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Marco Rubio, Secretario imperial, arribó a Munich
Hace casi un año, el pasado 23 de febrero de 2025, analizábamos la reacción de la UE frente a la imposición de aranceles por la Administración Trump, afirmando que “es absolutamente impredecible que, en ninguno de los posibles escenarios que se puedan suceder en estas próximas semanas, la UE tenga la más mínima capacidad de vertebrar una posición autónoma diferente y/o confrontada con los EE.UU.”
Tras la cumbre de Munich, la realidad de los hechos que se han sucedido a lo largo de estos doce meses, demuestra lo acertado de nuestra posición respecto al vasallaje de la UE respecto a los EE.UU.
La UE, concebida en su día como la unión interestatal destinada a proyectar política y económicamente los intereses del gran capital europeo constituyendo un poderoso bloque imperialista, ha sucumbido a las imposiciones de su aliado atlántico y, como se ha demostrado en la reciente Cumbre de Seguridad de Munich, ya no es más que un bufón al servicio del verdadero amo del tablero imperialista.
El permanente actor secundario que, pese a determinadas retóricas de autoafirmación con las que trata de justificar su existencia y la emisión de constante deuda con la que mantener su flujo sanguíneo, cumple a pies juntillas todas las órdenes de Washington y se somete al mandato de asumir como propias, todas las directrices emanadas desde la Casa Blanca con el objetivo de defender y proteger la sumamente debilitada hegemonía norteamericana.
A la evidencia del mando único estadounidense de la OTAN, que ha impuesto el incremento del gasto militar hasta el 5% del PIB y la continuidad y desarrollo de una política de guerra activa contra Rusia, hay que sumarle la genuflexión servil ante cada uno de los pasos que el aliado Atlántico da contra el maltrecho derecho internacional y la soberanía de los pueblos en su proyecto de situarse en el vértice de la dominación imperial del Planeta.
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- Escrito por Comité Ejecutivo del PCPE
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Desde hace un tiempo, la salud mental ha entrado en la agenda mediática y en las conversaciones cotidianas. Cada vez son más las personas que acuden a un profesional de salud mental; se ha normalizado acudir e incluso se reclama una mayor inversión dentro del sistema público.
Pese a que es positivo disminuir el estigma en una sociedad que invisibiliza y culpabiliza, se puede caer en relativizar los problemas de salud mental (o lo que es lo mismo, el sufrimiento psíquico) y en ciertos discursos de generalizar que todas las personas han de acudir a un profesional.
Aunque aparente un discurso avanzado, obvia que se convierten problemas del sistema en el que vivimos en un problema de salud pública. Obvia también que los profesionales en la salud mental también están atravesados por la ideología dominante, en la que se perpetúan dinámicas de poder similares, en la que importa tu condición de género, tu clase social y, por supuesto, la etiqueta diagnóstica que te pongan.
Porque lo que esconde este paradigma es que perdemos como individuos el hecho de manejar nuestras emociones, compartir entre iguales nuestro sufrimiento y afrontar nuestras fuentes de malestar. El sufrimiento psíquico tiene que ver con lo que vivimos, con nuestro entorno. Con nuestras condiciones de vida y de trabajo, nuestras formas de relacionarnos y con las soluciones que encontramos y también que nos dan a estos problemas.
Por eso en una sociedad en que imperan la inmediatez, la ambición y el ego; en la que se enseña y premia la multitarea. Cada vez están más presentes en nuestro vocabulario e ideario colectivo frases como "tengo que llegar a todo” o “ debo ganar más dinero”, además de la explotación del hombre por el hombre, es la explotación del hombre a sí mismo en la que el trabajo es la única fuente de vida y hay una falsa sensación de que es algo voluntario que hacemos nosotros y nosotras con nuestra vida porque está asumido como respirar, pero que cuando a tu mente, tu cuerpo o una situación vital desborda, llega la ruptura.
Personas rotas despojadas de su conciencia de clase, de su capacidad política para sí mismas y para sus iguales. Pero con la necesidad de adquirir más, de tener más obligaciones "innecesarias" para tener la misma vida pero sin tanto tiempo para vivirla o lo que es lo mismo para pensar.
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- Escrito por David Martínez
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En el imaginario liberal, el del burgués ilustrado y presuntamente humanista ajeno a la lucha de clases, el sistema penitenciario es una especie de campamento de verano en el que se brinda una segunda oportunidad y se forjan hombres y mujeres para su reinserción en la sociedad. No perderé tiempo ni gastaré las escasas palabras que tengo en rebatir tal ensoñación, el problema de este cuento de unicornios reside en el delito político, ahí empiezan a tener problemas nuestros liberales.
Lo primero que intentan es eliminar el componente político, se condenan actos delictivos y no ideas, dicen. Persiguen delitos que discuten el monopolio de la violencia del Estado burgués y la propiedad burguesa, pero rápidamente el régimen debe ampliar el radio de caza, y empiezan a perseguir organizaciones políticas, expresiones culturales, a toda una comunidad nacional, a organizaciones sindicales y sociales. Conforme el conflicto crece y se acentúa, aumenta la población susceptible de ser reprimida, torturada, encarcelada y asesinada. Para perseguir los delitos “no-políticos” necesitan crear una legislación especial, cuerpos policiales y militares especiales, cárceles y regímenes penitenciarios especiales, evidenciando el carácter sí-político del delito y haciendo añicos el mito liberal de la justicia.
Aunque estar preso ni da ni quita razones, los y las revolucionarias debemos reconocer el carácter político de la represión, y por lo tanto la existencia de los presos y presas políticas. No hay excusa para no denunciar los tratos de excepción, las torturas y la violencia sistémica del Estado burgués, aunque el prisionero o prisionera no sea de nuestra cuerda, o podamos estar en mayor o menor conformidad con sus posiciones políticas y formas de lucha en el lugar y el momento concreto, porque ser víctima de represión ni da ni quita la razón, ni te vuelve infalible, ni te hace guapo. Vean los casos de Abdullah Öcalan u Oriol Junqueras.

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- Escrito por Ferran N.
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Las fuertes tensiones entre las potencias capitalistas (fundamentalmente entre las occidentales, y de las occidentales con el resto del mundo) catalizarán, antes o después, en escenarios de guerra. Con disparos y con muertos (aunque ya los muertos no salen en las fotos de la guerra).
Para abrir el camino a la guerra es necesario trabajar previamente, evitando la formación de una retaguardia que cuestione esa guerra. La guerra empieza por la preparación del pueblo, para que acepte la “inevitabilidad” de la guerra.
El gobierno de Pedro Sánchez, al igual que otros gobiernos europeos, está trabajando con intensidad en esa fase de preparación/construcción de los argumentos para la “inevitabilidad” de una próxima guerra. En algunos países ya ponen fechas, en otros casos se dibuja un futuro belicista más difuso e incierto. Todo ello tiene que ver en parte con las tradiciones y las experiencias previas en cada lugar.
En el caso del Estado español, aunque reducido, todavía queda un significativo poso del extraordinario movimiento contra la OTAN de hace ahora cuarenta años. Eso lo conoce bien el Gobierno, y sus asesores intelectuales, y por ello en este terreno mide sus pasos con cautela.
Pero una cosa no se debe perder de vista. El actual gobierno, con sus variantes reformistas diversas, se sitúa en la disciplina del gran capital monopolista español y, en las cada vez más imperiosas preferencias del eje imperialista anglo-sajón-sionista. En ese terreno se pueden hacer gestos, pero en lo sustancial no se cuestiona nada de lo importante. No digamos ya de los más genuinos representantes del capitalismo español, hoy en la oposición parlamentaria. En esos casos el entusiasmo y el ardor guerrero tienen rancias raíces históricas de carácter monárquico, esa monarquía de la que decía Martí:
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- Escrito por C. Suárez
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La crisis de la vivienda en el Estado español no es una anomalía, ni una consecuencia inevitable de factores técnicos o demográficos. Se trata de una expresión directa de las contradicciones del capitalismo, un ejemplo evidente de cómo la lógica de la acumulación de capital entra en conflicto directo con las necesidades materiales del pueblo trabajador. La vivienda, lejos de ser un derecho social básico, ha sido transformada en una mercancía estratégica para la obtención de beneficios, sometida a la especulación y al saqueo sistemático.
Los datos no dejan lugar a dudas. Mientras millones de trabajadoras y de trabajadores arrastran serias dificultades para acceder a una vivienda digna, a lo largo del territorio español se acumulan más de tres millones de casas deshabitadas, en su mayoría en manos de grandes propietarios, bancos, fondos de inversión y sociedades inmobiliarias. A su vez, el precio del alquiler experimenta una escalada de subidas muy por encima del crecimiento de los salarios, obligando a amplios sectores de la población a destinar entre el 40 % y el 60 % de sus ingresos al pago de la vivienda. Esta situación es insostenible y constituye una de las más significativas variables que abocan al empobrecimiento estructural de la clase trabajadora.
La llamada “crisis habitacional” es, en realidad, una manifestación concreta de la lucha de clases. La burguesía utiliza la vivienda como mecanismo para la acumulación de capital y como herramienta de sometimiento social, mientras la clase trabajadora ve deterioradas sus condiciones de vida, sus planes de futuro y su capacidad de organización. Jóvenes que no pueden emanciparse, personas y familias obligadas a compartir vivienda o trabajadoras y trabajadores migrantes sometidos a condiciones de hacinamiento y precariedad extrema. Todo ello sin olvidar la creciente cifra de población para quienes la única opción es vivir sin techo.
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- Escrito por Javier Martorell
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En abril del año pasado, el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) bajo el régimen de Trump despidió unilateralmente a 1,000 trabajadores del Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional (NIOSH).
El régimen de Trump no es ajeno a violar los derechos de negociación colectiva, ni a entrometerse en las vidas de miles de trabajadores de clase media que dependen de sus empleos en el sector público para sustentarse a sí mismos y a sus familias. Desde que Trump asumió el cargo, más de 11,000 trabajadores en todo el Gobierno Federal, desde la Administración del Seguro Social hasta el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano, vieron sus derechos de negociación colectiva pisoteados por intereses millonarios, y todos estos despidos se llevaron a cabo bajo el "Departamento de Eficiencia Gubernamental" de Elon Musk.
Los despidos del NIOSH el año pasado afectaron principalmente a científicos, ingenieros y expertos técnicos que trabajaban en programas de investigación de seguridad ocupacional en Pensilvania, Washington, Ohio y Virginia Occidental.
Cada faceta de las operaciones del NIOSH se vio afectada, incluyendo, entre otros, el Laboratorio Nacional de Tecnología de Protección Personal, que prueba y aprueba equipos de protección personal (EPP), y el Programa Minero del NIOSH, que estudia la seguridad y salud de los mineros.
El Departamento de Salud y Servicios Humanos bajo RFK Jr. ofreció poca justificación para los despidos, con funcionarios anónimos de salud federal reportando a la prensa que se trataba de una "reestructuración drástica".
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- Escrito por USA Today - PCUSA
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Pancartas del DKP “Paz con Rusia y China”, “Manos fuera de Venezuela”, “expropiar las inmobiliarias” y “contra el servicio militar obligatorio”, Stop genocidio en Gaza.
La manifestación “Luxemburg – Liebknecht” el domingo 11 de enero 2026 recordó los fundadores del Partido Comunista de Alemania – asesinados el 15 de enero de 1919 por encargo de la socialdemocracia – y los comunistas denunciaron la crisis y el aumento de la pobreza.
Las cifras de desempleo en Alemania a finales del año 2025 son las más altas desde 2010, cuando hubo más de 3 millones de parados. En diciembre de 2025 las cifras del paro alcanzan los 2,9 millones, equivalente a una tasa de desempleo del 6,2 %.
A esto se suma que el número de puestos vacantes ha disminuido considerablemente. En diciembre de 2025, se registraron 35.000 ofertas de trabajo menos que hace un año.
La bolsa, por el contrario, no se ha visto afectada por la evolución del mercado laboral. El año pasado, a pesar de la crisis, de la destrucción de empleo y la política arancelaria de EE. UU., registró el índice bursátil alemán DAX (como el IBEX-35) un aumento del 23 %, el mejor año desde 2019. Y en 2026 también parece que va a haber una sola dirección: al alza. Justo al comienzo del año, el índice de referencia saltó a un máximo de 24.873 puntos. Las reformas del gobierno conservador de Friedrich Merz prometen aumentar la tasa de ganancia del capital, unos dividendos elevados, recortes en prestaciones sociales, la destrucción de puestos de trabajo e incluso la desindustrialización de todo un país.
El actual récord de una nueva subida de las cotizaciones en bolsa representa – sorpresa – el sector armamentístico. La tensa situación geopolítica provocada por el ataque de Estados Unidos a Venezuela impulsó al alza las acciones del grupo Rheinmetall.
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- Escrito por El ciclista
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Los “tanques de pensamiento” al servicio del Imperio tienen que haber descifrado los mensajes del pueblo cubano, de Raúl, de Díaz-Canel, de todos nuestros líderes, a propósito del homenaje póstumo rendido a los 32 héroes caídos en Caracas.

¿Tenemos los días contados?
Después del golpe brutal del Imperio contra Venezuela el pasado 3 de enero y del secuestro del presidente Maduro y de su esposa, una oleada de euforia anticubana recorre las redes sociales.
El rencor contra nuestra obra, contra los ideales que defendemos; las frustraciones acumuladas por batistianos y post-batistianos; los más antiguos apetitos de venganza y otros en apariencia nuevos; todos esos componentes, más el afán oportunista de sobresalir que muestran muchos en una coyuntura “histórica”, se mezclan en un discurso abiertamente fascista.
El coro de anexionistas reales y virtuales ha venido repitiendo una y otra vez que la Revolución Cubana tiene los días contados. Este triunfalismo se ha multiplicado con la infame Orden Ejecutiva firmada por Trump el 29 de enero.
Se trata, según el lúcido y fraterno Manolo De los Santos, de “una estrategia deliberada de asfixia económica total”, de “un castigo colectivo, una violación del derecho internacional que utiliza el hambre, la oscuridad y la enfermedad como armas políticas para quebrar la voluntad de un pueblo”. Es, de nuevo, nos recuerda Manolo, “el manual de Mallory”, empleado de la manera más perversa desde Eisenhower hasta Trump.
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- Escrito por Abel Prieto
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En el siglo XXI la descolonización no ha finalizado. El pueblo saharaui sigue pendiente del reconocimiento de su legítimo territorio de el Sahara Occidental, usurpado por el colonialismo español desde finales del siglo XIX.
A pesar de que 84 países reconocen a la RASD, 50 años después de su proclamación, el derecho de autodeterminación mediante referéndum de su legítima población, continúa sin realizarse, forzando a empuñar las armas para defender su derecho inalienable.
En base a la solidaridad internacionalista, y la justa lucha del pueblo saharaui, el PCPE insiste en este 50 aniversario en las siguientes consideraciones:
IMPUTANDO al estado español en sus distintos estamentos de monarquía, gobierno e instituciones, la situación de desamparo del pueblo saharaui, muestra de la permanente falsedad con que afronta la responsabilidad como antigua potencia colonial.
Seguimos CONDENANDO al imperialismo norteamericano, valedor en la sombra de la irresolubilidad de las resoluciones de la ONU, referentes al derecho de autodeterminación proclamado y firmado por todos los países miembros de este organismo.
Seguimos DENUNCIANDO que el oscurantismo y olvido de este asunto, se debe principalmente al interés económico y estratégico que posee el territorio de el Sahara Occidental.
Seguimos CULPABILIZANDO al gobierno de coalición PSOE/Sumar (IU, PCE,etc) presidido por Pedro Sánchez, por su actitud. Su decisión de apoyar el plan de autonomía de este territorio dentro de la estructura administrativa del reino de Marruecos, representa un dislate jurídico y un atentado a la seguridad de la lucha del pueblo saharaui, eludiendo, entre otras, la Resolución 2072 de Naciones Unidas de 1965, sobre la responsabilidad que tiene el estado español de garantizar la autodeterminación del pueblo saharaui. Quienes hablan de realismo político asimilando éste a la normalización de la ocupación marroquí (con el beneplácito del imperialismo yanqui), no hacen más que blanquear el sometimiento a la barbarie imperialista y al incumplimiento de los acuerdos internacionales.
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- Escrito por Comité Central del PCPE
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