Compartir

Un año se ha cumplido desde que Juan Pedro se apartó de este mundo de los vivos. Su muerte nos arrancó muchas lágrimas pero en estas líneas que dedicamos a su recuerdo queremos evocar los buenos momentos  que nos regaló  en  su inolvidable compañía.

Se fue convencido de que nadie le pediría cuentas en otra vida, el camarada Juan Pedro rindió aquí todas sus cuentas. Cumplió con el cometido que le impuso su conciencia  de clase y estuvo siempre al lado de los suyos, con los suyos y para los suyos. Fueron muchas cosas valiosas las que Juan Pedro nos dejó aquí porque era enorme su grandeza. Recorrimos junto a él más de 30 años de camino militante y aprendimos a su lado todo lo que un hombre bueno puede enseñar.

¡Cuánta sabiduría alberga el corazón de un hombre sencillo! ¡Cuántas reflexiones grabó en nuestra memoria de forma imborrable!

Hablaba con desprecio de los que arrojaban la toalla “Bien sabes -decía él- que quien ahora tira la toalla cuando aún no hemos empezado ¿qué va a hacer cuando las cosas se pongan feas y hagamos la revolución? El que ahora retroceda a la hora de la verdad se pasa al bando del enemigo”

En las horas más bajas, en los momentos más complicados cuando el oportunismo trataba de tumbar la firmeza de este Partido, Juan Pedro defendía en Leganés, sin confusiones ni ambigüedades, la militancia en el PCPE y lo hacía tan intensa y tan diestramente que ganó el respeto de todos los que le conocían. Llegó del movimiento vecinal a la solidaridad con Cuba Socialista y en todas partes se le reconocía  por su honestidad, su sinceridad y su generosidad.

Juanpe era obstinado, apostaba fuerte en los debates y sólo se declaraba derrotado ante las razones del Partido.

En estos días sus compañeros y compañeras de la solidaridad le dedicaron un emocionante homenaje con motivo del aniversario de su muerte. Las fotos, la música, las palabras rememoraban a un comunista defendiendo su causa.

Al camarada Juan Pedro le hacía feliz la lucha, el compromiso, la militancia comunista, se sentía afortunado entre sus camaradas y cada año soñaba con volver a Cuba, admiraba a Fidel y contaba entusiasmado sus aventuras en la isla revolucionaria.

Fueron muchas las batallas compartidas y algunas las derrotas encajadas pero tanto festejamos las victorias que nos sorprendieron despiertos muchas madrugadas. Camarón amenizaba las verbenas y con ron que suavizaba la garganta,  cantando, riendo, bailando  y luchando se fue Juan Pedro a celebrar su cumpleaños con otros heroicos camaradas.

Blanca Rivas