El martes 16 de julio la ministra Yolanda Díaz anunciaba a bombo y platillo la derogación de la “Ley Mordaza”, de la misma manera que lo hacía Enrique Santiago (secretario general del PCE y actual portavoz de Sumar en el Congreso de los Diputados) en el año 2021 y Pedro Sánchez prometía antes de ser presidente del Gobierno.

Nos quieren vender esta medida como si fuera un avance en el ejercicio de nuestras libertades. Sin embargo, lo que en un primer momento se anunciaba como un requisito de SUMAR para la investidura del gobierno, previsiblemente quedará únicamente en la reforma del artículo 36.23 de la Ley protección de la seguridad ciudadana. Este artículo sanciona difundir imágenes de las Fuerzas y Cuerpos de seguridad del Estado, artículo que ya fue matizado por el Tribunal Constitucional en el año 2021; por lo tanto, lo que se nos ha anunciado como un triunfo, se quedará en un simple retoque de una ley absolutamente represiva que, ha criminalizado la protesta y la manifestación, posibilita las sentencias de cárcel a quienes mantengan una actitud de confrontación, y ha cargado sobre las espaldas de la clase obrera miles de euros en multas1.

El resto de la ley le sigue sirviendo al gobierno más progresista de la historia. Ni hablar de las devoluciones en caliente de personas migrantes, de las multas arbitrarias y cargadas de mentiras de los cuerpos de represión del estado sin trámite judicial o de las pelotas de goma que causan estragos entre las y los manifestantes. En conclusión, las medidas represivas y la arbitrariedad seguirán vigentes.

El paquete de medidas anunciadas este 17 de julio en el Parlamento como plan de regeneración democrática, es el perfecto ejemplo del ejercicio de hipocresía y de cinismo que el gobierno del PSOE/SUMAR viene haciendo desde sus inicios: cumplir a rajatabla los mandatos de la burguesía, de la OTAN y de la UE y vender como victorias de la clase obrera los parches que no llegan ni siquiera a aliviar la situación de creciente exclusión social y pobreza en la que viven millones de trabajadoras y trabajadores.

Foto: AFP

En su apartamento en Bagdad (Irak), dos amigos periodistas me cuentan cómo los impactaron los horrores de la guerra impuesta por Estados Unidos en 2003 contra su país. Yusuf y Anisa son miembros de la Federación de Periodistas de Irak y ambos laboran como independientes para empresas de comunicación occidentales que llegaron a Bagdad en medio de la guerra. La primera vez que fui a cenar a su apartamento, en el bien situado barrio de Waziriyah, me llamó la atención que Anisa –a quien yo había conocido como una persona laica– llevara un velo sobre el rostro.

“Llevo este pañuelo”, me dijo Anisa más tarde por la noche, “para ocultar la cicatriz que tengo en la mandíbula y el cuello; la cicatriz es una herida de bala de un soldado estadunidense que entró en pánico después de que estallara un IED [artefacto explosivo improvisado] junto a su patrulla”.

Antes, Yusuf me había llevado por los alrededores de la ciudad de Nuevo Bagdad, donde en 2007 un helicóptero Apache había matado a casi 20 civiles y herido a dos niños. Entre los muertos había dos periodistas de Reuters, Saeed Chmagh y Namir NoorEldeen. “Aquí los mataron”, me dice Yusuf mientras señala la plaza. “Aquí es donde Saleh [Matasher Tomal] aparcó su miniván para rescatar a Saeed, que aún no había muerto. Y aquí es donde los apaches dispararon contra el vehículo, hiriendo gravemente a los hijos de Saleh, Sajad y Duah”.

Me interesaba este lugar porque todo el incidente fue grabado por el ejército estadunidense y publicado por Wikileaks como “Asesinato colateral”. Julian Assange está en prisión (*) en gran parte porque dirigió el equipo que difundió este video (ahora ha recibido el derecho a impugnar ante un tribunal del Reino Unido su extradición a Estados Unidos). El video es prueba directa de un crimen de guerra.

Con este título arrancó el pasado jueves 13 de junio, frente a la Delegación del Gobierno en Las Palmas1, una campaña política de la organización en Gran Canaria denunciando la represión que supone la Ley Mordaza contra camaradas de nuestro partido.

Esta campaña nace de la imposición por parte del delegado del Gobierno en Canarias, Anselmo Pestana, de dos multas de 900 € cada una a los militantes del PCPC, Carmelo Suárez y Javier Delgado, en el marco de las acciones unitarias de solidaridad con Palestina.

Fue en diciembre de 2023 frente al Consulado de EE.UU. en Las Palmas de Gran Canaria cuando la policía acusó a los camaradas de hacer caso omiso a sus indicaciones y de provocar una avalancha de personas contra ellos, entre otros desvaríos. La policía, en su relato, olvida que el detonante de todo fue su actuación violenta, injustificada y desproporcionada cuando lanza a una mujer contra el suelo durante la concentración. En resumen, una acusación policial llena de falsedades que busca meter miedo a los camaradas a través de duras sanciones económicas.

Ambas multas se suman a otras recibidas por miembros de la plataforma “Canarias por Palestina”, en esta y otras movilizaciones unitarias, alcanzando las sanciones propuestas una cantidad cercana a los 9.000 €.

No podemos hablar de estas sanciones sin hablar de la ley que las ampara, la Ley Orgánica 4/2015, de 30 de marzo, de protección de la seguridad ciudadana, conocida vulgarmente como Ley Mordaza. En ella se basa el instructor del caso en la Delegación del Gobierno para, entre otras cuestiones, argumentar por un lado el valor probatorio del relato policial y por otro lado para invertir la carga de la prueba teniendo así que demostrar el acusado que la policía miente. Ambos argumentos se apoyan en el artículo 52 de esta infame ley.

A lo anterior se suma, la actitud fascista del instructor que niega sistemáticamente cualquier prueba presentada por nuestros camaradas. Ya sean fotos y vídeos con metadatos, ya sean declaraciones de personas concentradas ese día frente al consulado. Todas estas pruebas son siempre rechazadas.

La culpa siempre es del otro. La vieja solución populista, fascista hasta la médula, de echar la culpa de los males a los otros sigue cada vez más vigente.

El enemigo no es forzosamente el país vecino, el enemigo es de clase. Siempre lo ha sido. Mientras que los monarcas europeos se comían a besos, sus pobres se mataban en las trincheras europeas en la I Guerra Mundial. Mientras los burgueses hacían negocio con los jerarcas nazis y sus empresas, sus pobres morían a manos de los nazis, que a su vez, mandaban a sus pobres al frente del Este para cumplir con las órdenes de sus amos y derrotar a la URSS. Porque al final, la II Guerra Mundial también fue una faceta de la lucha de clases.

Y así siguieron durante todo el siglo XX, los pobres vietnamitas eran los enemigos, los pobres de Latinoamérica eran los enemigos que el gran Hollywood plantaba en las pantallas, después de acabar con todos los aborígenes de América (Abya Yala), después de enseñarnos que los cowboys eran los buenos y los pobres indios los malo malísimos.

Y siguen en el siglo XXI, y los malos de las películas son los latinos y sus mafias (mejicanos, dominicanos, jamaicanos…) o los rusos y sus mafias, o los chinos y sus mafias, o hasta los japoneses y sus mafias.

Y en Europa resulta que todas las mafias son ya albanesas o marroquíes, que la mafia calabresa son santos varones que apoyan a Meloni.

Y todos los buenos juntitos apoyan las leyes de inmigración, las de prohibir que los pobres entren.

Y así, Trump, el del flequillo salao, los prostíbulos y las estafas de todo tipo, dice que el problema son los chicanos y les pone un muro en Nuevo México, que era México hasta que ellos lo conquistaron (lo robaron a sangre y fuego, matando a los pobres malos mejicanos). Y mientras que los latinos que se concentran frente a su muro, son los mismos que las mafias (suponemos que deben ser mafias latinas porque mafias norteamericanas no hay) introducen ilegalmente en el país, e ilegalmente hacen el trabajo que nadie quiere e ilegalmente sobreviven, con obligaciones pero sin derechos, y generan impuestos y ganancias para el capital, que a los dueños de las empresas no se les detiene… ¡que no! ¡que la culpa es como siempre de los pobres!. Los ricos entran en aviones privados, no a través de una verja que divide a México en dos.

Y en Europa más de lo mismo, después de vaciar de riquezas África, de esquilmarlos, de esclavizarlos, de explotarlos. Después de hacer todo ese trasvase desde África a Europa, con el sacrificio que les costaría a nuestros pobres reyes y emperadores y empresarios honestos, que es que estos negros no quieren trabajar, pues ahora no vamos a dejar que vengan aquí a disfrutar de lo que les hemos robado… habráse visto….

Que sí, que ya sabemos que la “Armada Invencible” se tomó la revancha contra los hijos de la Gran Bretaña y toda esa pamplina. Con franqueza, reconocemos que el titular es algo capcioso, sobre todo porque no vamos a hablar de fútbol, pero había que aprovechar la coyuntura. De eso ya se encargan los “mass media” que con su bombardeo diario atontan al más pintado. A ver si acabada la Euro, se nos bajan los humores españolazos tan casposos que nos regala el deporte rey y ganamos algo en sentido común, aunque sea de penalti y en último minuto.

Esto viene a colación porque mientras rueda el balón, nos olvidamos de todos los males reales, no virtuales ni impostados por los poderes tácticos e institucionales, sino aquellos que, de ser atajados o no, hacen posible nuestra felicidad o nos condenan a la miseria.

En este sentido, hace poco se publicó un Informe de Unicef donde situaba a España como el peor país de la Unión Europea en términos de pobreza infantil. No hace falta que Lamine Yamal o Nico Williams nos cuenten unas vivencias que se tornan románticas bajo los focos mediáticos del gol. Simplemente con asomarnos a las ventanas de las casas de nuestros barrios obreros podemos percibir, eso sí, si queremos, cómo la miseria gana adeptos entre la vecindad, mientras que la opulencia huye a unas periferias de “urbas” a lo “Melrose Place”.

Según este informe, la cronificación de la pobreza está relacionada con mayores problemas de aprendizaje en el futuro, de salud, emocionales o de comportamiento. España está entre los países que peor redistribuyen la renta.

Todo esto, podría hacernos comprender por qué España es también, según el Informe Anual de la OCDE, el peor país de la UE, en jóvenes que no tienen ni el Bachillerato ni la FP .

Si hablamos de desempleo, también sería para gritar con orgullo aquello de “Yo soy español, español, español...”mientras ondeamos la tarjeta del DARDE. La tasa de paro en España se sitúa, a pesar de la superbonza económica que nos narra el ejecutivoi, en el 11,7 %, casi el doble de la media alcanzada en el conjunto de los países del euro. De hecho, según datos obtenidos de la WEB de Statista, en enero de 2024, España encabezaba nuevamente la lista de países con la tasa de desempleo juvenil más elevada de toda la Unión Europea con un 28,7%.

Uniendo los datos de desempleo juvenil con los de falta de estudio podemos concluir que España también es campeona en “ninis”.

Ante esta situación, es fácil comprender por qué los problemas de salud aumentan: los físicos y los mentales.

Ernst Thälmann nace en Hamburgo el 16 de abril de 1886. Con 17 años ya es miembro del Partido Obrero, enfrentándose a la traición de los dirigentes socialdemócratas a la causa de la clase obrera, combatiendo el apoyo a la política belicista del imperialismo dado por éstos durante la Primera Guerra Mundial. Desde los orígenes, en 1920, ya es miembro destacado del Partido Comunista Alemán (KDP), ocupando su presidencia desde 1925. En marzo de 1921 lo despiden de su trabajo por sus actividades políticas, intentando asesinarlo el 18 de junio de 1922 miembros nacionalistas de extrema derecha, que lanzan una granada de mano que hiere a su esposa e hija. En junio de 1921 participó en el III Congreso Mundial de la Internacional Comunista en Moscú, donde se encuentra con Lenin. En octubre de 1923 ayuda a organizar la sublevación de Hamburgo, aplastada por fuerzas de la policía y el ejército. Bajo su dirección, el KDP aplica los principios leninistas del trabajo partidario, convirtiendo el marxismo-leninismo en la línea fundamental de acción para el movimiento obrero revolucionario alemán. Desde 1924 es elegido miembro del Reichstag. Desde 1931 es miembro de la presidencia y del secretariado político de la Internacional Comunista.

El 13 de marzo de 1932 participa en las elecciones, enfrentándose en segunda vuelta a Paul von Hindenburg y Adolf Hitler, obteniendo un 10,2% de los votos con el lema “Un voto para Hindenburg es un voto para Hitler, un voto para Hitler es un voto para la guerra”. Poco después propone la formación de una coalición antifascista como un frente unido contra los nazis. Esto hace patente la mentira de los socialdemócratas y demás reformistas en contra de los y las comunistas, sobre que fue su posición “sectaria” y de confrontación con los socialdemócratas lo que permitió el ascenso de los nazis; pues los comunistas siempre se encontraron en disposición de colaborar con los obreros y demás trabajadores para poder hacer frente al fascismo, e incluso buscaron la alianza del partido socialdemócrata para hacer frente a Hitler cuando éste llegó al poder. La oposición de la socialdemocracia fue la que entregó a los trabajadores alemanes y del mundo a las fauces del fascismo.

Este es un llamamiento a organizaciones de todo tipo y para todas las personas con conciencia que consideran un deber su participación en los asuntos públicos.

En los últimos meses, hemos visto cómo se producían una serie de acontecimientos que muestran una creciente escalada hacia la participación más directa y abierta de la OTAN en el conflicto en Ucrania, al tiempo que, contemplamos horrorizados la pertinaz campaña del estado de Israel para exterminar o expulsar a la población palestina de las tierras ilegalmente ocupadas por un régimen colonial, de mentalidad supremacista y que se considera dueño de esas tierras por mandato divino.

Al poco de comenzar la guerra, Ucrania ya había sido derrotada y se propuso un acuerdo de paz; sin embargo, EE.UU. y Reino Unido impidieron que se firmara ese acuerdo. Tras mas de dos años de guerra y a pesar de la masiva ayuda Occidental en forma de armas, entrenamiento, inteligencia, operación de sistemas complejos y dirección estratégica, Ucrania esta al borde del colapso; no por falta de armas ni municiones, sino por falta de tropas. Por eso, ha recurrido en los últimos meses a las acciones terroristas, para provocar una respuesta rusa, que sirva de excusa para la intervención directa de la OTAN, única posibilidad de prolongar la guerra, pero de ningún modo supondría la derrota rusa.

Todos los indicios apuntan a que la guerra total es la opción que han adoptado los centros de decisión del estado profundo norteamericano y que, en una carrera suicida, apoyan los países de su esfera, reconocidos como el “occidente colectivo”. En esa lógica, o bien porque Rusia se sienta amenazada existencialmente, o bien porque EE.UU. vea que la OTAN nunca ganará esa guerra, o bien de “forma accidental”, sigue creciendo el riesgo de un conflicto nuclear y el peor elemento de ese riesgo es la existencia en las altas esferas del poder en los EE.UU. de quienes alardean de que ganarían en un conflicto nuclear y animan a provocarlo.

Cualquier militante comunista que ha empezado a organizarse y adquirir conciencia revolucionaria durante su juventud ha escuchado alguna vez un comentario del estilo: “Yo de joven era de izquierdas, pero con el tiempo maduré”. Sin embargo, parece que, en los últimos tiempos, ser joven y de izquierdas ya no está tan de “moda”.

Las últimas elecciones al Parlamento Europeo han lanzado algunos datos sobre el porcentaje de voto juvenil1 que ha votado a la extrema derecha y al fascismo, unos porcentajes que han hecho saltar las alarmas.

Es una cuestión compleja y con múltiples factores, pero atendiendo a un análisis materialista y dialéctico, lo que queda claro es que es incorrecto e injusto culpar a la juventud del avance de las posiciones reaccionarias en su seno.

La crisis general del capitalismo nos aboca a un futuro bastante negro: tambores de guerra y genocidios en directo, ritmos de trabajo frenéticos, un planeta dando señalas cada vez más claras de su agotamiento, imposibilidad de acceder a una vivienda digna, la salud mental en jaque, salarios que no llegan ni si quiera para reponer la fuerza de trabajo y un largo etcétera.

Hay un pensamiento instalado en esta sociedad, y es que las generaciones venideras tendrán peores condiciones de vida que las de nuestras madres y padres. Ese ascensor social que vendía el capitalismo a través del estado del bienestar está quedando retratado generación tras generación, la falsa meritocracia burguesa y las salidas individuales a las crisis del capital entran en la batalla de ideas que las y los revolucionarios debemos combatir.

La burguesía necesita crear enemigos dentro de la propia clase obrera y el fascismo juega un papel muy efectivo mediante el ataque a cualquier forma de organización colectiva, la defensa a ultranza del nacional catolicismo, el belicismo, culpando a las migrantes por la falta de trabajo y a las mujeres por los avances del feminismo y por poner en peligro al “hombre blanco heterosexual”.

He dicho que hemos hecho innumerables tonterías, pero debo decir también algo en este aspecto de nuestros adversarios. Si éstos nos reprochan y dicen que el propio Lenin reconoce que los bolcheviques han hecho muchísimas tonterías, yo quiero responder: es cierto, pero, a pesar de todo, nuestras tonterías son de un género completamente distinto que el de las vuestras. Nosotros no hacemos más que empezar a estudiar, pero estudiamos con tanta regularidad que estamos seguros de obtener buenos resultados”. CINCO AÑOS DE LA REVOLUCIÓN RUSA Y PERSPECTIVAS DE LA REVOLUCIÓN MUNDIAL. Informe pronunciado ante el IV Congreso de la Internacional Comunista el 13 de noviembre de 1922.

El participar en unas elecciones europeas no es ninguna tontería, aunque el resultado no acompañe. Tampoco lo ha hecho para otras formaciones promocionadas por el sistema y que han dispuesto de toda la publicidad en radio y televisión. Las entrevistas al “gran hermano” de Frente Obrero es una muestra de ello.

Los ultraizquierdistas de salón nos acusarán de tontos por participar en unas elecciones europeas, como si Lenin no lo dejara claro ya en toda su obra: «los bolcheviques hemos actuado en los parlamentos más contrarrevolucionarios, y la experiencia ha demostrado que semejante participación ha sido, no sólo útil, sino necesaria… para preparar la segunda revolución burguesa (febrero de 1917) y luego la revolución socialista (octubre de 1917).»

Aclarado el confusionismo a que revisionistas, semianarquistas y ultraizquierdistas de salón propagan sobre la participación en las elecciones, hay que centrarse en la realidad de las últimas elecciones europeas.

El primer punto a destacar: el fracaso de la democracia burguesa. La participación ha sido muy baja. La participación media ha sido del 51,08 %, pero es que ha habido países como Croacia (21,35 %), Bulgaria (33,78 %), Chequia (36,45 %), Finlandia (40,40 %), Grecia (41,39 %), Italia (48,31 %), Países Bajos (46,18 %) o Portugal (36,52 %), donde la mitad más uno ha quedado lejísimos. ¿Se pueden validar unas elecciones con esta participación? ¿O solo se critica a las elecciones de Venezuela?

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