El pasado mes de noviembre en la ciudad de La Habana, se celebraba el Encuentro Antiimperialista de Solidaridad por la Democracia y contra el Neoliberalismo, donde más de 1300 representantes de 789 organizaciones de solidaridad, redes, plataformas y organizaciones regionales y globales, de partidos políticos (entre ellos el PCPE, con una delegación de nuestra Secretaría de Antiimperialismo), parlamentarios e intelectuales, de 86 países.

Este encuentro se realiza en una etapa actual de la lucha de clases agudizada y acelerada, que enfrenta a un imperialismo en crisis que necesita recurrir a métodos cada vez más violentos frente a las movilizaciones populares masivas y la resistencia de los pueblos que construyen el socialismo, o que sufren la agresión y hostigamiento por parte de las principales potencias imperialistas mundiales.

Inmerso como está en una profunda crisis estructural, el sistema capitalista español evidencia su incapacidad para remontar sin profundizar, cada vez más, su carácter autoritario y antipopular.   El desmantelamiento continuado de todos y cada uno de los derechos alcanzados mediante años de lucha, nos sitúa en un escenario de absoluta desvalorización de la fuerza de trabajo, en el que la pauperización de la clase trabajadora es ya una dramática realidad que afecta a millones de trabajadores y trabajadoras.  No solo es que el 13.1% de las personas trabajadoras viven bajo el umbral de la pobreza, lo más grave aún es que a nadie le cabe la menor duda que en el futuro inmediato todo será mucho peor. Pues no solo son los ataques a las condiciones laborales en un mercado desregulado con un 13,9 de paro y un 25% de empleo temporal; es la exigencia del  desmantelamiento del sistema público de pensiones por parte de la OCDE y la renuncia por parte de, quienes hasta ayer lo exigían –PSOE, UP – de la derogación de las reformas laborales.

La misión histórica del fascismo es la de reprimir la respuesta organizada de la clase obrera impidiendo su movilización. Los intereses económicos de la oligarquía y su hegemonía política y cultural desarrollada en el sistema capitalista, se gestionan de diversas formas según la realidad político–económica de cada momento.

La socialdemocracia u otras opciones autodenominadas “demócratas” (liberales, demócrata-cristianos…) gestionan desde hace muchos años “con mano izquierda” esos intereses favorables a una minoría social.

Este 4 de diciembre el Partido Comunista del Pueblo Andaluz, PCPA, ante la situación que vivimos en Andalucía de paro, precariedad, recortes de los servicios públicos, sanidad, educación, degradación del medio ambiente, etc..., hace un llamamiento al conjunto de la clase obrera y capas populares, a organizarse en el Frente Obrero y Popular por el Socialismo.

La oligarquía en defensa de sus intereses y ante la inminente respuesta organizada del conjunto de las clases obreras en defensa de sus legítimos derechos, conquistados unos y por conquistar otros a través de la lucha de clases, ha sacado a la bestia fascista del baúl donde siempre la mantiene en reserva como necesario contingente, para que defienda los intereses de clase de la criminal burguesía a través de la violencia política y represora.

Andamos en estas fechas dando vueltas a las distintas posibilidades de formar un gobierno en el Estado Español. Los alegatos de las fuerzas sistémicas en relación a este tema son muy diversos, desde el “no a un gobierno con los extremistas de Podemos”, hasta “no a un gobierno sin los independentistas”, y, por ahora de una forma más tímida, “sí a un gobierno de los constitucionalistas, sin los independentistas”.

La evidencia compartida es que las Elecciones del 10-N no resolvieron nada a la clase dominante, y que, después de tantos meses, la situación es muy similar. Con algunos cambios, menores cuantitativamente, pero significativos en los cualitativo. Por un lado la caverna fascista ha salido fortalecida, cuyos votos se obtienen de la suma de los que vienen del franquismo sociológico que dejó la llamada Transición, con los que proceden de los sectores burgueses aterrorizados ante la posible pérdida de sus privilegiadas condiciones de vida, que siempre terminan recurriendo al fascismo. Por otro lado el nacionalismo catalán, y también el vasco, salen fortalecidos. Especialmente significativo el caso de Catalunya, que merece un párrafo aparte.

COMUNICADO

El Ministerio de Asuntos Exteriores español publicó este miércoles un sorprendente comunicado en el que desaconseja a sus ciudadanos de viajar a los campamentos de refugiados saharauis, escudándose en supuestas “amenazas a la seguridad” que, alega, podrían ser causadas por lo que llama "una creciente inestabilidad en el norte de Malí".

El Gobierno de la República Saharaui y el Frente Polisario expresan su profunda consternación y asombro por esta "sospechosa" declaración, porque esta advertencia de no visitar a los campamentos de refugiados saharauis no está lo suficientemente fundamentada, salvo si hay razones y objetivos políticos concretos que denotan una manifiesta complicidad que atenta, no sólo contra estos refugiados, sino también contra el país que los acoge.

La clase dominante en España tiene nuevo gobierno. Todo apunta a que, una vez más, la socialdemocracia se ofrece como gestora de la crisis capitalista y todo apunta que puede alcanzar la mayoría parlamentaria que se lo permita. A pesar de las desconfianzas que pudiera generar UP a los sectores más rancios y franquistas de la oligarquía y del nacionalismo periférico, la opción de una gestión de las crisis liderada por partidos de raíz obrera y popular se ha impuesto. A la esperanza de aminorar la reacción que, sin duda, generará la sucesiva aplicación de recortes en derechos laborales y sociales impuestos por la nueva fase de la crisis que ya asoma a la puerta, se suma la confianza en que, una opción menos reaccionaria y chovinista que la que representan PP, Vox y Ciudadanos, pueda abrir algunas vías que permitan rebajar el grado de confrontación territorial, muy especialmente en Catalunya. 

CONTINÚA LA CRISIS DE PODER Y LA INCAPACIDAD DE LA OLIGARQUÍA PARA RESOLVERLA 

El resultado de las Elecciones Generales no resuelve la cuestión de la formación de un nuevo gobierno, y sobre quién recaerá la responsabilidad de conformar el nuevo poder ejecutivo 

Como consecuencia inmediata de la profunda crisis económica de carácter estructural que se evidenció con toda su fuerza en 2008, el capitalismo español –cada día más concentrado y dependiente de sus negocios en el extranjero- es incapaz de resolver la situación de boqueo institucional, y confrontación territorial, en que está instalado el Estado Español. Ante la quiebra del modelo de Estado legitimado por la Constitución del 78, los sectores dominantes de la oligarquía centralista y la monarquía, solo contemplan como alternativa a esta situación la represión y el recorte de libertades y derechos laborales y sociales. Junto a ese bloque de poder, todos los representantes políticos del sistema, pese al acuerdo global en cuanto al marco general, son incapaces de consensuar el calendario de las medidas antiobreras y antipopulares que, sin la menor duda, nos depara el futuro del capitalismo español. Esa es la verdadera dificultad para conformar una mayoría de gobierno; ese es el escollo que enfrentan, incluso quienes, desde la nueva socialdemocracia con su discurso interclasista, dicen defender el interés de la “gente” 

Ante los graves, amenazadores y preparativos sucesos del Golpe de Estado contra la mayoría del pueblo boliviano y su presidente reelegido en las urnas, Evo Morales Ayma, el PCPE denuncia la nueva agresión que el imperialismo norteamericano, a través de los sectores oligárquicos de la propia Bolivia, trata de ejecutar impunemente.

La ofensiva desesperada del imperialismo contra los pueblos y los gobiernos que no se pliegan a todos sus intereses, generan una agudización de la lucha de clases a nivel internacional que no permite ni una falsa neutralidad, ni un mirar hacia otro lado.