Cuando el primer político del partido de Los Verdes, Joschka Fischer, se presentó en el parlamento de Hesse para ser investido Ministro de Medio Ambiente, los ordenanzas en las entradas le denegaron el acceso a la sala de las sesiones plenarias porque iba vestido de zapatillas de deporte blancas1, vaqueros, jersey y – como máxima concesión de un ex-combatiente callejero y antisistema a las costumbres de los partidos tradicionales – una americana cutre. La imagen que los ecologistas acuñaron en los primeros años de su existencia fue de un partido progresista, de izquierda no ortodoxa y un partido antipartidos.

El Sáhara es la última colonia de África, así lo declaraba el presidente Brahim Ghali el pasado 16 de febrero en su discurso ante las Naciones Unidas, intervención en la que denunciaba las sistemáticas violaciones de derechos humanos que el gobierno de Marruecos comete contra el pueblo saharaui en las zonas ocupadas.

La República Árabe Saharaui lleva décadas esperando una solución pacífica, durante las que el gobierno del monarca alauita ha torturado y asesinado como se hace en tiempos de barbarie capitalista: con impunidad.

En estos días, el gobierno de Sánchez, continuador de la política servil con respecto a Marruecos, cómplice silencioso de las agresiones al pueblo saharaui, apaga la ira del monarca alauita por la atención médica prestada a un dirigente saharaui regalándole 30 000 000 de euros de nuestras arcas públicas.

 

 

El Paro Nacional que empezó el 28 de abril ha convulsionado el país andino y lo ha puesto en el mapa informativo internacional. Al escribir este artículo van 14 días de Paro, en el que todos los sectores populares se han movilizado contra una reforma tributaria, al principio, y contra todo un modelo de orden político, económico y social, pensado para enriquecer a un puñado de oligarcas y drenar cantidades ingentes de recursos y capitales hacia las potencias imperialistas, fundamentalmente los EE. UU. y la UE. Mientras, como se dice en Colombia, la inmensa mayoría del pueblo en la inmunda y raspando la olla.

 

El Partido Comunista de los Pueblos de España y su Juventud, la JCPE, ante el cobarde asesinato del camarada Óscar Rangel, en el municipio Bolívar del Estado Táchira el pasado 8 de mayo; se solidariza con el conjunto de la militancia del PCV y de la JCV, con sus familiares y amigos.

El PCPE y la JCPE manifestamos nuestra preocupación por la seguridad de nuestros camaradas en Venezuela, este es el segundo asesinato de un camarada del PCV, pero las amenazas contra la militancia comunista se multiplican especialmente en los territorios de frontera y en zonas de disputa de la tierra. Grupos paramilitares de la frontera colombo-venezolana y mafias de diverso origen y composición, son el origen de este asesinato y el de decenas de dirigentes sindicales, del campesinado y del movimiento popular.

La lucha de clases y la agresión imperialista en Venezuela se expresan cada vez con mayor crudeza en la hermana Venezuela, el Estado debe garantizar la vida de los revolucionarios y revolucionarias, combatiendo las mafias enquistadas en diversos ámbitos, los sicarios vinculados a terratenientes y empresarios y a los grupos paramilitares colombianos.

 

Apenas han pasado tres meses y aquel tufillo de renovación y cambio que esperaban los “demócratas” de toda la vida se ha esfumado y solo ha quedado la cruda realidad: el imperialismo norteamericano no cambia así como así. Aquellos que esperaban que con la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca y la salida del sicópata de Trump el mundo volvería a recobrar el equilibrio, si alguna vez lo tuvo, se han quedado en eso, esperando. Solo ha cambiado un payaso sicópata por otro sicópata igualmente peligroso.

El bipartidismo imperante en los Estados Unidos de Norteamérica es la expresión política de la confrontación de intereses de las distintas facciones de la burguesía norteamericana que se disputan el poder, pero ni cambia la naturaleza del sistema capitalista ni cambia el posicionamiento que adoptan los distintos gobiernos, ya sean demócratas o republicanos, en cuanto al papel de mantener a toda costa su hegemonía sobre los demás pueblos y naciones del planeta.

Más de cuarenta asociaciones y colectivos del Estado español han constituido el MESC (Movimiento Estatal de Solidaridad con Cuba), con el objetivo de coordinar acciones globales de solidaridad con Cuba y su Revolución, y de llevar a cabo el Plan de Acción aprobado en los Encuentros Estatales de Solidaridad con Cuba, de carácter bienal.


Cuatro son las iniciativas que apoya el MESC en su nacimiento:

  1. Caravanas. El 30 de mayo, domingo, se realizarán, en diversas ciudades, acciones de apoyo a la III Caravana Mundial contra el bloqueo a Cuba, después de las dos primeras realizadas en marzo y abril de este año.

El VIII Congreso del Partido Comunista de Cuba se ha desarrollado entre el 16 y el 18 de abril. La renovación de la dirección del partido es el aspecto más llamativo que los medios de comunicación burgueses manejan para insistir en la manipulación informativa de la que hacen gala constantemente contra la Revolución. El eje central de su anticomunismo es intentar transmitir que antes Fidel y ahora Raúl son los que dirigen personalmente el destino de Cuba.

Pero no nos vamos a detener en ello, toda vez que contra Cuba siempre “llueve sobre mojado” en el campo de la propaganda. En un mundo cambiante, donde el grado de confrontación de la lucha de clases y la batalla por la hegemonía se agudizan, Cuba mantiene su serenidad, pero se ocupa en enfatizar en el carácter colectivo de su proyecto socialista, con su Partido Comunista como orientador del proceso, incluyendo, ¿por qué no?, a su Secretario General. Se fue biológicamente Fidel, y ahora Raúl cede su testigo, pero el Partido sigue y se refuerza con el nuevo Comité Central que elijan las y los delegados.

Si no tuviese antecedentes penales la administración imperialista del ya expresidente Trump, tendríamos que estar pensando en alguna enfermedad patógena que deja al sujeto impedido para tomar una decisión libre y razonada, pero no estamos en el terreno de la psicología/psiquiatría, estamos en el mundo de los mortales en plena crisis general del capitalismo con el acicate de la pandemia de la COVID-19 que ya ha causado la muerte a más de 2.6 millones de personas en el planeta Tierra.

Días antes de traspasar la presidencia de EEUU, el sanguinario Trump reabre la caja de los truenos contra Cuba y, bajo falacias y montajes informativos, incluye a Cuba en la lista de países que patrocinan el terrorismo, que tiene su origen a finales de 1979 como elemento de carga política en la lucha que el imperialismo mantenía con la URSS por aquellos años. Porque en esta lista estaban Libia, Irak, Yemen del Sur y Siria, ingresando posteriormente en este selecto club Irán, la República Popular Democrática de Corea, Afganistán, Cuba; pero, ¿en qué lista se encontraban por aquellos años la entidad sionista de Israel, el Chile de Pinochet, las sangrientas dictaduras de Argentina, Uruguay, Paraguay y tantos otros países que ejercían la tortura, las desapariciones, los horrores de la represión contra las fuerzas populares?… Pues seguramente en la de los alumnos aventajados de la Escuela de las Américas que, cínicamente, alguno llegó a describir “bastardos, pero son nuestros ¡bastardos!”

La batalla contra el bloqueo es una lucha política sin cuartel que no se detiene a las puertas de las burocracias. Foto: Cubaminrex

Según la ONU, son crímenes contra la humanidad los que constituyen ataques generalizados o sistemáticos a la población civil. Son «crímenes de lesa humanidad» los exterminios, la esclavitud, la deportación o expulsión forzosa, la privación de la libertad física e intelectual que viola el Derecho Internacional. Son «crímenes de lesa humanidad» las torturas, las violaciones, la prostitución y la violencia sexual, la persecución de un colectivo (incluido su «linchamiento mediático») por motivos políticos, raciales, nacionales, étnicos, culturales, religiosos o de género; la desaparición forzada de personas, el apartheid y otros actos que atenten contra la integridad de las personas y de los grupos sociales. Por ejemplo, el bloqueo, aunque lo llamen «embargo». Antes de que los «puristas» de las clasificaciones leguleyas alienten esperanzas de ensayar elocuencias escolásticas, sepan que no tendrán lugar aquí. Es delito de lesa humanidad todo cuanto atente contra la vida, la libertad, los derechos y la dignidad de las personas…, y los bloqueos son una de las formas de las guerras más alevosas, ilegales e ilegítimas, del capitalismo, aunque contraten o inventen ideólogos, tratados internacionales y legislaciones para camuflarse.