Llega abril con la necesidad urgente de rememorar en la práctica aquel 14 de abril de 1931, en el que el pueblo organizado forzó a los borbones a poner pies en polvorosa, para protegerse de la justa ira de un pueblo explotado y oprimido que dijo BASTA.

90 años después, tras una guerra orquestada por oligarcas y sotanas para derrotar el poder obrero y popular que representada el gobierno del Frente Popular, tras 40 años de una sangrienta tiranía y la Transición constitucional, que aseguraba la continuidad del poder de clase de quienes llenaron de muerte los campos y cunetas de España, vuelve a ser necesario decir BASTA.

Un BASTA por la exigencia democrática de enfrentar sin ambages, ni cinismo, a la Jefatura de Estado impuesta por el fascista Franco, para garantizar el dominio de quienes siempre han considerado España como su finca, y cuyo trofeo de caza mayor nunca ha dejado de ser el pueblo trabajador a costa del que siempre han vivido a cuerpo de REY.

 

Un año más, las y los republicanos conmemoramos el 14 de Abril. La monarquía en España no vive sus mejores momentos, pero tampoco se tambalea. Sigue constante la campaña mediática e institucional de ensalzamiento y, aunque el pacto de silencio en torno a los affaires reales se ha resquebrajado, el reciente despido de un rotulista de TVE nos ha recordado que con la Corona cabe poca broma.

Entre las grietas, aparecen escándalos periódicos. Los últimos: la vacunación de las hermanas del rey en una satrapía árabe y la segunda regularización con el fisco de Juan Carlos de Borbón.

Desde que la pandemia llegó a nuestras vidas la población está siendo inoculada con el virus mortal de la insolidaridad, cuyo objetivo no es otro sino el de perpetuar un sistema injusto y violento. Con más de 123 millones de personas que han contraído la enfermedad a nivel global y 2.719.828 de muertes, se fomenta el sálvese quien pueda, las mezquindades para obtener la vacuna y para sobrevivir a la COVID-19 y sus variadas mutaciones y se entra en una competición salvaje por obtener el ansiado antídoto. Así, hacen caja y obtienen escandalosos beneficios las farmacéuticasi. A la vez, se nos anestesia frente al horror, normalizando el descarte humano a gran escala, cuyo objetivo es el de conformar mentalidades sumisas y bien dispuestas a ser explotadas sin rechistar.

Desde UyL digital, entrevistamos a David Espinosa, miembro de la Junta Directiva de la Asociación de vecinos “La voz del Barrio” en Palomarejos (Toledo).

¿Que compromisos e implicaciones sociales tenía el Centro Cívico de Palomarejos hasta Marzo de 2020?

El Centro Cívico es gestionado por la Asociación de Vecinos La Voz del Barrio. Intentamos ser un referente en el apoyo cultural y desarrollo social para todos/as los/as vecinos y vecinas.

Diferentes talleres de baile, corte y confección, patchwork, tradición cultural del tejido de bolillos, pintura, entre otras actividades, han sido un objetivo de esta asociación.

También la asociación de mujeres en contra de la violencia de género “María de Padilla” tiene su sede aquí, convocando reuniones, encuentros, etc.

Concretando, el Centro Cívico tenía una importante y reconocida labor en el barrio.

La Comuna fue un episodio tan fulgurante como efímero, ya Lenin considerará que la historia a veces se acelera y hace en días lo que en otras circunstancias tarda años. En tan solo unos días, el comité central de la Guardia nacional de París, consciente que ellos no han desobedecido nada, es la burguesía la que con su traición desobedece al pueblo, acuerdan la realización de elecciones y la formación de la más básica estructura de poder democrático, el poder comunal. Así en apenas una semana son elegidos los delegados, y dos días después, es proclamada la Comuna de París. El primer gobierno proletario de la historia que da sus primeros pasos a un ritmo vertiginoso, se publican decretos, se atienden las urgencias, el pueblo se organiza, se hacen espectáculos y se proclama una nueva cultura, todo sobre la promesa de una revolución que alumbre una sociedad basada en el poder democrático de la asamblea popular y en la organización del trabajo que libere a la humanidad de toda explotación.

En lo que se refiere a la historia a veces es conveniente distinguir entre el suceso, que como su propio nombre indica es aquello que está ligado a la sucesión de algo, es decir, lo que está en mayor o menor medida determinado por su causa precedente, y en ese aspecto resulta predecible. Y el acontecimiento, que no es un suceso más, sino que es aquel hecho capaz de romper el orden de los sucesos y generar un orden propio. El acontecimiento es por excelencia el lugar de la historia, el sitio en el que con más nitidez se presentan las contradicciones que impulsan el quehacer humano. La Comuna de París, que asaltó el orden de la historia un 18 de marzo de hace ya 150 años, es así, todo un acontecimiento que ha quedado grabado en la conciencia, no solo de todos los revolucionarios/as posteriores, sino también en la conciencia de nuestro enemigo de clase, que antes mismo que el propio pueblo de París, tomó conciencia de la gravedad de la situación y se aplicó en sellar a cañonazos esa pequeña brecha en la historia que el proletariado abrió para dejar pasar un haz de luz de emancipación y progreso.

Este informe ha sido elaborado con el propósito de abrir un debate serio, riguroso y abierto sobre los límites del modelo extractivista. La extracción de minerales de la superficie y de las entrañas de la tierra, se remonta al principio de los tiempos de la humanidad, hoy es imposible seguir con ese modelo por la finitud de los minerales, la contaminación que generan y la destrucción de los hábitats donde se desarrollan. No se puede seguir con un modelo de crecimiento y producción donde los minerales son la piedra angular del capitalismo que está colapsando.

Informe publicado en julio 2020 en https://fundacionsustrai.org/

Fundación Sustrai Erakuntza

La Policía carga contra manifestantes durante una protesta en la Plaza San Agustín, en Valencia, España, el 18 de febrero de 2021
Jorge Gil / www.globallookpress.com

Nos encontramos en un escenario, en el que la defensa de los derechos democráticos más elementales (como el derecho a la libertad de expresión o el derecho de manifestación) vuelve a ser una necesidad de primer orden para el movimiento obrero y popular.

Teniendo como referentes, pero no como inicio, ya que el estado de la dictadura del capital siempre ha intentado criminalizar la organización obrera y popular, es desde las manifestaciones contra el injusto encarcelamiento del compañero Pablo Hasél, cuando los centros intelectuales y los aparatos de información del estado intentan con mayor dedicación y esfuerzo alinear al máximo de obreras/os para que se considere que el organizarse y manifestarse es «antidemocrático». Y ante esta situación, ¿qué hace el partido que llamo a tomar el cielo?, gobernar en beneficio de la burguesía, no derogando las leyes que criminalizan la protesta. La simple manifestación intelectual o protesta colectiva en la calle contra los intereses del capital son caracterizadas y sancionadas como actos de violencia injustificada.