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La concesión de la nacionalidad española al joven jugador barcelonista Ansu Fati en el Consejo de Ministros del pasado 20 de Septiembre, y el anuncio el día anterior, a bombo y platillo, del presupuesto de la entidad blaugrana para la temporada 2019/20 por un importe de 1.047 millones de €, me hizo cambiar el artículo preparado días antes para esta edición de UyL. La sangre culé que uno lleva dentro, se puso a hervir y a destilar profundo odio y desprecio al club de fútbol con el que uno más disfruta sus victorias. Afición, entretenimiento y, si se quiere, hasta pasión, siempre hemos defendido que lo entendemos, pero complicidad y orgullo con unos oligarcas que trascienden todos esos sentimientos, y representan todos y cada uno de los valores que más despreciamos quienes amamos el deporte, no se puede consentir.

Como no podría ser de otra manera, felicitamos al joven jugador guineano por su nueva nacionalidad que se merece por el mero hecho de llevar más de la mitad de su vida en España y querer ser español. Es su derecho y el de miles y miles de personas que con más arraigo que él y años de residencia y trabajo en nuestro país, se le niega y/o se le retrasa su nueva nacionalidad con trámites eternos y complicadísimos. También, si sirviera para asegurarles la vida, se la entregaría de inmediato a los cientos de miles de personas que mueren en el Mediterráneo por culpa del cierre de fronteras exteriores de la imperialista, criminal y genocida Unión Europea.

La concepción patria que debemos tener los y las comunistas, así como los trabajadores y trabajadoras en general, no puede ser la misma que la que tiene la burguesía. Para nosotros es un sentimiento de identidad vinculado a nuestra lengua, cultura, paisajes…y forma de ganarnos la vida; para ellos es una mercancía más que se compra y se vende. Por eso nosotros no cerramos fronteras y la entregamos a cualquier hermano/a de clase que la necesite o la solicite, y ellos la usan como un valor de cambio más con el que hacer negocio.

Los marxistas afirmamos que los gobiernos capitalistas son el consejo de administración de los monopolios, pero, de ahí, a serlo de un club de fútbol y de la federación, quizás no nos hubiéramos aventurado a afirmarlo, hasta ver noticias como estas dos.

Compramos deportistas africanos, exhibimos vende patrias cubanos que venden su dignidad por unas migajas…, y lucir una camiseta roja y se nos pone henchido el corazón de valores patrios.

Es una vergüenza y alguien debe decirlo bien alto y claro para que, al menos, lo oigan quienes aun no están totalmente embrutecidos.

Que lo oiga el gobierno del PSOE, que le reviente en los oídos al Borbón y que se caigan las manos a quienes aplauden que se cierren las fronteras; a los y las comunistas no nos separan las fronteras de nuestros hermanos de clase y no necesitamos triunfar comprando “carne” humana. Creemos en el deporte no profesional y sabemos que su práctica y promoción sería lo único que lo elevaría a la categoría de un verdadero ejercicio de desarrollo social, sanitario y cultural.

Seguro que la Federación Española de Fútbol y el CEO del Barça no comparten estos criterios y los consideran erróneos, pero por eso, ellos son unos burgueses a exterminar de la sociedad y nuestra clase, el futuro.

Paco Montllor Salens