Compartir

La muerte no es verdad

cuando se ha cumplido bien

la obra de la vida

Este es un año muy especial para los comunistas del mundo. La Revolución de Octubre cumple 100 años. Y a pesar del tiempo, sigue teniendo la pujanza de hace un siglo.

Moncho, el comunista, el guerrillero, nació ese mismo año pero el 19 de Marzo, en San Ciprián, Lugo. Su nombre: Francisco Rey Balbis. Lo recordamos con ese entusiasmo contagioso, optimismo y confianza absoluta en el triunfo del socialismo.

En la humildad de su hogar, aprendió a amar a la Unión Soviética, cuando su padre, patrón de pesca, separaba siempre del jornal una cuota para ayudar a la joven nación.

De todo hubo en la vida del joven. Como en la de millones de españoles. Mucho trabajo, pocos estudios. Gracias a su padre y a un buen maestro, en su pensamiento germinaron las ideas de rebelión y de revolución. Sus ideas se materializaron en acciones sindicales.

El 18 de Julio de 1936, se hace de un revólver y se lanza a La Coruña a defender la República. A los  19 años es reclutado para el Servicio Militar. En la línea de fuego, arriesgando la vida, logra pasar junto a otro compañero a la zona republicana.

Por ello, el 7 de Mayo  de 1940 es condenado a la pena  capital, la que le fue conmutada por la de 30 años de prisión. En 1945 obtuvo la libertad condicional.

En la cárcel, el 7 de Noviembre de l94l ingresó al Partido Comunista. Con ello abrazaría una causa que se convirtió en su razón de existir.

En 1945 sale en libertad condicional. Aun así, proseguía sus actividades partidistas. Es entonces que adopta el nombre de guerra de Moncho. Participa en acciones de sabotaje, hasta que José  Gómez Gayoso y Antonio Seoane (Julián), llegan a Galicia para organizar el Partido y fortalecer el movimiento guerrillero. Las guerrillas cobran fuerzas, y es constituida la  IV Agrupación  que dirigió Marcelino Rodríguez Fernández,   "Marrofer". En abril de 1947, se le asigna a Moncho la jefatura de la Agrupación hasta  que  en 1951 el Partido lo envía a Francia.

Pasa a Francia a través de los Pirineos, junto a María de los Remedios Gallego Abeledo (Marita), su compañera, destacada guerrillera y Comisaria Política del Destacamento “Enrique Líster”. En  Francia despliegan una intensa actividad partidista,  fundamentalmente en la parte ideológica, en la cual trabajaban junto  a Julián  Grimau.   

Por orientaciones del PCE, debe abandonar  Francia, seleccionando a Cuba como su destino, para unirse a los cubanos en la edificación de su naciente Revolución. EL 2 de febrero de1964  llega a La Habana con su hija de  8 años. Marita  había fallecido en Francia en 1962.

En Cuba, Moncho se entrega por completo al trabajo y las acciones en pro de la naciente Revolución Cubana. Milicias, actividades de dirección en los Comités de Defensa de la Revolución, organización popular que jugó un papel preponderante en la defensa de la Revolución, zafras del pueblo… Eso sin dejar su militancia en la filas de los comunistas españoles.

Aquí encuentra a la que fue su compañera hasta el final de sus días. Una  asturiana, “niña de la Guerra”, Isabel Álvarez Morán, quien había llegado a Cuba procedente de la URSS. Con ella sembró una familia revolucionaria en la Patria de Fidel que lo acogió y trató como a un hijo.

En marzo de 1999, a propuesta del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, el Consejo de Estado de la República de Cuba  es honrado con la imposición de la  Medalla de la Amistad.

Moncho falleció el 10 de enero de 2010. Militaba  en el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) del cual era miembro de su Comité Central y su representante en Cuba.

Algún día, Moncho, Marita y los miles de valientes españoles que se enfrentaron al franquismo y ofrendaron sus  vidas para que sus hijos y nietos no sufrieran las tinieblas de la dictadura y la monarquía, recibirán el homenaje que se merecen y saldrán del vergonzoso silencio y olvido en que los quieren mantener sepultados.

Mientras tanto el combate día a día, es y seguirá siendo, el mejor homenaje.