Cuando a raíz del triunfo del candidato de la extrema derecha en las elecciones a la presidencia de Chile, en el indefinido espacio de la autodenominada izquierda política y social española,  lo único que se suceden son las proclamas de siempre a favor de defender la democracia  liberal y sus valores frente a los ataques de la reacción, no es posible permanecer callado sin situar algunas ideas y propuestas diferentes. Posicionamientos que sirvan de referencia a quienes no ven reflejadas sus inquietudes y/o aspiraciones en esas explicaciones trufadas de  lugares comunes y derrotismo de una socialdemocracia que, al igual que el sistema que defiende y representa – el Capitalismo-, ya no tiene nada positivo que ofrecer a las masas trabajadoras.

Se impone, por tanto, explicitar planteamientos desde los que, no solo interpretar de forma distinta la lamentable elección de este siniestro personaje marcadamente ultraliberal, oligárquico, autoritario y anticomunista, sino con los que, al mismo tiempo, situarse ante el avance ultra para enfrentarlo y derrotarlo.

Posiciones desde las que, frente al sistémico “turnismo” izquierda/derecha tan propio de las democracias representativas burguesas,  construir una alternativa realmente transformadora  –socialista- con la que enfrentar la ofensiva actual del Capital contra la clase trabajadora y la soberanía de los pueblos.

Hoy, cuando ya es una necesidad inaplazable situar las bases políticas y organizativas de la imprescindible contraofensiva que, en defensa de los intereses de la clase trabajadora y los sectores populares, enfrente todo el entramado de dominación del bloque oligárquico; incluido el triunfo de candidatos como Trump, Milei o Kast, no es posible aceptar como válidas las explicaciones del reformismo y la socialdemocracia para tratar de justificar su continuidad como mal menor frente al avance de la reacción.

 Aceptarlas y situarse en esas claves de análisis que ocultan la realidad de su gestión absolutamente comprometida con el imperialismo y la patronal, mostrándose como alternativa posible a una derecha política que, en esencia, no plantea nada diferente a lo que es la práctica diaria de ellos, es un engaño inaceptable.

Hablemos de hechos y no de retóricas frases cargadas de significantes vacíos con las que pretender seguir manipulando a las masas una y otra vez y veremos la realidad de su gestión.

En las últimas décadas el capitalismo ha experimentado unas mutaciones autoritarias que han redefinido el papel de las corporaciones en la vida económica, política y social. Estas mutaciones no implican necesariamente el retorno a dictaduras clásicas sino el surgimiento de nuevas formas de dominación, centralizadas, opacas y despolitizadas, que operan en los ámbitos económico, cultural y simbólico.

Nancy Fraser propone para describir una fase del capitalismo caracterizada por la desconexión creciente entre el capital y las instituciones democráticas el concepto de “capitalismo autoritario”. En él el Estado ya no actúa como mediador entre intereses sociales y económicos, sino como facilitador del capital corporativo, reprimiendo resistencias y externalizando los costos sociales y ecológicos. Como señala Wendy Brown este capitalismo autoritario articula elementos neoliberales con prácticas estatales centralizadas, excluyentes y punitivas. Se trata de una racionalidad neoliberal que despolitiza la vida pública y convierte a las y los ciudadanos en consumidores o inversores de sí mismos y los Estados ya no intentan garantizar el bienestar general sino preservar la estabilidad macroeconómica.

Durante la pandemia de COVED-19 en Estados Unidos grandes corporaciones como Amazon, Google y Pfizer expandieron su poder y recibieron ayudas o contratos privilegiados sin rendición de cuentas pública. En Europa varios países impusieron restricciones severas a las libertades civiles, mientras empresas como McKinsey y otras consultoras privadas fueron contratadas para gestionar tareas críticas durante la emergencia sanitaria. En América Latina la crisis sanitaria fue utilizada por las élites políticas y económicas para profundizar reformas estructurales regresivas y el Estado funcionó como brazo ejecutor del capital, con políticas que beneficiaban a grandes conglomerados financieros y extractivos en detrimento de los sectores populares.

El capitalismo autoritario es un reordenamiento del poder político donde la lógica empresarial se impone a las instituciones democráticas. Estas dinámicas han llevado a lo que Wolfgang Streeck denomina 'congelación de la democracia', donde el poder económico de las grandes corporaciones supera ya los límites de la soberanía estatal.

Como señala Saskia Sassen el poder corporativo ha desarrollado capacidades para desplazar funciones tradicionalmente soberanas del Estado. Algunas corporaciones transnacionales han establecido sistemas legales paralelos a través del uso de mecanismos de arbitraje internacional. El sistema de solución de controversias inversionista-Estado (ISDS), contenido en tratados bilaterales y multilaterales, permite a las empresas demandar a los Estados por políticas que afecten sus expectativas de ganancia. El resultado es una arquitectura global de poder fragmentada donde los derechos ciudadanos quedan subordinados a lógicas de acumulación transnacional.

Hay dos ciudades bajo un mismo Ayuntamiento, si no lo crees tienes que ver este vídeo. Los barrios obreros tienen deficientes dotaciones de bibliotecas, centros sociales, parques o asfaltado y por si fuera poco ¡las escombreras los rodean! Aquí te presentamos Rabassa un espacio natural que el abandono municipal lo ha convertido en basurero monumental y lleno de vertidos tóxicos. Alacant modelo de ciudad segregada por clases.

#TuLuchaDecide

#TomaPartido#PCPE

Por los pelos, por los mismísimos pelos no llegó María Corina a Oslo a recoger su premio. Y mira que lo intentó. El periplo fue digno de Indiana Jones: tierra, mar y aire (espacio no, porque no pudieron contactar con Elon Musk). María Corina no pudo llegar. Fueron muchos trasbordos clandestinos, mapas arrugados que nadie sabía interpretar, contraseñas susurradas y escoltas que la acompañaban que aunque no se orientaban con los mapas, según los telediarios, dominaban desde la gimnasia consciente del Taichí hasta el Krav Magá.

Custodiada por militares, comandos de élite, seguratas hipermusculados, cinturones negros en todo lo que termine en jitsu y algún mercenario freelance con LinkedIn actualizado, la heroína de la última epopeya fascista corrió, voló, navegó y conspiró… y entró en Oslo cuando todo el pescao estaba vendido. A veces el destino acierta. El reloj, ese cabrón agente bolivariano infiltrado, le jugó una mala pasada y, cuando quiso darse cuenta, en la Academia ya habían pasao la fregona. Así que fue su hija, su réplica exacta, su viva estampa, su clon genético, su franquicia familiar, su copia en alta definición, la que recogió tan honrosa distinción, posando con una sonrisa beatífica y serenísima, como quien sabe que el premio, en el fondo, es heredado.

El desatino de la Academia Sueca al conceder el premio ha sido tan colosal que desde entonces el Nobel cotiza a la baja. Nadie quiere saber nada del galardón. Los científicos más reputados y prestigiosos del planeta se esconden en sótanos, se dejan barba postiza, imitan la voz del novio de Ayuso para camuflarse, ocultan los microscopios en dobles fondos y publican sus descubrimientos bajo seudónimo para no ser reconocidos. «Yo soy el que calienta las probetas» decía un avispado químico ante la posibilidad de verse nominado. En Literatura, quienes antes aspiraban a tan ilustre distinción firman ahora sus obras como Juan del Val, para que a la Academia Sueca se le quite de la cabeza mortificarlos con el eximio premio. Cuando algún ojeador de Oslo se les acerca, los candidatos salen huyendo horrorizados, gritando: ¡A mí no, a mí no!

Créditos António Cotrim / Agência Lusa

Mañana hay convocada Huelga General en Portugal. Reproducimos este artículo que explica qué significa el paquete laboral al que la clase trabajadora se opone y sus consecuencias sobre los derechos laborales conquistados.

Las mayores empresas nacionales obtienen ganancias récord. En 2024 se distribuyeron 2.900 millones de euros en dividendos a los accionistas y se prevén 3.200 millones en 2025. La necesidad de «flexibilización» para aumentar la productividad a costa de la destrucción de derechos choca con el empobrecimiento de los trabajadores.

En un año en que las principales empresas cotizadas en bolsa alcanzaron ganancias anuales históricas por cuarto año consecutivo y distribuyeron 2.900 millones de euros en dividendos a los accionistas, el Gobierno presentó una propuesta de modificación de la legislación laboral que representa una transformación profunda en el mercado de trabajo.

Esta iniciativa legislativa surge precisamente cuando el PSI-20 alcanzó un beneficio conjunto de 6.100 millones de euros, un crecimiento significativo frente al año anterior, que ya había sido considerado excepcional. Gigantes como Galp, EDP, BCP y Jerónimo Martins lideran esta fase de prosperidad financiera.

Al servicio de estos grandes grupos económicos, la propuesta del Gobierno, compuesta por más de un centenar de modificaciones, busca promover cambios estructurales en el Código del Trabajo. Las medidas incluyen la ampliación de los plazos y motivos para la celebración de contratos temporales, la introducción de la posibilidad de pago de las pagas extraordinarias (vacaciones y Navidad) en doceavas partes, la facilitación de los procesos de despido, la desregulación de los horarios de trabajo mediante la reinstauración del banco de horas individual, y modificaciones profundas en la contratación colectiva y en el ejercicio de los derechos sindicales y de huelga. El conjunto se justifica por la necesidad de introducir «flexibilización» para hacer a las empresas más «competitivas» y enfrentar desafíos económicos.

Es aquí donde, sin embargo, existe una contradicción evidente entre el discurso oficial que sostiene el paquete laboral y la realidad financiera del tejido empresarial portugués al que sirve el Gobierno. La justificación de la necesidad apremiante de flexibilización para la supervivencia y competitividad de las empresas pierde credibilidad cuando se confronta con los indicadores de rentabilidad del principal índice bursátil nacional, que baten récords sucesivos.

Este 6 de diciembre se cumplen 47 años desde que el Borbón, Juan Carlos I, sancionara la Constitución de 1978; 56 años desde que las Cortes franquistas designaran a este mismo Borbón como sucesor de Franco. 11 años desde que Felipe VI sucediera a su padre para lavar la cara a una monarquía decrepita. Cerca de medio siglo de maquillaje del Estado surgido tras ahogar en sangre a la II República. Aquel proceso de maquillaje llamado Transición, donde todos cedieron menos la clase dominante del Estado desde 1939 y los resortes de una dictadura que tuvieron que tornarse democráticos ante la presión generalizada de la clase obrera.

España y sus pueblos llevan en Transición 47 años. Llevamos casi medio siglo de impasse entre el Régimen del 78, con una monarquía que necesita agarrarse a cualquier acto de reafirmación, como el reciente funeral de Estado por la DANA, aprovechándose del dolor de las víctimas, y que representa a una estructura de Estado que puede amoldarse a las formas que exige “su” comunidad internacional: UE y OTAN, junto con una clase dominante cuya bandera es la especulación financiera y mantener su posición imperialista; y, por otro lado, una clase obrera que siempre ha dado muestras de combatividad y constancia movilizadora pero desencantada por todas las traiciones de una izquierda sistémica y unos sindicatos “mayoritarios” cuya única salida es caminar abrazada al Estado, al Régimen del 78, aunque este sea el principal enemigo de la clase trabajadora.

En un momento donde prima más la desorganización, la desazón y la resignación, donde nos quieren llevar a perder nuestra colectividad como clase en un mundo de reafirmación del individualismo basado en algoritmos y consumo masivo el PCPE y la JCPE llaman a levantar las banderas de la organización y la lucha. Llamamos a inundar los barrios, centros obreros y estudio donde nunca nuestra propaganda dependerá de intereses empresariales y monopolísticos: las calles. Recuperar la colectividad en los trabajos, organizarse en los barrios, en los centros de estudios, debe ser la bandera de la clase obrera.

La organización debe tener unos objetivos, el sujeto revolucionario debe sentir que lucha hacia un horizonte. Desde el PCPE llamamos a reforzar los sindicatos de clase, los frentes de masas de todo tipo y proponemos un modelo de Estado que concatene las diversas luchas de la clase obrera del Estado español: la República Socialista Confederal.

Ante la detención en Francia de Anna Novikova, Vyacheslav P., Vincent P. y Bernard F.; 4 solidarios y solidarias con el Donbass, acusados de espiar para Rusia y desestabilizar la República francesa.

Pegar carteles, hacer pintadas y publicar opiniones contrarias al relato del “enemigo ruso” en redes sociales, denunciar el genocidio en el Donbass y el nazi fascismo en Ucrania, es motivo para ser considerado un espía y “desestabilizar” Francia. Una Francia sumida en una crisis política, económica y social sin precedentes en los últimos 50 años, mientras se rearma e instaura de nuevo el servicio militar. Mientras el fascismo crece, el estado burgués necesita propagar la retórica del enemigo interno y externo,, las desigualdades y la pobreza aumentan y las bolsas de marginalidad y apartheid se extienden en los suburbios de las grandes ciudades.

Estas absurdas detenciones, sumadas a la declaración de Palestine Action como organización terrorista, a la brutal represión contra la solidaridad con Palestina en Alemania, la paranoia rusófoba en Polonia y, en general, en todo Centroeuropa, los estados bálticos y escandinavos; normalizan un estado de excepción prebélico en buena parte de Europa, favoreciendo la caza de brujas al estilo “macartista" y la violencia fascista contra toda expresión política, sindical y social que discuta el relato imperialista.

El Partido Comunista de los Pueblos de España se solidariza con los compañeros y compañeras de SOS Donbass franceses. Exigimos su inmediata liberación.

El PCPE se solidariza con los  centenares de presas y presos políticos en Europa, algunos de ellos en el Estado español. Nos preocupa especialmente la situación de la población rusófona en las repúblicas bálticas, o el caso de los hermanos Kononovich, encarcelados por el régimen de Kiev, o la persecución del comunismo en la República Checa, donde acaban de aprobar una ley que prohíbe promover las ideas comunistas en Chequia; por poner unos ejemplos.

Quienes luchamos contra el imperialismo y la guerra, quienes luchamos contra el capitalismo y especialmente, los y las comunistas, debemos estar atentos ante el aumento de la represión y el anticomunismo. Intensificar nuestros esfuerzos en la lucha contra la OTAN y sus guerras, contra la militarización social, contra los discursos de odio que pretenden fabricar enemigos externos e internos para justificar el rearme y sus guerras.

¡Por la Paz y la amistad entre los pueblos!

¡No a la OTAN ni a sus guerras!¡No al Rearme europeo!

¡Libertad presos y presas del imperialismo!

¡No pasarán!

Comité Ejecutivo del PCPE

En el marco de las XIX Jornadas Comunistas Galegas organizadas por la organización Comunismo Revolucionario Galego, nuestro camarada Julio Díaz, Secretario General del PCPE, presentó la ponencia "la alternativa comunista frente a los límites del mundo unipolar" situando la posición que fija el desarrollo de la lucha de clases como el factor determinante para la evolución de esta nueva realidad multicolor.

Es muy importante que experiencias prácticas como éstas, vayan conformando en la práctica la necesaria confluencia de los diversos destacamentos comunistas existentes en las diversas formaciones sociales nacionales del actual Estado español.

"Se nos propone un título que por sí mismo ya es una tesis.  Razón por la que hay que reconocer el acierto de los camaradas al situarlo por haber adelantado:

  • La necesidad de una alternativa comunista revolucionaria práctica que, superando sus actuales límites organizativos y políticos, tenga la  capacidad de trascender de forma efectiva al desarrollo de la lucha de clases.
  • La existencia innegable de una realidad multipolar que, por su propia composición y estructura económica, política y social, se articula en una confrontación limitada con el imperialismo que, en última instancia, es la que viene determinada por la confrontación principal Capital/ Trabajo.

El posicionamiento frente a estas dos afirmaciones, determina a los diversos sujetos políticos que existen en la compleja realidad de la lucha de clases a todos los niveles en un momento absolutamente crucial para el desarrollo de la humanidad y el futuro del Planeta, de la propia Vida en definitiva.

No son tiempos de indefiniciones.

Pero veamos la justificación de ambas tesis; recordemos:

Superado el apogeo de artículos, documentales y tertulias que, a razón del 50 aniversario del fallecimiento en la cama de Franco, han tratado el tema de la Transición en sus más variados aspectos –que no posiciones de clase- hay un denominador común en todos ellos y es el elogio al importante papel jugado por el Partido Comunista de España en todo este proceso.

Una alabanza centrada en su dirección y, especialmente, en la figura de Santiago Carrillo, pero que se extiende al comportamiento responsable de una militancia que supo interpretar todo lo que estaba en juego y, desde la posición del poder real que acreditaba en el seno del movimiento obrero y popular el que era “el Partido”, renunció a sus objetivos para ayudar a superar el franquismo y permitir que se instaurara la democracia……

Podríamos seguir muchas líneas más describiendo el nauseabundo panegírico proclamado desde las filas del poder a un Partido que renunciando a su responsabilidad y a la tarea que le correspondía como partido comunista, permitió la legitimación de toda la estructura económica, política e institucional del franquismo en un imperdonable ejercicio de transustanciación1 del Partido al que, por lo demás, acompañó con el perdón a los crímenes y a la diversidad de facinerosos habidos durante las cuatro largas décadas de dictadura fascista.

 Cunetas, mazmorras, tortura, exilio, despidos, palizas y todo tipo de violencia ejercida por un régimen de asesinos y ladrones, quedaron impunes a cambio de nada; de una única cosa en definitiva: desmantelar la mejor herramienta con la que contaba la clase obrera de los pueblos de España, humillando su cerviz ante los que hasta ese momento eran sus enemigos.

Yugos os quieren poner

gentes de la hierba mala

Ese, desde la posición de clase que reclamábamos en el primer párrafo, fue el verdadero aporte histórico del PCE maniatado por la dirección eurocomunista. Una verdadera traición que se ejemplificó en esa funesta fotografía del Pleno del CC del 15 de abril de 1977 que sesionó presidido por la bandera rojigualda de los golpistas del 36 y en el que, entre otras muchas renuncias, se aprobó que a partir de ese momento todos los actos del PCE los debía presidir la bandera roja del Partido, junto a la conocida como estanquera.

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