Hoy nadie duda del derecho que tenemos las personas a disfrutar de un tiempo de descanso pagado. De hecho, si un contrato finaliza sin haber disfrutado las vacaciones, no se permite la inscripción en el desempleo hasta finalizar los días correspondientes a éstas, porque no se pueden sustituir por dinero. Aunque todavía quedan empresarios que intentan vulnerar la legalidad, como los que hacen contrato de lunes a viernes para no cotizar los días de descanso.

Pero las vacaciones no siempre fueron un derecho, ni lo son en todo el mundo, pese a las instrucciones de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) que establecen que las vacaciones no serán en ningún caso inferiores a 3 semanas por un año de trabajo.

Pese a ello, en los Estados Unidos las vacaciones no son un derecho y dependen de acuerdos entre empresa y trabajadoras. La ausencia de legislación, unida a la precariedad laboral y la inmigración, hacen que sólo en las grandes empresas se tenga reconocido el derecho a vacaciones pagadas, igual que el seguro médico. Si eres pobre en EEUU, ni vacaciones ni médico. En Canadá no superan los 10 días hábiles. En Japón están un poco mejor, aunque no superan los 15 días. En China depende de la antigüedad en la empresa, se garantiza un mínimo de 5 días y va subiendo según la antigüedad, pero en ningún caso se superan los 15 días de descanso retribuido, además de los días festivos.

La plantilla de Digitex -Konecta en Cantabria, lleva más de 60 días en lucha por algo tan legítimo como poder seguir trabajando en su tierra con sus familias.

El 19 de abril, Konecta comunicó al comité la movilidad de la totalidad de la plantilla (159 trabajadoras/es, en su gran mayoría mujeres) a Jaén y Viladecans.

El proceso de negociación se cerró con la totalidad oposición del comité ante la falta de justificación de una medida tan lesiva, teniendo en cuenta que este sector en concreto se especializó en realizar su actividad desde casa durante la pandemia y en la actualidad muchas empresas del sector siguen haciéndolo. Incluso varias trabajadoras de la plataforma afectada lo hacen en la actualidad, demostrando que se puede, pero no quieren.

Lo que quieren es destruir puestos de trabajo a coste low cost porque la ley se lo permite, la gran mayoría de las trabajadoras llevan 18 años en la empresa el coste de un despido improcedente nada tiene que ver con los 20 días por 12 mensualidades que les permite la ley que se olvidó de derogar la ministra de trabajo “ working class”.

Es totalmente hipócrita que una empresa que declara benéficos millonarios y se vanagloria de que su plantilla está integrada en un 90 % por mujeres, las condene a elegir entre el paro o vivir a 700 km de sus hijos y familias.

Desde las páginas de este órgano, venimos expresando reiteradamente la importancia que tiene la huelga como herramienta de lucha de la clase obrera para la consecución de sus reivindicaciones frente a la patronal. Pero la realidad nos muestra que tal herramienta escapa de las manos de sus legítimos dueños, la clase obrera, y es utilizada por algunas organizaciones sindicales, en más o menos medida, para su propia conveniencia, primando el interés particular del sindicato en cuestión sobre el interés general de los trabajadores y trabajadoras en lucha. Incluso, cuando inicialmente la huelga es convocada por la propia plantilla, llegan algunos sindicatos en “apoyo” de esa movilización que, al final, la desvirtúan por el protagonismo excluyente que tal sindicato de turno impone.

Cuando un conflicto laboral surge, cada vez es más común, afortunadamente, que también surja un movimiento de solidaridad por parte de obreras y obreros, no solo del mismo sector de producción o del entorno territorial, sino que se extiende a otros sectores y territorios incluso por todo el estado y, en ocasiones, más allá de sus fronteras. Este movimiento de solidaridad es el que dota de una extraordinaria fuerza a la lucha que se está llevando a cabo en una fábrica o en un sector determinado, pues deja de ser una lucha aislada para pasar a ser asumida por gran parte de la clase obrera como suya. Durante la huelga del metal en Cádiz en noviembre del 2021, se recibieron multitud de muestras de solidaridad de todo el estado español, desde Vigo, Ferrol, Euskal Herria, País Valencià o Asturias, por ejemplo, llegaron apoyos de compañeros y compañeras, incluso se recibieron mensajes solidarios desde Paraguay o Argentina. Se dio el hecho de que compañeros y compañeras de una empresa del sector del metal, Tubacex, situada en Euskal Herria, se desplazaron hasta Cádiz para traer el apoyo de una plantilla que ese mismo año habían mantenido una huelga durante casi ocho meses en las plantas de Llodio y Amurrio, así como fondos para la caja de resistencia. Ahora, son compañeros del metal de Cádiz los que se desplazan hasta Gazteiz para apoyar a compañeros represaliados por la huelga de Tubacex. Todo un ejemplo a seguir.

Partiendo de la premisa que en el estado español el movimiento obrero está atomizado, producto de décadas de una práctica de intervención alejada de los intereses de clase, imponiendo como modelo el pacto social, hermanamiento de clases antagónicas, burguesía, patronal, obreras y obreros. Pacto social, que acuerdo tras acuerdo, va despojando a la clase obrera de derechos, conquistas arrebatadas al capital en luchas, que en muchas ocasiones llevaron a miles de trabajadoras y trabajadores a las cárceles y a cientos al paredón. Producto de este modelo se ocasiona un fraccionamiento orgánico, que da como resultado que haya más de 165 organizaciones sindicales. La presencia de tal cantidad de sindicatos no sólo se debe al abandono por parte de las organizaciones históricas de la confrontación de clases, en muchas ocasiones la aparición de un sindicato se debe a elementos de carácter personal, sujetos que desde una posición netamente arrogante y/o egocentrista, no aceptan estar bajo disciplinas colectivas y optan por crear su propio espacio, en el que ellas y ellos son cabeza de ratón. No debemos obviar, no sería serio el no hacer mención, que esta situación de debilidad orgánica e ideológica en el movimiento obrero es también debida a la situación por la que transitamos las organizaciones comunistas. Comunistas y obreras/os con un alto sentido de clase, comprendemos que esta situación no puede, no debe seguir manteniéndose, comprendemos que la actual crisis del modelo de producción capitalista, la cual ha generado una crisis en todas las estructuras y superestructuras de un sistema que ya podemos afirmar es un moribundo que no aceptará la eutanasia y que tendremos que desconectarlo violentamente de sus soportes vitales. Pero nos enfrentamos a una realidad la cual deberemos dialécticamente saber manejar para así dominar. Mencionamos el fraccionamiento de quienes han tomado conciencia de la necesidad de organizarse, pero es más acuciante si cabe, el organizar a la mayoría, su parte más consciente de la masa asalariada que hoy en el estado español son de más de 23 millones, de los que solo un 11 o 12 % está organizada o sindicalizada, parte proporcional que, no por ser baja numéricamente, dejaría de ser sujeto revolucionario, sujeto de dirigencia vanguardista. Pero la realidad nos demuestra que de esta pequeña proporción ¨organizada¨, en su mayoría son obreras y obreros sin una elevada conciencia de clase, aún menos, revolucionaria.

Con motivo de la celebración del 1º de mayo, miembros del PCPE y de la Coordinadora de Núcleos Comunistas (CNC), pusimos una mesa informativa en una calle de Mahón, Menorca.

La camaradería hizo a muchos recordar años pasados y ese ambiente entre camaradas habla a las claras de la relación entre comunistas marxista-leninistas.

También se sorprendió la prensa burguesa que publicó la noticia de la mesa tanto en el diario digital como en el de papel.

Dentro de la columna de opinión, el Diario de Menorca, del día 2 de mayo de 2023 escribían lo siguiente: “Sorprende que con motivo del Día del Trabajador, el Partido Comunista de los Pueblos de España dispusiera ayer una mesa informativa en la calle Ses Moreres de Maó, pese a que las siglas del PCPE no compiten en las elecciones del próximo 28 de mayo, por lo que no se les puede atribuir el oportunismo electoral que sí evidenciaron bastantes candidatos”.

 

La clase obrera se organiza y se defiende con las organizaciones sindicales, son ellas las que negocian los Convenios Colectivos, pero cuando más alejado se esté del centro de trabajo, más probabilidades tenemos que los sindicatos institucionales dejen tiradas las expectativas de las plantillas a la primera de cambio. Últimamente están muy acostumbrados a entender muy pronto la postura de la patronal y asumir que este no es el momento de pedir, sino de rogar.

En Alicante tenemos algunos ejemplos que nos hacen comprender el desapego de las y los trabajadores con los sindicatos institucionalizados.

1.- Convenio de Limpieza de Edificios y Locales. Se firma con una vigencia desde el 1 de enero de 2020 hasta el 31 de diciembre de 2023 y una subida salarial total del 12.08 %. En las asambleas fueron vitoreados. Sin embargo, cuando llegó la primera nómina, las trabajadoras, que en su mayoría son a tiempo parcial, habían perdido 51 euros en sus nóminas al eliminar el plus transporte.

2.- Convenio de Limpieza de los centros dependientes de la Consellería de Sanidad. En este Convenio la subida que se planteaba era del 0 % para el 2021 y del 1 % para el 2022 y 2023. Las asambleas de manera abrumadora deciden no firmar, incluso donde están las delegadas de los dos sindicatos. Sin embargo, estos decidieron hacer una consulta por WhatsApp y, para sorpresa de todas, el resultado es SÍ a la firma. Si no lo hubiésemos visto, si no hubiésemos estado en las asambleas, no nos lo creeríamos.

Una vez más, la patronal y los sindicatos institucionales (CC. OO. y UGT) han llegado a unos acuerdos que contienen importantes retrocesos para la clase obrera y sectores populares, aunque lo maquillen como un avance y un “ejercicio de responsabilidad”, como dicen esos siniestros personajes de U. Sordo y P. Alvarez.

Veamos qué nos trae ese acuerdo. En primer lugar, este acuerdo NO ES VINCULANTE, no compromete para nada a la patronal, pues se trata solo de simples recomendaciones, sobre todo en materia salarial. Así pues, conociendo el paño, no resulta nada aventurado decir que la patronal va a aplicar las míseras subidas a las que ha accedido si le conviene y cuando le convenga.

En cuanto a los salarios, desde hace tiempo CC. OO. y UGT renunciaron y eliminaron de la negociación colectiva la referencia al IPC para que los salarios conservaran su poder adquisitivo en relación al “coste de la vida”. En su lugar, se han venido limitando a acordar subidas porcentuales sobre las tablas salariales existentes, lo que da lugar a desvalorización del precio de la fuerza de trabajo, que solo beneficia a la patronal.

El próximo día 17 de Junio se celebra en Madrid el primer Encuentro Estatal de Movimiento Obrero organizado por el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) , Iniciativa Comunista (IC) y Coordinación de Núcleos Comunistas (CNC).

El Capitalismo, sumido en crisis permanente, en una espiral de autodestrucción sin precedentes, alimentando la guerra como única salida a su situación, amenazando con ello la vida misma. El escenario actual en el que se encuentra la lucha de clases, la realidad marca el único camino posible, y este es el de la unidad y organización independiente de la clase obrera para lograr la emancipación. Aunar fuerzas en un frente común que permita combatir las constantes embestidas del capital contra nuestra clase.

Desde el PCPE analizamos y tratamos desde tiempo atrás el concepto de la “unidad de acción” entendida por los comunistas, el camino a recorrer y las dificultades que supone el camino para lograrla (1). No nos encontramos ante una tarea fácil, la unidad orgánica supone un reto para el cual actualmente no existen condiciones. La atomización del sindicalismo al margen de los sindicatos mayoritarios, atrincherados muchos en sus parcelas lo evidencia. Pero ante el constante acoso y derribo por parte del capital contra los derechos de los trabajadores y trabajadoras la realidad nos marca ese camino hacia la “unidad de acción”, al margen de siglas sindicales. Los comunistas tenemos un papel importante en esta cuestión, trabajar desde el seno de las organizaciones sindicales dejando atrás la cerrazón y posiciones sectarias para elevar la conciencia y dar una respuesta unitaria desde cada organización ante cualquier medida del capital contra los derechos de la clase obrera (2).

Cualquier persona que esté por la superación revolucionaria de la actual dictadura del capital y se exprese en términos tales como: "El pueblo tiene lo que se merece", "aquí no se mueve nadie", o "la clase obrera está tonta" y otras opiniones parecidas, lo que está demostrando es su ceguera ante el desarrollo dialéctico que, de forma incesante, se da en la lucha de clases en nuestro país. Por tanto, su incomprensión de las coordenadas más elementales de la lucha revolucionaria.

Al mismo tiempo, con esa actitud, también deja constancia de: un escaso conocimiento de la dialéctica, un escaso conocimiento de la realidad de las luchas, un sometimiento a la agenda de propaganda de las estructuras de dominación capitalista, y una falta de confianza en la clase obrera y en el pueblo, entre otras cosas.

Hoy cae “una lluvia fina de luchas obreras”, que se extienden por toda la geografía y por muy diferentes sectores de la producción, tanto en pequeñas empresas como en las grandes, y en diversos departamentos de la función pública, en la sanidad de una forma especial.

Una diversidad de organizaciones sindicales participan dando impulso a estas luchas, y no hay un patrón que excluya a unas u otras organizaciones. Las que en un lugar actúan traicionando a la clase obrera con las peores prácticas sindicales, en otras protagonizan luchas consecuentes y alcanzan victorias destacadas.

EL LASTRE DEL PACTO SOCIAL

Las luchas obreras sí que está fuertemente condicionadas por la alta responsabilidad que tienen CC.OO. y UGT en el mantenimiento de la paz social, desde sus estructuras centrales. Lo que facilita una alta estabilidad al capitalismo español para mantener su sistema de dominación-explotación. Acentúa la ventaja de la patronal y hace más difíciles las luchas en cada empresa y en cada sector, que tienen que bregar con este condicionante, pero ello no impide que se den miles de luchas obreras, unas tras otras.

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