Los trabajadores y trabajadoras precarizados de las Administraciones Públicas agrupados en innumerables asociaciones, plataformas y coordinadoras califican de rotundo éxito la manifestación que tuvo lugar este pasado sábado 15 de febrero en Madrid para reivindicar la estabilidad de sus empleos y el final del abuso en la contratación temporal en el sector público. Un hito histórico si consideramos que es la primera convocatoria de este tipo a nivel de todo el Estado.

Recientemente se han publicado los datos de siniestralidad laboral en el estado español del pasado año 2019. El número de accidentes de trabajo con baja en el colectivo de asalariados fue de 600.622, un incremento del 1,7% sobre el mismo periodo del año anterior (tanto en jornada laboral como in itinere -mientras se va o vuelve del trabajo-).

Los datos que presenta el ministerio están desagregados por actividad económica, por comunidades autónomas, por sexo y edad, y por “grandes grupos de ocupación”, indicador que podemos utilizar para identificar las desigualdades en función de la clase social también en la siniestralidad laboral. Únicamente un 0,75% del colectivo de directores y gerentes frente al más de 50% accidentados entre peones de agricultura, pesca, construcción, industrias manufactureras y transportes, y trabajadores y trabajadoras no cualificados/as en distintos sectores. Los puestos más precarios son los más expuestos a sufrir accidentes, claramente.

Se acaba de publicar el Real Decreto-ley 4/2020, de 18 de febrero, por el que se deroga el despido objetivo por faltas de asistencia al trabajo establecido en el artículo 52.d) del texto refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores, aprobado por el Real Decreto Legislativo 2/2015, de 23 de octubre.

Y ha sido una noticia que se han dado prisa en hacernos llegar como gran paso en la derogación de la Reforma Laboral, y para el CONSEJO SINDICAL OBRERO, sin duda es una buena noticia, pero no queremos obviar la realidad de los despidos en nuestra legislación.  

Honduras, uno de los países más obviados de Latinoamérica, al que se le ha oído mencionar en estos últimos meses, por la incesante persecución al sindicalismo, en lucha por los derechos de los trabajadores/as y en lucha contra la explotación y saqueo por parte de las grandes multinacionales en terreno hondureño, y la violencia ejercida contra sindicalistas y activistas por parte de grupos parapoliciales. Éste no es un escenario que se dé recientemente, pero sí que se ha ido agudizando en estos últimos años.

Para ello nos remontamos al año 2009, año de aquel golpe de estado que acabó con el mandato del presidente Manuel Zelaya.

En el estado Español, una mujer gana 5.793 euros menos al año, de media, que un hombre, por el mismo trabajo. La brecha salarial entre hombres y mujeres existe a pesar de que las mujeres obtienen mejores resultados académicos, siendo el 60% de las personas graduadas universitarias de la UE. La discriminación salarial no consiste en dar por convenio sueldos diferentes a hombres y mujeres, es más sutil e indirecta: no tiene que ver con el sueldo base, sino con los complementos y con reconocer una retribución diferente a empleos que tienen igual valor.

Este gobierno tiene la tarea fundamental de crear las condiciones para un reequilibrio de la actual dictadura del capital en España. País que es un proyecto socialmente injusto, violento y reaccionario, sostenido por una alianza funcional de la burguesía con la Iglesia Católica, la monarquía y los cuerpos represivos a su servicio. Proyecto que hace aguas por todos lados. Es un gobierno al que la clase obrera no debe otorgar ningún resquicio de confianza. Y no, no es un gobierno al servicio de la mayoría social.Y sí, el bloque oligárquico-burgués tiene su gobierno, no el deseado, pero sí un gobierno que necesitaba desesperadamente.

 

Trabajadoradas del manipulado de hortalizas en los campos de Almeria 

 

El despertador suena a las cinco y media de la mañana. Un triste desayuno para enfrentar la jornada; sobre todo café, mucho café, bien cargado, negro; negro como la noche, como el presente, como el fondo de un pozo. Trayecto somnoliento por una carretera que empieza a despertar también con otros vehículos que van y vienen. Por el camino, conversación con compañeras de trabajo: “Anoche no he pegado ojo, me duelen hasta las pestañas…” “Pues yo no sé cómo acabaré hoy, no puedo levantar más de esto (levanta el brazo hasta el tope que le permite el umbral del dolor), ya me he tomado dos pastillas…”. Se hace el silencio, la radio se encarga de distraer la atención. Música para levantar el ánimo. Lástima, ninguna ha nacido en Tennessee, pero podrían cantar blues. Cuando llegan, sus ojeras ya han llegado; son tan grandes que siempre llegan al trabajo unos minutos antes.

Usando esta histórica reivindicación quiero situar determinados elementos teóricos/prácticos que giran en torno a esta, pero la no comprensión del papel que desempeña la huelga y en especial la huelga general en la lucha de clases posibilita que esta herramienta de la que dispone la clase obrera, de magnitud incuestionable sea usada en ocasiones con objetivos diferentes a los intereses de la clase obrera.

La huelga es un acto de confrontación que desempeña un papel fundamental en la elevación de conciencia de la clase obrera, a través de esta se desarrollan una serie de elementos ideológicos, políticos y organizativos que muestran al obrero de toda la fuerza que colectivamente dispone.

Tratar el tema de la unidad sindical no es tarea fácil; sobre todo, por la cantidad de factores que intervienen en el devenir del movimiento sindical. La evolución del sindicalismo en el estado español, que durante años mantuvo un potente movimiento que confrontó a las políticas patronales con una elevada conciencia de clase, devino en una desmovilización general y en una fragmentación de las luchas reivindicativas de la clase trabajadora, propiciada, sobre todo, por el abandono por parte de las grandes centrales sindicales de herramientas de lucha como la huelga o la forma asamblearia, por ejemplo, para sustituirlas por la "paz social" y la colaboración con la patronal, llevando al movimiento obrero al estado en que actualmente se encuentra.

No obstante, la tremenda crisis estructural del capitalismo provoca que sus ataques contra la clase obrera y demás sectores populares vayan en aumento, ya que es la única forma que tiene la burguesía de sacar el extra de plusvalía que necesita para seguir manteniendo su caduco sistema; y como es natural, esto conlleva a que recobre fuerza el movimiento obrero, a pesar de los continuos esfuerzos que hace la burguesía para desviarlo de su objetivo, fragmentarlo y controlarlo conforme a sus intereses.