
Directivas europeas de progresivo desmantelamiento del ferrocarril, aplicadas por el Estado en forma de políticas de privatización, un constante riego de millones de euros en licitación a las grandes empresas del IBEX y grupos filiales, y, por supuesto, corrupción generalizada. Son algunos de los elementos que podemos situar como inherentes al progresivo deterioro que ha sufrido el ferrocarril en España, todo ello en connivencia, a lo largo de los años, de los diferentes gobiernos, independientemente de su signo.
La fiebre de la Alta Velocidad, una fiebre que no se puede separar del pelotazo urbanístico y la llamada “burbuja inmobiliaria”, donde las grandes constructoras de este país a través del compadreo y una corrupción generalizada se abren camino a licitaciones muy jugosas, millonarias, para la adjudicación de la construcción de grandes líneas sin apenas criterios de necesidad. La existencia de una red convencional que ya conectaba capitales con los pueblos habría sido suficiente para vertebrar el territorio si las inversiones hubiesen ido a parar a la mejora del mantenimiento y renovación de algunos tramos, pero aquí no se gana dinero, eso lo saben las grandes constructoras. Es por ello que se ha dejado de lado la vasta red convencional sin apenas inversión en renovación y mantenimiento para llevar todo el dinero a las obras de nueva construcción del Alta Velocidad. Una vez construidas las nuevas líneas, continúa la privatización, ya que el mantenimiento de la infraestructura recae sobre grupos empresariales privados (Comsa, Acciona, Tecsa, Vías y Construcciones grupo ACS, Copasa, Sacyr, Ferrovial, Azvi, etc.) mediante contratos, en los que se reduce al mínimo el control y coordinación con ADIF.
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- Escrito por Arturo (trabajador ferroviario)
- Categoría: Movimiento Obrero

Se extreman, por parte del Estado capitalista, las acciones de represión contra la lucha de la clase obrera. La penúltima acción represiva ha sido la detención de dieciséis trabajadores de las empresas contratistas del sector del metal en Puertollano (Ciudad Real) el pasado mes de enero.
Estos trabajadores se defendían de la violencia ejercida por una patronal que en ningún momento está dispuesta a rebajar sus objetivos de apropiación y robo de los beneficios productivos generados por la clase obrera. El sector del metal, recordemos, según los propios índices disfruta de un periodo de crecimiento y beneficios, al tiempo que mantiene condiciones salariales y laborales propias de la más profunda austeridad. Los obreros detenidos, junto a la mayoría de sus compañeros, decidieron defenderse de las miserables intenciones de la patronal en el marco de la negociación del convenio, utilizando la herramienta de confrontación que es la huelga.
¿Qué se pedía en esta ocasión? Una subida salarial anual para 2025, 2026 y 2027 del 4%, con cláusula de revisión conforme al IPC. ¿Qué ofrece la patronal? Un 2 % sin cláusula de revisión. Esta patronal, que recupera prácticas de sobreexplotación en toda su magnitud, pretende congelar la antigüedad y posteriormente eliminarla, imponiendo contratos eventuales, de alternancia y de formación por debajo incluso del Estatuto de los Trabajadores. Los obreros también exigen el respeto y la mejora de los pluses de peligrosidad, así como la aplicación efectiva de los medios de seguridad e higiene en el trabajo.
Ante estas reivindicaciones —que pueden considerarse muy por debajo de lo necesario en materia salarial para garantizar la reproducción de la fuerza de trabajo— la “pobre” patronal se ha sentido acosada por quienes, en huelga, exigen que se respeten sus escasas demandas. Una patronal protegida por los gobiernos de turno, que en el último periodo ha visto crecer sus cuentas de resultados y que está dispuesta a intensificar la explotación laboral para extraer aún mayores beneficios.
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- Escrito por Juan J. Sánchez
- Categoría: Movimiento Obrero
El pasado 28 de enero más de 400 mineros murieron sepultados en una mina. La noticia pasó prácticamente desapercibida. Pocos conocimos esta tragedia. ¿Cómo es posible este apagón informativo en pleno Siglo XXI?
Uno de los motivos es que tuvo lugar al este de la República Democrática del Congo (RDC). En la provincia de Kivu del Norte. Las intensas lluvias en la zona provocaron un deslizamiento de tierra que terminó colapsando una mina en Rubaya, localidad minera que posee uno de los yacimientos de coltán más importantes del mundo. Este mineral es clave para fabricar muchos componentes electrónicos sin los cuales no tendríamos móviles, baterías, ordenadores...
Se calcula que el 80 % del coltán mundial se extrae en RDC. Otro 10 % en Australia. ¿Alguien se imagina esta tragedia en Australia? ¿Alguien se imaginaría un silencio mediático allí comparable al ocurrido en el Congo? ¿Importa más la vida de un minero blanco que la de un minero negro? En nuestra sociedad capitalista occidental la respuesta está clara y es un SÍ rotundo.
No solo estamos ante unas condiciones laborales aberrantes, del S. XVIII, en las que estos mineros trabajan sin uniforme, sin protección alguna, sin guantes ni mascarillas, usando sus manos para escarbar en la tierra.
No es solo el nivel de sobreexplotación que cuentan los que han trabajado allí con jornadas de 10 horas seguidas por apenas 3 dólares.
No es solo porque muchos mineros sean niños1 , que por tener cuerpos más pequeños y brazos más finos que un adulto pueden trabajar de manera más rentable en esos túneles excavados en la tierra, sin sistemas de protección.
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- Escrito por Javi Delgado
- Categoría: Movimiento Obrero

En el marco de la lucha de clases en el Estado español, la burguesía tiene que utilizar, una y otra vez, todos los medios a su alcance para mantener a la clase obrera y masas trabajadoras sumidas en un letargo ideológico que les impide tomar conciencia de sus auténticos intereses de clase. Uno de estos medios son los gestores del capital que disfrazados de “amigos del pueblo”, socialdemócratas, revisionistas y oportunistas de todos los pelajes, se sitúan, a modo de colchón, entre las élites explotadoras y la clase obrera y las masas trabajadoras y explotadas, con el fin de encauzar cualquier conato de rebelión o resistencia que puedan surgir como consecuencia de la lucha permanente que se da entre el trabajo y el capital, y llevarlos al callejón sin salida de la lucha institucional, donde una y otra vez, la clase obrera y los sectores populares son indefectiblemente derrotados. Cosa por demás absolutamente normal ya que en este escenario de lucha las armas las eligen los explotadores. Ellos son los que legislan, a su favor, claro, y los que juzgan y los que reprimen.
Como es natural, quienes gestionan el sistema capitalista desde unas aparentes posiciones de “izquierda” despliegan una amplia actividad cuyo objetivo final es la desmovilización, colocando al pacto social como única alternativa y ocultando, cuando no negando, la lucha de clases. Estos “gestores” tratan de llevar todas las energías de lucha de la clase obrera y de las masas trabajadoras hacia escenarios institucionales, haciéndoles creer que la solución a los problemas que padecen, trabajo, vivienda, sanidad, educación, pensiones, etc., solo se solucionan desde dentro del sistema, participando en sus instituciones. Esa es su agenda.
Por otro lado, desde posiciones revolucionarias, las prioridades pasan por comprometerse con un proceso creciente de desarrollo y unidad de acción de organizaciones sindicales de clase, reivindicando la recuperación del poder adquisitivo de los salarios, hoy bajo mínimos, en el trabajo con derechos, en el rechazo del pacto social, situando la contradicción capital-trabajo como eje central de la lucha de clases y colocando el Socialismo como única alternativa a la barbarie capitalista. Pasan por crear, mediante una intervención socio-política de la militancia comunista, espacios de organización obrera y popular: Comités, Asambleas, Comités de barrio, etc., que permitan la creación de estructuras de base del movimiento obrero desde donde se puedan movilizar y organizar a amplias masas trabajadoras en un proceso de acumulación de fuerzas que confronte políticamente con la burguesía y su Estado, colocando la opción del Socialismo como única alternativa posible ante la barbarie imperialista (y simplemente capitalista) del Capitalismo.
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- Escrito por F.J.Ferrer
- Categoría: Movimiento Obrero

Muy al contrario de lo que algunos quieren hacernos creer, vivimos en la era de la mayor capacidad productiva de la historia. El desarrollo colosal de las fuerzas productivas ha llevado a la humanidad a un nivel técnico-científico sin precedentes. Estas fuerzas productivas poseen hoy un potencial objetivo para liberar a la especie humana del trabajo alienado. Es plenamente posible reducir la jornada laboral, erradicar la escasez material y satisfacer las necesidades de toda la población.
La automatización, la robotización, la inteligencia artificial y las cadenas de suministro globales están lo suficientemente desarrolladas como para liberar a las masas trabajadoras del trabajo más arduo y generar una prosperidad sin precedentes. Sin embargo, la realidad material de la clase obrera mundial es radicalmente distinta: sufre una explotación intensificada, una precariedad estructural y una alienación cada vez más profunda, bajo un capitalismo que ha mutado para sobrevivir a sus propias crisis.
El alto desarrollo de las fuerzas productivas genera beneficios incalculables, pero no podemos olvidar que la rentabilidad del capital se sustenta siempre en la producción y el intercambio. Sin estos dos elementos centrales de la economía capitalista, el sistema se derrumba. Pretenden hacernos creer que el dinero genera dinero por sí mismo; pero si guardáramos un millón de euros en una caja durante un año, comprobaríamos que habría perdido entre un 6 % y un 10 % de su valor. Otro ejemplo: imaginemos que heredamos todas las tierras productivas de Extremadura, pero permanecen sin cultivar. No producirían nada, no generarían ingresos; como se dice castizamente, lo que tendríamos sería una ruina que nos aplasta. Ni el dinero-mercancía ni la propiedad de los medios de producción son capital sin el trabajo de millones de obreras y obreros.
Miseria, hambre, desolación y muerte: en teoría, estas lacras no deberían existir en un estadio histórico donde las fuerzas productivas han alcanzado un desarrollo tan colosal.
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- Escrito por Carlos Bashir
- Categoría: Movimiento Obrero
Comentaba un compañero en plena batalla antiimperialista: «el tiempo corre a nuestro favor. Hay que ganar tiempo para organizar la resistencia». La ruina del imperio no es un acontecimiento repentino, sino un proceso prolongado.
En estas páginas hemos caracterizado en numerosas ocasiones la situación actual, afirmando —desde un análisis científico— que el capitalismo se encuentra inmerso en una crisis estructural y general de la que ya no tiene salida pacífica. Esta crisis obliga al capital a aplicar medidas que no solo se expresan en la violencia militar contra países soberanos. El capital necesita hoy la máxima apropiación en todas las esferas económicas, abandonando los modelos con los que antes equilibraba la correlación en la lucha de clases.
Durante décadas, mediante el expolio y la apropiación de billones de dólares en las cadenas de valor planetarias —principalmente en el Sur Global—, el capital pudo mantener en las metrópolis centrales a millones de trabajadores relativamente conformes con su situación social. A esto lo llamaron “sociedades del bienestar”. Pero las correlaciones de fuerza han cambiado: hoy es oficial que el Norte ha dejado de ser el rector económico del mundo. Ha perdido la capacidad de apropiación que le permitía sostener sus poblaciones en los niveles sociales anteriores.
Esta nueva realidad obliga al capital a modificar su estrategia. Ya no puede —ni quiere— seguir entregando migajas tan grandes a sus masas trabajadoras nacionales. No está dispuesto a renunciar a la apropiación de la práctica totalidad de las rentas del trabajo. Si en el Estado español el capital se apropió del 47 % de las rentas del trabajo en 2024, ahora aspira a un mínimo del 70 %. Según la lógica capitalista, el Estado solo necesita recursos para garantizar su dictadura de clase: a través de policía y ejército, aparato judicial, e instituciones políticas al servicio de sus intereses. Por ello, sanidad, educación, transporte, correos, pensiones y otros derechos —como el subsidio de desempleo— deben ser privatizados o reducidos a la beneficencia.
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- Escrito por Juan José Sánchez
- Categoría: Movimiento Obrero

Con esta frase entrecomillada o similar, basada en el frecuentemente casposo refranero español, el entonces Secretario General de CC. OO., Ignacio Fernández Toxo, “ingenuamente” instaba a Coca-Cola para que negociase con la representación sindical pues, de lo contrario, la imagen de la compañía podría resultar perjudicada. Evidentemente Coca-Cola, salvando algún contratiempo judicial, prosiguió con los cierres de plantas y el despido de cientos de trabajadores/as, con el apoyo incluido de la policía del patrón en Fuenlabrada. La oligarquía, si bien pugna internamente por recursos y mercados, lo tiene claro: se une y utiliza todos los recursos de su Estado cuando se trata de explotar y reprimir a nuestra clase.
Sin embargo, la idea expresada en esa frase ha sido introducida en los cerebros de las y los trabajadores, tras décadas de sindicalismo traidor y claudicante, causando un efecto devastador en la conciencia de clase y en la confianza en nuestra propia capacidad de luchar para vencer. Un ejemplo reciente ha sido el ‘Acuerdo Marco por la Mejora del Empleo Público y el Servicio a la Ciudadanía’, que afecta a aproximadamente 3,5 millones de trabajadoras/es de las Administraciones Públicas central, autonómicas y municipales.
El acuerdo fue firmado el pasado 27 de noviembre por UGT y CSIF, mientras que CC. OO. se hizo la remolona y, faltaría más, acabó firmando apenas una semana más tarde. Se rumorea que su Federación de Servicios a la Ciudadanía no lo veía claro, pero vino el Consejo Confederal a poner orden, ¡que para eso está!
Dicho Acuerdo Marco comprende el período cuatrienal 2025-2028 y para su valoración en términos de incrementos retributivos nos basamos en el análisis comparativo realizado por el Consejo Sindical Obrero (CSO) con el anterior acuerdo trienal 2022-2024 (https://www.consejosindical.es/acord-sense-lluita-un-altre-engany-per-als-treballadors-es-publics-es/).
El acuerdo 2022-2024 firmado por CC. OO. y UGT se vendió eufóricamente porque “…devuelve a los empleados públicos los derechos arrebatados en la anterior crisis financiera”. El resultado final, en el contexto de un capitalismo en crisis estructural y su violento correlato imperialista, fue una inflación que literalmente reventó las previsiones del Banco de España y finalmente se tradujo en una pérdida de poder adquisitivo para las y los trabajadores del sector público de un 2,23 % en tan solo tres años (el equivalente a trabajar aproximadamente 8 días gratis al año).
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- Escrito por José Barril
- Categoría: Movimiento Obrero

En los vastos campos agrícolas del Estado, donde se producen los alimentos que garantizan la vida, existe una realidad oculta: la de las/os jornaleros. Estas/os trabajadores desempeñan jornadas de entre 10 y 14 horas diarias, a menudo bajo condiciones climáticas extremas: en verano soportan temperaturas sofocantes y en invierno frío y humedad, con salarios que en la mayoría de los casos no alcanzan ni siquiera el SMI.
Un gran número de ellos malvive hacinado en casas patera; otros sobreviven en guetos y asentamientos chabolistas. Las condiciones de habitabilidad suelen estar muy alejadas de lo que podríamos considerar humanamente aceptable. Este sector de la clase trabajadora habita lugares insalubres, sin agua potable, sin aseos donde higienizarse, sin electricidad para alumbrarse o tener alguna comodidad. Todos sabemos que la falta de acceso a agua potable, saneamiento y electricidad constituye un riesgo principal para la salud. Debemos tener en cuenta que en estas condiciones viven un gran número de niñas y niños, quienes además sufren una alimentación deficitaria.
Históricamente, los barrios obreros padecieron deficiencias y limitaciones de todo tipo. No está tan lejano en la memoria el recuerdo de las penurias que los trabajadores emigrados de Andalucía, Extremadura y Galicia sufrían en los barrios chabolistas de Madrid y Barcelona, algunos de los cuales formaron parte del paisaje urbano hasta los años 80 y 90 del siglo XX. En la mayoría de los casos dieron paso a barrios denominados marginales u “obreros”. Creíamos que el chabolismo y las condiciones extremas no se repetirían, que el progreso social superaría para siempre unas situaciones reconocidas como infrahumanas.
Sin embargo, lejos de quedar superada, esta lacra sistémica del capitalismo nunca dejó de estar presente y en las últimas décadas se ha agudizado. El capital, en su voracidad extractora de beneficios (plusvalía), necesita disponer de masas trabajadoras lo más vulnerables posible. No es un error ni una cuestión de romanticismo histórico señalar a los jornaleros como primeros sujetos de esta situación: hoy más del 80% de este colectivo sufre las condiciones sociales y laborales más duras e inhumanas. El sector primario de la economía capitalista, gestionado por una patronal violenta y ávida de riquezas que pretende equipararse a la patronal industrial-financiera, pone en práctica todas las formas posibles de sobreexplotación.
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- Escrito por Carlos Bashir
- Categoría: Movimiento Obrero
Cuando se habla de sindicatos y por ende, de sindicalismo, damos por comprendido que existen o perviven dos tipos de sindicatos o, más exactamente, dos modelos de sindicalismo:
El sindicalismo de pacto social, que en la actual correlación de fuerzas de la lucha de clases tiene un papel predominante.
Y el sindicalismo de clase o de confrontación, de guerra entre el capital y el trabajo, hoy debilitado por la mencionada correlación de fuerzas, en la que influyen múltiples aspectos.
A todas y todos nos surgen dudas y nos hacemos preguntas: ¿están hoy claramente definidas las posiciones políticas del sindicalismo? ¿Todo sindicalismo de pacto es sindicalismo amarillo? ¿Y cuando hablamos de pacto, a qué nos estamos refiriendo?
Cuando orientamos estas respuestas hacia elementos conceptuales o de principios, podríamos afirmar que este campo no está claramente definido.
Comencemos por situar: ¿qué es el pacto entre capital y trabajo? ¿Se limita al acuerdo al que llegan sindicato, gobierno y patronal? Cuando caracterizamos esta cuestión, siempre olvidamos la parte que habla del elemento central: el trabajo (lo laboral). El sindicalismo de pacto también tiene su expresión en el acuerdo laboral patrón-trabajador, y no por ello es considerado como amarillismo —sutilezas de la lucha de clases—.
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- Escrito por Juan J. Sánchez
- Categoría: Movimiento Obrero











