Radar 3.0 y Código Crystal, dos ejemplos de descarada manipulación ideológica

RNE, UNA POTENTE MÁQUINA DE PROPAGANDA

Radio Nacional (RNE) es una herramienta fundamental del trabajo ideológico del bloque de poder burgués en España. Es una emisora de radio con una muy amplia presencia territorial, con una cobertura de prácticamente todo el territorio del Estado, y también internacional. Es un medio importante, con una de audiencia de 1.215.000 oyentes según el Estudio General de Medios al inicio de 2020. Además de la emisora principal tiene varias más, Radio Exterior de España, Radio 2 (Radio Clásica), Radio3, Radio 4, Radio 5, cada una de ellas especializada en temas y formatos diversos.

¿Os acordáis de cuando la aparición de internet y la web 2.0 se celebró como una conquista de la libertad de expresión y la comunicación horizontal? De pronto, se abría todo un mundo en el que los usuarios podían interactuar y colaborar entre sí como generadores de contenido. La jerarquía comunicativa parecía desvanecerse y los dueños de los medios de comunicación tradicionales, veían tambalear su chiringuito mediático por estos nodos horizontales y de base que podían cuestionar y producir contenido propio. El público pasaba de ser un mero receptor pasivo a tener un rol activo como emisor. La comunicación pasaba de ser monocanal a ser dialéctica. El pensamiento crítico tenía el humus perfecto sobre el que germinar. La utopía digital parecía cristalizar.

 

Desde hace años, coincidente con su puesta en funcionamiento, se ha venido denunciando que la Plataforma Castor, publicitada como la manera de gestionar la demanda energética de gas, no era más que una estafa y robo de recursos públicos para favorecer a los oligopolios energéticos a través de una instalación medioambientalmente insostenible y peligrosa en el mediterráneo enfrente de la costa castellonense de Vinaroz y el Delta del Ebro.

Historia de un latrocinio anunciado

La construcción de la plataforma fue aprobada en 2008 con la presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero, y puesta en funcionamiento en 2012, y la concesión se hizo al Grupo Escal UGS que dispone de una participación mayoritaria de la constructora ACS (67%), propiedad de Florentino Pérez, y una empresa canadiense (30%). El contrato contó con la asesoría y aprobación del entonces ministro de Energía, Miguel Sebastián, que imparte actualmente lecciones de gestión sanitaria en una famosa cadena televisiva.

El fascismo es un enemigo mortal de la clase obrera, un peligro cada día más palpable, que amenaza con reducir a su mínima expresión los derechos y libertades de las capas populares de la población, sometiendo por la fuerza a la clase obrera con el objetivo de maximizar los beneficios de la oligarquía financiera.

La progresiva quiebra de la formalidad democrático burguesa en el estado español alcanza sus máximas referencias en todo lo relacionado con la gestión de la profunda crisis territorial y de legitimidad que mantiene con la Generalitat de Catalunya.

Un Estado, el español, que sumido en la más profunda crisis orgánica arrastra el lastre secular de una oligarquía que, por su incapacidad de reconocer y gestionar su carácter plurinacional, solo es capaz de ofrecer represión como respuesta a la legítima aspiración al ejercicio a la autodeterminación del pueblo de Catalunya.

Una vegada més, assistim a la representació burgesa de la farsa democràtica que utilitzen per disfressar la dictadura del capital.

El Partit Comunista del Poble de Catalunya no ens cansarem de denunciar les lleis burgeses, començant per l’antidemocràtica Constitució espanyola de 1978 i passant per aquesta Llei electoral que cada cop és més retrògada i restringeix més el dret a la participació democràtica.

I en aquest cas de les eleccions al Parlament de Catalunya, podem veure clarament les contradiccions del poder burgès a l’estat espanyol i a Catalunya.

El poder judicial inhabilita el President de Catalunya, el Govern en funcions improvisa un President i convoca eleccions enmig d’una Pandèmia i sotmeses a la Llei espanyola. Un cop convocades, es decideix ajornar-les, però grups afins al “Gobierno” presenten recursos perquè no sigui així, doncs el Ministre de Sanitat és la seva proposta de candidat per deixar fora de joc el Govern independentista.

Este 2020 hemos visto cómo la sociedad cambiaba a pasos forzados para poder combatir una pandemia, hemos tenido que reorientar la forma en que vivimos, pero también nos han reorientado la forma en la que pensamos. Las muertes diarias e incontrolables eran algo que solo veíamos de lejos, en los países del “tercer mundo” y claro, a nadie le sorprende ver personas muertas en Siria o en Palestina desde su sofá en Europa, normalizándolo como algo casi propio e irremediable de estos países. Pero de golpe la muerte llegó, no creada por el propio sistema para enriquecerse, sino de forma incontrolable y aun así el capitalismo cogió la pandemia y la convirtió en una herramienta más de exclusión y descarte humano.

Las imágenes del asalto al Capitolio estadounidense han dado la vuelta al mundo, y formarán parte de la iconografía del capitalismo en decadencia por muchos años. Es un hecho histórico, que podría presumirse anecdótico; cientos de hombres (y alguna mujer) blancos y buenos cristianos toman al asalto la sede de la soberanía de la más grande potencia imperialista que la humanidad ha conocido. Vestidos de paramilitar cuales tropas de asalto nazis remasterizadas para un videojuego de PS5 y disfrazados con pieles y cuernos, son la versión hollywoodiense de nuestros pijos del barrio de Salamanca, nuestros guerreros de la JUSAPOL y un matón neonazi.

Más allá de lo poético de ver cómo en la madriguera de la bestia prueban un poco de su medicina, el hecho merece cierto análisis político más allá del “que se jodan” que a más de uno nos ha salido de las entrañas al ver las noticias.