"Para que como sociedad tomáramos consciencia de su importancia, el agua debería tener un valor de mercado regulado por la ley de la oferta y la demanda ". En España ya está hecho. Lástima que el "libre" juego del mercado ya pasó de moda años ha, y las tarifas del agua privatizada están pactadas al alza entre Agbar, Aqualia y Acciona, la mafia del agua.

Para tomar nota de a dónde llegan los intentos de imponer a la Banca un Código Ético en vez de expropiarla sin indemnización.

¿Acabará igual el "plante generalizado a la banca alemana" planteado por el FCSM en el que IU comparte tribuna con Vestrynge, ex secretario general del PP?

Valga el pinchazo de la ilusión islandesa para descartar falsas alternativas, ninguna de las cuales cuestiona la propiedad privada de los medios de producción.

Aunque la mona se vista de seda y llámense como se llamen: Coalición socialdemócrata-verde, (ejecutora del programa del FMI en la efímera "r-evolución" islandesa), wikiconstitución ciudadana, democracia 2.0 o la candidatura electoral que DRY quiere impulsar en España, estimulada por el sorpasso de Beppe Grillo; político "ni de derechas ni de izquierdas" pero eso sí, racista, y tiene muy claro que hay que negar la ciudadanía italiana a los hijos de inmigrantes y que no quiere extranjeros en el Movimiento.

 

La firma liberará stocks de comida sobreacumulada -¿estará caducada?- donándola al Banco de alimentos. ¿Querrán hacerse perdonar, repartiendo esas sobras, la matanza de obreras textiles en Bangladesh de la que son coautores con Inditex, Carrefour, Mango y otras exportadoras de capital, de miseria y dolor?

Que es ahí, y no en la Fast Fashion, donde reside el secreto de sus multimillonarias ganancias bañadas en la sangre de nuestra clase.

 

 

Iniciamos la difusión digital del Unidad y Lucha nº 384, correspondiente al mes de junio 2020, con la separata nº1.

La pandemia ha hecho más visible el choque entre el modelo capitalista neoliberal, su entramado de dogmas, símbolos y paradigmas, y otras alternativas de concebir la sociedad, la economía, la política y la idea misma del progreso y la felicidad.

El neoliberalismo se legitimó siempre a través de la industria cultural. Ha sido muy útil el estereotipo del paladín yanqui capaz de salir victorioso de las emboscadas de sus enemigos, de aniquilarlos y llevarse consigo el botín y la más bella muchacha.

Nuevo asesinato racista a manos de un perro del Estado. Nuevo negro despreciado en el país de las maravillas. Nueva atrocidad.

El pasado 25 de mayo un policía asesinaba a sangre fría a George Floyd, ciudadano afroamericano de EEUU. El video que grabó el despiadado suceso no deja duda ni indiferencia. No solo es terrible la cara de George, ahogado hasta la muerte, sino que la cara del policía, disfrutando al ver como agonizaba es verdaderamente repulsiva y no puede hacer otra cosa que despertar la rabia que, desde luego, ha despertado.

La confrontación entre diferentes sectores de la burguesía española está en la base del intento de golpe de estado institucional que se está desarrollando en estos momentos, impulsado por su sector más reaccionario y decadente social y económicamente. Su modelo de golpe ya no es el del 23F; el suyo es el perpetrado en Brasil contra el PT que llevó a la cárcel a Lula y a la destitución de la Presidenta Rousseef, elevando a la presidencia al ultraderechista Bolsonaro. Un golpe palaciego orquestado desde altas instancias del poder económico, que capilariza su accionar en un amplio espectro social e institucional transversal a la sociedad que, usando todos los medios a su alcance –incluida la guarimba violenta del barrio de Salamanca- va desde la judicatura al lumpen, y del generalato a los clásicos tenderos cabreados que nombrara Brecht para señalar a los fascistas.

Para sostener y ampliar sus modos de explotación después de la crisis del 2008 el sistema capitalista ha necesitado de una alianza con el (neo)fascismo y con los fundamentalismos religiosos. La ofensiva del capitalismo comparte con la extrema derecha la tarea de reordenar la re-producción social en términos capitalistas. El feminismo de clase interviene justo en esta línea de unión entre neoliberalismo y fascismo.

Podríamos comenzar recordando algún capítulo de la serie cómica: Big Bang Theory, pero no hay nada gracioso aquí. La declaración del secretario general del PCA es para llorar, se ve que tantos años de desgobierno del PSOE de Susana y del actual Trifachito han decantado hacia el ridículo a todo un secretario general del sector más numeroso del PCE.

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