Día tras día, vemos como el estado español asume de manera diligente sus “responsabilidades internacionales” para agredir a otros pueblos y su papel dentro del escalafón imperialista. La rapidez con la que España ha movilizado sus buques de guerra hacia el mar Negro es un claro aviso para navegantes del papel que pretende jugar el estado español en la OTAN y del carácter absolutamente lacayuno del gobierno del PSOE/UP hacia los EEUU.

En la misma sintonía, el gobierno de la socialdemocracia será el anfitrión de lujo de la Cumbre de la organización criminal OTAN en Madrid los días 29 y 30 de junio. No se ha escuchado ni un miserable “pero” por parte de los socios de gobierno a la celebración de este acto terrorista, más bien se ha escuchado un “si formamos parte de una organización internacional y tenemos obligaciones, es obvio que mientras formemos parte hay que cumplirlas” en palabras del Secretario General del PCE.

Ante esta convocatoria, las y los comunistas del PCPE y de la JCPE nos lanzamos a la ofensiva para convertir la denuncia de la celebración de la Cumbre de la OTAN en Madrid en una gran movilización, con capacidad de estructurar a lo largo del territorio diferentes espacios unitarios y de masas, con planes de trabajos concretos contra la celebración de la Cumbre, de la guerra imperialista y a favor de la paz y el desarme. Ya comienzan a darse las primeras reuniones y a constituirse algunos de estos espacios en Barcelona, Zaragoza, Madrid, Valencia, Tenerife, Las Palmas o Alacant.

La memoria colectiva iraquí está repleta de significantes de dolor y pérdida. Los últimos años no han hecho más que añadirse a las montañas de cuerpos y de escombros, y a sus significantes en un país devastado por décadas de dictadura brutal, sanciones genocidas y guerras.

La invasión anglo-estadounidense de 2003 (también conocida con su orwelliano nombre de «Operación Libertad Iraquí») desmanteló los restos del Estado iraquí agotado por guerras y sanciones. También provocó y normalizó la política del caos, la corrupción y las guerras civiles sectarias. El Estado Islámico de Iraq y de Levante (ISIL) no fue sino la consecuencia más reciente y visceral de aquella invasión. Aunque el repertorio simbólico y discursivo del ISIL indaga profundamente en el pasado lejano, su cordón umbilical se formó y nutrió en torno a 2003.

Los iraquíes no se han recuperado todavía de la violencia y el horror desatados por la aparición del ISIL, su ocupación de Mosul y otras ciudades en 2014 y la destrucción y masacres que dejó tras de sí. Ahora Mosul y otras ciudades y pueblos han sido liberados, pero cientos de miles de iraquíes continúan desplazados en campos lejos de sus ahora destruidos hogares. Las promesas de reconstrucción y rehabilitación hechas por uno de los regímenes más corruptos del mundo todavía se tienen que traducir en resultados concretos.

En 1953, los Gobiernos español y estadounidense llegaron a tres acuerdos, conocidos como los Pactos de Madrid, que autorizaban al Ejército estadounidense a instalarse en cuatro bases militares de España a cambio de apoyo económico y militar. Los Pactos también contaban con una cláusula confidencial que permitía a los estadounidenses hacer uso unilateral de las bases ante una agresión soviética contra la OTAN.

En virtud de este acuerdo, Estados Unidos se comprometió a renovar los anticuados suministros de guerra españoles y a crear un sistema de créditos, a cambio de administrar —junto a las Fuerzas Armadas españolas— tres bases aéreas y una naval ubicadas en posiciones estratégicas. Se trataba de las báses aéreas de Morón, Torrejón y Zaragoza y la naval de Rota. Estados Unidos invirtió 524 millones de dólares para la modernización de las fuerzas militares nacionales y a cambio España albergó durante décadas a militares norteamericanos en su territorio. Fue el Convenio bilateral en materia de defensa o Pacto de Madrid, firmado por el general Francisco Franco y el presidente estadounidense Dwight Eisenhower el 26 de septiembre de 1953.

Hay que reconocer que la sesión parlamentaria por la que se aprobaba la Reforma laboral el pasado 3 de febrero fue, al menos, rara.

Las cortes españolas andan “entre la cirrosis y la sobredosis”, como la “muñeca” de Sabina y no cesan las sospechas de confabulaciones, traiciones o pucherazos.

Hay quien afirma haber visto a Alberto Casero, diputado del PP por error, contando unas 30 monedas a la salida del Hemiciclo, pero también aseguran que no eran de plata, sino que estaban perfectamente acuñadas con las señas del euro.

Debemos reconocer que vivimos en tierras de gente desconfiada, porque un error lo tiene cualquiera, o incluso dos o tres, ¿por qué no? Sugerimos que olvide la senda del pensamiento contuberniano y pida perdón a los suyos como lo hizo el emérito, con clase regia y que asevere que no lo volverá a hacer más, como Sandro Giacobbe en su jardín prohibido.

Reproducimos en esta nota que llega desde CAS de solicitud de apoyo económico para financiar la ILP de “Recuperación del Sistema Nacional de Salud”.

 

La Coordinadora Antiprivatización de la Sanidad (CAS), con el apoyo de colectivos de todo el estado, ha presentado una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) de “Recuperación del Sistema Nacional de Salud”, que será puesta en marcha inminentemente para llevar a la calle el imprescindible debate sobre la situación de la sanidad pública, y sobre el modelo sanitario que necesitamos y queremos.

“Succession” no es solo una serie de magnífica estructura y guion, sino también una serie que permite múltiples lecturas sobre el capitalismo. Unas son bastantes obvias: el capitalismo es un combate entre tiburones por devorar el mercado y al resto de peces en una piscina portátil. Otras, suposiciones repetidas hasta el aburrimiento: por ejemplo, el destino de una empresa depende de una reunión de una camarilla, o de si una cistitis inoportuna desencadena una demencia senil transitoria en el Amancio Ortega de turno. Otras son mentiras reconfortantes: ser millonario implica necesariamente la mezquindad y la traición continua y desalmada (lo del camello y los ojos de las agujas). Incluso las hay que comprometen a los pobres, aduladores y siempre dispuestos a sacrificarse por algunas migajas del lujo. Todas tienen trazos de verosimilitud y supongo que serán parcialmente verdaderas, pero ninguna de ellas merece perder el tiempo de esta columna.

Es mucho más interesante que nos acerquemos a una contradicción específica que se incrusta en la concepción misma de la propiedad bajo el capitalismo: la herencia y el mérito.

Este 2021 hemos podido comprobar cómo la pandemia ha empeorado las condiciones de vida de la clase trabajadora y las capas populares, y esto también ha provocado el aumento de las luchas obreras.

 

En todas partes del estado español, desde Cádiz hasta Euskadi o Cataluña, las luchas obreras por defender nuestros derechos se han ido desarrollando en los diferentes sectores productivos, desde el metal hasta los servicios, en la administración pública, en los barrios y pueblos; por defender el derecho a unas pensiones dignas, a la vivienda, a la sanidad y educación públicas y de calidad para toda la población o contra la aberrante subida de la luz.

En forma de huelgas, manifestaciones, concentraciones y todo tipo de movilizaciones; el descontento de las capas populares va estallando a un lado y otro a pesar del miedo, el miedo histórico que este estado sanguinario nos ha inoculado en vena, el que se produce en esta nueva fábrica del miedo que se han atrevido a construir utilizando la COVID como excusa.

Y no sólo contamos con el miedo como freno de las luchas obreras.

La escalada generalizada de precios, y en concreto de las materias primas y la energía en el mundo, (la madera un 120 %, la piedra más de un 60 %, el cobre aproximadamente 60 %, el PVC y otros materiales plásticos un 47 %, el aluminio un 41 %, etc..) está poniendo en jaque la recuperación económica sobre la que la burguesía había puesto todas sus esperanzas post-pandémicas

Lamentablemente la situación sanitaria aún no se ha solventado, sino todo lo contrario y la “recuperación”, está mostrando nuevos escollos que la economía vulgar, tal y como Marx la acuñó, no ha sido capaz de prever, y ni tan siquiera de explicar correctamente.

Las corrientes económicas hegemónicas, monetaristas y keynesianas concluyen a posteriori que la crisis energética, los problemas en la cadena de suministro y el aumento de la demanda, gracias al ahorro acumulado, han tensionado las leyes de la oferta y la demanda y que la escasez relativa de las materias primas ha alzado los precios y como consecuencia, también los productos de consumo, para cuya fabricación son extraídos de la madre naturaleza.

El síndrome del pecado original atraviesa toda la cultura occidental de la que somos parte.

Desde su formulación original, que les asigna a las mujeres una culpa inexpiable por el actuar de Eva en la mitológica historia de la expulsión del jardín del Edén, el síndrome ha superado esa narración para usarse a conveniencia como justificación de discriminaciones históricas y sus consecuencias en términos de injusticias, violencias y hasta genocidios.

Por siglos, la violencia y crímenes contra los judíos se justificó en ese síndrome, al asignarles el pecado original de ser los crucificadores de Jesús, a pesar de que el crucificado también era judío. Es de ese síndrome, evidencia, negar derechos a las personas LGTBIQ+ porque así se dice interpretar diversos pasajes bíblicos, cuyo ejemplo extremo habla de castigo divino en Sodoma y Gomorra.

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