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Una vez más se acerca el 14 de abril, una vez más todos los que nos definimos republicanos nos preparamos para salir a la calle en nuestras ciudades –junto a otros compañeros (también, por supuesto, republicanos) ataviados con nuestra bandera y enseñas tricolores.

 

Pero, ¿qué ha pasado desde el último 14 de abril al de este año 2015? ¿Qué ha pasado con todos esos miles de republicanos que salieron en abril y muchos más en junio del 2014? ¿Qué ha pasado con todas esas organizaciones de un pedigrí republicano intachable e incuestionable? Pues nada, este año NO TOCA y sobre todo no ha tocado en todos estos últimos meses. Ahora hay cosas más importantes —prepararse para la defensa de los sillones y poltronas en las instituciones— ¡Que la vida está muy achuchá! ¡Y luego ya si eso!

En junio del 2014 vivimos momentos históricos y en esos momentos —muchos tuvieron que hacerse la foto— no valía que el bisabuelo fuera o no republicano, y que ya se gobernó en el 36. Era SÍ o NO —y muchos tomaron su decisión—. Otros lo tuvieron más fácil —les ayuda que dentro del oportunismo hay que marcar diferencias, con una linea tricolor— pues de roja no tiene nada. Y apostaron y se dieron fuertes golpes de pecho en favor de un republicanismo burgués y de baja intensidad, como en muchos países de nuestro entorno. Burguesía y capitalismo sin rey, pero burguesía. Pidiendo que el pueblo se pronunciara en referendo. Todo el mundo sabe que el pueblo se pronuncia imponiendo sus deseos de forma inequívoca y contundente como lo hicieron en 1917 en San Petersburgo. Pero tuvieron mala suerte. Pues ahora que estaba todo encaminado para que todo siguiera igual, para que hubiera nuevo reparto de sillones y pillar mas cacho, para garantizar que todo quedará como en estas últimas tres décadas, aparece un nuevo competidor en el horizonte, con verbo fácil y estética moderna y juvenil. Y sobre todo, un discurso ambiguo. Ya sabemos, para el oportunismo es la opción más prometedora para sus intereses —no concretar para no asustar al respetable— y luego si sale con barbas San Antón y si no La Purísima. Por descontado, ninguna opción oportunista apuesta claramente por los obreros, o mejor dicho por que los obreros asuman el poder. Sean los propios obreros, sea su clase, la clase trabajadora, la que agarre fuertemente el timón de su destino, ya que esa será la única posibilidad donde se podrá garantizar todas las mejoras posibles para que la inmensa mayoría de la población —eso es los trabajadores y trabajadoras— alcancen un nivel de independencia y felicidad al olvidarse de las penurias a los que nos somete el capital.

¿De qué van unos y otros? ¿De qué van esas ofertas de republicanismo “light”?

En interés de los currelantes NO. En interés de nuestra clase NO. Sólo tenemos que mirar lo bien que lo pasan nuestros hermanos de clase en países como Alemania, Francia o la misma EE.UU, todos ellos Repúblicas y padres de la Democracia moderna y Libertades. ¿Es que no hay desigualdades y pobreza en esas Repúblicas? ¿Es que no hay racismo, machismo y miseria en esos sitios?

Por eso la lucha por la República debe ser de la forma mas contundente y precisa posible, debe ser por el socialismo-comunismo. Si conseguimos el socialismo tendremos, como valor añadido —quiero usar esa expresión moderna— una República. República Socialista, que yo sepa todos los sistemas socialistas que hay y han habido, han sido Repúblicas por antonomasia. Salgamos en el próximo de abril —y en otros meses— para luchar por la República, pero que sea la República Socialista de carácter confederal, o no nos sirve.

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