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El periódico del PCPE, Unidad y Lucha, llegó este diciembre a su número 313. Para un periódico comunista, silenciado por los medios de difusión de masas (y, por supuesto, ajeno a la publicidad) 313 números es una cifra muy importante; son muchos años estando en la calle, repartiéndose en los centros de trabajo, en los lugares de estudio, llegando a las manos de una parte importante de nuestra clase obrera y de los sectores populares.

Pero ¿para qué sirve UYL? ¿Por qué seguir sacando número tras número? Para la oligarquía los medios de comunicación son un negocio capitalista más, pero con una misión clave en el ejercicio de su dictadura: transmitir los valores de la burguesía y crear una opinión pública acorde a sus intereses. No en vano, Marx y Engels decían que “las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época”. Y ahí está su prensa para garantizarlo.

Para quienes pretendemos quebrar ese estado de cosas, la lucha contra las ideas dominantes es una tarea esencial. Y en esa tarea, tener una herramienta, como Unidad y Lucha, que sirva como tribuna desde la que lanzar a la clase obrera la verdad que se le oculta, la razón de su esclavitud, de su pobreza y su miseria, es una ventaja que no podemos desaprovechar.

Unidad y lucha es la punta de lanza de la batalla ideológica contra el capitalismo; es la carta de presentación del Partido y de los y las comunistas y debe jugar el papel de enganche entre el Partido y la Clase.

Por eso, en este 30º aniversario del PCPE, decidimos ampliar la tirada de nuestro periódico. La oligarquía acentúa su ataque sobre la clase obrera y la prensa comunista debe redoblar esfuerzos para llegar a todas las manos obreras y populares de nuestro país.

Al mismo tiempo, lanzamos la campaña de suscripción al Unidad y Lucha porque suscribirse a la prensa comunista es apoyar al Partido Comunista de los Pueblos de España y a la clase obrera; es ayudar a que el Partido pueda seguir dando el combate que los trabajadores y trabajadoras tanto necesitamos.

¡Qué no quede un centro de trabajo, un centro de estudio y un barrio al que no llegue la prensa comunista!

¡Qué no quede ningún trabajador o trabajadora sin su prensa comunista!