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El pasado sábado 28 de marzo de 2015 me encontraba viendo el programa de televisión La Sexta Noche cuando, menuda novedad, Podemos volvió a salir a la palestra, en esta ocasión en forma de entrevista a Íñigo Errejón. Como es bien conocido gracias a la inestimable ayuda de los medios de comunicación de masas del bloque hegemónico, Íñigo Errejón fue el Director de Campaña de Podemos para las pasadas elecciones al Parlamento Europeo, así como es Secretario de Política de Podemos y Jefe de Campaña de Podemos para las elecciones autonómicas del próximo mes de mayo.

La entrevista no dio mucho de sí ni se salió del previsible guión por el que habría de transcurrir, por lo que entrar a discutirla con cierto detalle carece de todo interés. Nada nuevo bajo el sol, como nada nuevo bajo el sol resulta ser la formación política a la que Errejón pertenece y representa. En primer lugar, como no podía ser de otro modo, fue determinado insuficiente el resultado electoral obtenido en Andalucía, con 15 escaños (en palabras de la propia Secretaria de Análisis Político de Podemos, Carolina Bescansa, "el paso no ha sido suficientemente largo"). Continuó Errejón con un acto de soberbia, a los que, por cierto, ya nos tienen acostumbrados, manifestando explícitamente que la recuperación de la democracia pasa por votarles a ellos. Me gustaría saber qué es lo que él entiende por recuperación de la democracia, pues la democracia, como democracia liberal de corte burgués así concebida por el bloque hegemónico al que Podemos pertenece, continúa impertérrita su transcurso histórico. O, nótese la ironía, ¿quizás se refiera a que Podemos jugará a través del voto pacífico el papel de la clase obrera revolucionaria con el fin de subvertir las relaciones de dominación existentes? Desde luego esto sería un caso histórico digno de estudio del todo imprevisible. Pues, obviamente, no, sino sólo discurso vacuo y oportunista.

A continuación habló de las tres medidas de sentido común (concepto el de sentido común que repite en la entrevista hasta la saciedad) que deberían ser comprometidas por Susana Díaz con la finalidad de permitir desde Podemos que esta última sea investida como Presidenta de la Junta de Andalucía. Obviando el hecho de que estas tres medidas son meramente cosméticas o populistas con el fin de calmar los ánimos de la clase trabajadora (el lampedusiano que todo cambie para que todo siga igual), critico el apelar al sentido común, algo demagógico. Pues, ¿a qué responde el sentido común sino a un marco histórico y sociocultural determinado? Más particularmente, dada la esfera en que vivimos, el sentido común se refiere al bloque hegemónico de las clases dominantes, luego es un instrumento excepcional de estas últimas que tiene el fin de desideologizar a la clase trabajadora y preservar así el statu quo. También destacaba Errejón lo positivo de que ahora los ciudadanos tengan más opciones políticas (partidos) entre las que elegir, pensando especialmente en Podemos y Ciudadanos, las marcas blancas de PSOE y PP, respectivamente. Parafraseando a Juan Carlos Monedero, quien con frecuencia se quejaba en sus intervenciones públicas de que sólo podíamos elegir entre Coca-Cola y Pepsi Cola, añadiría que ahora tenemos también Sprite y 7 Up. ¡Qué bien! Y si se me permite ahondar en este juego de símiles, podríamos imaginar que The Coca-Cola Company representa el papel de la ideología conservadora con sus diversas implementaciones (Coca-Cola y Sprite) en términos de organizaciones políticas mientras que PepsiCo haría lo propio jugando el papel de la socialdemocracia y el oportunismo con sus respectivas implementaciones (Pepsi Cola y 7 Up). Pero lo más importante es que todas estas bebidas están hechas a base de agua carbonatada (sistema capitalista) y otras sustancias comunes, por lo que su consumo no debe ser muy recomendable para la salud.

Y de un modo similar podríamos continuar observando las palabras de Errejón durante su entrevista pero, como comenté al inicio, nihil novi sub sole. Sólo destacar que, una vez más y como ya viene siendo habitual, se volvió a renegar de Venezuela. Es cierto que Venezuela aún debe avanzar hacia la construcción del socialismo mediante la abolición de las relaciones capitalistas de producción existentes y la colectivización de los medios de producción. Sin embargo, debemos valorar muy positivamente sus logros en el terreno antiimperialista. La dificultad para Podemos radica en que hacer pedagogía es mucho más complejo que entregarse al discurso oficial del bloque hegemónico pues, al fin y al cabo, la defensa o no del origen de pensamiento de buena parte de la cúpula de Podemos no interfiere en forma alguna con su finalidad oportunista. Es decir, es más sencillo y ventajoso para los propósitos de Podemos renegar de los diferentes procesos bolivarianos que acontecen en América Latina y, más particularmente, Venezuela.

Iván López Espejo