Durante la crisis del COVID-19, como era de esperar, las miradas se centran de fronteras para adentro, es algo perfectamente normal teniendo en cuenta el estado de alarma y la masificación de los centros de salud pública, que desbordados, no dan a basto para satisfacer las necesidades de la población susceptible de contraer o que ya ha contraído el virus. Mientras tanto, esas mismas miradas de la prensa nacional, no reflejan la gravísima situación por la que están pasando amplios sectores de la clase obrera en España, confinados en condiciones de enorme precariedad, en pequeños espacios y sin los recursos necesarios para poder satisfacer sus necesidades más básicas, mientras el estado, sin atender esto, responde con la militarización y el estado policial en las calles.

Genocidio militar fascista con el apoyo de la iglesia y los terratenientes contra la clase obrera y el campesinado. Desde la propaganda fascista burguesa siempre se nos ha vendido la historia de lo ocurrido en la Segunda República y que dio origen a la guerra nacional revolucionaria, como a ellos les ha interesado, falsificando los hechos y creando mitos para tergiversar lo ocurrido, así de ese modo ocultar la verdad de los acontecimientos y poder seguir manteniendo el poder. La República con la victoria del Frente Popular en las elecciones, causo un auténtico estado de euforia y esperanza para el pueblo trabajador que veía con ello la oportunidad de mejorar sus condiciones de vida y salir de la miseria en la que históricamente les habían sumido los terratenientes con la ayuda del clero y los militares.

Quiero recordar que Manolo Valle recogía en la tercera parte de El signo de los cuatro que Dashiel Hammett abandonó la escritura porque ya había dicho todo lo que tenía que decir. Es cierto que la postura contraria, considera que la repetición una y otra vez de la misma obra, se encomia como una especie de estigma del genio. Martin Scorsese claramente se apuntaría a la segunda idea.

El irlandés es una adaptación de I heard you paint houses (Oí que pintas casas, expresión en clave para decir que asesinas a sueldo) de Charles Brandt. Ambas cuentan la historia de la relación de la mafia  con el sindicato de transportistas en la época de Jimmy Hoffa a través de Frank Sheeran, el irlandés. La película de Netflix dedica más de tres horas al ascenso de este personaje en el sindicato y en la mafia, como ambas se convierten en un momento en lealtades enfrentadas, y finalmente la decadencia solitaria en una residencia de ancianos. Lo curioso es que esta historia real o, al menos, basada “en hechos reales” repite los temas de Casino y Uno de los nuestros, pero también Toro salvaje o El lobo de Wall Street y de otras cuantas de Scorsese.

La crisis que se ha desarrollado en el mundo tras la aparición del virus Covid19 y su difusión masiva por gran parte del mundo, evidencia la enorme debilidad, podríamos decir, la debilidad estructural sobre la que se asienta la sociedad moderna, o sea, la sociedad burguesa. Debilidad estructural que se extiende por todas las fases y sectores de la sociedad y cuyo origen es la base mercantil, individualista y no colectiva en que se asienta la sociedad del capital. El propio origen de la enfermedad, trasluce, en una visión mínimamente crítica, con una evidente suspicacia al foco inicial de la enfermedad: China, la ciudad de Wuhan, un centro dinámico y estratégico de la economía china, que se ve afectado por el desarrollo de un nuevo virus, cuyo origen proyecta muchas incógnitas aún no resueltas. En un panorama de guerra económica entre dos mercados: el chino y el estadounidense, la aparición de dicho foco viral ha producido una enorme pérdida económica para China que aparte de los ingentes recursos humanos, económicos y sociales que ha tenido que destinar para combatir el virus, hay que sumar el clima de desconfianza que “hacia lo chino” se ha generalizado en todo el mundo. Obviamente esto ha supuesto un gran triunfo para su adversario económico: EE.UU. La relación causal está evidenciada; sólo hay que sacar las oportunas consecuencias.

La nueva sentencia del Tribunal Supremo sobre las tarjetas revolving abre una vía de salida a la banca

La segunda sentencia del Tribunal Supremo el 4 de marzo de 2020 sobre las tarjetas revolving ha vuelto a poner de actualidad su uso. En este caso se condena por establecer condiciones usurarias a WiZink que tendrá que devolver a un cliente las cuotas de intereses pagadas por el uso de una tarjeta de este tipo, con un interés cercano al 27%.

Pero, ¿qué es una tarjeta revolving? Mientras que en una tarjeta de crédito se paga lo adeudado al mes siguiente en una tarjeta revolving se paga poco a poco una cantidad o porcentaje fijos, normalmente muy pequeños, siendo una minoría las que permiten fijar el plazo en el que pagaremos la cantidad adeudada. Esto se traduce en que la deuda se arrastra durante meses, se va revalorizando, incrementa la cantidad que se debe por intereses al no poder liquidarla completamente y, al reiniciarse el saldo de crédito mensualmente, permite un nuevo endeudamiento. Al fin y al cabo se llaman revolving (girando, en inglés) porque la cantidad que se reembolsa al pagar la cuota mensual se puede gastar en el mes siguiente. Según la definición que da el Banco de España sobre ella son “un crédito que se renueva de manera automática a su vencimiento mensual, de tal forma que en realidad es un crédito rotativo equiparable a una línea de crédito permanente”.

Ante el escenario de una alarma general, que no sanitaria que es la que corresponde, decretada esta por los mismos que durante años han recortado y privatizado más y más todo lo público, llevando al pueblo a carecer de los elementales servicios sociales, en este caso sanitarios y de atención. Ante este escenario dantesco en el que miles de enfermos son enviados a sus casas por no poder prestarles atención médica sanitaria, en el que miles de trabajadores sanitarios no cuentan con los mínimos instrumentos y elementos de protección, escenario en el que no se han puesto al servicio de los sectores más desprotegidos, los determinados como más vulnerables, ni los mínimos recursos humanos y/o materiales, un estado que no dispone de ningún recurso industrial propio para poder fabricar materiales necesarios, como serían en esta situación equipamientos sanitarios principalmente, esta situación demuestra que estamos ante un estado sin ninguna soberanía industrial ni farmacéutica, siendo dependiente casi en su totalidad de la gran fábrica del mundo que es hoy China.

Malditos seáis mil veces. Os dejáis la piel de las manos aplaudiendo desde balcones mientras votáis los recortes en sanidad, insultáis a quienes salen y seguís viendo y tragando vuestros programas basura. Algunos han quemado colonias de murciélagos, aún no les llegó que el culpable no era el murciélago, veréis cómo se los comen los mosquitos este verano, y padecerán dengue y malaria porque no habrá quien se coma a esos mosquitos.

Y aplaudiréis en un orgasmo endogámico policías a médicos, médicos a policías, y se os olvida cuando unos pegaban a otros por las reclamaciones de una sanidad pública, la que ahora habéis descubierto todos. Porque también en esta crisis hay clases medias y medias altas y medias bajas, pero no aplaudís a los trabajadores de la construcción, ni aplaudís desde los balcones a los trabajadores de la limpieza, porque seguís siendo igual de hipócritas que siempre, eso no ha cambiado.

“¡Lávate las manos, que acabas de llegar de la calle!”. “Déjame ponerle el termómetro a mami, que tiene gripe y el horno no está para pasteles”. “Quítate esa ropa sucia antes de tirarte en la cama”. “¿Y adónde te crees que vas con esos patines? Casa quiere decir casa”.

El Gobierno de España presidido por Sánchez, en la enorme improvisación con que se caracteriza su gestión de la crisis sanitaria provocada por el coronavirus, pide, de manera urgente, ayuda a la OTAN, en su intento de proveerse de material sanitario adecuado. En concreto España se ha dirigido al Centro Euroatlántico de Respuesta a Desastre dependiente de la OTAN para solicitar asistencia internacional ante la pandemia, que ha causado ya más de 3,500 muertes en el país.

La solicitud incluye 150.000 batas desechables, 150.000 respiradores, 5000 protectores faciales, 10.000 gafas protectoras y 1,5 millón de mascarillas entre otros materiales sanitarios. Lo significativo de esta solicitud es que la OTAN, en tanto organización militar, carece de este material y tan solo se limita a trasladar esta solicitud del gobierno de Sánchez a los restantes 29 aliados, que son, los que efectivamente deben ofrecerlo. Resulta también curioso y significativo que hasta el momento de la solicitud de ayuda a la OTAN por parte del gobierno de coalición, ningún país se había dirigido, por razones obvias, a la OTAN para solicitar este tipo de ayuda, excepto Ucrania, que aunque no es miembro de la OTAN, posee un acuerdo de asociación con la Alianza Atlántica, dado que Ucrania es el principal socio militar de EE.UU en Europa en función, a su vez, de la enorme importancia estratégica que tiene para la OTAN este país con su enfrentamiento con Rusia en torno a la soberanía de la población al Este de Ucrania.

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