Juana Azurduy  (1780-1862), una fiel defensora de los derechos indígenas y  símbolo del compromiso de las mujeres latinoamericanas con las luchas independentistas.

Nacida  en Toroca (Potosí) mientras se expandía la rebelión  de Tupac Amaru,  quedó huérfana pronto. Fue criada en un convento de monjas y se casó a los 22 años con el general Manuel Ascensio Padilla, con quien tuvo cinco hijos. El  25 de mayo de 1809, cuando estalla la revolución independentista, ambos se unieron a los ejércitos populares creados tras la destitución del virrey, y lucharon en las guerras que comenzaron en Chuquisaca y La Paz.

Estuvo al frente de un ejército de indias, mestizas y criollas, apodadas “Las amazonas”. Montada en su caballo, con su chiripá blanco, casaca roja y el  gorro del mismo color, era un vendaval de furia que electrizaba a sus seguidores en las batallas.

 

Zinaida Portnova, más conocida como Zina Portnova, nació en Leningrado el 20 de febrero de 1926 en el seno de una familia de clase trabajadora. Su condición de clase y el abuso que la Alemania nazi protagonizaba contra su pueblo, hicieron saltar la chispa de Zina y en 1942 decidió ser parte del Komsomol.

Participó duramente distribuyendo panfletos en la Bielorrusia ocupada, recogiendo y ocultando armas para los soldados soviéticos e informando sobre los movimientos de las tropas alemanas. Después de aprender a usar armas y explosivos, Portnova participó en acciones de sabotaje sobre un surtidor, una central eléctrica y una fábrica de ladrillos. Se estima que, como consecuencia de estos actos, se abatieron más de 100 soldados alemanes.

Dos maestras, comunistas y defensoras de los derechos de la infancia y la mujer cuyas vidas merecen y deben ser contadas.

Josefa (Badostáin, 1883) y Elisa (Tafalla, 1893), fueron dos mujeres con un valor excepcional, adelantadas a su tiempo, pioneras a comienzos del siglo XX de la renovación pedagógica, en defensa de los derechos de la mujer y la infancia, y con un alto grado de compromiso social y político.

Democratizaron las aulas eliminando las tarimas, se opusieron a los castigos, sustituyeron manuales por apuntes e introdujeron el comentario de texto sobre lecturas de la realidad social. Josefa Úriz, creó la primera cátedra de estudio del catalán, abrió una residencia laica para que las jóvenes no se tuvieran que alojar en conventos y modernizó la biblioteca de la escuela, con sala de lectura y gestión de préstamo de libros.

Un 19 de septiembre partía a la inmortalidad revolucionaria la Camarada Olga Luzardo, filosofa, periodista, escritora y profesora marxista-leninista, militante histórica y cofundadora del Partido Comunista de Venezuela. Durante sus 85 años de militancia, fue dirigente de los primeros sindicatos petroleros y fundadora de las pioneras organizaciones de mujeres en el país; formó parte de la comisión fundadora de Tribuna Popular en 1948 y fue integrante por varios períodos del Comité Central y el BP del PCV, así como directora de la Escuela Nacional de Cuadros del CC Ho Chi Minh que hoy día lleva su nombre.

 

Su novela La séptima cruz, escrita en 1942 se convirtió en un símbolo de resistencia. Siete hombres se fugan del campo de concentración nazi de Westhofen; sólo uno de ellos, el joven comunista Georg Heisler, consigue salvarse, a pesar de tener a todo un ejército siguiéndole.

Netty Reiling nació con el siglo XX en 1900 en Mainz, su familia de origen judío le inculcó el amor por las letras y el arte. En 1919 se traslada a Heidelberg a estudiar historia del arte y sinología, doctorándose con una tesis dedicada a Rembrandt. Es en esta ciudad en la que decide cambiar su nombre por el de Anna Segher, apellido que toma prestado del pintor holandés Hercules Seghers quien había ejercido una gran influencia sobre el mismísimo Rembrandt.

 

En reconocimiento a las comunistas de la Secretaría Feminista del CC.

Son estas unas líneas que, de tan esperadas para algunos, se hacen imprescindibles para todas y todos los que hacemos de la verdad un principio inalienable al ser revolucionario. Ahora solo proclamo en negrita mi alegría por leer en UyL el texto dedicado a esta heroica defensora de los Derechos Humanos que sufrió la tortura de la Gestapo y vivió como una ciudadana anónima más, en la Polonia socialista, mientras liquidacionistas, soberbios y aburguesados, minaban desde dentro la heroica obra de la clase obrera polaca hasta derrotarla cuatro décadas después. Quienes infiltrados en el PCPE, en su día maniobraron para censurar esta columna en UyL, eran también sujetos de esa misma calaña. Es necesario aprender de los errores pasados, y nunca bajar la guardia frente a los enemigos del Partido y de la clase obrera.

El 9 de mayo el mundo conmemoró la victoria de la Unión Soviética y los Aliados sobre la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial. Imborrables páginas de heroísmo se escribieron en esos años (1939-1945).

Aunque mucho se ha documentado sobre este trascendental acontecimiento, en justicia muy poco se ha dicho sobre el papel que desempeñaron las mujeres en esa victoria. Ellas no fueron un simple decorado de la resistencia, ellas combatieron con denuedo, con valor y entrega sin límites.

Blanca Canales, nació el 17 de febrero de 1906, en Jayuya (Puerto Rico).  Educadora, trabajadora social y líder boricua del Partido Nacionalista. Es hija de Consuelo Torresolsa Vargas y de Rosario Canales Quinetero, que era uno fundadores de Jayuya y  primer alcalde del municipio, formaba parte del Partido Nacionalista de Puerto Rico, el cual luchaba por su independencia. Hermana del escritor político Nemesio Canales.

Nacida en 1901, en una familia con trascendencia patriótica, destaca muy pronto en la lucha revolucionaria. Militó en organizaciones muy avanzadas de su época: el Club Femenino de Cuba, el Movimiento de Veteranos y Patriotas, el Grupo Minorista, la Liga Antiimperialista, la Liga Anticlerical.

De Santiago parte a estudiar en la Universidad de La Habana, la Universidad de Columbia y la Universidad de Puerto Rico.