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Una profunda agudización de la lucha de clases internacional.

Asistimos hoy a una agudización extrema de la lucha de la lucha de clases internacional. Esta agudización no viene del crecimiento y desarrollo de las capacidades de la clase obrera y sus organizaciones, sino que la agudización deriva de la necesidad del capitalismo de tratar de revertir su proceso de decadencia histórica, sus dificultades para el crecimiento del capital, y del agotamiento de las posibilidades de expansión que en épocas pasadas le permitía la conquista de nuevos mercados y de nuevas materias primas.

El capitalismo internacional, actúa en términos de agotamiento de sus habilidades para mantener el ciclo de reproducción ampliada del capital. La caída tendencial de la tasa de ganancia lo determina todo de forma implacable, y los nuevos desarrollos tecnológicos, especialmente la robotización, entran en aguda contradicción con las relaciones de producción.

Todo lleva a una dura pugna interna en clave imperialista: exportación de capitales, gigantesca concentración monopolística del capital, aumento intenso de la tasa de explotación, del ritmo del trabajo y de la sobreexplotación, y deterioro irreversible de las condiciones de vida y de la naturaleza como sistema. Todas las contradicciones internas se agudizan.

En consecuencia, la dictadura del capital se manifiesta de forma más explícita, abandona, por inútiles, las formas democrático-burguesas del siglo pasado, y los estados capitalistas avanzan a formas de control social cada día más absolutos. Recorte de libertades y fomento de las pautas sociales más reaccionarias.

La clase obrera lleva, en este contexto, la posición perdedora frente a una burguesía que se sabe necesitada de mayores ejercicios de violencia para mantener su dominación.

Guerra imperialista y carrera de armamentos.

Como siempre, en la historia del vigente sistema de dominación, el capital recurre a la guerra como parte fundamental de su sistema de acumulación en situaciones de crisis extrema. Previo a la guerra declarada se hacen avanzar las posiciones del extremismo burgués, el fascismo.

Los armamentos de nueva generación, producto de la aplicación de los avances científicos y de inversiones multimillonarias, llevan cada día a la ruptura de los equilibrios armados de la etapa de la guerra fría. Hoy, sistemas altamente sofisticados, que las potencias creían darle una sólida posición de ventaja, se convierten rápidamente en viejos sistemas de chatarra absolutamente inútiles en la confrontación armada.

La consecuencia es un incremento del parasitario gasto militar, una nueva carrera de armamentos y la obsolescencia de los tratados de misiles firmados en el siglo XX. También se incrementan los riesgos de conflagración como consecuencia del incremento y de la alta complejidad de los sistemas de armamentos, con tecnologías de vanguardia que tienen una altísima fragilidad en su control por parte de los mismos Estados, y por las mismas estructuras militares, donde los altos mandos poseen un poder casi ilimitado en sus capacidades más letales.

La clase obrera es el futuro de la Humanidad.

El desarrollo social ha creado las condiciones para que la clase obrera se eleve como una clase superior, poseída de la capacidad de dar una alternativa total al actual estado de cosas.

Las luchas obreras que se desarrollan por todo el planeta, igualmente las de los pueblos originarios, los jóvenes, las mujeres, los pensionistas, las migraciones, las nuevas producciones culturales, los nuevos modelos sociales que emergen, etc., colocan en ebullición un cuestionamiento de las viejas formas de dominación burguesas. Queda cada día más en evidencia la vieja sociedad del capital, decrépita e incapaz de responder a las nuevas demandas surgidas de los grandes desarrollos científicos y materiales.

Los pueblos y las naciones luchan y abren nuevos caminos soberanos que el imperialismo trata de destruir con la mayor violencia. Pero fracasan, aunque alcance victorias coyunturales.

El Movimiento Comunista Internacional tiene que estar a la Vanguardia.

Los Partidos Comunistas y Obreros tenemos que estar a la vanguardia de este proceso histórico. Destruir la lógica de la vieja sociedad burguesa y sus miserias, y convertirnos en paradigma de los valores de la nueva sociedad que vamos a construir.

Una amplia política de alianzas, sobre la base de la construcción del gran Frente Mundial Antiimperialista, y Antifascista, como gigantesco movimiento de masas que arrincone a las minoritarias fuerzas del capital. Completado con una sólida aplicación práctica del Internacionalismo Proletario, que responda a las demandas más urgentes con capacidad de intervenir.

La coordinación internacional revolucionaria, sobre la base de Partidos que compartiendo sólidas bases ideológicas marxistas-leninistas, tengan la capacidad de articular políticas concretas ante los retos fundamentales de la lucha de clases internacional. Sobre la base del respeto a la soberanía de cada proyecto, los valores socialistas, la lealtad y la ética revolucionaria.

En Atenas, a 23-25 de noviembre de 2018

Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE)