El 30 de marzo de 1976, el gobierno de la entidad sionista israelí anunció que confiscaría tierra árabe en la parte superior de Galilea, en el norte del país, para construir asentamientos de colonos. Los palestinos de las ciudades árabes dentro del territorio ocupado por Israel llevaron a cabo una huelga general y se manifestaron contra el control de sus tierras. Ese día fueron asesinados seis palestinos por policías israelíes, quienes hirieron a muchos más.

Este 30 de marzo se cumple un nuevo aniversario del Día de la Tierra Palestina, fecha propicia para denunciar la expropiación por parte de la entidad sionista de Israel de los territorios palestinos y la política de exterminio promovida por el Estado invasor.

Toda nuestra solidaridad con el heroico pueblo palestino y con la resistencia, que enfrentan la brutalidad genocida del ente sionista.

La ocupación, el asentamiento ilegal de los territorios palestinos ocupados, el desarraigo, los asesinatos de civiles, las detenciones administrativas arbitrarias, los encarcelamientos sin juicio y los continuos crímenes y bloqueos se han venido cometiendo contra el pueblo palestino durante decenios por el ente denominado Israel.  Hoy asistimos en directo a una limpieza étnica y crímenes de lesa humanidad cometidos gracias al apoyo que la entidad sionista Israelí recibe de Estados Unidos, la Unión Europea y el resto de sus aliados. Se está llevando a cabo una nueva Nakba, contra la cual exigimos medidas urgentes y concretas para detener el genocidio del pueblo palestino de inmediato.

El bombardeo brutal e inaceptable de todas las estructuras sociales e institucionales (hospitales, ambulancias, escuelas, parlamento, servicios sociales, hogares, instituciones laicas y religiosas) en Gaza, el asesinato deliberado de civiles, constituyen crímenes contra la humanidad.

Las cifras del genocidio en curso son demoledoras, pero la aterradora demostración de la voluntad sionista de desarraigar al pueblo palestino de su tierra es la eliminación sistemática de niños y niñas: más de 13.000 niños asesinados, miles más heridos, amputados sin anestesia, más de 17.000 huérfanos...

La demagogia fascista, basada en mensajes simples, muy rudimentarios, con una fuerte carga emotiva, en el más puro estilo de Goebbels, encuentra un terreno propicio en la regresión cultural e intelectual contemporánea.

1- “El rasguño en la piedra”

 Agradezco a Rosa Miriam, a Ronquillo, a los organizadores de este Coloquio Patria, la invitación que me hicieron para intervenir aquí hoy, en un evento de tanta trascendencia.

Me da una gran alegría dar la bienvenida a las amigas y a los amigos que están en la primera línea de un combate tan complejo como es el de la comunicación en tiempos cruciales, en tiempos de posverdad y de colonización 2.0, en tiempos de neofascismo, en tiempos de barbarie. Gracias por venir a Cuba en este momento, en que se multiplican las agresiones de toda índole contra la Revolución.

Bienvenidas todas, bienvenidos todos. Es muy importante que ustedes nos traigan sus experiencias, sus ideas, sus propuestas, en esta época tan difícil, en que resulta más trabajoso que nunca antes llevar adelante aquella misión que se propuso el poeta cubano José Lezama Lima.

Ante el muro levantado por la estupidez, por la incultura, por la codicia, por la mediocridad presuntuosa, Lezama nos sugirió que hiciéramos un rasguño en la piedra. Esa exhortación de Lezama tenemos que aplicarla al discurso hegemónico, al discurso imperial. Debemos hacer un rasguño en la muralla de artificios, embustes y calumnias, e introducir a través de ese rasguño nuestras verdades, nuestros argumentos, y hacer lo posible por convertir el rasguño en una grieta cada vez mayor.

2- La crisis ética: “todo está permitido”

Hoy la crisis cultural es evidente. Y, con ella, acompañándola paso a paso, se ha hecho también muy evidente la crisis ética.

El horror, el sadismo, la crueldad, se nos presentan todos los días y a todas horas en nuestros móviles. Es una época en que aquella frase del personaje de Dostoievski, Iván Karamazov, tiene una vigencia que da escalofríos: “Si Dios no existe, todo está permitido”, eso dijo cínicamente Iván Karamazov, eso repiten cínicamente los poderosos de este mundo.

Para Israel, para Estados Unidos, para quienes apoyan el genocidio contra el pueblo palestino, todo está permitido.

Normalmente, el hermanamiento con otra ciudad suele tener poca relevancia en el día a día de las y los vecinos, más bien un dato curioso que se encuentra de manera casual al buscar el nombre de tu ciudad en Wikipedia.

No es el caso del que nos ocupamos en este artículo, porque del hermanamiento de la ciudad d´Alacant con Herzliya, ciudad de la entidad sionista de Israel, pretendemos hacer un acto de denuncia para implicar a toda la ciudad.

El estado de Israel se fundó en 1948. Fue un estado fabricado, levantado de manera artificial por colonos occidentales destruyendo 530 asentamientos civiles en la Palestina histórica. Para ello, con el apoyo de Estados Unidos y los gobiernos europeos, llevó a cabo decenas de matanzas a lo largo y ancho de la Palestina histórica, practicando el terrorismo y asesinando y expulsando a la población civil originaria.

Una de esas aldeas destruidas, cuya población original fue expulsada durante la Catástrofe del 48 (la Nakba), se llamaba Al-Haram. Con su población expulsada y masacrada, el denominado Estado de Israel, todavía en proceso de fabricación, le cambió el nombre original al de Herzylia, en honor de Theodor Herlz (1860-1904) el ideólogo y padre del sionismo político, periodista austríaco que consagro la idea de la necesidad de un estado judío y facilitó al sionismo su genuina expresión política.  Herzliya es una ciudad en tierra ocupada, situada en la costa central de Palestina, que pasó a ser considerada parte del Estado de Israel y que con su nuevo nombre se convirtió en uno de los lugares de referencia del sionismo.

En la lista de “sospechosos habituales” tenemos a Ucrania y al ISIS (en este caso islamistas de origen tayiko). Se pueden presentar buenos argumentos a favor de ambas posibilidades. Repasemos la cronología de los acontecimientos.

El 7 de marzo, la Embajada de Estados Unidos en Moscú emitió la siguiente alerta:

«La Embajada está monitoreando los informes de que los extremistas tienen planes inminentes de atacar grandes reuniones en Moscú, incluyendo conciertos públicos , y se debe advertir a los ciudadanos estadounidenses que eviten ir grandes reuniones durante las próximas 48 horas«

Lo que hay que entender es que esta advertencia no fue emitida a discreción por la embajada. Esta declaración fue aprobada en Washington, DC y requirió un tipo información de inteligencia que se consideró  “creíble”.

Cuando trabajaba en el “State Counter Terrorism” en 1990 (después de un atentado a un avión comercial Panam) la mayoría de opinión pública creía que el Departamento de Estado y la CIA tenían información de antemano sobre esta acción terrorista.

Y cuando se advirtió a mis compañeros de trabajo y a mí que no subiéramos a bordo durante unos días, a nuestro equipo se nos planteó la cuestión de cuándo y cómo advertir al público sobre una amenaza potencial. La respuesta fue crear un sistema que exige inteligencia específica y creíble.

Cuanto más específica y creíble sea la información de inteligencia, menos necesidad habrá de advertir al público. Consideremos, por ejemplo, que si supiéramos que un grupo en particular va a llevar a cabo un ataque terrorista en una sala de conciertos podríamos alertar a las autoridades correspondientes y tomar precauciones para interceptar el ataque sin alarmar al público.

La complejidad de la situación agro-ganadera requiere de un análisis sereno y de clase, independiente del discurso hegemónico e interesado del sector oligárquico de la agroindustria, que pone a su servicio las leyes de la UE y sus estados miembros. Ante ello, el Comité Ejecutivo del PCPE publicó un comunicado el 11 de febrero, que resumimos aquí con algunas claves para situar el conflicto:

  1. Hemos llegado hasta aquí de la mano de la UE y todas sus políticas de división internacional del trabajo. Hay que entender la Política Agraria Común (PAC), en el contexto del proceso de desindustrialización y terciarización de la economía española.

Por ello, más allá de las subvenciones que reparte la PAC y que, al menos en España, se concentran en los grandes propietarios (Telefónica, El Pozo,...), su propósito siempre ha sido orientar la producción agrícola y ganadera hacia un proceso de creciente concentración y capitalización, arruinado a un alto porcentaje de campesinos. Hacia un modelo productivo intensivo y de exportación que nada tiene que ver con las necesidades alimentarias reales y las prácticas agrícolas sostenibles propias de la cultura del campesinado.

Exigir la salida de la UE es la única posición coherente con un planeamiento de sostenibilidad social, económica y medioambiental de la agricultura.

  1. Es preciso denunciar los acuerdos preferentes y los tratados de libre comercio de la UE que se han estado gestando en la FAO y la OMC. Estos priorizan las exportaciones de capital europeo y abren las puertas a las importaciones de productos primarios que, en muchos de los casos, son cultivados por grandes empresas europeas en África o América Latina. El caso de las hortalizas y los cítricos marroquís, producidos en fincas propiedad de empresarios españoles, es paradigmático de lo que situamos y muestra la hipocresía y el cinismo con el que actúan algunos de los actores del sector primario.

El canciller alemán Olaf Scholz se reunió este domingo, 17 de marzo, con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu en Jerusalén, así como con el presidente israelí Isaac Herzog, en su segunda visita a territorio palestino desde el pasado 7 de octubre.

Allí ha vuelto a afirmar que «Alemania es un aliado incondicional de Israel», aunque esta vez, y a diferencia del viaje que hizo en octubre pasado, ha empezado a hacer algún guiño mediático (o es que quizás le entró un temblor nervioso en los párpados) ante el salvajismo sionista. «No podemos quedarnos de brazos cruzados y ver cómo los palestinos corren el riesgo de morir de hambre”, vino a decir, al tiempo que sigue aportando todo el apoyo diplomático, armamentístico y financiero al ente sionista y a su genocidio.

Muchas almas cándidas siguen pensando que Alemania tiene “complejo de culpa” con Israel a causa del Holocausto.

Poco saben, quienes así piensan, cómo se forjaron desde el principio los lazos entre el sionismo y el nazismo, como expresiones que son de una misma ideología. Mediante el Acuerdo de Haavara, o “Acuerdo de traslado”, del 25 de agosto de 1933, entre las autoridades nazis y la Organización Sionista Mundial, con intermediación de la Federación Sionista de Alemania, el Banco Leumi (fundado en 1902, como subsidiario del Jüdische Kolonialbank,  formado a su vez en Londres por miembros del movimiento sionista para “promover la industria, construcción, agricultura e infraestructura de la tierra que esperamos se convierta en Israel”) y la Agencia Judía para Israel, unos 60.000 judíos fueron trasladados a Palestina con una dotación de unos 100 millones de $.

En compensación por su reconocimiento oficial como únicos representantes de la comunidad judía, los dirigentes sionistas se ofrecieron para romper el boicot que habían organizado todas las organizaciones judías del mundo, lideradas por las poderosas asociaciones de EE. UU. y que estaba afectando muy directamente al naciente Reich. También fueron muy activos en los Judenrat, los comités que controlaban los guetos y decidían quién debía ser expatriado y quién tendría que permanecer en los campos de exterminio. Obviamente, sólo los sionistas eran candidatos a la “deportación” hacia Palestina.

Breve coloquio para Unidad y Lucha con Taleb Alisalem, aprovechando su visita a Orihuela para la presentación de su libro sobre el Sáhara Occidental. De las razones del libro a las perspectivas de futuro y la resistencia a la ocupación, pasando por el significado y sentido de la Revolución hoy, son algunos de los aspectos que con una pincelada rápida y precisa se colocan en el conversatorio. Además os animamos a la lectura del libro que aborda las principales cuestiones y retos de la causa saharaui actualmente.

Hace años, muchos años, en un reino muy lejano vivía una chica. Esa chica, por el mero hecho de serlo tuvo que jugar a las muñecas y a las cocinitas. Tuvo que cuidar a sus hermanas y hermanos. Tuvo la suerte de poder estudiar, con trabajo y esfuerzo. Trabajó sin contrato de sol a sol. Luego tuvo hijas e hijos y tuvo que compatibilizar su cuidado y el trabajo, porque tenía que pagar un alquiler. Limpiaba, cuidaba, cocinaba… y finalmente se jubiló. Pero como se había encargado del cuidado y de su casa, la jubilación no le permitió seguir pagando el alquiler de la choza donde vivía y el malvado rey la echó.

Pero como hemos dicho, eso pasó hace muchos muchos años en un reino muy muy lejano… ¿o no? ¿Es esta realidad un cuento anticuado de años pasados? ¿Hemos conseguido la igualdad real? ¿Somos las mujeres en las sociedades capitalistas algo más que sujetos subalternos? ¿Es nuestra la lucha feminista algo obsoleto? ¿Necesitamos, entonces, seguir luchando o ya hemos alcanzado la emancipación como género? Las preguntas, por desgracia, tienen claras respuestas. Esta historia no es pasado, es presente, y, aunque nos digan que pasó de moda, como no continuemos colocando las reivindicaciones del feminismo de clase en los debates de los frentes de masas, será futuro.

Pero si es real, si es presente la discriminación que vivimos, ¿por qué parece que el feminismo ya no se lleva? Echemos la vista un poco atrás. Un poco, no mucho. Volviendo a modo cuento. Recordemos cuando en el Gobierno del gran comediante, Mariano Rajoy estaba dirigiendo el Congreso. Las ratillas autoproclamadas socialistas salían por doquier, en los medios de desinformación, llenándose las bocas con la palabra feminismo, llamaban a la movilización contra ese Gobierno retrógrado que aseguraba la continuidad del sistema patriarcal opresor. Daba gusto salir un 8 de marzo a la calle. El feminismo se llevaba. Bueno, era un feminismo muy burgués, muy sistémico y de mucha institución, ocultando debidamente que la clase nos separaba, ¡pero la talla 38 era el burka de las mujeres!

A los comunistas se nos acusa de mezclarlo todo, o sea, que si hablamos de fútbol hablamos de política, que si hablamos de historia hablamos de política, que si hablamos de la guerra, hablamos de política. Como  si las distintas facetas de la vida pudieran separarse de lo que es la historia propia.

Así, que como de cualquier manera nos van a acusar, vamos a hacer una buena mezcla.

La burguesía, los capos del capital, siempre han puesto a sus perros de la guerra en marcha cuando la cosa se les complica.

En la Segunda Guerra Mundial azuzaron el fascismo y el nazismo y hasta el franquismo (por ponerle otro nombre al fascismo en Españistán). Los crímenes nazis salieron a la luz, quizás porque la URSS los derrotó porque hasta el momento de la derrota había negacionistas, negacionistas que llegan hasta hoy (ahí tenemos a los Milei, las Ayuso y los Abascales de turno). Ah! Y  terraplanistas,  seguidores de las estelas de aviones,  antivacuna, y quienes  creen que Rambo ganó la guerra de Afganistán con el apoyo de los mujaidines, por entonces, luchadores por la libertad.

¿Qué habría pasado si la URSS no hubiese derrotado a la Alemania nazi? Pues posiblemente las muertes del holocausto no existirían y los millones de asesinatos y torturas tampoco. Especialmente significación tuvieron los seguidores de Stepan Bandera (el héroe de Ucrania que ahora se adora en todas las calles y colegios), que llegaron a escandalizar a otros miembros de las SS, porque no se olvide que ellos integraban la división SS Galitzia.

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