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“La lucha contra el oportunismo es una condición de desarrollo del movimiento de los partidos comunistas y obreros”

Unidad y Lucha: Camarada Pável, ¿puedes comentarnos cuál es la actual situación política en México y cómo la analizáis desde el PCM?

Pável Blanco: El rasgo característico hoy es el ataque del capital para desvalorizar el trabajo con la reforma laboral (fin del derecho de huelga, de los contratos colectivos, de la jornada máxima y el salario mínimo, del régimen de jubilaciones y pensiones, de los fondos de vivienda y seguridad social, de la introducción del trabajo por hora y la legalización del outsourcing – intermediación de la contratación), la reforma educativa (reforma laboral aplicada a un millón y medio de trabajadores de la educación, concretamente a la certidumbre laboral, pues en cualquier momento pueden ser despedidos con la llamada evaluación universal) y la entrega del petróleo y la electricidad a los monopolios privados. Esta política fue prevista por nuestro Partido hace un tiempo debido a que la crisis de sobreacumulación y sobreproducción obligaba al gobierno que surgiera de las elecciones presidenciales a tal gestión.

La misma gestión de la crisis impuso la alianza interburguesa conocida como Pacto por México (PRI, PAN, PRD) que es un espacio de coordinación de las medidas legislativas y gubernamentales que se están aplicando, bajo la lógica de la “unidad nacional”, que además busca pactos interclasistas con sindicatos y organizaciones sociales que se alinean con la colaboración.

Sin embargo no logran la estabilización, pues los efectos de la crisis económica del capitalismo acentúan sus efectos, sobre todo el desempleo y la depauperación de las condiciones de vida de los trabajadores. Con el eufemismo de “desaceleración económica” hoy el gobierno federal admite la crisis, aunque fue negada una y otra vez pero, ya que ahora afecta a las capas medias,  están obligados a reconocerla, además por el dato de la inminente quiebra de la industria de la construcción.

En tal contexto, lenta pero inexorablemente se desata una respuesta masiva de los trabajadores, expresada hasta hoy en el primer y segundo paro cívico nacional en el que han participado más de medio millón de trabajadores. Y seguramente diversas formas de insumisión popular están en el horizonte.

UyL: México comparte frontera con la principal potencia imperialista del mundo, ¿supone eso algún tipo de dificultad añadida para vuestro trabajo político?

PB: Durante muchos años se esgrimió el argumento del fatalismo geográfico como una limitante para la revolución socialista, el cual fue derrotado con el triunfo de la Revolución Cubana. Por supuesto que hay un interés particular de los EEUU sobre México, pero es claro que en cualquier lugar del mundo donde las fuerzas revolucionarias tengan posibilidad, las fuerzas del capital harán lo posible por frustrarlas. Los centros imperialistas no dudan en dislocar sus fuerzas a cualquier lugar del mundo, las distancias no son obstáculo, por lo que lo único válido debe ser la preparación de toda fuerza revolucionaria en cualquier parte para organizarse bien, y preparar las respuestas de la clase obrera y los pueblos para defender sus derechos y conquistas. En el PCM no nos sentimos una excepción por la vecindad con los EEUU, que nos justifique andar con tiento; por el contrario la responsabilidad dadas las relaciones de interdependencia de intensificar el conflicto de clase y el curso antimperialista, anticapitalista y antimonopolista de la lucha. Además el enfoque debe ser dialéctico: el auge y la intensificación de la lucha de clases también tendrá un efecto en los trabajadores de los EEUU.

UyL: Recientemente varios camaradas del PCM fueron asesinados en el estado de Guerrero, lo cual supone un salto cualitativo en la represión contra los comunistas, ¿crees que esto responde a un crecimiento del PCM?

PB: Además hay otros camaradas amenazados de muerte en la misma región; la visibilización de nuestro trabajo, resultado del lento pero constante aumento de las filas del Partido, lleva a la confrontación con el aparato legal de represión del Estado, pero también al paramilitarismo que tiene auge a partir de que el general colombiano Naranjo funge como asesor de seguridad nacional. Tenemos despidos de camaradas que están en el trabajo sindical, agresiones físicas en el mismo frente. Pero igualmente el pueblo de México está siendo objeto de la política represiva del Estado, la cual es instrumentada indistintamente por el PRI o el PAN y PRD. El principal operador de la represión del gabinete de Peña Nieto es Manuel Mondragón, quien era parte del equipo de López Obrador y propuesto para el mismo cargo por la campaña de “izquierda”. Otro dato: los asesinatos de nuestros camaradas en Guerrero son responsabilidad del Pacto por México, pero en concreto del PRD (que algunos creen que es de izquierda) que ahí gobierna.

El PCM viene creciendo, es verdad, más aún no en los ritmos y plazos que requerimos. No somos un partido de masas, defendemos la característica de partido de cuadros, un partido de militantes y no de afiliados. Sin embargo, y a pesar de nuestras debilidades, nuestra militancia está inserta en luchas sensibles como la oposición a los monopolios de la minería.

UyL: Hoy existen en México diferentes organizaciones que se reclaman del campo comunista, ¿podrías explicar a nuestros lectores cuáles son las diferencias entre esas organizaciones y el PCM?

PB: Las diferencias son el terreno del programa, la estrategia y la táctica. En primer lugar, cómo se evalúa el desarrollo del capitalismo en México y su lugar en la cadena imperialista. Nosotros, con base en la teoría marxista-leninista, sostenemos que México es un país de pleno desarrollo capitalista que ocupa un lugar intermedio en la pirámide imperialista donde la contradicción capital/trabajo es lo principal y en consecuencia la Revolución socialista es el objetivo programático. En la práctica, todas las otras organizaciones se inscriben en la lógica de que México es un país dependiente, o semicolonial, o sometido al imperialismo, y las tareas entonces serían la independencia nacional o liberación nacional como etapas intermedias rumbo al socialismo; evidentemente que la política de alianzas que se desprende de tales planteamientos es distinta; hay planteamientos encarcelados en la lógica reformista como el de las peculiaridades nacionales y la cuestión de una vía nacional al socialismo y deformaciones absurdas como un “socialismo a la mexicana”; otro asunto es el de las formas de lucha con enfoques que absolutizan una u otra, a diferencia de nosotros que optamos por la visión leninista de la combinación de las distintas formas de lucha y en función de los desarrollos de la lucha de clases el cambio de una a otra.

Dos cosas más sobre esto. Primero, ¿a dónde está dirigido el trabajo de los comunistas, su carácter e intervención de clase?; minadas por otras concepciones ideológicas ajenas a la clase obrera, los grupos y subgrupos que se reclaman comunistas priorizan los llamados movimientos sociales, los sujetos emergentes y, sin estudiar los desenvolvimientos contemporáneos de la clase obrera,  hablan de su fin; algunos de ellos dicen de nuestra posición que está entrada en las zonas industriales, que es dogmática y alejada de la realidad; sin embargo ello nos da una gran ventaja, pues en el trabajo principal, en los centros de trabajo, en las zonas industriales, no tenemos competencia. Es verdad que es un trabajo lento y difícil, pero acumulamos en una dirección y no vamos a la cola de los movimientos.

El otro asunto tiene que ver con el papel de la teoría en la acción del Partido. La verdad es que hay mucho pragmatismo afuera del Partido o excesivo academicismo. Más que basarse en los clásicos del marxismo-leninismo y, a partir de ahí, tener análisis de los problemas contemporáneos o históricos, se busca la respuesta fácil y digerida o algunas rebuscadas y ajenas a las luchas concretas.

Finalmente es necesario señalar y poner atención con la cultura de los grupos y subgrupos, que hoy pueden con toda facilidad crear una web, una cuenta de Facebook o de Twitter y proclamarse partido con menos de diez gentes. ¿Son casuales o dirigidos  para sembrar la confusión? En 1994, que no había nada en México, era difícil que alguien intentara crear un partido, y menos llamarle comunista. ¿Por qué hoy que nuestro trabajo empieza a dar resultados, a visibilizarse, aparecen, y no para confrontar al Estado, sino para disputar con nosotros en algunos espacios? ¿A qué obedece que todos ellos concentren sus ataques al PCM?

UyL: Desde Europa se siguen con interés los procesos políticos que se viven en Venezuela, Bolivia, Ecuador, etc. ¿Cuál es vuestro análisis sobre los mismos?

PB: La corriente del progresismo concentró la esperanza de los pueblos frente a las medidas de choque de privatización,  aplicadas en los 90; pero rápidamente se decantó, pues Brasil, Argentina y Uruguay finalmente se revelaron como una gestión asistencialista del capitalismo. Caso diferente son los países bolivarianos, que por un lado como procesos populares expresan la posibilidad de alternativas pero que ya hoy están mostrando límites, pues tras varios años no hay cambios radicales y la participación popular desciende. Las tensiones sobre el rumbo a seguir pueden derivar en un retroceso o en una profundización; por eso expresamos solidaridad con las luchas de estos pueblos, sobre todo a través de sus partidos comunistas.

Desde el punto de vista de la práctica revolucionaria histórica ninguna transformación profunda se hizo sin alterar las relaciones económicas, expropiando a las viejas clases dominantes o usando la maquinaria estatal heredada. Si queremos hablar de revolución habría que construir un nuevo estado y una economía, que en la época tendría que ser socialista. Nos cuidamos de hablar de revoluciones, cuando éstas aún no ocurren y cuando predomina la retórica.

El elemento de calidad por otra parte es la participación y organización popular que puede determinar una orientación radical.

UyL: En vuestra opinión, ¿cuál es el estado de salud del Movimiento Comunista Internacional hoy?

PB: Seguimos enfrentando la ausencia de una estrategia unificada, resultado de debates profundos y análisis científicos para confrontar al capital y los centros imperialistas. Claro está que con la existencia del Encuentro Internacional del Partidos Comunistas y Obreros (EIPCO), en cuya existencia esta la clara contribución internacionalista de los camaradas del Partido Comunista de Grecia, tenemos un espacio estable y necesario para el intercambio, con puntos de coincidencia muy básicos.

Es de importancia que existan espacios de encuentro regional, como los hay a nivel Mediterráneo y Europeo. Lamentablemente en América del Norte y Latinoamérica no los hay, por lo que se da una participación dispersa en espacios ya hegemonizados por la socialdemocracia como el Foro de Sao Paulo. En tanto, los oportunistas mantienen su coordinación internacional y vemos cómo los lazos entre el Foro de Sao Paulo y el Partido de la Izquierda Europea crecen. Es lamentable que algunos partidos comunistas insistan en que la unidad de tales espacios vendría a ser un modelo de lo que se necesita, cuando en realidad son mecanismos de embellecimiento del capitalismo. Esos mismos partidos desestiman al EIPCO o cualquier otra iniciativa para el reagrupamiento de los comunistas.

Impide también un desarrollo cualitativo el policentrismo, defendido a ultranza para colocar las especificidades, las particularidades sobre lo más general. Otro problema es que hay partidos que definitivamente han olvidado sus tareas con la clase obrera y la revolución para insertarse en gestiones alternativas del sistema. El oportunismo es un gran problema y hay que confrontarlo. La lucha contra el oportunismo es una condición de desarrollo del movimiento de los partidos comunistas y obreros. Es entonces fundamental apoyar toda iniciativa tendiente a construir una estrategia unificada para la lucha. Nosotros vamos a seguir apoyando tendencias en tal dirección u otras más avanzadas como la Revista Comunista Internacional, que es la colaboración teórica, ideológica y de elaboración de estrategia de revistas y publicaciones teóricas de varios partidos comunistas y obreros.

UyL: ¿Te gustaría decirles alguna cosa más a nuestros lectores?.

PB: No debemos perder de vista lo que acontece en La Habana, donde dialogan las FARC-EP y el gobierno colombiano. Es un asunto que merecería mayor acompañamiento de los partidos comunistas y obreros, pues uno de los interlocutores es precisamente un partido comunista, las FARC-EP que se define como un partido comunista en armas.

Por supuesto agradecer al PCPE y a los CJC la solidaridad basada en el internacionalismo proletario por sus acciones cuando el asesinato de los camaradas Raymundo, Samuel y Miguel, acciones en varias partes de España. Nos entusiasma el desarrollo del PCPE, que es teórico, político y organizativo. Y seguramente la colaboración entre nuestros partidos se estrechará e intensificará.

Un abrazo a todos los camaradas.

UyL: Muchas gracias camarada.