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Hace poco comentábamos cómo las Olimpiadas se adulteraban a conveniencia de quien ostenta el poder económico.

La vergüenza de que el COI no permita a Rusia participar con su bandera es fruto de la lucha del capital imperialista yanqui europeo contra Rusia, contra la “heredera“ de la URSS que tantas y tantas veces le sacó los colores (el rojo sobre todo). En los países socialistas el deporte era asignatura obligatoria y se promocionaba sin prestaciones económicas desorbitantes. Deporte salud.

No creo que tuvieran el don de la premonición cuando el COI hizo esto, cualquier excusa fue válida, aunque nunca queda clara cuál o por qué fue. Ahora la excusa es la invasión de la democrática Ucrania.

Y ahí están los archimillonarios de la UEFA, la Liga española y todos estos pobres que no llegan a fin de mes.

La UEFA decide trasladar la final de la Champions de San Petersburgo a París. Obviamente no hay riesgo para los jugadores, ni para los árbitros, ni para los espectadores, pero se sanciona a Rusia desde un organismo que se supone internacional y que no tiene potestad para sancionar políticamente a nadie. No es un organismo representativo de naciones ni está dotado de fuerza jurídica para sancionar a una nación, pero lo hace, aunque el dictador es el otro, por supuesto.

Las comparaciones son odiosas, pero la UEFA ha permitido jugar en Israel, país condenado por la ONU por la invasión y masacre de Palestina, aunque no pudiera salir adelante por el veto de EEUU, al igual que la condena al nazismo que se aprobó en la ONU el 17 de diciembre de 2020: 130 votos a favor, 51 abstenciones (el lacayo del Reino de España se abstuvo) y 2 votos en contra (EEUU e Israel).

La UEFA hace tiempo que tenía que haber desaparecido, es vergonzoso que se celebre un mundial de fútbol en Qatar (supongo que jugarán de noche, porque de día va a haber más desmayos que en un concierto para quinceañeros), un país que es una monarquía absoluta y en la construcción de los estadios han muerto miles de trabajadores (alrededor de 6.500), bastantes más muertos que en la ocupación rusa en Ucrania.

Al hilo de la UEFA, también tenemos a la International Rugby Board (la UEFA del rugby), presidida por un rumano y que se ha sumado a la sanción a Rusia, con eso consigue que Rumanía que había quedado fuera entre en la final, pero, ojo, que aquí los intereses están cruzados, eso deja fuera a Españístán. Los comentaristas del Marca, el AS y toda esa literatura de cuarto de baño, esos mismos que solicitan el minuto de silencio en la jornada de la Liga, esos mismos que lo mismo condenan a Maradona, que se burlan de Cuba; ahora se sienten atacaditos porque Españistán se queda fuera por la jugada del rumano, un touch down en toda regla.

Visto todo lo que ocurre no queda más remedio que pensar en que el capital se apoderó del deporte, el espectáculo genera beneficios como en su tiempo el circo romano. Beneficios de todo tipo, puramente pecuniario y de absorción de conciencias sociales, más preocupadas por las piernas del Cristiano de turno, que de las venas varicosas de su compañera que se pasa trabajando de pie más de 8 horas en el supermercado de turno.

La guerra imperialista, esa fase final del capitalismo, se da en todos los sectores de la vida. El fútbol no se iba a quedar fuera.

Hay que tomar conciencia de que esto es así y que le arrebata salud y derechos al pueblo, sólo el pueblo organizado puede salvar al pueblo de estos desmanes.

Salud a las Repúblicas de Donetsk y Lugansk.

Juan Luis Corbacho

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