Aunque incapaz de escapar de los temores que le acosan desde niño y del fracaso que ha supuesto su temprano alcoholismo, Sidney Levin emprende un viaje desde Nueva York, de donde nunca antes había salido, hasta una tranquila ciudad del Medio Oeste en cuya Universidad le han ofrecido trabajo como profesor.

Levin desconoce que su elección no es producto de sus méritos académicos, sino de la imposibilidad de encontrar a alguien dispuesto a aceptar unas condiciones bastante precarias. Su necesidad de alejarse del pasado y su deseo, común al de cualquier adicto rehabilitado, de aprovechar esa segunda oportunidad hacen que acepte de buen grado las normas escritas y los códigos de conducta que rigen hasta el más ínfimo detalle de esa comunidad en apariencia idílica.

A simple vista da la sensación de que el sueño americano se hace realidad, pero a partir del momento en que desaparecen la fascinación y el vértigo que obran sobre su conciencia la novedad del viaje, el paisaje rural y la afable disposición de los miembros de la comunidad educativa, la novela se desdobla para ahondar en los matices de ese microcosmos en el que la autocomplacencia se impone a la realidad.

Casi sin excepción cuantos aparecen en la novela pertenecen a la clase media. Su condición de académicos debería proporcionarles, en teoría, una visión crítica de cuanto les rodea. Sin embargo, observan desde su torre de marfil los desmanes de la furia anti-comunista (contraria a cualquier tipo de disidencia) desatada por el macartismo, aceptado como algo insidioso pero soportable y necesario. Tampoco son ajenos a la línea que les separa del resto de sus semejantes, a los que perciben como simples elementos de un decorado. Ni siquiera sus esposas aspiran a superar sus funciones tradicionales. En cuanto a la enseñanza que se supone imparten por vocación, ésta no es más que una herramienta con la que encauzar a los jóvenes de otras familias tan adscritas a la normalidad como lo son ellos mismos.

Sin duda un libro fundamental para entender la historia de la ideología es Teoría e Historia de la producción ideología, un clásico imprescindible de Juan Carlos Rodríguez, quien ostentara la Cátedra Federico  García Lorca de la Universidad de Granada. Juan Carlos Rodríguez, sin duda, es uno de los mas grandes teóricos de  la ideología de  todos los tiempos. Siguió la senda de la elaboración teórica de  Louis Althusser. Del filósofo francés concibió un elemento fundamental como es la noción del inconsciente ideológico, partiendo de las fuentes de Carlos Marx y Sigmund Freud.  A partir de la idea de que la ideología dominante se corresponde con la clase dominante la cual incide a través del inconsciente ideológico. La ideología dominante se reproduce a través del inconsciente de clase. La ideología burguesa a través de los aparatos ideológicos de Estado.

Una gran aportación de Juan Carlos Rodríguez es el concepto de Matriz Ideológica que se corresponde con los modos de producción como el esclavista, también la matriz ideológica feudal que se basa en oposición Señor/siervo en el marco del teocentrismo feudal, vamos a prescindir de la idea roñosa de la historiografía medieval como es la noción de lo medieval y la matriz ideológica  burguesa que se fundamenta en la del individuo libre.

La obra juancarliana  Teoría e Historia de la producción ideológica, sienta las bases de la teoría  en torno la historicidad, desde el materialismo histórico, de la producción ideológica que parte de la lucha de clases. La ideología dominante como sistema de dominación que proviene de las condiciones materiales de explotación, de unas determinadas relaciones de producción.

La mencionada obra se centra en el origen de las primeras literaturas burguesas cuyo origen procede dl Animismo, el alma como construcción ideológica frente a la concepción  feudal del alma y a partir de aquí la construcción ideológica del yo. El recorrido va desde Petrarca y Garcilaso de la Vega a un estudio sesudo sobre Fray Luis de León y San Juan de la Cruz a la obra de Donne en el marco del animismo inglés.

En un momento culminante de la larguísima narración, uno de los cosacos que pueblan las páginas de El Don apacible se dirige a sus paisanos, a sus hermanos de armas, a los miembros del consejo de ancianos que aún mantienen su autoridad producto de siglos de tradición y de servicio a los zares. Les advierte que su muerte, como la de los Guardias Rojos que han sido ejecutados minutos antes, no detendrá el curso de la Revolución. El suyo podría ser un discurso vehemente, incendiario, una última intervención política, pero no es así. Ante la inminencia de la muerte intenta explicar por última vez que los oficiales a las órdenes de la monarquía y de las élites que durante siglos han mantenido a la población de Rusia sumida en el atraso y la miseria les engañan, que les han engañado siempre, y que llegará un día en que los Soviets acaben con sus enemigos como paso  imprescindible previo al triunfo de la verdad.

 Parte de la esencia de una de las grandes novelas soviéticas de todos los tiempos reside en ese discurso, en el profundo sentido humanista con el que su autor, Mijhail Sholojov, impregna su relato de los tiempos de Paz, Guerra y Revolución protagonizados por hombres y mujeres, combatientes y civiles, jóvenes y viejos a los que la Historia sitúa en una época turbulenta en la que, junto a la esperanza, subyacen la dura lucha entre lo viejo y lo que está por venir y la inextricable complejidad del ser humano capaz de caer en las más bajas perfidias para eventualmente alzarse hasta las alturas de la auténtica nobleza.

En el campo musical sin duda una referencia fundamental de las aportaciones innovadoras es la peripecia de las canciones de Bebe, quien se mueve entre la actuación cinematográfica y televisiva y el mundo de la canción.

Ha colaborado con Chambao, Luis Pastor, Albert Pla,Los Delinqüentes, El Tío Calambres,Kultama apostando por una música  de fusión de diversas tendencias, así como su participación en el documental La guerra  contra las mujeres bajo la dirección Hernán Zin en el año 2013.

Ha conseguido  que  su capacidad de impulsar una nueva tendencia entre las cantautoras continuando una trayectoria de ingenio y audacia. Su canción Malo fue  tema de la serie Mujeres asesinadas, así como la canción Ella, donde expresa:   “Ella se ha cansado de tirar la toalla/se va quitando poco a poco telarañas/no ha dormido esta noche  pero no está cansada// no miró a ningún espejo/pero se siente to guapa;  Que nadie me levante la voz, Respirar o Es por ti”.

Bebe ha hecho de la defensa contra la violencia a la mujer una trinchera, así como la defensa de la dignidad.

Cuando en 2009 el PCPE organizó el homenaje al camarada Antonio Gades  donde participaron  Carmen París, Buena Fe y José Meneses entre otras figuras de la música del momento hubo todo un elenco de artistas que apoyaron el referido homenaje,  entre otros Bebe y Luis Eduardo Aute.

Miguel Ángel Rojas

El inevitable fracaso de 'El Pijoaparte'

Barcelona, 1956. Un joven lumpen con buena planta accede a una de las mansiones del barrio de Pedralbes, en la que los vástagos de la gran burguesía celebran la noche de San Juan. Colarse en esa verbena, deslizarse con aplomo entre los corrillos de veinteañeros despreocupados, forma parte de la táctica con que Manolo 'El Pijoaparte' pretende introducirse en un mundo cuyas puertas siempre permanecerán cerradas.

El Pijoaparte es un estafador, un don nadie que (como lo define su padre literario, el inigualable Juan Marsé) se abre paso "a golpe de chulería"; pero también es un ingenuo incapaz de advertir que en esa misma fiesta va a encontrase con la chica que en el plazo de los próximos meses van a marcar su destino: Teresa, la prototípica "niña bien" que en su delirio romántico y pseudo-revolucionario le confunde con un militante comunista, un hombre de la clandestinidad, un héroe urbano.

Un libro ofrece una visión lúcida desde los años 80 sobre la tendencia del aparato ideológico literario a partir de la reconversión política del franquismo al proyecto neoliberal de la oligarquía española. Hablamos del ensayo de José Antonio Fortes: Novelas para la transición política.

Como afirma el autor un arsenal de mercancías escritas nos invadirán orientadas, dice textualmente, para el olvido, el silencio, el papanatismo, el culturalismo y cosmopolitismo desconflictivador, desinstrumentalizador del trabajo y las posiciones críticas del intelectual. E insiste: << serán las mercancías  para el consumo idóneo de un mercado controlado y dominado por el material de la ideología establecida. Serán las mercancías ideológicas para un lector, cateto y español, que consumiéndolas se considerará moderno y europeo, culto y universalista, en suma cosmopolita. Cursi y cosmopolita. Y al máximo rizo del propio ridículo, se creerá posmoderno y cosmopolita, ¡posmoderno y cosmopolita!>>.

La ampliación del mercado literario hacia el neoliberalismo con el silencio de los intelectuales bajo las leyes del mercado de tal manera  que todo lector es un consumidor de una visión almibarada del mundo en torno al yo posmoderno, noción a lo Foucault del cuerpo como consumo.

Efectivamente, el proyecto oligárquico español necesitaba una intelectualidad amordazada por el oportunismo y las prebendas , un escritor o escritora neutralizados, asépticos, nada neutrales que no cuestionen el sistema de dominación capitalista. Aquí opera la literatura light,  una ideología soft, pensamiento débil en el sentido de Vattimo.

Aunque limitado por su brevedad (120 páginas fruto de dos entrevistas concedidas por el autor en 1999 y 2000), “Los cínicos no sirven para este oficio” sirve como puerta de entrada a la obra de Ryszard Kapuscinski: periodista polaco que durante 40 años cubrió, con una notable escasez de medios a la que contraponía un alto grado de profesionalidad reforzado por su compromiso humanista, los conflictos sociales y políticos que atravesaron la segunda mitad del siglo XX.

Fruto de esa labor y de esa visión, siempre situada en el lado de los oprimidos, fue su vasto conocimiento de la realidad del continente africano. Y es en torno a la dolorosa historia de esa inmensa región del planeta donde el lector puede encontrar reflexiones de extraordinaria lucidez, que apuntan al pasado y al presente de países que salieron del periodo colonial para entrar de lleno en una etapa de dominación y expolio a manos de las élites locales, patrocinadas por las antiguas metrópolis.

En febrero de 2022 aparece la publicación del libro La desbandá de Norman Bethune, médico y comunista canadiense, quien había nacido en Gravenhurst en 1890 y quien falleció en la ciudad china de Baoding en 1939. Participó como camillero en la I Guerra Mundial. En 1916 completó sus estudios de Medicina, campo en el que hizo valiosas aportaciones, especialmente en el ámbito de la cirugía torácica, fue uno de los defensores de la medicina socializada.

En 1936 se enroló en las Brigadas Internacionales  en defensa de la República Española y su lucha contra el fascismo., donde desarrolló el primer servicio móvil de transfusiones de sangre. Tras la contienda en España decidió trasladarse a China durante la guerra contra la ocupación japonesa con la intención de construir un hospital y formar médicos al servicio de la resistencia china.

El libro es un pequeño pero imprescindible volumen con prólogo y traducción de Natalia Fernández Díaz-Cabal editado por Pepitas de calabaza. El libro supone la recuperación de la memoria viva de Norman Bethune, figura clave en la evacuación de refugiados. El repertorio fotográfico, testimonio gráfico de primer orden cuyas fotografías fueron efectuadas por Hazen Size, ayudante de Bethune, permite atisbar el alcance de un vergonzoso y trágico episodio como fue el crimen de la carretera de Málaga a Almería, la evacuación de la población civil, también conocida como La desbandá. Significó la muerte de miles y miles de mujeres, ancianos y niños bombardeados por las tropas franquistas, los buques italianos al servicio de Mussolini y la aviación nazi. Representó una verdadera masacre. El libro de memoria además incorpora la campaña de Norman Bethune en China.

Miguel Ángel Rojas

En 1959, una familia de clase media de Kansas fue brutalmente asesinada. Junto a la histeria que surgió tras conocerse el crimen, cometido en una apacible comunidad rural, una duda obsesiona a los responsables de la investigación, ya que no se conocen indicios de que el padre de familia tuviera ninguna conexión con el crimen organizado ni deudas que motivaran la brutal reacción de posibles acreedores enfurecidos. Sin motivos aparentes, sin sospechosos, el crimen sienta las bases de una psicosis general que pone en riesgo la edulcorada imagen que el americano medio tenía de sí mismo y de la idealizada sociedad del que consideraban "el mejor país del mundo".

A partir de esa convulsión Truman Capote, autor hasta ese momento de algunas de las narraciones cortas más brillantes de la literatura de posguerra, elaboró durante seis años un extenso reportaje en el que analizaba los pormenores del crimen, los motivos que llevaron a dos delincuentes de poca monta a eliminar a cuatro seres humanos literalmente a cambio de casi nada, y lo que es más importante, la perversión de un sistema judicial retorcido hasta el infinito sobre el que planean la pena de muerte y el largo camino que conduce a su ejecución final no tanto por lo escabroso de los hechos como por la necesidad de satisfacer una sed de venganza urgente y colectiva.

uyl_logo40a.png