Hace unos meses nos bombardearon a bombo y platillo por las tierras vascas de la nueva película que se estaba grabando por las calles céntricas de Bilbao: Gernika.

 

El calculadamente ambiguo lema “OTAN de entrada NO” del PSOE en 1981 dejó claro el valor de los compromisos de la socialdemocracia con el pueblo. Tras año y medio del gobierno a la valenciana constatamos que ese desprecio es compartido por la nueva socialdemocracia representada por Compromís, gobernando en el Consell junto al PSOE; Podemos, apoyándoles desde las Cortes Valencianas; o Esquerra Unida, compartiendo Gobiernos locales con dichas formaciones políticas.

Al igual que no se puede tapar la Luna con un dedo, una mentira es una mentira, por mucho que se repita hasta la saciedad. Lejos de la engañosa propaganda gubernamental, el año 2017 se caracterizará por la continuidad de la crisis capitalista.

Uno de los mantras más repetidos en la denominada “izquierda” de este país es el pesar por la falta de unidad de esa misma “izquierda”. Pero tras ese lugar común, que sin embargo muchos hombres y mujeres trabajadores de este país repiten de manera honesta porque ansían derrotar a su enemigo de clase, se esconde la manipulación del oportunismo más ramplón que una vez más aspira a situar a la clase obrera y a los sectores populares de este país al servicio de intereses ajenos. En ese contexto no es extraño quien reivindique el frente popular que ganó las elecciones de 1936 como un referente histórico de ese otro frente que con tanta frecuencia nos quieren vender hoy los oportunistas, el frente contra el partido popular. Y está es, a fin de cuentas, una de las principales claves con las que el oportunismo trata de sembrar la tergiversación y manipulación con la que anular y desmovilizar la lucha de la clase obrera, cuando quieren dar el cambiazo y hacer pasar un frente de la clase obrera como fue el frente popular de 1936, por un frente desclasado contra un partido, que por miserable que pueda ser, su defensa del capitalismo no es única y exclusiva, la mayor parte de esa “izquierda” que reclama unidad par sí misma, defiende igualmente el capitalismo.

Hace poco hablábamos del aumento del gasto militar por la adquisición de nuevos y nada baratos juguetitos para el ministerio de la guerra, perdón, quise decir de defensa. Acabado 2016 podemos cuantificar realmente ese gasto del Estado español y el destino de una nada desdeñable cantidad de millones.

En 2015 se aprobaban los Presupuestos Generales del Estado para 2016, concretamente el gasto militar previsto era de 5.787,89 millones de euros, 0,35% más que el año anterior. Pero entre pitos, flautas, aviones, helicópteros y demás instrumentos de destrucción masiva, el gasto del Ministerio, se incrementó unos 1.000 millones más, hasta 6.899,22 millones. Y lo peor… Lo peor es que ese gasto es la punta del iceberg, permanecen ocultos y dispersos en otras partidas numerosos gastos militares.

El Govern de Catalunya, con el President Puigdemont al frente, asegura que en septiembre se va a realizar un referéndum de independencia en Catalunya, de una forma pactada con el Estado o de forma unilateral. Es lo que se ha conocido como “O referéndum o referéndum”.

La decisión por parte del Gobierno catalán y sus aliados está tomada desde hace tiempo, y para ello está preparada y guardada bajo llave lo que se ha denominado la “Ley de transitoriedad jurídica” que deberá amparar la celebración del referéndum pese a la oposición del Estado y, en caso de que gane el sí a la independencia, ejercerla.

Desde UyL siempre se ha destacado que, cuando examinamos la realidad en la que vivimos, nos encontramos con la existencia de clases y con que la clase obrera siempre está en peores condiciones. Basta con ver lo que pasa en la Seguridad Social.

Por ejemplo, en el mes de octubre de 2010, la Inspección de Trabajo y Seguridad Social se persona en una obra para averiguar si se ha producido un grave accidente laboral de un albañil, trabajador de la subcontratista.

“Los americanos pueden estar en España mientras los rusos mantengan tropas en Checoslovaquia”. El secretario general del PCE en 1975, Santiago Carrillo, defendió así la presencia de las bases que por entonces tenía EEUU en suelo español, según un informe del espionaje de EEUU desclasificado esta misma semana por la CIA. El documento recoge además las críticas del líder del PCE a su homólogo portugués, Alvaro Cunhal, por su papel en la Revolución de los Claves y las consecuencias que pudiera tener en España.

En los días siguientes al fallecimiento de Fidel Castro, un representante del gobierno de la isla, contestando a un periodista sobre la cuestión del multipartidismo, dijo: “Nosotros eso ya lo tu-vimos en Cuba, y no funcionó”.

Miramos a la actual realidad española y no es difícil contestar lo mismo, sólo que en presente. En España hay un sistema multipartidista, y no funciona. Nada que ver con la democracia, nada que ver con las libertades, nada que ver con la justicia social, por muchos partidos que se puedan registrar.

La actualidad política nos ofrece de forma permanente, no ya solamente los casos de corrupción tan frecuentes, sino las continuas guerras internas en el seno de los partidos burgueses. Estos partidos son un tipo de organización donde, como parte de su misma naturaleza, fraguan grupos y camarillas que se enzarzan en disputas internas recurriendo a todo tipo de artimañas, zancadillas y traiciones. Quienes se reclaman como “nuevos partidos” no han tardado nada en protagonizar estas mismas prácticas.

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