M. Àngels Grau Añó socióloga de 46 años, actualmente conserje, al ser el único puesto de trabajo que le han ofrecido con un contrato temporal y un ⅓ de la jornada laboral. Ejemplifica una realidad de muchas mujeres con cualificación y formación que se ven obligadas a trabajar en lo que surja.

Al principio del confinamiento se acababa de quedar en el paro, y vivió dos semanas de angustia porque no sabía que pasaría. “Además en el estado de alarma buscar trabajo es un poco complicado, pero casualmente me salió trabajo en un centro de acogida de Girona y me puse a trabajar”…“Mis condiciones actuales sí que han empeorado en el sentido de que solo trabajo media jornada y bueno, trabajo de conserje, quiero decir que he tenido que ir cogiendo los trabajos que iban saliendo y ha empeorado porque trabajo menos y cobro menos”.

Tere García es una mujer vital, decidida, destaca en ella su capacidad para la alegría y su sentido de la solidaridad aún en los momentos más difíciles, toda su entrevista esté llena del “nosotras”, sus compañeras, que están tan presentes como ella misma.

Trabaja desde hace más de 20 años para una empresa contratada en una administración pública. Es un ejemplo de los sectores que se denominaron esenciales, se le exigió el máximo esfuerzo, que pusiera en riesgo su salud y a cambio solo ha recibido mayor explotación y algún aplauso estético.

Se publicarán una serie de entrevistas protagonizadas por mujeres trabajadoras que nos contarán y valorarán por sí mismas este año tan difícil y duro, especialmente para ellas. Más allá de opiniones expertas, estadísticas y análisis ajenos, ofreceremos en el Unidad y Lucha mujeres diversas: de distinta profesión, edad, residencia, situación laboral o personal, que nos contarán cómo han vivido este año y cómo ven el futuro.

Hay una larga serie de discriminaciones e injusticias que sufrimos las mujeres, en el capitalismo, sistema, basado en la explotación de un ser humano sobre otro y en la violencia como método de apropiación de recursos y cuerpos. A la explotación compartida por el conjunto de la clase obrera, con la contradicción intrínseca capital-trabajo a la mujer trabajadora se le suma la impuesta por el patriarcado en su alianza con el capitalismo, se le impone así la reproducción de la clase y la responsabilidad de los cuidados creando las bases materiales para que la mujer trabajadora sufra en mayor medida la opresión y la violencia machista.

"Me convertí en una denunciante, ahora soy un blanco,...Pero estoy dispuesta a ser un blanco", en lugar de ser parte de lo que calificó como un sistema "inhumano". Declaraciones de la enfermera Wooten durante una conferencia de prensa denunciando histerectomías sin permiso y negligencias médicas en una prisión para migrantes.

Esta denuncia enturbia aún más la nefasta reputación de los centros de detención para inmigrantes en Estados Unidos. En ella se señala al doctor M. Amin, un médico de un centro en el condado de Irwin -en Georgia- por presuntas esterilizaciones ilegales a detenidas de origen hispano, además de por la destrucción de registros médicos y por haberles denegado las pruebas de la Covid-19. Diversas organizaciones en defensa de derechos humanos y apoyo a los inmigrantes interpusieron la denuncia en nombre de Wooten y migrantes detenidos.

Ni el feminismo ni las políticas gubernamentales en busca de la equidad de género, escudan hoy a la mujer ante una cotidianidad que las coloca frente al fogón, la educación de los hijos y los cuidados.

Levantarse temprano, preparar el desayuno, supervisar la educación a distancia, sentarse frente a la computadora, intentar trabajar, salir a comprar alimentos, cocinar, fregar, lavar, limpiar, quizás sea el orden del día de muchas de las mujeres en situación de pandemia.

[Versão espanhol]

En Brasil y en todo el mundo, asistimos a cambios profundos en las relaciones capital-trabajo. Brasil está experimentando un vertiginoso aumento del número de desempleados, recortes salariales, retirada de los derechos laborales y precariedad de vida de la clase trabajadora. En medio de unas 140.000 muertes (en cifras oficiales) por Covid-19, los funcionarios del gobierno caminan de la mano de los capitalistas y avanzan sobre la población que trabaja y depende de los servicios públicos. En este grave momento que atravesamos, cuando se hace más evidente la necesidad de servicios de salud pública, educación y asistencia social, enfrentamos el impago y el intento de reducir el valor de las ayudas de emergencia, el desguace asesino del SUS (Sistema Único de Salud) y el avance en precariedad, militarización y privatización de la educación pública.

 

Suele haber una intensa confrontación en torno al feminismo. Incluso desde posiciones antagónicas se acaba definiéndolo como un movimiento homogéneo, negando que al igual que la sociedad, en su seno hay lucha de ideas y diversas concepciones que responden claramente a una posición e interés de clase.

En 1973 la Corte Suprema de EE.UU. sentó el precedente del derecho de las mujeres a interrumpir voluntariamente un embarazo en las primeras semanas de gestación. Sucedió gracias al caso Roe vs. Wade, donde se dictaminó, además, que los médicos serían los guardianes del orden legal ante tales asuntos.

Las argentinas miran con esperanza a un proyecto de ley que reconocería el derecho de las mujeres a un aborto legal y seguro. Una iniciativa similar fue rechazada en el 2018 por el Senado. Foto: Agustina Girardo

Otro juicio que sentó cátedra tuvo lugar entre 1997 y 1998 en la Corte Penal Internacional convocada contra Jean-Paul Akayesu, exalcalde de Taba, Ruanda, acusado de genocidio. El proceso documentó por qué la violación sexual es también un delito de crimen contra la humanidad y de tortura, el cual incluye “cualquier agresión que adquiere un carácter sexual, aunque no implique penetración”.

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