Cuando ya son cientos las reuniones y miles las horas de estudio individual y debate colectivo las que la militancia del PCPE ha usado para trabajar el proyecto de Tesis y de Estatutos que debatiremos en el X Congreso; sencillamente podemos afirmar, por adelantado y sin temor a equivocarnos, que colectivamente hemos sido capaces de extender con acierto la cimentación del Congreso y que ahora ya solo falta que, quienes tengamos el privilegio y la responsabilidad de participar en él, sepamos estar a la altura del trabajo realizado en las células.

Trabajo desarrollado con un alto grado de compromiso y conocimiento de las necesidades reales que tiene el Partido y orientado a lograr que, como proponen las Tesis en sus propuestas centrales, en el próximo periodo nuestro Partido sea capaz de hacer avanzar dialécticamente nuestra realidad organizativa y su capacidad real de intervención e interrelación con las masas.

RIESGOS POSIBLES

Aunque por el tratamiento mediático que recibe nuestro Partido, resulta evidente que el máximo encuentro de los y las comunistas no corre el riesgo - como sí lo son los que hacen los partidos del sistema - de convertirse en un acontecimiento mediático concebido como pasarela de dirigentes; los delegados y delegadas elegidos por nuestros/as camaradas, sí pudiéramos cometer el error de hacer del mismo un acto formal y vacío de debates que, tergiversando o dando la espalda a las aportaciones de las células, convirtiese nuestro congreso en un acto dirigido, en exclusiva, a refrendar acríticamente los proyectos de la dirección saliente o, simplemente, por incapacidad para discernir los retos verdaderamente importantes que abordamos y hacer un buen debate sobre ellos, convertir nuestro cónclave en un acto que, pese a cumplir todas las formalidades de un congreso democrático y participativo, se convierta, por la mediocridad de unas discusiones interiorizadas y ajenas a la realidad y necesidades de las masas obreras y populares, en un acto intrascendente para el desarrollo de la lucha de clases en nuestro país.

LA GRASA NECESARIA.

Jamás ha sido ese el estilo de Congreso que hemos desarrollado y, por eso, con más o menos acierto, podemos contar todos nuestros Congresos -cada uno con sus características- como pasos adelante en la compleja y no siempre lineal tarea de construcción del Partido de Vanguardia. Es la cultura militante forjada en el PCPE a lo largo de estos 32 años la mejor garantía que siempre hemos tenido para, aun en medio de los escenarios más difíciles, saber situar al Partido ante el reto de delimitar con claridad las verdaderas necesidades del proyecto comunista y no perdernos en cuestiones accesorias que nos confunden y alejan del papel histórico que en cada momento nos toca jugar. Cultura revolucionaria, cultura de clase y cultura de Partido que se fundamenta en la profunda convicción de la superioridad de las decisiones colectivas adoptadas tras un enriquecedor proceso vertical de debate de arriba a abajo y de abajo a arriba. Proceso profundamente democrático en el que el conjunto de los conocimientos y experiencias adquiridas por el Partido en su trabajo político durante los años que nos separan del anterior Congreso, se convierten en directrices unitarias relevantes para el desarrollo de la lucha de clases.

Esa tarea eminentemente práctica ya la hemos recorrido en gran medida con el ingente trabajo realizado por la inmensa mayoría de las células: Ahora ya solo nos queda seguir acertando y que los días 10, 11 y 12 de Junio, rectificando desde los principios todo lo que sea necesario modificar, dé el paso final que con mayores energías y capacidades nos proyecte hacia las masas.

 Julio Díaz