Hace ya algunos días, más concretamente el 8 de junio de este año, publicamos un artículo en el que pretendíamos hacer comprender determinados aspectos de la lucha de clases. Este estaba referenciado por la eminente encarcelación de las seis de La Suiza.i

Decíamos que celebramos la movilización solidaria en defensa de las compañeras, pero al mismo tiempo lamentamos que esta no hubiera sido canalizada hacia una más amplia unidad de clase. Lo mismo podemos lamentar con lo sucedido con las huelgas del metal en Santander, Cádiz y Cartagena.

Señalábamos que, durante estos meses y durante el tiempo del conflicto, ha habido numerosas convocatorias de apoyo, infinidad de comunicados en prensa y redes sociales, pero todas organizadas y publicadas de forma individual por distintos sindicatos y entidades.

Hoy, las trabajadoras de La Suiza están encarceladas; los trabajadores del metal, algunos han sido o están siendo procesados. Estos casos, como muchos otros, demuestran que la burguesía, la patronal, está cada vez mejor organizada que su sindicalización, si es unitaria y efectiva en la guerra de clases. Esta realidad la podemos extrapolar a toda la guerra del capital por apropiarse hasta del último céntimo: privatizaciones, pensiones, sanidad, educación, transportes, correo postal y un largo etcétera de apropiaciones que como resultado tienen peores condiciones de vida para las masas trabajadoras y para el pueblo en general.

Esto demuestra que, sin unidad de organización y acción, nunca se podrá derrotar al enemigo de clase. Una reflexión: suponiendo que a las seis de La Suiza se les amnistiara, así como a otras y otros muchos, recuperaran su trabajo, sus salarios, sus estados emocionales, o pasaran a formar parte del ejército laboral de reserva del capital, tan necesario para este, con el que poder presionar a la baja los salarios, la desvalorización de la fuerza de trabajo y los derechos.

 

En este artículo hablaremos de la huelga de los tribunales de oposiciones en el País Valencià, un ejemplo de cómo se tienen que organizar la huelgas y cómo, si se hace bien, se consiguen los objetivos. La Conselleria d’Educació decidió unilateralmente no pagar la labor de los tribunales de oposiciones cuando acabaran las clases lectivas. En las oposiciones de maestros de 2024 no avisó de nada y, en el momento del pago, en los desgloses que se presentó a los compañeros y compañeros, no estaba el pago de la asistencia después de finalizar las clases. En cambio, para los tribunales de 2025 y con la experiencia de 2024, los tribunales sabían que no les iban a pagar. Por eso se comenzaron a organizar, primero pidiendo el auxilio de las organizaciones sindicales, de sus representantes electos, con respuestas tan peregrinas como que se sumaran a una huelga general que el sindicato había convocado por otros temas o directamente justificando a la patronal, la administración, indicándoles que era todo por un nuevo secretario de hacienda que había llegado. Viendo que ningún sindicato estaba dando cobertura, se autoorganizaron, en este caso, por la dispersión, usando un grupo de Telegram, que comenzó con 40 personas, pero acabó con casi 800 personas. Los sindicatos mayoritarios no les ofrecían cobertura a sus necesidades, les proponían organizar concentraciones y seguir corrigiendo, pero ellas y ellos sabían que la única opción era parar las oposiciones si querían conseguir su objetivo.

Quedaban 12 días para la prueba general de las oposiciones en la que se presentan todos los opositores, porque después ya van uno a uno. Ningún sindicato con representación en la junta de personal les proporcionaba cobertura, así que desde el Consejo Sindical Obrero decidimos que si nadie lo hacía, CSO, sin representación en la junta de personal, lo haría y convocaría huelga el último día en que se podía convocar, para dar tiempo al resto de organizaciones a sumarse. Así fue como el sindicato mayoritario, STEPV, se vio arrastrado a convocar la huelga o que se viera a las claras lo que estaba haciendo: contener a los trabajadores y trabajadoras que querían exigir sus derechos. Al final se convocó una asamblea virtual donde la inmensa mayoría de los asistentes votaron la convocatoria de huelga y se lanzó para el segundo día de la prueba general. Si se materializaba, las oposiciones no se podrían llevar a cabo, lo que ralentizaría todo el proceso, con la posibilidad de hacerlo desbancar, tanto por las fechas en las que nos encontrábamos como por la huelga indefinida de tribunales que se estaba trabajando en el grupo.

¿Puedo participar en la huelga si mi sindicato no es el convocante? ¿Me puedo pedir las horas sindicales para la huelga? ¿A qué hora es la huelga?

Preguntas como estas surgen cuando trabajadores y trabajadoras se acercan por primera vez a una huelga, denotando la falta de conocimiento técnico y político de esta herramienta de lucha obrera, seguramente la herramienta más potente de la clase trabajadora. Esto lo vivimos de cerca algunos compañeros de los CUO de Gran Canaria meses atrás, en la “Huelga por Palestina” del 27 de septiembre del 2024 y en la huelga del Hospital Clínico Veterinario de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, a finales de 20241.

A raíz de esta preocupación y repasando los itinerarios formativos de varios sindicatos, de mayor y de menor tamaño, sindicatos “amarillos” pero también de los que se reclaman como sindicatos de clase, nos encontramos una carencia enorme a la hora de formar a los y las sindicalistas en el uso de la Huelga. ¿Quién está explicando en la actualidad en las organizaciones sindicales cómo se organiza una huelga y qué aspectos se deben tener en cuenta para esta tenga probabilidades de éxito? Nuestro objetivo, por tanto, fue organizar una formación con esta temática. Y con esa idea nos pusimos manos a la obra.

Tras la exitosa formación sobre la Represión Sindical que realizamos meses atrás, los CUO de Gran Canaria organizamos el pasado 5 de junio, en horario de mañana, esta nueva formación. Con una participación de unos 20 representantes sindicales de diferentes organizaciones, arrancó una formación dividida en tres bloques: conceptos básicos y elementos políticos de la Huelga, aspectos técnico-jurídicos de la misma y finalmente, una mesa redonda y coloquio sobre tres experiencias reales de boca de sus protagonistas.

Dentro de los elementos políticos de la huelga, desde los CUO insistimos en la importancia de entender lo que supone parar la producción para el propio sistema capitalista. La importancia de la subjetividad y la conciencia que adquiere la clase trabajadora cuando decide parar y que el empresario deje de ingresar sus beneficios, porque el trabajador ya no le permite producir nada. El enorme poder que tiene la clase trabajadora y cómo la huelga permite que ese poder se visibilice de una manera muy clara.

Las leyes y medidas que prolongan la edad y pensiones de jubilación generan debates en los ámbitos económico, social y político. Estos debates se escenifican con teatralidad apasionada en los medios de comunicación propiedad de la burguesía y en algún que otro que tiene imagen de independencia. Y especialmente, en el escenario parlamentario, convertido en un verdadero teatro donde políticos ávidos de protagonismo televisivo, leales al sistema e intereses de la burguesía, no cuestionaran jamás al sistema que encarcela a millones de seres humanos bajo la dictadura del capitalista, interpretan sus papeles sin pudo ni remordimientos, ya que sus condiciones de lacayos y esquiroles así lo exigen; nunca cuestionarán el orden establecido por el todopoderoso Capital.

Desde una perspectiva marxista, no se puede hacer un análisis separado. Este fenómeno debe analizarse en el contexto de las relaciones de producción capitalistas, cuyo eje central es la explotación de la fuerza de trabajo y la extracción y apropiación de la plusvalía, por esta fuerza de trabajo producida.

En el sistema capitalista, la jubilación funciona como un mecanismo de regulación del acceso y permanencia en el mercado laboral. Antes de conquistarse el derecho, la regulación por ley a una jubilación “digna” (entrecomillamos digna), los trabajadores eran descartados, sin ningún derecho o prestación, una vez menguaban o perdían sus capacidades físicas o intelectuales. Para el capital, estas personas son herramientas defectuosas; muchas veces eran condenadas a la indigencia, salvo que contaran con el sostén de sus familias o comunidades. Esta situación se transformó gracias a la lucha de la clase obrera, que obligó al Estado burgués a reconocer derechos como la jubilación. En esta batalla la clase Obrera, principalmente europea, contó con la presión ejercida por el estado socialista de la URSS, que año tras año implementaba derechos laborales y sociales que situaban al pueblo en mejores condiciones.

Aunque la conflictividad laboral surge desde el mismo momento en que diariamente te levantas de la cama para ir a trabajar, con tu despertador al servicio del patrón o patrona, y tienes que vender tu fuerza de trabajo para poder vivir, hay momentos en los que esta conflictividad cobra especial virulencia y se manifiesta a las claras en toda su magnitud. Nos referimos a aquellos momentos en los que la clase obrera, bien por la negociación de un convenio, por un accidente laboral o por el incumplimiento de las condiciones laborales por parte de la patronal -que es lo habitual-, se rebela y se levanta reivindicando sus legítimos derechos. Es una manifestación más de la lucha de clases.

En el sector del metal trabaja más de un millón ochocientos mil trabajadores y trabajadoras, que representan el 12,5% del total de la clase obrera en el estado español, estando agrupado este colectivo principalmente en PYMES (81,9% del total). Este último dato es significativo, pues da idea de la enorme dispersión de trabajadores y trabajadoras en una red de pequeñas empresas, la mayoría de ellas auxiliares de grandes empresas, como por ejemplo Navantia o Dragados, con mas de 5.000 empresas auxiliares en Cádiz.

A principios del mes de junio, en pleno auge e incremento de la conflictividad laboral, en Cantabria se produjeron dos jornadas de huelga en el sector del metal, que han tenido un seguimiento del 90% de los 22.000 obreros y obreras que trabajan en fábricas como Sidenor en Reinosa, Tekia en Ampuero o Global Steel Wire en Santander. Ante la postura prepotente y chulesca de una patronal que pretende recortar mejoras al convenio que se esta negociando, los trabajadores y trabajadoras del metal exigen recuperar el poder adquisitivo y que no se elimine el plus de distancia. Como es natural, mientras que la clase obrera sale a la calle a defender sus intereses, la patronal se apresura a calificar de “delincuentes” a los piquetes informativos y la represión cae sobre ellos de forma inmediata, destacando la detención de un joven militante del PCPE.

En Cádiz, durante los días 18 y 19 de este mismo mes de junio, ha tenido lugar una huelga en este sector del metal por la negociación de un convenio encallado por la postura intransigente de la patronal, y con el precedente de un convenio que no resolvió los problemas estructurales de este sector y cuya negociación dio lugar a la histórica huelga del 2021, que paralizó los astilleros y plagó de barricadas las calles de Cádiz. En este caso, la huelga, cuyo primer día terminó en una autentica batalla campal entre trabajadores y fuerzas represivas, con siete detenciones y algún que otro herido, ha aglutinado a cerca de 30.000 trabajadores y trabajadoras del sector del metal, quienes en asambleas decidieron ir a la huelga.

Las condiciones objetivas estaban presentes. Sobraban los motivos. En marzo de 2025, a pocas semanas de un período vacacional de Semana Santa, con los hoteles a tope, varios sindicatos del sector se unen exigiendo la necesidad imperiosa de mejorar las brutales condiciones de explotación de las y los trabajadores del sector turístico en Canarias.

Estamos en un contexto de récord de beneficios acumulados en los últimos años por parte del sector, que supone el 40% del PIB y del empleo en estas maltratadas islas. Con una clase obrera canaria que sufre el altísimo precio de la vivienda, con la cesta de la compra más cara del Estado español. Si añadimos a lo anterior un crecimiento bajísimo de los salarios, tenemos el rostro del capitalismo, y su saqueo, en Canarias.

Las condiciones subjetivas también estaban presentes. Los sindicatos estaban haciendo bien su trabajo. Se hablaba, asambleas multitudinarias, con miles de trabajadores exigiendo mejoras.

Spoiler!: Al final no hubo huelga de la hostelería en Canarias. CC. OO. llega a un acuerdo “escaso” en la provincia de Las Palmas.

¿Cómo es posible, con todo a favor, que no haya salido la huelga adelante en toda Canarias?

Lo primero a tener en cuenta es que en Canarias no hay un convenio único. Cada provincia tiene un convenio, con diferencias importantes, y por eso la negociación se dividió en dos mesas provinciales. El PCPC entiende que esta es una expresión más del sistema de dominación de la burguesía insularista, que históricamente ha buscado dividir las luchas y contener el desarrollo de una conciencia nacional de clase. El PCPC aboga por un convenio de carácter nacional, confrontando así con la patronal que quiere seguir disfrutando de su “divide y vencerás”.

Semanas antes del acuerdo, se rompe la unidad sindical. Pocos están a la altura del reto. En concreto CC. OO. se desmarca en solitario en la provincia de Las Palmas y lidera allí, por su peso, las negociaciones. Sin CC. OO. no hay huelga en Las Palmas.

Pongamos como ejemplo a Estados Unidos, aún considerado el país más rico del mundo, donde emergen, salen a la superficie, las miserias y la "barbarie" más criminal de un sistema agotado. Basado en la extracción y acumulación, el capitalismo desvaloriza la fuerza de trabajo hasta niveles que hacen imposible la reproducción del proletariado. Millones de obreras/os y sus familias viven en la calle, cientos de miles son obligados a ser mendigos, millones de trabajadoras/es son pobres aun teniendo varios trabajos y cientos de miles de niños son explotados y esclavizados. Esta barbarie no es una pesadilla del pasado, no debemos dejarnos llevar por una concepción metafísica de las duras e inhumanas realidades que este sistema genera; su base material es la propiedad privada de los medios de producción y cambio, por lo que la situación descrita es vivida, y en ocasiones más duras, por millones de seres humanos a nivel planetario.  

Para maximizar su tasa de ganancias, el capital utiliza todos los medios a su alcance, mientras perpetúa la miseria de millones de seres humanos. Los adelantos técnicos -científicos en la producción deberían suponer una mejora de la calidad de vida de los obreros y las obreras. Sin embargo, a la vez que aumenta la composición orgánica del capital, disminuye la tasa de ganancia, por lo que el capital intenta aumentar la tasa de explotación y debilitar el salario. Incluso, si le es posible situándolo por debajo de lo necesario para la subsistencia de las masas trabajadoras. En todo caso, eso se resuelve a través de la lucha de clases  

Como todo sistema histórico, el capitalismo enfrenta sus límites. Hoy, este modelo social se encuentra en una crisis definitiva: su propia composición orgánica lo sitúa al final de su ciclo histórico. La creciente concentración de capital y la consecuente caída en la tasa de ganancias obligan a aplicar su lógica inherente y violenta. Leyes y prácticas  que durante un periodo solo se imponían en las colonias y países sometidos, ahora son recuperadas en las metrópolis para la extracción de plusvalía. Uno de los aspectos más bárbaros y criminales del capitalismo es la explotación infantil, donde la ley del valor y la acumulación se imponen sobre la dignidad humana.

"Si todo fuera como parece, Marx habría escrito solamente folletos."

Con esta frase, Bertolt Brecht celebra el pensamiento crítico de Marx: ir más allá de lo evidente para revelar mecanismos que, en su apariencia y envoltura, se pretenden presentar como lo que no son. Si el mundo fuera tan simple como parece, el socialismo científico y la teoría revolucionaria no existirían. Brecht, como marxista, enfatizaba que la verdad requiere desmontar ilusiones.

El revisionismo oportunista como apariencia engañosa

El oportunismo, actualmente en el Estado español, está ejemplificado por figuras como Pablo Iglesias, Yolanda Díaz, Antonio Maíllo y Enrique Santiago. Son figuras públicas e ideológicas del oportunismo, pero no debemos perder de vista a cientos de sujetos que, bajo las órdenes del capital, llevan a cabo la labor de alienar y domesticar a las masas trabajadoras.

Esta corriente, al servicio del capital, en el estado español comenzó en 1956 con la teoría de la reconciliación nacional del PCE, que tuvo su continuidad en la teoría del socialismo en democracia y su culminación en los Pactos de la Moncloa. Gira en torno al principio revisionista que teoriza la adaptación del marxismo a la realidad inmediata. ¡Ojo! No debemos confundir esto con el análisis de las condiciones concretas para poder aplicar políticas específicas.

La adaptación oportunista: situar como meta final objetivos puntuales y transitorios

  • Aceptar reformas graduales dentro del sistema capitalista (mejoras salariales, derechos laborales, cuestiones de género, algunas leyes de carácter civil, etc.).

 «Hoy, primero de Mayo, el proletariado europeo y americano pasa revista por vez primera a sus contingentes puestos en pie de guerra como un ejército único, unido bajo una sola bandera y concentrado en un objetivo: la jornada normal de ocho horas, que ya proclamara la Internacional en el congreso de Ginebra en 1889, y que es menester elevar a ley.

¡Ya Marx no vive, para verlo, a mi lado!

Londres, 1 de mayo de 1890.

F. ENGELS.»

Hemos traído aquí estas palabras de F. Engels, escritas para el prefacio de la edición alemana del Manifiesto Comunista de 1890, para situar el auténtico significado que la celebración del 1º de Mayo debe tener para la clase obrera. La burguesía y sus acólitos han tratado de desvirtuar y corromper el significado de esta celebración obrera bajo toneladas de propaganda antiobrera y anticomunista, desde el aberrante “San José Obrero” de la iglesia católica hasta la descafeinada “fiesta del trabajo” de toda la caterva revisionista, socialdemócrata y oportunista donde, como mucho, se mendiga por la pérdida de derechos y la vuelta a supuestos tiempos mejores, pero carentes de toda reivindicación de autenticas mejoras para nuestra clase y, por supuesto, carentes de cualquier posicionamiento revolucionario que condene al aberrante sistema que los mantiene.

Engels, en 1890, lo tenía bastante claro. El 1º de mayo era una jornada de lucha y reivindicación de la clase obrera. En realidad, se trataba de una jornada de huelga internacional en la que la clase obrera luchaba por objetivos concretos como, en ese caso, lo era la jornada de ocho horas.

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