamos considerar «impopulares» si se plantearan desde las filas de la derecha tradicional, parezcan otra cosa dictadas por el gobierno de la rosa y el puño.

Entrevista para el Unidad y Lucha de Edurne Goikoetxea y Alfredo Urkijo,, madre y padre de una de las encausadas en caso Alsasua y miembros de la asociación "Altsasuko Gurasoak" (Madres-Padres de Alsasua)

Este 9 de septiembre, conmemoramos el 70 aniversario de la fundación de la República Popular Democrática de Corea (1948-2018). De este modo, el Estado Socialista coreano, se convierte en la experiencia de construcción socialista más longeva de la historia, superando al periodo de construcción socialista en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), que se extendió por más de 69 años, entre los años 1922 y 1991.

La proclamación de la RPDC como estado soberano el 9 de septiembre de 1948, nace como culminación de la necesidad del pueblo coreano de afianzar su proceso revolucionario, iniciado décadas atrás durante el periodo de lucha contra el brutal régimen colonial del Imperio de Japón (1905-1945) y de la necesidad de recuperar su identidad como pueblo, una identidad que fue radicalmente exterminada por los imperialistas japoneses.

Rueda de prensa I. Quim Boix Lluch, Presidente Secretario General de la (UIS) Unión Internacional de Sindicatos, de Pensionados y Jubilados de la (FSN) Federacion Sindical Mundial. Sede en Atenas

 

LA EXHUMACIÓN DEL FASCISTA ASESINO FRANCISCO FRANCO, 43 AÑOS DESPUÉS, NO RESUELVE LA ESTAFA DE LA PRIMERA TRANSICIÓN NI LEGITÍMA A LA DICTADURA DEL CAPITAL EN ESPAÑA BAJO SU ACTUAL FORMA DE MONARQUÍA PARLAMENTARIA

El gobierno de Pedro Sánchez pretende legitimarse en su calidad democrática con la exhumación del cadáver de Francisco Franco, retirándolo del Valle de los caídos, y trasladándolo “a un lugar digno”. Ese “digno” solo se debería interpretar como “digno de un golpista asesino”, si es que hablamos de democracia.

Esta iniciativa del gobierno socialdemócrata-liberal responde también a una finalidad de mayor alcance, colocándola simbólicamente como la escenificación del fin de la Primera Transición y, con esto, adentrar el poder de la burguesía española en un nuevo escenario de estabilidad; estabilidad que ya no le aporta esa maltrecha Transición iniciada, precisamente, a la muerte del criminal dictador que regó de sangre todos los pueblos de este país.

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