El estudio sobre la estructura de la antropología social nos muestra la organización y formas de asociación de los diversos grupos humanos, su desarrollo se produce a través de la concatenación de acontecimientos sucesivos siempre en movimiento. Marx y Engels, lo mismo que Ludwig Feuerbach y otros, profundizaron la dialéctica como ley de desarrollo de la naturaleza. Pero Marx en las tesis sobre Feuerbach, actualizadas después por Engels, hace una crítica amigable a éste en el sentido de no aceptar la posibilidad hegeliana en el pensamiento de Feuerbach. Marx ya había roto en su totalidad con la filosofía del derecho hegeliana al percibir huellas de la obra de Adam Smith, entre otras. -Éste, uno de los padres la teoría económica burguesa-.

El pensamiento de Marx, ligado a la praxis de la contradicción capital-trabajo descubre la existencia de la lucha de clases como motor de los cambios de la antropología social. Marx analiza los cambios de los ciclos históricos desde los tiempos más primitivos y ejemplariza la caída del imperio romano como consecuencia del estado de corrupción de la oligarquía romana instalada en palacios y grandes mansiones solariegas, practicando vidas lujosas depravadas; lo que ocasionó el ocaso de la economía esclavista y el proceso de transición de ésta a la de servidumbre medieval.

Las fuerzas productivas proletarias y el descontento popular, con su resistencia, elevan la conciencia intelectual de las masas y de la sociedad pudiente que sufre los avatares del estancamiento. El antiguo régimen estamental da la entrada a la nueva etapa histórica actual capitalista. Pero el capitalismo, en su etapa superior imperialista, como barruntó Lenin hace poco más de cien años, ahora se halla en avanzado estado de putrefacción, aunque sean terribles sus estertores, si no aceleramos su caída antes de que se lleve por delante a la humanidad de todo el Planeta.

Ponencia presentada en la Mesa Redonda sobre Seguridad Alimentaria, Energía y Seguridad Ambiental en los países del BRICS y el SCO, en la Universidad Estatal de San Petersburgo.

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Los energías fósiles, que actualmente suplen el 78,4% del consumo energético del mundo (https://goo.gl/Pc2WuA), no son renovables y resulta por tanto inevitable su agotamiento o la incosteabilidad de su uso. La extracción de hidrocarburos, motor fundamental del desarrollo de los países hegemónicos desde fines del siglo XIX, se hace progresivamente más escasa y costosa, y tiende hacia un “Pico” o “Tope”, en el cual la cantidad de energía necesaria para extraerlos es mayor que la que estos rinden. Materia tan compleja genera pronósticos disímiles, pero todos anticipan su proximidad. El Ministro de Finanzas ruso Vladimir Kolichev estima que “el pico del consumo bien podría haber pasado”
(https://www.bloombergquint.com/markets/russia-starts-preparing-for-life-after-peak-fossil-fuels). British Petroleum calcula que nunca retornará al nivel de 2019, “la marca más alta en la historia del petróleo”. La compañía estatal Equinor de Noruega  sitúa el derrumbe de la producción hacia 2027-28; la investigadora noruega Rystad Energy lo prevé para 2028; la francesa Total SA hacia 2030; la consultora Mc Kinsey para 2033; el grupo Bloomberg NEF y los consultores Wood Mackenzie en 2035; la estimación más optimista es la de la OPEP, que lo fecha hacia 2040, dentro de 18 años apenas (https://www.bloomberg.com/graphics/2020-peak-oil-era-is-suddenly-upon-us/).

La Agencia Internacional de Energía calcula que para 2025 faltarán 13 millones de barriles de petróleo para cubrir la demanda diaria mundial. Antonio Turiel, del CSIC, calcula una disminución de la producción de más del 50% en los venideros 25 años, de 69 millones de barriles diarios hoy en día a 33 millones en 2040 (https://culturacientifica.com/2019/05/03/el-pico-petrolero/). Estas cifras no significan que se acabarán los hidrocarburos, sino que serán cada vez más escasos, su extracción más costosa y su rentabilidad menor, hasta tornarse antieconómica.

Comencemos el recorrido por la guerra de Vietnam, donde el ejército de EEUU no solo luchó criminalmente contra el sufrido Viet Cong en Vietnam del Sur; sino que, sin ninguna declaración de guerra, bombardeó intensamente ciudades, puertos y vías de transporte de Vietnam del Norte, como Hanoi y Haifong. En la guerra contra el Viet Cong usó profusamente las bombas de napalm y un defoliante químico, el agente naranja, que producía graves enfermedades en las personas y contaminó por décadas extensas zonas agrícolas y acuíferos, causando inmenso sufrimiento por generaciones.

En 1983 invadieron la isla caribeña de Granada. En las hemerotecas, aquellos noticieros con ¡un mapa de la península ibérica, señalando Granada! Por cierto, la excusa para esa invasión fue que los granadinos estaban construyendo -con ayuda cubana- un aeropuerto. Según EEUU, este aeropuerto sólo se construía con fines militares y como amenaza. ¡Paradójico que después de la invasión, los propios yanquis tuvieron que terminar dicho aeropuerto porque sí hacía falta para la economía de la isla! Y los únicos cubanos que encontraron los marines no fueron tropas cubanas, sino trabajadores que estaban construyéndolo y que intentaron, con limitadísimas posibilidades, hacer frente a dicha invasión. Excusa para ocupar un país extranjero vulnerando las normas internacionales.

Año 1990: Las tropas iraquíes invaden Kuwait el 3 de agosto de 1990, después de que Sadam Hussein pidiera el pertinente permiso al embajador norteamericano que, con una respuesta ambigua, le hizo creer que lo tenía. Los yanquis tenían la excusa perfecta: el 16 de enero de 1991 una coalición internacional, liderada por los EEUU y con el paraguas de las Naciones Unidas, inició la Guerra del Golfo. Con la capital del país devastada por los bombardeos, Hussein tuvo que enfrentarse a una guerra civil. Los kurdos reclamaron sus derechos y las regiones chiitas del sur se alzaron en armas. Sin embargo, el temor a que la caída del presidente iraquí desestabilizara la zona llevó a los vencedores a no apoyar estos movimientos. Todavía no era el momento de desembarazarse de su peón. En esta guerra se comenzaron a utilizar, para comprobar su efectividad, los proyectiles de cañón y bombas de aviación recubiertas de uranio empobrecido, que afectaron incluso a soldados de la coalición que no estaban protegidos contra sus efectos. Por supuesto, nadie se preocupó de la contaminación radiactiva en la que dejaron vastas extensiones del sur de Irak.

Durante los años de gobierno de Donald Trump las plataformas se permitieron algunas series con un contenido político atípico: lo que comienza como un arma contra Trump se transforma en una denuncia del sistema por completo. Una de ellas es Así nos ven de Ava DuVernay. La directora ya había dirigido Enmienda XIII, un documental bastante recomendable sobre las consecuencias que ha tenido la mercantilización del sistema penitenciario de los EE .UU., que ella identifica como la conservación de la esclavitud bajo nuevas formas, pero que se intuye que no es más que un sistema mercantil cuya mercancía son los pobres de toda etnia, laya y condición.

Así nos ven cuenta una historia carcelaria basada en hechos reales: la llamada historia de los Cinco de Central Park. En una noche de 1989 violan y dejan moribunda a una mujer en el famoso parque de Nueva York. La policía, en apariencia por una difusa presión de los medios que no se ve, decide actuar expeditivamente y detiene a cuatro jóvenes, negros e hispanos de clase obrera, cuyo delito era estar en el parque esa noche. El primer episodio de la serie recrea los interrogatorios a los menores. La policía obvia todos los derechos de los menores detenidos, los fuerzan a confesar con presiones, los chantajean, les inventan las versiones. Y, sin embargo, siquiera con este trabajo, las declaraciones son compatibles con una acusación consistente. Solo cuando manipulan a un quinto joven la policía reconstruye una versión algo coherente.

Una vez más, cuando la civilización occidental se encuentra en peligro, nos encontramos frente a la imagen de una líder fuerte, de firmes principios y convicciones, que no teme enfrentarse a la vieja y corrupta política para defender lo más sagrado, la libertad. Como otrora hicieran Reagan, Thatcher, o su mentora,  Esperanza Aguirre, IDA -acrónimo de Isabel Díaz Ayuso- no se acobarda y sale con todo a la arena política, a fin de cuentas en eso consistía su conciso a la par que profundo programa electoral, libertad o comunismo. 

-¡Corten!, ¡Toma buena!

Así es, no era verdad, tampoco sarcasmo, lo que pretendía el párrafo anterior era ser descriptivo sobre la puesta en escena de la política actual en Madrid, ya saben, la España dentro de españa, como afirmaba la propia IDA. Y es que, si bien es verdad que la política burguesa, como forma de dominación oligárquica en la que una minoría enmascara sus intereses haciéndolos pasar como interés general -de eso va la democracia parlamentaria- es un 90% de pura escenografía. En la comunidad de las siete estrellas es ya el 110 %, es la repetición de la imitación de la actuación de un acto fingido. Como ya sabemos, el capitalismo exige una mayor tasa de ganancia y para eso, desde los poderes públicos, sus gestores políticos deben facilitar el negocio.

Los más avezados ultras del capitalismo van más allá, y con una adecuada puesta en escena en la que la libertad, la tradición y la patria en peligro son el guion, se logra abrir el campo de la explotación hasta lo insospechado.

Mientras en diversas ciudades norteamericanas resuena todavía el fragor de tiroteos masivos (249 en todo el país en lo que va de año) ejecutados por racistas y enajenados mentales, que se han cobrado la vida de 278 personas hasta cuando redacto estas líneas, entre ellas numerosos niños y adolescentes, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, que en este drama como en otros - el Coronavirus, por ejemplo – pasa de largo, cogió, y en los pasados días 8, 9 y 10 de junio, endosó su consabido atuendo de doctor honoris causa en democracia, derechos humanos, libertades y etc., y  convocó, como estaba previsto y más contento que unas Pascuas, la IX Cumbre de las Américas en la ciudad de Los Ángeles (California), para, y cito: “analizar y discutir los problemas, desafíos y oportunidades que presenta la región y encontrar soluciones conjuntas para mejorar la calidad de vida de todos los habitantes”. En fin, un insospechado dispendio de buenos deseos que estremeció hasta las piedras: analizar, discutir y solucionar problemas conjuntamente. Menudo pensamiento dialéctico viniendo de un reaccionario carcamal representante del capitalismo más abyecto. ¡Quién lo iba a imaginar! Sin embargo, el asunto (las verdaderas intenciones del Tío Sam) empezó a tomar un cariz imperial cuando previamente EE.UU. confirmó que de ese altruista maná no se beneficiarían ni Cuba ni Venezuela ni Nicaragua. Según Washington, “por la situación de la democracia y de los derechos humanos en esas tres naciones”. Y es que claro, considerando esas exigencias de quienes son modélicos en tales materias, la coacción era insoslayable. Es decir, procedentes de gobiernos y politicastros amamantados con la pasta de multimillonarios, y de un país en el que el sálvese quien pueda es la norma permanente. Como broche de oro: más de un millón de muertos de COVID-19 entre la indiferencia y el desprecio del sistema.

Una voz en primera persona, nosotros en tanto usuarios, diagnosticados, psiquiatrizados... 

Nuestra asociación se distingue por tener una doble vertiente: reivindicativa y terapéutica.

En lo tocante a lo terapéutico nos basamos en la escucha y empatizar “entre nosotros”; aunque no rechazamos la ayuda y el apoyo de profesionales y familiares. Defenderemos este método siempre y defenderemos que la sobremedicación no puede sanar ni paliar los “síntomas”

Nuestras reivindicaciones básicas serán VIVIENDA, PENSIÓN Y TRABAJO. Si bien ahora no podemos profundizar en cada uno de estos derechos -así los consideramos- tenemos claro que el Estado debe tomar partido en pos de cubrir estas necesidades

Reclamamos un trabajo digno y/o una pensión con la que podamos ser autónomos de nuestras familias. Entendemos que un trabajo digno supone adaptarlo a nuestras necesidades.

Reclamamos viviendas especiales para nuestro colectivo. También atención de carácter público y gratuito (incluida la medicación, para quien realmente la necesite) donde se integre la labor profesional con la nuestra, en un clima satisfactorio: de charla y aprendizaje mutuo. 

En más de una ocasión, el FMI ha afirmado que vivimos demasiado para la economía del sistema. Esa afirmación cuantifica el coste de estar con vida, sobre todo después de los 60 años. Debemos morir pronto, para que se cumplan otras prioridades que no van con la vida, que van con la guerra, y cuyo protagonista se llama OTAN, que nos obliga a destinar un 2 % de nuestro PIB para comprar exclusivamente a su industria armamentística. Con datos actuales, destinaríamos 25.000 millones de Euros al año a compra de armas.

El gobierno PSOE/UP asumió el compromiso de la OTAN, y acelera los contratos y autorizaciones de compra, invirtiendo en los últimos meses 9.300 millones de euros. Entonces, ¿qué dedica el gobierno al bienestar de las familias?

¿Dónde está la verdadera defensa de la población? Sin duda, en todo lo que se destina a su salud, y a salvaguardar la vida.

En los primeros meses de pandemia, el número de respiradores era de 2.487. Un respirador tiene un valor de mercado de 15.000/20.000 euros. La construcción del nuevo BAM, de intervención subacuática de la Armada, tiene un presupuesto de 200 millones. Solamente con este buque se podrían comprar 10.000 respiradores. Si se hubiese invertido con esta prioridad se habrían salvado miles de vidas, que fueron condenadas porque su edad no eran candidatas a respirador.

En la etapa hospitalaria por Covid-19, un día de ingreso costaba entre 528,95 euros en planta y 1.712 euros en UCI.

El desarrollo del capitalismo como sistema social siempre ha estado ligado a la guerra y a la industria militar como factor económico principal en el proceso de acumulación y producción del capital. Desde su origen el desarrollo capitalista estuvo íntimamente ligado a la expansión colonial e imperialista, teniendo a las guerras de conquista como factor esencial en ese desarrollo. Un ejemplo característico de este proceso es la creación y desarrollo del Imperio Británico como impulsor del capitalismo inglés, dominante en buena parte de la historia de la industria mundial.

La industria militar y la guerra en sí misma está ligada al proceso de acumulación de capitales a través de dos procesos básicos: el primero es el propio mecanismo de impulso de la plusvalía relativa como factor principal de reproducción del capital, en la medida que dicho impulso se basa en un proceso acelerado de desarrollo de las fuerzas productivas, teniendo a la ciencia como el elemento fundamental de dicho proceso. La aplicación de la ciencia al aparato productivo, a través de avances, inventos y nuevas máquinas que aceleran y elevan la productividad, permite un avance en el proceso de acumulación y una elevación de la producción de plusvalía. Ese estímulo científico en el capitalismo tiene en la industria militar el principal campo de operaciones que luego es trasladado a la industria civil. Un claro ejemplo de este proceso histórico es EE.UU. Los EE.UU. salieron de la II Guerra Mundial como la potencia hegemónica en la economía mundial. La guerra había sacado de la Gran Depresión a la economía estadounidense al suministrarle la demanda efectiva necesaria a través de un sinnúmero de pedidos de armas y tropas.

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