El 4 de septiembre el presidente francés, Emmanuel Macron, ha anunciado que 26 de los 35 países que forman la llamada Coalición de Voluntarios por Ucrania se han comprometido a desplegar tropas o a "estar presentes en tierra, mar o aire" para reforzar las garantías de seguridad a Kiev. El anuncio se ha producido al término de una reunión de la Coalición de Voluntarios junto al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.

Macron ha subrayado que la iniciativa no busca una confrontación directa con Moscú, sino enviar una señal inequívoca de respaldo. "No pretendemos ninguna guerra con Rusia. El objetivo de esta fuerza es garantizar la paz, prevenir cualquier nueva gran agresión e implicar a 26 países en la seguridad duradera de Ucrania", ha afirmado en la rueda de prensa. Sin entrar en detalles, Macron ha señalado que los miembros de la Coalición de Voluntarios han confirmado "lo que estaban dispuestos a hacer, cada uno en su función, complementándose mutuamente". En lo que concierne a Estados Unidos, ha informado que "en los próximos días" se va a concretar su apoyo a las garantías de seguridad para Ucrania, que se vendrán a sumar a las que ya han decidido los miembros de la coalición.

Como no podía ser de otro modo Zelensky ha agradecido el compromiso de los aliados recalcando que la seguridad de su país depende de la “implicación activa” de la comunidad internacional. Paralelo a las afirmaciones de Zelensky, la viceministra de Asuntos Exteriores de Ucrania, Mariana Betsa, afirmó en la ONU que Ucrania precisa de una “misión militar de aliados sobre el terreno” para hacer frente a la invasión rusa o, de lo contrario, la guerra continuará.

El pasado 24 de agosto el pueblo moldavo celebró el 81 aniversario de la liberación moldava de la ocupación nazi por parte de la resistencia moldava que había luchado contra el régimen fascista  rumano de Antonescu, resistencia antifascista moldava que junto al Ejército Rojo aniquilaron el fascismo  e impulsaron la República Socialista Soviética de Moldavia. Homenajes a los soldados soviéticos y a la resistencia moldava se llevaron a cabo por todas las ciudades  de la geografía moldava con banderas nacionales y banderas soviéticas como testimonio de la identidad moldava garantizada en la Unión Soviética.

Tras la disolución de la URSS por parte de la emergente oligarquía capitalista, Transnistria se separó de los plutócratas moldavos tras sufrir el acoso constante a la población que se vio sometida a un intento de limpieza étnica.

Los imperialistas yankis y de la UE se pusieron manos a la obra a la hora de su intervencionismo a través de ongs y millones y millones de dólares, teniendo un papel muy relevante la Open Society del magnate Soros y posteriormente el intervencionismo del capital expansionista europeísta francoalemán a través de millones y millones de euros. Sobornaron como auténticas mafias sorosianas a sectores académicos, se apoderaron de medios de comunicación, impusieron un colonialismo cultural por parte del imperialismo norteamericano, todo ello para garantizar el intervencionismo al servicio de las recetas del Fondo Monetario Internacional de recortes sociales y privatizaciones masivas. En realidad, el mismo guion que en Ucrania o en Rumanía cuando los convirtieron en países exportadores de mafias y mendigos por toda Europa. Ucrania ha sido víctima de los planes siniestros de Victoria Nuland, quien promovió el golpe de Estado de Maidan, la prohibición de las organizaciones obreras, sindicales, comunistas y demás consideradas de izquierdas y mientras fomentando a los ucranazis y la rusofobia, llevando al país a una guerra civil para culminar con el declive del régimen imperialista de Zelensky a manos de la lucha antifascista impulsada por los pueblos de Donetsk y Lugansk.

Los datos de las elecciones en Bolivia están ahí.  Andrónico Rodríguez, de la izquierdista Alianza Popular, un 8,11%, el candidato del MAS, Eduardo del Castillo, un  3,2% y el llamamiento al voto nulo de Evo Morales, como protesta a no poder presentarse a un nuevo mandato, un  19,5%. La segunda vuelta será entre la  derecha por el Partido Demócrata Cristiano (PDC) con Rodrigo Paz (otrora  alcalde de Tarija en 2015  bajo la sigla del Movimiento de Izquierda Revolucionaria –MIR-) y la derecha de Alianza Libre capitaneada por Jorge Fernando Quiroga (vicepresidente con el dictador Hugo Banzer durante su lavado de cara en los años  90 del siglo pasado e interino jefe de Estado en 2001-2002). Distinto perro con el mismo collar de recetas capitalistas cuya única diferencia esencial es el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

Las propuestas de "siete pilares" de Quiroga: salvar la economía; reactivar la producción; propiedad popular; Bolivia digital; democracia, autonomía, justicia y seguridad; política social; reinserción internacional y un acuerdo con el FMI.

Las propuestas de Paz “capitalismo para todos": a través de créditos baratos, bajada de impuestos y aranceles,  impulso del comercio, dice descartar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI),  salario universal para mujeres, el cierre de empresas públicas, unidad nacional y  nuevo acuerdo nacional de convivencia.

Ambos plantean la reforma de la judicatura y abogan por la lucha contra la corrupción, ese mantra universal de la derecha para que no se vea que corrupción y capitalismo forman una unión indisoluble.

Pie de foto: Cárcel CECOT de El Salvador.

La historia reciente de El Salvador está inexorablemente marcada por la sangrienta guerra que la Junta Militar desató contra el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) entre 1980 y 1992. La Junta Militar -apoyada (¿cómo no?) por el imperialismo estadounidense, así como por otras dictaduras latinoamericanas del momento- lanzó al ejército, la policía y los ‘escuadrones de la muerte’ paramilitares a masacrar a la guerrilla del FMLN, que contaba con una importante base campesina, obrera y popular.

Entre las profundas y dolorosas secuelas de la guerra están el aumento de las desigualdades económicas en el país, el desarraigo social y la emigración forzosa, la impunidad de muchos crímenes y violaciones, la normalización de la violencia armada, etc. En definitiva, un caldo de cultivo fértil para el surgimiento de las ‘maras’ o pandillas.

Hoy estas pandillas tienen un papel muy relevante en muchos aspectos de la vida salvadoreña y centroamericana. Hasta el punto de que el medio de comunicación “El Faro” recogió declaraciones de un importante líder de la mara ‘Barrio 18’, explicando cómo desde 2014 colaboraron con el actual presidente Nayib Bukele para auparlo políticamente: primero a la alcaldía de San Salvador (la capital del país) y luego al gobierno, en 2019. Así, el ultraderechista Bukele, quien ha basado todo su discurso en una supuesta «mano dura contra el crimen organizado», ganaba apoyo social por el descenso en las muertes asociadas a las maras; mientras éstas gozaban de manga ancha policial sobre sus áreas de influencia y coacción, veían liberados arbitrariamente a algunos de sus cabecillas, etc.

 

Siempre hemos tenido claro que la información a través de los medios del sistema se realiza bajo uno de los puntos del decálogo “goebbelsiano” sobre que la “mentira mil veces repetida, termina convirtiéndose en verdad”, pero en este pequeño espacio vamos a tratar de bucear en los aspectos más específicos del trabajo técnico que se emplea para conducir a las masas, trabajando sobre la conciencia y, lo que es más efectivo, la respuesta colectiva a una cuestión de debate dada.

Singulares estudios desde hace mucho tiempo han ido desarrollando teorías que, evolucionadas y contrastadas con nuevas realidades, han desplazado a las primeras posiciones mecanicistas que trataban de justificar las cualidades específicas de la especie humana con respecto a sus propiedades diferenciales con las del resto del reino animal. El ser humano cabalga ventajosamente con su voluntad social y tiene la fortuna de afrontar dos realidades: la del mundo físico objetivable y la del mundo artificial conocido como “noosfera”.

Las alteraciones en la interpretación del lenguaje que se han producido a lo largo de la historia de la civilización consagrada a partir de la formación del estado, han configurado acepciones devastadoras de su original intención. La manipulación es un término negativo practicado, principalmente, por unos pocos, por el Poder, contra unos muchos, para intervenir en sus decisiones, en su libre voluntad.

Un 15 de septiembre de 1982 las fuerzas  sionistas,  que  habían invadido el Líbano tres meses atrás, avanzaron hacia Beirut y rodearon los campos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila. Las Falanges cristianas en colaboración con el ejército de ocupación ejecutaron  una masacre  sobre población indefensa. ¿A qué doloroso presente nos trae aquel reguero sangriento?  Fueron casi 38 horas, donde los palestinos en sus refugios improvisados, en ambos campamentos, sufrieron horrores indescriptibles: fueron torturados, mutilados y asesinados. Las cifras hablan de al menos tres mil asesinatos, ahora en la Franja de Gaza se contabilizan cerca de 65.000 palestinas y palestinos asesinados.

El mundo se conmovió ante una visión de tantos cadáveres juntos, de infancia arrancada de raíz y muertes, de ancianos sin vida, de mujeres al sol y al agua, sin respiración…de la destrucción de las humildes tiendas mientras las fuerzas de ocupación sionistas disparaban bengalas para iluminar los asesinatos de los falangistas, en una celebración macabra del horror. ¿Cómo no encontrar el paralelismo actual en Ramzoum Al-Ghafri, en Al-Rimal, en la ciudad de Gaza,  en el barrio de Tel al- Hawa, en el Hospital Al  Awda, en…? En cualquier dirección  de Gaza o Cisjordania, en cualquier dirección que  miremos en los territorios ocupados de Palestina. Entonces el carácter criminal de la ocupación se puso al descubierto, fue un crimen de guerra cometido entre el 16 y el 18 de septiembre de 1982, ¿por quién?  Por el mismo ente colonial que no ha dejado de cometer crímenes de guerra desde su engendro en tierras palestinas, incluso antes de ello ya practicó el terrorismo contra la población palestina originaria. Aquella masacre fue legitimada por la pérfida Albión y por los EE.UU.  Ayer como hoy ese portaviones del imperialismo en Asia Occidental  es defendido por sus mentores, coro de cómplices  remozado en la actualidad por la Unión Europea.

 

Nos asaltan tantas dudas sobre el calendario, que tenemos que recurrir al almanaque para certificar que existimos ahora mismo: agosto de 2025.

Viene a colación esta entradilla porque el sheriff de Washington D.F. acaba de difundir un pasquín donde se refleja una imagen con el letrero “Wanted 50 millones de $”: los caza-recompensas, a trabajar para entregar al perseguido ante la “justicia”, vivo o muerto.

Insistimos, sí. Agosto de 2025, Donald Trump inventa otra falacia para capturar al presidente de la República Bolivariana de Venezuela. La recompensa son los 50 millones de $ para la persona que facilite alguna información veraz de la localización del perseguido que, por otra parte, se sabe que habita en el Palacio de Miraflores de Caracas.

Si estuviéramos de broma, UyL habría obtenido la recompensa por facilitar el paradero del acusado. Pero estamos muy en serio al denunciar la trama terrorista de búsqueda y captura del presidente Nicolás Maduro, vencedor en las últimas elecciones presidenciales celebradas el pasado agosto del 2024. 

Pero la legalidad y la legitimidad para el imperialismo no existen si se trata de imponer sus intereses. Los atentados de falsa bandera (La Habana 1898; golfo de Tonkín 1964) o las mentiras vertidas (armas de destrucción masiva en Iraq), le sirve para argumentar sus macabras decisiones, que pueden ir desde la intervención de comandos especiales (Noriega en Panamá), hasta intentos de magnicidios (Fidel, Chávez) o incluso ocupaciones (Afganistán, Iraq). En este caso, se acusa al presidente Maduro de ser “Il capo dei capi” de las drogas que las distintas familias mafiosas de la región producen para inundar el mercado norteamericano. Otra vez la corrupta Ley de la Oferta y la Demanda se emplea como arma para atacar en esta ocasión al presunto dueño del negocio, aspecto inaudito en la salvaguarda de los intereses de la burguesía.

Entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, el capitalismo evolucionó a su fase imperialista. Las potencias imperialistas comenzaron a anexionarse pequeños países que se convirtieron en sus propias colonias y semicolonias. Esto incluyó a las naciones de la Península de Indochina (Laos, Vietnam y Camboya), que fueron invadidas y colonizadas por los colonos franceses. En el caso de Laos, los franceses ocuparon nuestro país de 1893 a 1954. A lo largo del período de colonización francesa, el pueblo laosiano se levantó en lucha en muchas ocasiones impresionantes, como los movimientos de Phor Kaduad (1901-1902), Ong-Keo-Ong Kommadam (1901-1937), Ong Saen (1915-1917), Chao Fa Patchay (1916-1922) and Khu Kham (1920). Estas luchas, sin embargo, no tuvieron éxito debido a que carecían de un liderazgo fuerte y decisivo.

 Después de la Revolución de Octubre de 1917 y el establecimiento de la Unión Soviética en 1922, ésta se convirtió en un pilar y una guía para movimientos de todo el mundo que perseguía liberarse de la dominación extranjera. Entre ellos estaba la fundación del Partido Comunista de Indochina el 3 de febrero de 1930, bajo la guía directa e integral del Presidente Ho Chi Minh. Después de la fundación del Partido Comunista de Indochina, el movimiento revolucionario de las masas de los tres países indochinos se expandió significativamente, llevando al establecimiento de la Célula de Partido del Estado Laosiano (Khana Phak Khaen Lao) en 1934. A partir de este punto, la lucha revolucionaria del pueblo laosiano incrementó continua y fructíferamente. Notablemente, Laos logró hacerse con el poder el 23 de agosto de 1945 y declaró la independencia el 12 de octubre de 1945, estableciendo el Ejército Real (Kong Lasavong) el 20 de enero de 1949 (ahora conocido como el Ejército Popular de Laos) y el Frente de Liberación Laosiano (Neo Lao Isala) el 13 de agosto de 1950, que se convirtió en un punto central, atrayendo a todas las clases sociales para participar en la revolución que crecía ampliamente en fuerza.

Y van 66 años y medio del triunfo de la Revolución en Cuba; y van los mismos años que el imperialismo prosigue con su silencioso genocidio, que ejecuta a través del bloqueo comercial, económico y financiero. Los mismos años, pues, con el pueblo cubano resistiendo la guerra no declarada y desarrollando su proyecto socialista con sus valores internacionalistas enfocados, principal que no únicamente, a la sanidad, educación y cultura.

Las 243 medidas adoptadas por el imperialismo norteamericano, acompañadas de la acusación al gobierno cubano de patrocinar el terrorismo, son, metafóricamente, armas que llegan a dañar las murallas de protección y defensa de Cuba, que ayudan a mantener intactas la firmeza moral y la convicción de los defensores.

A pesar de todo, el balance en una guerra no es impoluto. No se puede negar que algunas bajas ha causado el enemigo, es decir, el imperialismo, pero no existe ninguna grieta en la línea de defensa que pueda emplear el enemigo para una intervención directa, física, explosiva, sin que sus ataúdes sean tan elevados que los que llegaron desde Vietnam se consideren una anécdota; todo el pueblo cubano sabe perfectamente qué lugar ocupar ante la presunta intentona.

Desde el 1 de enero de 1959, 13 presidentes de la Casa Blanca en 14 mandatos (el actual repite) han planeado defenestrar a la Revolución y sus valores, comenzando por ese encumbrado general Eisenhower, pasando por otros, como el inmaculado moralista Nixon (el “watergatista”), el pistolero (que más que actor era figurante en Hollywood) Reagan, o la sanguinaria familia Bush. Tanto los mentados como los que no se mencionan, ¡auténticos demócratas y amantes de la paz...., de los cementerios!

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