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La clase obrera y amplias capas populares descubren a su costa, aceleradamente, la dificultad de atender a sus necesidades vitales y su pauperización creciente, que en amplias masas alcanza la pobreza extrema.

En su conciencia se atropellan distintas causas, alimentadas entre sí, que les llevan a su actual situación: paro, reducción y eliminación de prestaciones sociales, trabajo precario, disminución salarial, supresión de convenios, ayudas a la banca, política y políticos corruptos, etc. Y no en último lugar, amplias capas sitúan a la "moneda única", el €, como causa de sus carencias y desdichas.

La clase obrera va descubriendo como fraude lo que le vendían como una legendaria moneda de dos caras. Una, portadora de toda clase de bienestares y créditos a mogollón; otra, como camino ininterrumpido al eterno consumo y progreso sin fin. En realidad el capitalismo había descubierto el fabuloso disco de una sola cara: la de la explotación en aumento y la miseria hasta morir.

No es casual la situación de decadencia por la que pasan las clases populares de países como Grecia, Portugal, Irlanda o España. Se debe a la irrenunciable lucha de clase que ha de desarrollar el capital (y los capitalistas como encarnación suya) y en este caso la oligarquía alojada en el polo imperialista europeo.

Una explicación de las consecuencias fatales del euro ha de mostrar su íntima conexión con otros instrumentos de la política del capital, como el Banco Central Europeo. El euro significa la negación de la soberanía para nuestro país. Impide la capacidad del Estado para aplicar políticas económicas y monetarias a las que ningún Estado puede renunciar. Ahí finaliza incluso la ficticia democracia del capital.

El euro es una moneda elaborada prácticamente a imagen y semejanza del marco alemán. O lo que es lo mismo, como rama directa de la banca e industria alemanas. El euro es instrumento disciplinario del capitalismo/imperialismo europeo por medio del BCE, institución no regida por ningún mecanismo democrático-burgués, como vasallo sometido; banco autorizado a disponer en exclusiva de la "moneda única", fija el tipo de interés del dinero que presta a los bancos, no al propio Estado, para que estos a su vez, por ejemplo, compren deuda del Estado español (se lo presten) con intereses varias veces superior (hasta siete veces más en el caso español). Para más ende, es la fábrica exclusiva de dicha moneda.

El euro fundamenta el soporte en el que se basa la penetración del capitalismo/imperialismo europeos, hay que insistir en lo de fundamentalmente alemán, para la destrucción del escaso tejido empresarial del país, con el fin de abrir espacios a sus mercancías o eliminar competencias indeseables.

Los dos instrumentos anteriores son aliados en la tarea de fijar la asignación del país en la división internacional del trabajo, a la que está adherida entusiastamente la plutocracia española: almacén de turistas y de jubilados del norte. Eso se pretende como casi exclusiva "actividad productiva". Eso significa, en sus repulsivos designios, la continuidad y acrecentamiento de la pauperización de las condiciones de trabajo y vida de la clase trabajadora. Para conseguirlo se precisa de un enorme ejército de parados, rebajar tanto el salario real como el diferido o indirecto, por lo que han de recortar hasta su destrucción prestaciones médicas, atacar la jubilación y las pensiones, disminuir prestaciones por desempleo, impedir el acceso a la enseñanza pública, implantar el contrato único, suprimir los convenios colectivos... y mucho más. Miseria y más miseria.

Es necesario como nunca que la clase identifique capitalismo e imperialismo como la prolongación del mismo enemigo y la integren en una misma lucha común. Debemos disponernos, los y las comunistas, a conseguir dar continuidad revolucionaria a la frustración de nuestra clase, para acabar con el maldito disco de una sola cara.

Julio Mínguez