Aún recuerdo las interesantes discusiones que solía mantener los viernes por la tarde con algunos compañeros y amigos en la cervecería Napargar de Pamplona. Aún recuerdo cómo María abogaba por la implantación de la renta básica universal (RBU) con objeto de salvar la pauperización de la clase trabajadora derivada de su creciente desempleo, fruto de la automatización de los procesos productivos. Sin embargo, pienso que, independientemente de otras implicaciones de carácter negativo de la RBU, esta no es una solución apropiada al mencionado problema derivado de la mecanización. En esta breve nota discuto por qué desde una perspectiva crítica.

Es habitual que la ideología dominante diseñe el rechazo a las leyes sociales del desarrollo histórico, a los hechos de las relaciones económicas y de poder que desbordan toda acción concreta e individual. El sistema se esfuerza en hacernos creer que la realidad es una suma de voluntades concretas, cuyo núcleo se reduce a una historia de pura moralina entre hombres buenos y malos. No es que nuestra dimensión moral no sea importante, al contrario, la toma de conciencia que nos compromete con la lucha histórica del proletariado es fundamentalmente un acto moral, pero sobre la conciencia de necesidades sociales históricamente determinadas que solo pueden ser trabajadas mediante la lucha de masas y la acción del partido.

 

Cuando hablamos de una epidemia de heroína a la mayoría se le vendrá a la mente imágenes de los años 80, la desindustrialización y el cine quinqui. Sin embargo, a día de hoy existe una nueva oleada de adicción a los opiáceos en el país más rico del mundo, Estados Unidos.

Mientras que en 1999 las muertes por sobredosis de opiáceos fue de 8.048, en 2017 la cifra fue de 47.600 muertes y se convirtió en la droga que más muertes provoca en el país superando a la cocaína. En términos de raza y clase, afecta en mayor proporción a blancos de clase obrera y a nativos americanos por lo que se intuye cierta relación entre su uso, las condiciones laborales extenuantes y la situación marginalizada de las reservas.

Se nos informó a finales de Octubre que el número de millonarios se quintuplicó en España en el periodo 2010/2019 alcanzando la cifra de 979.000 personas; dato insuficiente para comprender la magnitud de lo que refleja si no lo acompañamos, al menos, de estos otros tres:

  • Los llamados ultramillonarios –personas con más de 40 millones de € de activos- crecieron en un 4% en 2017
  • El 1% de los más ricos tiene 24,42 de cada 100 € de la riqueza y el 50 % más pobre solo el 7%

La Habana es “un estado de ánimo”.

Eusebio Leal.

La Habana cumple 500 años, Patrimonio Cultural de la Humanidad desde 1982 y escenario de momentos históricos, sociales y políticos: la entrada de Fidel al triunfo de la revolución, las declaraciones del carácter socialista de la Revolución y de Cuba como país libre de analfabetismo, las Declaraciones de La Habana y numerosas victorias deportivas. "Ciudad Maravilla" desde 2016, al ser elegida por miles de personas en el concurso de la fundación New7Wonders, por su "atractivo mítico, lo cálido y acogedor de su ambiente, y el carisma y jovialidad de sus habitantes".

El Cáncer de mama no es de color rosa como sus lazos y sus cadenas por internet.  No se cura con megustas, likes y corazones como nos quieren hacer creer. Es un marrón muy grande  cuando te ocurre, como el emoticono de mierda del whatsapp, pero no lo decimos, ni lo tuiteamos, ni lo posteamos, ni siquiera lo publicamos una sola vez.

A La mujer tocada por la varita de las células cometetas su vida se pone patas arriba y se le da la vuelta como a un calcetín recién sacado de la lavadora que se queda sólo solo y desamparado. Las mujeres que atraviesan esta enfermedad, no tienen pelazo, ni cejas, ni brillo en la piel, ni el glamour que sale en los anuncios, más bien les falta todo a la vez, solo tenemos  tetas enfermas, operadas, quitadas, implantadas o radiadas y ahí vamos, como si nada, como si nos hubieran quitado un grano, o dos, o tres del culo, para que no se nos note y podamos seguir trabajando. Algunas sin poder cobrar la baja, otras pidiendo el alta voluntaria, todas sin poder mover el brazo, sin fisioterapia gratuita, empastilladas, con miedo a ser despedidas, no contratadas o con recaídas.

La crisis de poder que impera en el estado español obligó a la población a votar una vez más el pasado 10 de noviembre buscando desesperadamente el desbloqueo de esta situación.Ya conocemos los resultados, caracterizados especialmente por el auge de la ultraderecha más reaccionaria y el pacto entre la socialdemocracia (ni tan social ni tan demócrata). Y… ¿ahora qué?

La realidad es que para las y los comunistas las elecciones no son precisamente un hito como significa para los partidos políticos que juegan al capitalismo. Somos conscientes de que es una herramienta útil que no debemos dejar aparcada, pero, no cabe duda, que no cambiarán nuestra realidad. Porque lo único que puede hacer que cambie todo, que nuestras condiciones de vida mejoren, que la clase obrera no solo intente sobrevivir, sino que viva, es la organización.

Esto es una recomendación: The Deuce es imprescindible. La serie parece centrarse en la transformación de la prostitución y la consolidación y expansión de la industria cinematográfica del porno. Pero es mucho más. David Simon, creador también de The Wire, Treme o Generation Kill, consigue narrar de forma creíble las transformaciones sociales del centro de Nueva York. Junto a las prostitutas y sus trayectorias vitales, aparecen los garitos nocturnos y la mafia, las luchas homosexuales por su reconocimiento o la colusión de intereses entre el partido demócrata y el capital inmobiliario, la corrupción policial. Durante la tercera temporada incluso llega a proponer una lucha intestina de la clase dominante en el Estado por las rentas del suelo.

¡Absolución para Gaël Quirante, cartero y sindicalista!

Conocemos a Gaël porque trabajamos en La Poste.

Conocemos a Gaël porque somos ferroviarios, docentes, obreros/as, trabajadores/as de la salud, asalariados/as, estudiantes, parados/as.

Conocemos a Gaël porque somos sindicalistas.

Conocemos a Gaël porque estamos comprometidos/as políticamente del lado de los y las oprimidas y de los y las explotadas.

Conocemos a Gaël porque lo hemos frecuentado en numerosas luchas y manifestaciones a favor de un mundo más justo, sea cual sea nuestro color de piel, de nuestro chaleco, de nuestra bandera.

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