La ULPGC entrega el honoris causa a Sofía de Grecia en medio de la polémica.

Estamos en un momento en que la ultraderecha sale a la calle y a los medios a reivindicar el franquismo y el fascismo, a blanquear la dictadura y a decirle a la juventud que todo fue “orden y progreso”. Una juventud que no vivió la represión ni las cárceles ni las cunetas y que está siendo bombardeada en la intimidad de su móvil con las excelencias de la dictadura anterior. La desinformación campa a sus anchas, sin nadie que rebata esos argumentos, y mientras tanto, la universidad donde estudian entrega el más alto reconocimiento que puede otorgar a la Reina Sofía.

La monarquía que hoy se honra no nació de un referéndum ni de la democracia. La impuso Francisco Franco, que dejó atado el futuro del país con Juan Carlos I y Sofía de Grecia como parte del paquete. Esa monarquía se mantiene gracias al silencio y la continuidad de lo que el dictador dejó hecho.

La llamada Transición no fue ni reconciliación ni reparación: fue un pacto gratis para los asesinos y torturadores que olvidó a los muertos, que olvidó a los familiares de los que siguen en las cunetas, que dejó intactas muchas estructuras del franquismo y nos vendió que todo había quedado atrás, que se había pasado página. Todavía hay familias esperando justicia y reparación, y la universidad, dando un honoris causa a quien representa esa continuidad, está tomando partido por la continuidad del franquismo.

Un honoris causa no se da por ser reina ni por pasar desapercibida ante la historia. Se da por méritos ciertos: científicos, sociales, culturales, por transformar la sociedad, por luchar por derechos, por ser referente de emancipación. Sofía de Grecia no ha hecho nada de eso. Su papel ha sido mantener una institución heredada del franquismo, aguantar humillaciones y escándalos en su condición de mujer sin inmutarse y quedarse siempre en la foto del poder.

Declaración del Comité Ejecutivo del Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE)

No hay otra posición aceptable; no existe espacio para la equidistancia, ni son posibles consideraciones diferentes que desconsideren el valor superior del derecho del pueblo iraní a decidir libremente su futuro sin injerencias.

Mucho menos aún, puede concedérsele la más mínima legitimidad a la agresión de quienes manifiestamente representan un poder genocida, cuyo único propósito es mantener la hegemonía planetaria de su dominación. 

Los EE.UU, Israel y la UE, responsables del genocidio que sigue padeciendo el pueblo palestino, han cometido un nuevo crimen contra la Humanidad de alcance y consecuencias imprevisibles al que, como en Gaza, el pueblo iraní responderá con el arma indestructible de la unidad de Patria o Muerte frente al agresor imperialista. 

En estos momentos difíciles en los que imperialismo exhibe todo su poderío militar y pretende demostrar que es invencible, no podemos olvidar el ejemplo de Argelia que expulsó al colonialismo francés tras 132 años de ocupación, la Victoria de Vietnam, la dignidad de la Cuba  revolucionaria que resiste las agresiones y el bloqueo criminal…, pero sobre todo no podemos  borrar de nuestro recuerdo la derrota del III Reich por parte del Ejército Rojo y la Resistencia de los pueblos.

Hoy la Humanidad enfrenta a quienes pretenden conformar el Reich Planetario, a quienes guiados por los mismos desvalores supremacistas e imperialistas que Hitler y el NSDAP, pretenden alargar la agonía definitiva de un capitalismo que, en su fase actual de desarrollo imperialista, solo representan violencia, guerra y saqueo.

A lo largo de la última década, Podemos ha encarnado como pocos la deriva clásica del reformismo: mucha retórica rupturista en tiempos de oposición, silencio cómplice cuando pisan la alfombra del Estado y, una vez expulsados de las posiciones de influencia institucional, vuelta a un radicalismo verbal que no compromete nada ni a nadie. Este comportamiento  es la demostración práctica de los límites insalvables del reformismo dentro del Estado burgués y de su incapacidad para sostener una línea consecuente frente al imperialismo.

Durante su paso por el Gobierno, Podemos asumió sin pestañear las reglas del juego. No solo aceptaron el marco de la OTAN, sino que admitieron en sus filas, y con orgullo, la figura de un general con un historial profundamente alineado con los intereses atlantistas: Julio Rodríguez. Su presencia sintetizaba una renuncia estratégica. Que un partido que había prometido cuestionar la estructura militar imperialista acabase exhibiendo como dirigente a un alto mando formado en la lógica de la Alianza Atlántica demuestra hasta qué punto el reformismo, al entrar en las instituciones, se pliega al aparato del Estado y sus compromisos internacionales.

En aquellos años no hubo declaraciones contundentes contra las maniobras militares de la OTAN, ni contra la presencia de bases estadounidenses, ni contra el incremento del gasto militar exigido por Washington. Al contrario: Podemos se integró disciplinadamente en la política exterior diseñada por el Ministerio de Defensa y el Ministerio de Asuntos Exteriores, aceptando las mismas imposiciones que durante décadas han subordinado a España a los intereses estratégicos de Estados Unidos. Ni una palabra sobre romper relaciones con Israel, aun cuando el genocidio contra el pueblo palestino llevaba décadas de perpetración. Ni una denunciando la participación española en ejercicios militares de la OTAN en el Este europeo. La crítica desapareció porque el reformismo, una vez en el Gobierno, siempre cede ante la lógica del bloque imperialista, temeroso de ser acusado de irresponsabilidad o de “poner en riesgo la estabilidad del país”.

En enero de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró a Cuba una «amenaza poco común y extraordinaria» para la seguridad de EE. UU. – una designación que permite al gobierno estadounidense imponer restricciones económicas integrales tradicionalmente reservadas para adversarios de la seguridad nacional. El bloqueo de EE. UU. contra Cuba comenzó en la década de 1960, poco después de la Revolución Cubana de 1959, pero se ha intensificado con los años. Sin ningún mandato del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas – que permite sanciones bajo condiciones estrictas –, Estados Unidos ha mantenido un bloqueo ilegal y unilateral que intenta forzar a países de todo el mundo a interrumpir el comercio básico con Cuba. Las nuevas restricciones se concentran en el sector petrolero. El gobierno estadounidense amenazó con aplicar aranceles y sanciones a cualquier país que venda o transporte petróleo a Cuba.

El 3 de enero, Estados Unidos atacó a Venezuela y secuestró al presidente Nicolás Maduro Moros y a la diputada de la Asamblea Nacional Cilia Flores. Con 150 aeronaves militares estadounidenses sobrevolando Caracas, EE. UU. informó al gobierno venezolano que, si no aceptaban una lista de exigencias, básicamente convertirían el centro de Caracas en la Franja de Gaza. El resto del gobierno, sin poder de negociación en la conversación, tuvo que hacer efectivamente una concesión táctica y aceptar las demandas de EE. UU. Una de esas exigencias era que Venezuela dejara de exportar petróleo a Cuba. En 2025, Venezuela contribuía con aproximadamente el 34% de la demanda total de petróleo de Cuba. Con el petróleo venezolano fuera de juego a corto plazo, Cuba ya preveía un problema grave.

Pero eso no fue todo. México suministraba el 44% del petróleo crudo importado por Cuba en 2025. La presión de Washington sobre Ciudad de México para que cesara sus exportaciones de petróleo a Cuba aumentó, lo que significaría que casi el 80% de las importaciones de petróleo de Cuba desaparecerían.

Son muchas las maneras de apelar a la historia. La mayoría de las veces se hace desde la frivolidad retórica, que vacía de contenido la propia historia y la convierte en un trivial sortilegio. Pero en ocasiones se hace de modo riguroso, atendiendo al sentido de los sucesos como medida de la praxis. Y es que, si hay algo que da cuenta del quehacer humano, es la historia; como dijo aquel, el ser humano no tiene naturaleza, tiene historia. Ahora bien, en ocasiones aún más especiales, aparece la disrupción y el orden de la historia cambia, aparecen de repente esas figuras que marcan el momento y abren nuevos caminos en el tiempo. La historia me absolverá es el alegato con el que Fidel desafió al tribunal que le juzgaba por el asalto al cuartel Moncada en ese, ya inmortal, 26 de julio, fecha crucial, no solo para Cuba, también para todos los pueblos que luchan por su emancipación. Apareció así una figura inigualable y trascendental, Fidel.

Fidel sería el primero en aclarar que la figura crucial no es él, que nunca nadie es uno solo, sino que siempre se es entre muchos. La figura crucial es el pueblo con su revolución, pero revoluciones ha habido unas cuantas, y muchas veces truncadas porque la virtud siempre es más difícil, mientras que los males fácilmente se multiplican. Sin embargo, así como revoluciones ha habido algunas, Fidel solo ha habido uno. Y su genio gigante de animal de galaxias, como cantara el poeta, ha logrado algo tan difícil como que una revolución se desarrolle en condiciones extremadamente difíciles. Y ha demostrado que la fuerza moral de una idea justa es invencible. Y su voz, que todavía ilumina y da razón de las grandes contradicciones del mundo, ha servido durante décadas de escudo contra acción criminal del bloqueo, porque es verdad que las palabras no alimentan, pero inspiran frente a la desesperación e insuflan el coraje necesario para no rendirse.

El 18 de febrero, una delegación internacional compuesta por juristas, periodistas y activistas por los derechos humanos, entre los cuales se encontraba nuestro compañero Fernando García, entraron en Turquía con la intención de realizar inspecciones en las cárceles de tipo “pozo”. Estas cárceles (clasificadas como de tipos S, R, Y y de Alta Seguridad) son utilizadas para someter a los reclusos en condiciones inhumanas de aislamiento, en particular, de presos políticos.

El 19 de febrero todos los componentes de la delegación fueron detenidos y trasladados a la Dirección de Gestión de Migraciones, suponemos que para ser deportados.

Los siguientes son los miembros de la delegación internacional detenidos:

  • Alejandra Matamoros Alexandrova, abogada, miembro de la Plataforma Contra la Represión de Barcelona
  • Andrea Lucidi, periodista de Visione TV (Italia)
  • Tatyana Desyatova, Coordinadora de la Interbrigada de la CRCF (Rusia)
  • Dr. Nick Krekelbergh, Doctor en Cencias de Bioingeniería y representante de Zannekinbond (Bélgica)
  • Jean Pascal Graziani, Representante de Supernova y AIF-France (Francia)
  • Fernando García, Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE)

El tipo de cárceles objeto del escrutinio son instalaciones en las que se priva de luz solar y de contacto con otras personas a los reclusos, lo que supone una flagrante violación de sus derechos reconocidos por las leyes internacionales y las propias garantías constitucionales de Turquía.

Resulta evidente la intención del gobierno de Turquía de que las condiciones en estas cárceles no sean conocidas desde el exterior. Se da la circunstancia de que numerosos presos políticos del Frente Popular de Turquía han sido internados en estas cárceles y se han producido muchos fallecimientos de entre ellos por huelgas de hambre en protesta por el trato inhumano y degradante.

Ante los hechos ocurridos el pasado 19 de febrero, mientras llevaban a cabo una visita a las cárceles tipo “foso” de Turquía, por numerosas denuncias de diversas organizaciones que señalan las condiciones inhumanas y el nulo respeto a los derechos humanos en ellas, y tras la detención arbitraria de la delegación internacional que realizaba dicha visita por parte de las fuerzas de represión del estado de Turquía (miembro de la OTAN), el PCPE denuncia:

Que las y los miembros de dicha delegación internacional fueron objeto de presiones para que firmaran “voluntariamente” la solicitud voluntaria de extradición, para ser expulsados de Turquía y poder así eliminar su testimonio de las duras condiciones de dichas cárceles tipo “foso”.

Que a los y las detenidas no se les permitió recoger sus pertenencias en ningún momento y fueron trasladados directamente del centro de deportación al aeropuerto.

Que varios de los teléfonos móviles que les fueron confiscados unilateralmente, no les han sido devueltos, de forma que se les ha sustraído sus pertenencias personales y sus dispositivos con datos privados y personales.

Que ni los abogados, ni los funcionarios de las embajadas tuvieron acceso a los detenidos en ningún momento, para poder comprobar su adecuado estado de salud y garantía de salvaguarda del derecho internacional.

Que hasta el momento en que se firma esta nota, han sido devueltos a sus países de origen 4 compañeros y compañeras, quedando aún retenidos por las fuerzas represivas turcas y sin tener ninguna información de su estado de salud, el compañero Jean Pascal Graziani, Representante de Supernova y AEC-France, y nuestro camarada Fernando García, miembro del Comité Central del PCPE, por haberse negado a firmar la solicitud voluntaria de extradición.

 

Hace 40 años un referéndum traidor puso a nuestros pueblos bajo el yugo de la OTAN, torciendo la opinión mayoritaria y contra los generosos esfuerzos del movimiento anti OTAN. Las tres condiciones de acceso -no incorporación a la estructura militar,

reducción de presencia militar norteamericana y prohibición de paso y estancia de armamento nuclear- fueron incumplidas de forma inmediata. Hoy el Estado español constituye un pilar estratégico de la maquinaria bélica, con Canarias como proyección atlántica sobre el flanco sur de la OTAN, el Estrecho de Gibraltar como llave al Mediterráneo y las bases de Rota y Morón, el CAOC de Torrejón de Ardoz y los cuarteles de Bétera y el buque “Castilla” como centros de operaciones, convirtiendo a nuestro territorio en una plataforma de agresión contra otras naciones y, en consecuencia, en posible objetivo “legítimo” en conflictos que no podemos elegir.

La OTAN es el brazo armado de un capitalismo en crisis y de una potencia en decadencia como Estados Unidos. Los conflictos armados y guerras promovidas por esta alianza desde Yugoslavia a Siria, así como su complicidad en el genocidio palestino, han arrasado naciones enteras y se financian con nuestros impuestos a costa de recortes sociales a las clases trabajadoras. Mientras disparan el gasto militar en detrimento de los servicios públicos, la industria bélica aumenta su cuenta de resultados para beneficio de los grandes capitales de las élites estadounidenses y sus aliados en la Unión Europea.

Los líderes europeos, fracasada su guerra encubierta de la OTAN contra Rusia en Ucrania, prosiguen en su escalada belicista hacia la confrontación abierta, jugando irresponsablemente con el riesgo de la aniquilación nuclear.

Ante este desafío, las grandes movilizaciones de numerosos pueblos del mundo y la heroica lucha de liberación del pueblo palestino nos marcan el camino de la resistencia a sus planes criminales. La salida de la OTAN y el cierre de las bases estadounidenses no son una consigna del pasado, sino una necesidad objetiva para la supervivencia de la Humanidad, y condición para establecer relaciones de respeto y solidaridad en el futuro.

¿Seguir empleando la memoria de la clase obrera para crear un nuevo frente de izquierdas para pactar con el PSOE? Vuelve a estar en boga constituir un nuevo frente de izquierdas, algo que siempre saca la izquierda de la socialdemocracia o la socialdemocracia de izquierdas cuando más lo necesita. Volver a vender a la clase obrera que la monarquía parlamentaria heredera del franquismo es lo mejor a lo que pueden optar. El debate, si se puede considerar como tal, es elegir entre Rufián, la opción ya presentada por Yolanda Díaz, la que pueda proponer o apuntarse PODEMOS o las listas de “concentración nacional” que propone Otegi. Muchas películas para el argumento de siempre.

¿El nuevo frente de izquierdas que se quiere conformar que ofrece a la clase obrera? Porque estos proyectos van de ofrecimientos con altas dosis de cinismo, populismo y redes sociales. Estos nuevos proyectos no van de organizarse y elevar el nivel de conciencia, los patrocinadores de estos proyectos tienen pesadillas con esto último. Pensemos lo que hicieron todos estos grupos parlamentarios ante la huelga del metal en Cádiz, la represión a los 6 de Zaragoza, los 6 de la Suiza, los desahucios, la ley mordaza, la presencia de bases yankis y de la OTAN, las imposiciones de Bruselas. El recordar que hicieron dista de que dijeron o como figuraron que hacían algo.

¿Cómo de importante es entender el momento histórico y político? No se puede sacar a la palestra de forma recurrente el recuerdo de Frente Popular de 1936. El momento histórico es distinto. No tenemos un proyecto que defender como era, con todos sus “peros”, la II República. No tenemos un nivel de organización obrera similar al de los años 30. Los grupos parlamentarios actuales responden más ante los bancos que financian sus elecciones que ante las clases que dicen representar. El Régimen del 78 hace aguas, un proyecto electoral de izquierdas para otro gobierno de “progreso” liderado por el PSOE es poner otro parche más, como el que ha puesto el ministro de Transporte, Oscar Puente, a la huelga de ferroviarios pactando con CC. OO, UGT y SEMAF, provocando el abandono de la huelga en su primer día de tres de estos sindicatos y dejando fuera de la negociación a los sindicatos de clase, en este caso CGT y el Sindicato Ferroviario, que luchan por otro modelo de transporte público fuera de tentativas privatizadores y que, por supuesto, mantuvieron los tres días de huelga. Pues así todo.

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