Declaraciones del Comité Ejecutivo y Central del PCPE
- El imperialismo desata la guerra total contra la humanidad 22-03-2025
- Comunicado del PCPE sobre las matanzas indiscriminadas en Siria 10-03-2025
- Se agita el avispero imperialista 23-02-2025
- Llegó la barbarie, ¡luchemos por el socialismo! 14-02-2025
- Con la resistencia de los pueblos hasta la victoria final 21-01-2025
DESTACADO


No seremos espectadores de la barbarie

Imperialismo y “marxismo occidental”: un diálogo imprescindible. (V)

Imperialismo y “marxismo occidental”: un diálogo imprescindible. (IV)
La única alternativa es la República Socialista
Estamos viviendo el auge del fascismo. Un auge que ya se había dado durante los años 30 del siglo XX, pero que sigue pasando inadvertido por parte de una mayoría social anestesiada y que carece de una referencia inequívoca capaz de organizar a las masas hacia la toma del poder. Es llamativo que cada año surjan decenas de productos culturales que critican los regímenes fascistas del pasado, especialmente a través del cine; y, al mismo tiempo, sus consumidores no puedan establecer paralelismos. Pero esto tiene una razón de ser: los productos culturales financiados por las instituciones burguesas nunca van a situar el fascismo como una forma específica de su propio modelo de producción.
De hecho, este es uno de los grandes peligros del movimiento memorialista promovido por el reformismo: la fetichización del pasado que dificulta la comprensión del momento histórico presente. La única manera para superar el anquilosamiento de la memoria histórica es utilizarla como herramienta para identificar las raíces de nuestra clase antagónica, especialmente su vanguardia,. Si se tiene en mente que el fascismo es «la dictadura terrorista abierta de los elementos más reaccionarios, más chovinistas y más imperialistas del capital financiero» (Dimitrov), podemos comprender rápidamente por qué el imperialismo (especialmente Estados Unidos, aunque no solo) ha financiado este tipo de regímenes en el mundo.
- Detalles
- Escrito por Gabi
- Categoría: Actualidad*
Imperialismo y “marxismo occidental”: un diálogo imprescindible. (V)
GR: No podría estar más de acuerdo con la importancia de evitar los enfoques no dialécticos del marxismo occidental, que fomentan tanto la celebración acrítica como la condena total. La crítica dialéctica evita esta dicotomía reduccionista al dilucidar las contribuciones del marxismo occidental, así como sus limitaciones, al tiempo que ofrece una explicación materialista de ambas. El objetivo general de una crítica de este tipo es promover el proyecto positivo del marxismo universal e internacional, que puede ponerse de relieve con mayor claridad y desarrollarse aún más superando las perversiones del marxismo que son, en cierto nivel, un subproducto de la historia del imperialismo. La razón principal para identificar los problemas de esta tradición, entonces, no es en absoluto caer en la denuncia exhaustiva o la grandilocuencia teórica, sino aprender de sus limitaciones y superarlas pasando a un nivel superior de elucidación científica y relevancia práctica.
Esto es precisamente lo que Marx y Engels hicieron en sus críticas a la filosofía dialéctica, la economía política burguesa y el socialismo utópico (para citar los tres componentes del marxismo astutamente diagnosticados por Lenin). La crítica dialéctica se ocupa de una Aufhebung teórica y práctica, en el sentido de una superación que integra todos los elementos útiles de aquello superado.
La evaluación dialéctica del marxismo occidental incluye, como se mencionó anteriormente, un análisis de la amplitud de su campo ideológico y las variaciones que lo atraviesan, que pueden representarse de diversas maneras, como por ejemplo en términos de un diagrama de Venn de los Cuatro Retiros. Este trazado del campo ideológico objetivo debe combinarse con una explicación matizada de las posiciones subjetivas dentro de él y sus variaciones a lo largo del tiempo. Es precisamente el análisis conjunto de las complejidades del campo ideológico y las especificidades de las posiciones subjetivas dentro de él lo que nos proporciona una explicación más completa y refinada del marxismo occidental como una ideología que se manifiesta diferencialmente en proyectos subjetivos con sus propias morfologías específicas. Esto es lo opuesto a un enfoque reduccionista que intenta reducir la totalidad de las posiciones de los sujetos a una ideología única y monolítica que las determina mecánicamente.
- Detalles
- Escrito por Otros Medios: Observatorio de la Crisis. Autores: Jhon Bellamy Foster y Gabriel Rockhill
- Categoría: Batalla de ideas
No seremos espectadores de la barbarie
Editorial Abril 2025
Cuando la sucesión constante de acontecimientos supera cualquier previsión, y en el campo del imperialismo se generaliza la acción de los diversos actores que nadan en la misma charca con propósitos muy similares, la mayor responsabilidad de las organizaciones comunistas es intervenir con decisión para lograr convertirse en actores trascendentales en el devenir histórico; en sujetos políticos con voz propia y con capacidad para interpretar y transformar la realidad, contra las imposiciones mediáticas y el discurso hegemónico.
Asumir esta tarea que ha de estar siempre en desarrollo, que no puede cesar nunca porque no existen fórmulas que sirvan para todo en cualquier momento, exige un uso riguroso de las herramientas científicas del materialismo histórico y dialéctico, para identificar correctamente todos los factores que convierten en crucial el tiempo histórico actual.
Una labor que ha permitido situar en el vértice de todos los acontecimientos trascendentales que se dan a los más diversos niveles, la crisis general del capitalismo como el elemento determinante de todos ellos. Una crisis de carácter estructural que condicionada en lo fundamental por la caída tendencial de la tasa de ganancia, solo podrá ser superada mediante el avance a una sociedad socialista.
En este análisis, que solo es cuestionable desde la derrota de quienes aceptan la barbarie como algo inevitable, está marcada la responsabilidad que se asume al enfrentar un sistema decadente que, en el propósito último de sobreponerse a la crisis y tratar de perpetuar su dominación, solo puede ofrecer más explotación y violencia.
- Detalles
- Escrito por Editorial
- Categoría: Editorial
Imperialismo y “marxismo occidental”: un diálogo imprescindible. (IV)
GR: El marxismo occidental es un producto ideológico del imperialismo, cuya función principal es oscurecer u ocultar el imperialismo, al tiempo que se desvirtúa la lucha contra él. Me refiero al “imperialismo” en el sentido más amplio, como un proceso de establecimiento y aplicación de transferencias sistemáticas de valor desde ciertas regiones del mundo, es decir, el Sur Global, a otras (el Norte Global), mediante la extracción de recursos naturales, el uso de mano de obra gratuita o barata, la creación de mercados para la descarga de mercancías, y más. Este proceso socioeconómico ha sido la fuerza impulsora detrás del subdesarrollo de la mayoría del planeta y el hiperdesarrollo del núcleo imperial, incluidas sus industrias de producción de conocimiento. Dentro de los principales países imperialistas, esto ha dado lugar a una superestructura imperial, que se compone del aparato político-legal del Estado y un sistema material de producción, circulación y consumo cultural que podemos llamar, siguiendo a Brecht, “el aparato cultural”. Las industrias dominantes de producción de conocimiento en el núcleo imperial son parte del aparato cultural de los principales estados imperialistas.
Al afirmar que el marxismo occidental es un producto ideológico del imperialismo, quiero decir que se trata de una versión específica del marxismo que ha surgido dentro de la superestructura –y más específicamente del aparato cultural– de los principales estados imperialistas. Es una forma particular de marxismo que pierde contacto con la ambición universal del marxismo de dilucidar científicamente y transformar prácticamente el orden mundial capitalista. En mi próximo libro con Monthly Review Press, Who Paid the Pipers of Western Marxism? (¿Quién pagó a los gaiteros del marxismo occidental?), sitúo esta versión del marxismo dentro de la superestructura imperial y examino las fuerzas político-económicas que la han impulsado. Una característica notable es el grado en que la clase dominante capitalista y los estados imperialistas la han financiado y apoyado directamente.
- Detalles
- Escrito por Otros Medios: Observatorio de la Crisis. Autores: Jhon Bellamy Foster y Gabriel Rockhill
- Categoría: Batalla de ideas
Un llamamiento contra el revisionismo oportunista
La historia del movimiento obrero, de la lucha de clases, es una historia de lucha no solo contra la clase antagónica, la burguesía y su dictadura, sino también contra aquellos que se hacen pasar por amigos y aliados, pero que, desde dentro, buscan fraccionar, distorsionar y destruir el movimiento revolucionario del proletariado. Hoy, como en la época de Lenin, el revisionismo oportunista sigue siendo un aliado necesario para los intereses del capital y la amenaza más grave para los objetivos del proletariado y las masas trabajadoras. Es deber de todo marxista-leninista exponer, denunciar y combatir este cáncer, que se disfraza de "innovación" mientras traiciona la lucha de clases.
El revisionismo, como Lenin expuso incansablemente, es el intento de "revisar" el marxismo despojándolo de su esencia revolucionaria. Sustituye el materialismo dialéctico por el idealismo burgués, la lucha de clases por la colaboración de clases, y la dictadura del proletariado por el cretinismo parlamentario. El revisionista afirma "actualizar" el marxismo para adaptarse a las nuevas condiciones, pero en realidad capitula ante la hegemonía ideológica de la burguesía.
La batalla de Lenin contra el "socialismo evolutivo" de Bernstein y las vacilaciones centristas del renegado Kautsky dejó al descubierto la traición de quienes priorizan una "transición pacífica" sobre la ruptura revolucionaria, de quienes teorizan con la paz entre clases.
Hoy, el eurocomunismo, variante del revisionismo que no está muerta. Es una fórmula revisionista oportunista aplicada por quienes no dudan en cometer la más miserable de las traiciones al conjunto de las masas trabajadoras. El eurocomunismo, teoría ideológica que surge de las entrañas de la burguesía, tiene como objetivo combatir la construcción socialista en la URSS e intentar cerrar toda posibilidad revolucionaria en los países capitalistas europeos.
- Detalles
- Escrito por Juan J. Sánchez
- Categoría: Actualidad
Imperialismo y “marxismo occidental”: un diálogo imprescindible. (III)
GR: Esta cuádruple retirada constituye un repliegue de la realidad material hacia el reino del discurso y de las ideas. Es, por tanto, una inversión ideológica del marxismo clásico que pone el mundo patas arriba. La principal consecuencia política de esta orientación es el abandono de la complicada y a menudo contradictoria tarea de construir el socialismo en el mundo real. Las Cuatro Retiradas, que eliminan lo que Lenin llamaba el núcleo revolucionario del marxismo, alimentan así un repliegue de la tarea práctica primaria del marxismo, es decir, cambiar el mundo, no simplemente interpretarlo.
Para mantener un análisis dialéctico completo, es importante insistir en el hecho de que las Cuatro Retiradas y el abandono general del socialismo del mundo real no funcionan como principios mecánicos que determinen de manera reductiva todos los aspectos de cada discurso marxista occidental. Se trata más bien de características de un amplio campo ideológico que podría describirse en términos de un diagrama de Venn. Cada discurso específico puede ocupar posiciones bastante diferentes dentro de este campo ideológico.
En un extremo, hay discursos idealistas supersticiosos que han huido de todas las formas de análisis materialista en favor de diversas orientaciones “pos” –posmarxismo, posestructuralismo, posmodernismo, etc.– que son profundamente regresivas. En el otro extremo, hay discursos que se proclaman sólidamente marxistas y que se involucran, en cierta medida, con una versión racionalista del análisis de clase. Sin embargo, no comprenden la dinámica de clase fundamental que opera en el imperialismo y tienden a rechazar el socialismo del mundo real como un proyecto de construcción de un Estado antiimperialista en favor de versiones del socialismo utópicas, populistas o de inflexión anarquista rebelde (Losurdo diagnosticó perspicazmente estas tres tendencias en su libro sobre el marxismo occidental).
- Detalles
- Escrito por Otros Medios: Observatorio de la Crisis. Autores: Jhon Bellamy Foster y Gabriel Rockhill
- Categoría: Batalla de ideas
Nos quieren en guerra
Según se desvíen más fondos a unas partidas, menos serán los que se inviertan en otras. Es sencillo llegar a esta conclusión, además de tratarse de sencillas matemáticas son un argumento perfecto para que el sistema, a través de sus herramientas de manipulación, consiga centrar en ello la atención colectiva y eclipsar así el efecto de otras tantas consecuencias de sus actuaciones. Quieren que veamos la punta del iceberg y obviemos la inmensidad del resto. En esta tesitura a nadie se le escapa en qué lado está el Ejecutivo PSOE-SUMAR cuando de lo que se trata es de servir a los intereses del imperialismo. Un Gobierno que no quiere hablar de rearme, pero que pretende elevar extraordinariamente el presupuesto destinado a Defensa.Un Gobierno que, con boca pequeña, critica el genocida ataque contra el pueblo palestino mientras no duda en apoyar la farsa de los dos Estados, blanqueando el Estado sionista de Israel y facilitando el aprovisionamiento de armas para su ejército asesino. No, a nadie se le escapa que este Gobierno, el que se define como el más progresista de la historia, sea el mismo que se sitúa junto al fascismo en Ucrania. No nos engañan.
Sin lugar a dudas, se consolida el apoyo institucional a las guerras impuestas por los intereses del imperialismo, hasta el extremo de mostrarse cada vez más cercana la posibilidad de participar directamente en el conflicto armado. Y es este y no otro el motivo por el que la propaganda del sistema se afana en encapsular la información, en enfocar la crítica en torno a consecuencias meramente económicas. En muchos medios, incluso en los más afines al Gobierno, se están analizando los recortes que deberán asumir algunas partidas para afrontar el incremento del gasto logístico y militar en el que estamos inmersos. No vamos a negar la obviedad, es indudable que el efecto negativo que ya repercute sobre las políticas sociales es enorme, incluso devastador para los intereses de la clase trabajadora a medio y largo plazo, pero la realidad quedaría absolutamente sesgada si permanecemos ahí y no profundizamos. Otros medios, bien de manera interesada o bien por estar inmersos en el discurso impuesto, no entran en ello. Nosotros sí.
- Detalles
- Escrito por Javier Martorell
- Categoría: Actualidad
Amo y criado
Retrocedamos en el tiempo. Día: 28 de febrero, viernes, quizás por la mañana; Lugar: Despacho Oval de la Casa Blanca (Washington D. C.); Protagonistas: Por un lado, los fascistas Donald Trump y J.D. Vance, presidente y vicepresidente respectivamente del imperio yanqui, por otro lado, Volodomir Zelenski, patético dictador ucraniano de ideología nazi. ¿Motivo del urdido encuentro? Rubricar ante la tele y periodistas elegidos con lupa un acuerdo sobre la explotación de “minerales raros” en Ucrania como contraprestación por los más de 350.000 millones de dólares de apoyo militar suministrados por el Tío Sam al gobierno de Kiev durante tres años de guerra. Y lo que debió haber sido una reunión entre refinados aliados se convirtió súbitamente en un revelador, estridente y rastrero ajuste de cuentas. A las palabras del pelele Zelenski tratando a Putin de asesino, Trump, apuntándole insistentemente con el dedo índice, le espetó que en ese momento no tenía las cartas en su mano, que sin EE.UU perdería la guerra, y que, además, estaba jugando con la vida de millones de personas y con el estallido de la III Guerra Mundial, lo que aconsejaba llegar a un acuerdo de paz con Rusia. Finalmente, y para rematar la faena, el nuevo mandatario estadounidense le soltó que era irrespetuoso con su país, Estados Unidos, y que aún no le había dado las gracias por todo lo hecho en su favor. En ese instante Zelenski más blanco que el papel y con el vientre la mar de revuelto deseó que la tierra se lo tragara. Después, afirman doctos expertos, humillado y descompuesto por doquier se metió el rabo entre las patas y se las piró. ¡Homérico! En pocos minutos, y sin necesidad de sesudos debates, la propaganda occidental sobre el buen Zelenski y el malvado Putin estalló en mil pedazos ante los ojos atónitos de más de 8.000 millones de telespectadores. Y entonces quien quiso comprender, comprendió. Tanto sobre las razones verdaderas de la implantación en Europa de cabezas nucleares yanquis apuntando a Moscú como sobre el potencial bélico real del ejército ucraniano, pasando por quién quiere continuar la guerra y, sobre todo, por quién es el amo y quién el criado. Una insólita emisión televisiva de audiencia insuperable que, además, escenificó rotundamente el antes y el después de un capitalismo internacional en funesta mutación.
- Detalles
- Escrito por José L. Quirante
- Categoría: A contracorriente
Imperialismo y “marxismo occidental”: un diálogo imprescindible. (II)
GR: En sus dos libros sobre el tema, Anderson ofrece una explicación marxista occidental del marxismo occidental. Esto es, en mi opinión, precisamente lo que constituye los puntos fuertes y las debilidades ineludibles de su enfoque. Por un lado, ofrece un diagnóstico perspicaz de aspectos selectos de su orientación ideológica fundamental, incluyendo su retirada de la política práctica en favor de la teoría y su adopción del derrotismo político.
Por otro lado, nunca llega al meollo del asunto al situar el marxismo occidental, tal como él lo entiende, dentro de las relaciones sociales globales de producción (incluida la producción teórica) y la lucha de clases internacional. En definitiva, nos ofrece una explicación que no es rigurosamente materialista porque no se ocupa seriamente de la economía política de la producción, circulación y consumo de conocimiento, ni coloca al imperialismo en el centro de su análisis.
Desde un punto de vista marxista, más allá de su parodia occidental, no son las ideas las que impulsan la historia sino las fuerzas materiales. Por lo tanto, la historia intelectual, incluida la historia del marxismo como empresa teórica, debe situarse claramente en relación con esas fuerzas, aunque reconociendo, por supuesto, que la ideología funciona de manera semiautónoma respecto de la base socioeconómica.
Los intelectuales marxistas en Europa a fines del siglo XIX y principios del XX trabajaron a menudo fuera de la academia, a veces como organizadores políticos o periodistas, y tendieron a estar mucho más vinculados orgánicamente a la lucha de clases práctica de diversas maneras. Cuando se produjo la división en el movimiento socialista durante la Primera Guerra Mundial, algunos de esos intelectuales dieron la espalda al proletariado internacional y se alinearon, consciente o inconscientemente, con los intereses de sus burguesías nacionales. Otros, sin embargo, coincidieron con Lenin en que la única guerra que valía la pena apoyar era una guerra de clases internacional, claramente manifestada en la Revolución rusa, no la rivalidad interimperialista de la clase dominante capitalista.
- Detalles
- Escrito por Otros Medios: Observatorio de la Crisis. Autores: Jhon Bellamy Foster y Gabriel Rockhill
- Categoría: Batalla de ideas