En un contexto marcado por una creciente desvalorización de la fuerza de trabajo sustentada en salarios de pobreza y en un aumento desorbitado de la precariedad y la temporalidad, se hace necesario, al margen de la más diversa propaganda, entrar al fondo de lo que realmente va a suponer el incremento de 15 € al mes del SMI.

Nos centraremos en ello, aún sabiendo que el alcance de las conclusiones quedará limitado, al no abordar en nuestro análisis las consecuencias para el empleo del hecho de que, semanalmente la EPA estima que se dejan de cotizar y retribuir 2.56 millones de horas extras o que según el propio FMI el 17,2 % de la economía española en 2021 será sumergida.

La actual situación por la que atraviesa el capital, su fundamental y exclusiva carencia o impedimento, es la producción insuficiente de plusvalía; no solo la dificultad para obtener plusvalía. De ahí su ofrecimiento de una más refinada e intensa explotación, más pobreza y mayor inequidad. De ahí la necesidad de buscar, aunque suene paradójico, cualquier filón que proporcione un respiro, que facilite u ofrezca un negocio jugoso. Uno de esos espacios privilegiados es el sistema público sanitario o el sistema de seguridad social, incluyendo de manera prioritaria el Sistema Público de Pensiones (ante esa siniestra perspectiva el movimiento de pensionistas presenta el deslumbrante espectáculo de dos manis en Madrid para el mes de octubre. Sin duda, la jauría capitalista reventará de satisfacción).

Frente al brutal impacto de la erupción del volcán de Tajogaite, en la isla de La Palma, que está llevando a una situación extrema a todo el pueblo benahoarita, con la pérdida de numerosos puestos de trabajo, casi mil viviendas destruidas, desaparición de escuelas y otros edificios de servicios colectivos, así como la destrucción de numerosos cultivos y otros medios de vida de los habitantes de esta zona, los hechos vienen a demostrar nuevamente quiénes son realmente los que van a salvar los intereses de la isla, en general, y del pueblo palmero en particular.

El 28 de septiembre, Día internacional por la Legalización y Despenalización del Aborto, está marcado en nuestra agenda revolucionaria porque las mujeres y toda la clase trabajadora continuamos reivindicando el ejercicio pleno de este derecho, porque increíblemente a día de hoy el capital, con el gobierno de turno, todavía pueda decidir sobre nuestro cuerpo, pueda “legalizar” el aborto, conseguido después de la incesante lucha del movimiento feminista, o pueda volver a ilegalizarlo a su antojo. Algo tan básico como el ejercicio del derecho a decidir está aun hoy limitado y privatizado.

El derecho al aborto vuelve a estar en cuestión gracias a los señores del Partido Popular que tiempo ha decidieron presentar recurso a la vigente ley al Tribunal Constitucional, con lo que años después puede erigirse en juez y parte contra el derecho al aborto, abriendo viejos y nuevos debates, pretenden seguir decidiendo sobre nuestro cuerpo y mas allá de lo que decidan sus señorías nuestra respuesta es la misma: Aborto Libre, Seguro y Gratuito.

Se atribuye a Bertolt Brecht la frase “¡Qué tiempos serán los que vivimos que hay que defender lo obvio!”. Algo que, sin duda, fue una aplastante verdad en el momento histórico que le tocó vivir continúa siendo cierto. Nada es más obvio que el hecho de que la clase trabajadora es la que lo produce todo: alimentos, productos industriales, servicios, infraestructuras, transporte de personas y mercancías, telecomunicaciones, educación, sanidad, investigación,… ¡TODO, absolutamente TODO! Sin la clase obrera no se mueve ni un solo engranaje, sin nuestro trabajo desde el pequeño tendero a los consejos de accionistas de las grandes empresas dejarían de obtener siquiera un euro de beneficio.

Despojados/as de los medios de producción, la clase obrera y el pueblo trabajador no decide qué, cuánto ni cómo se produce, con desastrosas consecuencias sociales y medioambientales. Eso, y no otra cosa, es el capitalismo. ¡Y aún el patrón se atreve a retorcer la realidad diciéndonos que nos da empleo!, pero las empresas sólo generan el trabajo explotado que estrictamente necesitan para optimizar la obtención de plusvalía, incluyendo robo de horas extra, de cotizaciones a la seguridad social, temporalidad y parcialidad forzosas, brechas de género, de edad y de origen. El resto,… enfermedades y accidentes laborales, paro y miseria. La realidad es que la producción en manos de nuestra clase, exclusivamente enfocada a la satisfacción de las necesidades sociales y medioambientales generaría muchos más y mejores puestos de trabajo que la especulación y maximización de beneficios empresariales.

 

Ha fallecido Alfonso Sastre, el principal dramaturgo de la segunda mitad del siglo XX en España junto a Buero Vallejo. En estos tiempos reinan falsarios y fariseos , en pleno auge y a la vez decadencia de los posmodernos enlodozados con su “mejor de los mundos posibles”. Una época de crisis de la monarquía borbónica y su régimen de 1978. Justamente cuando urdían los Pactos de la Moncloa los herederos del fascismo y sus aspirantes a lacayos y bufones del reino, Alfonso Sastre junto a Bergamín, uno de los intelectuales más lúcidos del último siglo, denunciaron la traición de la transición política en España : el proyecto estratégico imperialista de la oligarquía española. La transición necesitaba de una intelectualidad domesticada y servil con el fin de adoctrinar y blanquear la ideología fondomonetarista dominante de la clase dominante, la burguesía, así como imponer una hegemonía y un consenso para perpetuar la dictadura y el totalitarismo capitalistas.

Que duda cabe que el capitalismo busca a lo largo de su relativamente corta historia quebrar el sino que supone la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. En un sistema condenado a la caducidad por mor de sus propias contradicciones, que nació para ser transitorio en la historia de la humanidad, la búsqueda desesperada del Santo Grial que le otorgue la vida eterna, se ha convertido en obsesión de quienes se aferran a la riqueza y al patrimonio que el proceso intrínseco de acumulación capitalista les permite, para seguir siendo una minoría privilegiada.

La guerra que se nos hace nos obliga a mirarnos mejor, y a auscultar nuestras debilidades e insuficiencias. Pero no será posible que comprendamos a cabalidad lo que pasa en nuestras ciudades, sin entender lo que sucede en el mundo, y la peculiar relación de nuestro país con los centros mundiales de poder. Para entender el 11 de julio, habrá que hablar primero de otras muchas cosas sin relación aparente. Habrá que mencionar una circunstancia histórica determinante: Cuba instauraba su República en Armas, machete en mano, y daba el impulso definitivo a la conformación de su nación, en el instante en que a 90 millas de sus costas, nacía y se desarrollaba el imperialismo. La radicalidad del pensamiento de Martí y la de Fidel responden, como explicaba el primero en su última carta, a ese hecho. El obstáculo externo que enfrenta la independencia cubana no se reduce a la confrontación de intereses con uno o dos o muchos gobiernos norteamericanos; quiero decir, no se trata solo de un conflicto bilateral entre el gobierno estadounidense y el gobierno cubano, aún cuando el principal obstáculo para nuestro desarrollo sea el extraterritorial bloqueo comercial, económico y financiero de los Estados Unidos. El enfrentamiento de base es con el capitalismo trasnacional —ese es el enemigo estructural—, porque el camino que elegimos es el de la soberanía nacional y la justicia social. No habrá paz. Es una guerra que no conoce normas éticas y en la cual no existen comportamientos o soluciones de convivencia que no se sustenten en la fuerza o la conveniencia.

“El enfrentamiento de base es con el capitalismo trasnacional —ese es el enemigo estructural—, porque el camino que elegimos es el de la soberanía nacional y la justicia social”. Foto: Tomada de CubaSí