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LAS TRABAJADORAS Y LOS TRABAJADORES TIENEN QUE REORGANIZAR SUS FUERZAS Y PREPARARSE PARA LANZAR UNA AMPLIA OFENSIVA  DE LUCHA DE MASAS FRENTE A LAS NUEVAS MEDIDAS ANTIOBRERAS QUE LA BURGUESÍA TRATARÁ DE IMPONER

El capitalismo internacional se adentra en una nueva fase, más profunda, de su crisis sistémica

La economía capitalista internacional, en las últimas semanas, va sumando datos que indican un nuevo episodio de agravamiento de la crisis económica que estalló en el verano del año 2007. Estos hechos recientes consolidan tendencias que se vienen manifestando desde hace varios meses atrás.

El PCPE, ya en el mismo 2007, caracterizó la crisis como una crisis sistémica, producto de la lógica interna del sistema y de sus contradicciones irresolubles. Esta posición confrontaba directamente con quienes querían interpretar ese episodio como una crisis de carácter financiero, o a una crisis provocada por algunas disfuncionalidades del sistema, o por algunas personas o entidades instaladas en la corrupción. La crisis que estalló en 2007 la definió el PCPE, en su momento, como una crisis de sobreacumulación de dimensiones enormes, sujeta a mayores dificultades de superación dentro de los límites del sistema como consecuencia de la fase en que ha entrado el desarrollo de la crisis general del sistema capitalista, vinculada a la evolución avanzada de la ley de caída tendencial de la tasa de ganancia, y a la dimensión gigantesca del proceso de concentración y centralización del capital (oligopolios).

Los datos económicos más recientes: paralización del comercio mundial, caída del precio de las materias primas (de una manera particular el petróleo), cantidades ingentes de capital que no encuentran el camino para su capitalización (reproducción ampliada), desaceleración de las economías de países que son determinantes en el crecimiento del PBM, sectores del capital bancario que se encuentran en situaciones de difícil salida en la UE, los mercados bursátiles se hunden, …..; todos ellos son expresión de los graves problemas que tiene el sistema capitalista internacional.

La lógica de la guerra imperialista trata de revertir los datos económicos desfavorables

La creciente agresividad militar de las fuerzas imperialistas es también expresión de este agravamiento de la crisis del capitalismo. Se activan cada vez más escenarios de guerra, y otro tipo de acciones violentas con la coartada de “la lucha contra el terrorismo”. En Siria, de una manera particular, la situación se tensa, allí donde confluye una compleja red de intereses que combinan cuestiones geopolíticas y cuestiones económicas. Tampoco hay que olvidar la situación conflictiva en Ucrania, donde también se dilucida la pugna entre potencias imperialistas. Los riesgos de ampliación a otros lugares de los escenarios de guerra se incrementan cada día. La pugna entre las potencias imperialistas por el control de las materias primas y los mercados no tiene límites.

La conjunción de todos estos factores de tensión está configurando una situación que puede terminar en el estallido de una nueva crisis mundial del capitalismo, de dimensiones mayores, sobrepuesta a la crisis ya existente desde 2007; y donde la guerra imperialista con una dimensión mayor sea, una vez más en la historia, el recurso del capital para tratar de remontar su crisis.

Levantar la lucha a la ofensiva de las trabajadoras y los trabajadores

La clase obrera, en general, no ha sido capaz en estos años de crisis capitalista de organizar sus fuerzas a la ofensiva para enfrentar intensificación de la guerra de clases que le declaró la burguesía al inicio de su ciclo recesivo. Guerra cuyos objetivos han sido el aumento de la explotación, y el sometimiento absoluto de la clase obrera a la dictadura del capital. Como consecuencia de esta falta de iniciativa ofensiva por parte del proletariado se ha producido un profundo deterioro de las condiciones de vida y de trabajo de todos los sectores del pueblo, y un aumento extremo de la explotación y la pobreza.

En esta ocasión, que enfrentamos ahora, las consecuencias serán de mayor gravedad para la clase obrera, si una vez más ésta tampoco desarrolla las capacidades necesarias para organizar el contraataque necesario para defender con determinación sus intereses.

El capitalismo, si se confirman las conclusiones que en estos momentos hacemos de los datos económicos más recientes, pasará a un escalón superior, hasta ahora desconocido, en el ejercicio de su violencia contra la clase obrera y contra los pueblos del mundo.

La burguesía española necesita con urgencia un nuevo gobierno

En el caso de España, esta situación servirá a las clases dominantes como una coartada más para aumentar la presión en su objetivo de conseguir la formación de un nuevo gobierno. Un gobierno que esas clases dominantes necesitan ya de forma urgente, para estar en condiciones de ejercer ese mayor grado de violencia en la confrontación capital-trabajo. La UE viene advirtiendo en los últimos meses que cualquier gobierno que se forme en España tendrá que aplicar sus antisociales directrices: recorte del gasto social, reducción de pensiones, nuevos ataques al derecho al trabajo, nuevas fusiones bancarias, primacía de los monopolios, etc.

Los partidos que obtuvieron representación parlamentaria han manifestado, todos ellos, su disponibilidad para formar parte del gobierno que necesita la burguesía. Por eso las negociaciones de Pedro Sánchez son a todas las bandas, porque cualquier opción vale. La nueva socialdemocracia -Podemos- realiza juegos de trilero que no disimulan su posición desesperada para formar parte del gobierno, con “la casta” a la que ayer denunciaban, y para gestionar el capitalismo.

El PP se ha situado a la espera de mejores condiciones en la negociación, pero naturalmente expresa el mismo entusiasmo que el resto de partidos en su candidatura para asumir el papel de gestor de la dictadura del capital.

Cualquier opción de gobierno que, en estas circunstancias, finalmente se concrete será un gobierno aliado del capital, y, por tanto, un gobierno enemigo de la clase obrera.

Las clases dominantes parasitarias tienen claro que, especialmente, en una situación más grave de la crisis económica del capitalismo la disyuntiva está, más que nunca, entre ellas y la clase obrera. La clase obrera también debe tener clara esta disyuntiva: o el proletariado o la burguesía, o nosotros o ellos. La opción no es otra que el proletariado.

La clase obrera tiene que organizarse para el contraataque

Las trabajadoras y los trabajadores no tienen que soportar ninguna opresión más por parte del capitalismo agónico. El capitalismo no tiene salida, su único futuro es mayor explotación y mayor violencia, que se concretan en mayor pobreza de la clase obrera.

La clase obrera tiene que reagrupar sus filas a la ofensiva ante cualquier situación, en cada centro de trabajo, en cada conflicto. Unir las fuerzas, enfrentar a la ofensiva la dictadura del capital, defender cualquier derecho por puntual y pequeño que sea con todas las capacidades a su alcance.

Hay que fortalecer las organizaciones obreras y populares, fortalecer los sindicatos y la lucha en cada centro de trabajo, promover e impulsar la unidad sindical y la unidad obrera en torno a un calendario y un Programa único de lucha, organizar Comités para la Unidad Obrera, que construyan la unidad agrupando a las trabajadoras y los trabajadores por encima de cualquier sigla sindical. Ese es el camino que fortalecerá la unidad de la clase y sus luchas.

Hay que trabajar de forma continua para organizar un amplio bloque social y político con un programa centrado en la lucha por el poder obrero y la sociedad socialista. Una alianza amplia de las fuerzas que luchan objetivamente enfrentadas contra el capitalismo, un Frente Obrero y Popular por el Socialismo. Uniendo en un solo frente todas las luchas obrera, junto a las luchas de la juventud obrera y popular, las lucha de las mujeres por su liberación, las lucha contra la militarización, las luchas de la solidaridad internacionalista, etc.

Que a nadie le quepa duda de que el Partido Comunista de los Pueblos de España impulsará esa estrategia de movilización social y política de masas, sin dar un solo paso atrás. No es posible dar ninguna muestra de debilidad, o el capital nos condenará a la esclavitud más absoluta, todas las luchas tenemos que darlas con determinación y confianza en la victoria.

La solidaridad de clase y la solidaridad internacionalista son armas fundamentales para que cada lucha sea la lucha de toda la clase obrera. La unidad y la organización nos harán invencibles.

Desde el PCPE llamamos a responder a la dictadura del capital a la ofensiva, organizando, concentrando y preparando a las fuerzas obreras para el contraataque hasta destruir las bases materiales de la sociedad capitalista que nos oprime y nos explota. Hasta iniciar el camino hacia la sociedad socialista-comunista.

Carmelo Suárez. Secretario General del PCPE