Los pueblos pequeños, en las actuales condiciones imperialistas, están en una clara posición de desventaja frente a las grandes potencias para el desarrollo de sus proyectos políticos soberanos. Por ello buscan caminos para aprovechar determinados factores de su propia realidad, que les permiten obtener una posición más favorable a su desarrollo social.

En estas claves hay que interpretar la decisión, de la pequeña y sufrida Nicaragua, de concretar determinados acuerdos con China, que tienen como eje central la posibilidad de construir un nuevo canal transoceánico alternativo al de Panamá. Un canal técnicamente de mejor navegabilidad, pues parece que no necesitaría recurrir al uso de esclusas, lo cual se traduce en economía de costes y en rapidez de navegación.

Nicaragua ha normalizado su relación con China, sobre la base del principio de “una única China”, y ha anulado el reconocimiento de Taiwán que realizó Violeta Chamorro en su día.

Eso explica la sostenida y dura campaña de ataques de los medios occidentales contra Daniel Ortega, especialmente con ocasión de las últimas elecciones presidenciales, celebradas el noviembre pasado.

Obviamente Nicaragua tiene que negociar con China las condiciones de la ejecución de ese canal, al que también se puede objetar su impacto medioambiental, pero en el actual escenario de violencia internacional no es posible criticar que un país busque la forma de defender sus intereses y su propia soberanía, decidiendo sus propias prioridades.

C. Suárez

La realidad material lo determina todo, la Humanidad se desarrolla laborando para mejorar las condiciones de vida de las personas.

Frente a la pandemia de la COVID-19 se han realizado esfuerzos ingentes para poner remedio a esta amenaza masiva a la vida. Pero en unos sistemas esos esfuerzos se han orientado sobre la base del beneficio económico de unos pocos, y en otros sistemas se han desarrollado sobre la base del bien común del pueblo.

Los resultados de esas dos orientaciones son absolutamente opuestos.

Así, la Cuba revolucionaria, bloqueada durante más de sesenta años por la que ha sido la primera potencia mundial, cuenta con cinco vacunas y con uno de los índices de vacunación más altos del mundo, incluso en la población pediátrica.

El imperio yanki fracasa de forma absoluta en el tratamiento de la enfermedad, y ocupa el primer lugar por la cifra de muertes.

La superioridad del sistema socialista cubano es incuestionable. Haría falta una misión de ayuda humanitaria a los EE. UU.

A fecha de 7 de febrero, en Cuba se habían producido 745 muertes por millón de habitantes, y en EE. UU. 2.719 muertes por millón de habitantes, sin que ese país tenga ningún bloqueo.

C. Súarez

Hoy los gobiernos europeos y de los Estados Unidos, como en 1914 el imperialismo alemán, junto con los partidos y medios de comunicación sumisos, engañan a los pueblos y los arrastran a una guerra que pagarán los trabajadores y trabajadoras. El momento se parece mucho a la situación antes de la 1ª Guerra Mundial. La OTAN está armada hasta los dientes, como en aquel entonces el Imperio Alemán.

Según el informe que ha publicado en abril de 2021 el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), aumentaron los gastos militares en el año de la pandemia y a nivel mundial una media de 2,6 % aunque el PIB1  se redujo un 4,4 %. Algunos países como USA (4,4 %), España (9,4 %) o Alemania (5,2 %) han aumentado sus gastos militares más que la media, mientras unos países – entre ellos Brasil y Rusia – gastaron menos que inicialmente tuvieron asignados en los presupuestos.

La locura armamentista alcanzó en 2020 la friolera de casi 2 Billones de dólares, exactamente 1.981.000.000.000 $.

El 56 % o 1,1 Billones $ gastan los miembros de la OTAN (que representan solo el 12 % de la población mundial) frente a los 60.000 millones de Rusia, es decir el presupuesto militar de la OTAN es 18 veces más grande que el de su gran enemigo. Solo los miembros europeos de la alianza bélica gastan cinco veces el presupuesto de Rusia.

“Marruecos culpable”, “España responsable”: esta consigna que se corea en todas las manifestaciones de solidaridad con el pueblo saharaui y contra la ocupación marroquí desde hace décadas es aún vigente, más en estos momentos en los que la guerra se ha reiniciado y las agresiones al pueblo saharaui y sus activistas se recrudecen en los territorios ocupados.

Sultana Jaya sale junto a su hermana a la azotea de casa a enarbolar la bandera saharaui, una acción en apariencia sencilla pero que implica cada vez un acto de valentía, resistencia y lucha decidida en defensa de la soberanía de su pueblo.

Desde noviembre de 2020, está en  arresto domiciliario junto a su familia en la ciudad ocupada de Bojador, sufriendo todo tipo de agresiones físicas, sexuales, con inoculación de sustancias químicas desconocidas e incluso con la infección no accidental de COVID, por parte de las fuerzas de seguridad marroquíes y grupos paramilitares, a las órdenes de las autoridades.

Antes de nada, debo señalar que soy un perfecto ignorante sobre la realidad china y africana, por lo que en este artículo no se va a disertar sobre el carácter socialista chino ni sobre la realidad africana. Pero considerando que África es nuestra frontera sur y que China es la segunda potencia mundial y en muchos aspectos la primera, es de interés acercarse a una cuestión que rompe las costuras del tablero geopolítico mundial.

África, y especialmente el África subsahariana, ha sido una región controlada por las antiguas potencias coloniales europeas y por los Estados Unidos como potencia imperialista hegemónica. En la última década, no obstante, China ha puesto su mirada en África, disputando seriamente la hegemonía del imperialismo atlantista.

Tras la realización por video conferencia, durante los días 10 y 11 de diciembre, de una Reunión Extraordinaria del EIPCO (Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros), no podemos dejar de señalar nuestra inquietud por la dinámica que, en general, se expresa en el que, aún hoy, sigue siendo el marco de trabajo más importante del Movimiento Comunista Internacional (MCI).

Un Espacio nacido en 1998 para compartir análisis y experiencias de intervención, que ayudasen a definir una posición común que hiciera sus acuerdos más relevantes para el desarrollo de la lucha de clases, sigue situado en la incapacidad práctica para cumplir esa tarea absolutamente necesaria, aunque ciertamente complicada.

No hablamos de una Internacional, simplemente reclamamos la necesidad de levantar una posición común del mayor número de partidos comunistas y obreros en cuestiones centrales de la lucha por el Socialismo.

La lucha por la Paz y contra la guerra imperialista, el Frente Mundial Antiimperialista, la libertad de los presos y presas del Imperialismo, el sindicalismo de clase y el papel de la FSM, la táctica y la política de alianzas, la defensa del derecho de Autodeterminación, el papel de la cultura, un análisis profundo y actualizado del imperialismo,

En el marco de las relaciones que mantenemos con el Partido Comunista de Cuba a través de su embajada en Madrid y en los diferentes consulados, se han mantenido dos relevantes encuentros bilaterales con sendas representaciones de miembros de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba.

El primer encuentro se desarrolló el 11 de noviembre con el compañero Dahnis Díaz, que, entre sus funciones y tareas emanadas de su condición de diputado de la Asamblea, destaca por sus conocimientos en materia y labor para desarrollar la calidad de la infancia en Cuba. Por parte de la JCPE estuvo presente el camarada Nicolás Felipe, que tomó nota de los instrumentos con los que se operan en Cuba en este ámbito tan relevante para la Revolución. En el encuentro también estuvo presente el camarada Víctor M. Lucas, como responsable de la Secretaría Internacional del PCPE. Con seguridad, en la próxima brigada de la JCPE a Cuba, se abordará con mayor profundidad este tema que tiene unas importantes carencias en las familias obreras del estado español.

El 21 de noviembre el pueblo bolivariano de Venezuela estaba convocado para depositar sus votos a las listas y candidatos que se presentaban para ser electos en las elecciones municipales y regionales.

En Venezuela, desde el triunfo de Chávez en 1998, todas las elecciones se han celebrado bajo la lupa del imperialismo que pretendía deslegitimar todas y cada una de ellas para justificar su injerencia, amenazas de intervención y sanciones impuestas unilateralmente con la pretensión de que otros gobiernos regionales, tan débiles como siervos de su amo, engrosaran sus filas (léase, por ejemplo, el Grupo de Lima). También bajo ese paraguas se parapetaba la UE y los acólitos gobiernos de sus estados miembros, incluidos los del estado español en sus distintas expresiones, socialdemócratas de estirpe liberal y la derecha cavernícola de rancia tradición colonialista (por recordar el intento de golpe de estado del patrón Carmona en abril del 2002).

Desde el pasado 1 de septiembre es prácticamente imposible abortar dentro del estado de Texas. Un momento, ¿pero el aborto no era un derecho constitucional en EE.UU. desde 1973?

Así es, si bien en EE.UU. el aborto está despenalizado y es legal, cada estado tiene potestad para legislar. Son unos cuantos estados los que llevan tiempo intentando aplicar leyes antiaborto; sin embargo, hasta ahora habían sido frenadas por los tribunales. Texas ha sido la primera en conseguir aplicar este tipo de leyes.

Esta nueva ley prohíbe practicar un aborto una vez que sea detectable actividad cardiaca en el feto. Esto suele suceder aproximadamente en la sexta semana de embarazo, por eso es prácticamente una prohibición total.

Con toda la suerte de su lado, teniendo ciclos menstruales completamente regulares, una mujer se puede percatar de su embarazo antes de las 4 semanas. Esto rara vez ocurre, pues son la mayoría las mujeres que no son conscientes de esta circunstancia hasta pasada la sexta semana. Esto hará que para las mujeres de Texas abortar no sea posible.

El ajustado plazo para abortar no sólo afecta en ese sentido. Debemos recordar que la sanidad en EE.UU. no es un servicio público, por lo que tanto las consultas como la intervención de interrupción del embarazo suponen un gran desembolso económico que la mujer trabajadora no puede afrontar.

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