La JCPE en una charla sobre salud mental.

Llevamos ya largo tiempo hablando de la salud mental en la juventud de extracción obrera y popular. Hace unos meses el suicidio de una menor que sufría acoso en un colegio concertado de Sevilla y las rápidas reivindicaciones por parte de un sector de la movilización, quizás no del todo acertadas y cercanas al oportunismo, volvieron a traer el debate a nuestra juventud comunista.

Las preguntas en estos casos son muchas. Desde las responsabilidades; la realidad de esos protocolos; las nuevas formas relacionales, que también posibilitan nuevas formas de acoso en las redes sociales; hasta la justicia; la educación… todo ello partiendo de un caso doloroso e individual. Las reivindicaciones y el trabajo por parte de los colectivos juveniles en la línea de salud mental no puede ser simplemente una respuesta a estos casos, debe tener una implicación real y presente en todas nuestras reivindicaciones.

En concreto, en la educación es necesaria una perspectiva de salud mental, no solo por casos dolorosos como este, de bullying. Son necesarias menores ratios de alumnos por aula y, claro, protocolos para casos de bullying, pero antes de eso, un profesorado que realmente esté formado para trabajar con adolescentes, no simplemente para transmitir los conocimientos de una asignatura. Esto solo nos conduce a una instrucción, no a una educación para personas. Es fundamental la presencia de perfiles no docentes en los centros de estudios, desde psicólogos, pedagogos, logopedas, trabajadores sociales, mediadores comunitarios, a un largo etcétera, según las necesidades concretas del alumnado. Una escuela que educa, que pone al alumnado en el centro, no solo la forman profesores. Es la educación en la que creemos y por la que luchamos. 

Según el informe sobre el suicidio en jóvenes en el Estado español, el suicidio es la tercera causa de muerte entre los adolescentes y jóvenes mayores de 10 años y menores de 30 años, implicando el 9.34 % de las muertes. No podemos quedarnos en el bullying, en la carestía de la vida, en la falta de futuro. El análisis seguramente requiere de una observación más amplia y a mayor distancia de la que tenemos ahora mismo, pero lo que tenemos claro es que la salud mental es una cuestión de la juventud de extracción obrera y popular.

El pasado jueves 16 de octubre, el agitador populista de extrema derecha Vito Quiles arrancó su gira recorriendo varias universidades de nuestro país en el campus de la UAB (Universitat Autònoma de Barcelona). Ese mismo día él junto a sus simpatizantes pudo realizar su acto de odio gracias a la autorización de la universidad de la entrada de Mossos d’Esquadra para protegerlos. La semana del 20 al 26 de octubre realizó concentraciones en tres universidades andaluzas: Universidad de Granada (miércoles 22), Universidad Pablo de Olavide Sevilla (jueves 23) y Universidad de Málaga (viernes 24). Aquí se volvieron a ver amplios dispositivos policiales escoltando a este pseudoperiodista reaccionario y a sus seguidores desplegando banderas con el aguilucho, cantando el ‘Cara al Sol’ y lemas como “España cristiana, no musulmana” o “Viva Franco, viva la Falange”. Los contramanifestantes organizados por el movimiento estudiantil de base, sindicatos de clase y partidos políticos, como el Partido en Andalucía (PCPA), no pudieron echar a Vito Quiles y sus simpatizantes por los cordones policiales ordenados por la Generalitat presidida por Salvador Illa y las Delegaciones del Gobierno “más progresista de la historia”. Todo esto se debe a la aprobación en 2021 de la Ley de Convivencia Universitaria, también conocida por el nombre Ley Mordaza Universitaria, de Manuel Castells, que reconoció legalmente la presencia de las fuerzas represivas del Estado burgués en los campus universitarios.

Esta gira reaccionaria viene motivada por el asesinato del comunicador nacionalista cristiano Charlie Kirk el 10 de septiembre en un acto de su organización en la Universidad de Utah. Muchos comentaristas y políticos de extrema derecha, entre ellos Vito Quiles, consideran que el asesinato fue políticamente motivado, recordando a Kirk como un mártir matado por la “extrema izquierda”. Este victimismo sensacionalista ignora el hecho de que, de acuerdo con el Prosecution Project, la mayor parte de las causas penales de violencia política en Estados Unidos entre los años 1990 y 2025 han sido cometidas por agresores de derechas.

Este 25 de noviembre la Juventud Comunista volverá a salir a las calles en repulsa de la violencia machista. Como en cada jornada de lucha, es necesario realizar análisis de la situación y las reivindicaciones concretas de la juventud. En este caso, es necesario abordar cómo la nueva fascistización de la sociedad está propiciando nuevas formas de violencia en edades cada vez más tempranas.

Como comunistas siempre hemos analizado el surgimiento del fascismo: sabemos que es la reacción del capital cuando ve en peligro su hegemonía. Entendemos que es urgente seguir haciéndolo, porque pese a que teóricamente seamos capaces de analizarlo, seguimos confusas ante cualquier joven que se afirma franquista (idea que ha crecido un 21 %), y cómo esto viene acompañado de unos mayores índices de agresiones.

Las generaciones jóvenes se muestran divididas: por un lado, vemos un gran número en las manifestaciones feministas y por los derechos LGTB, principalmente mujeres y pertenecientes al colectivo LGTB, y a la vez un crecimiento de hombres jóvenes en el desfile del 12O, en los mítines de Vox y en la convocatoria fascista que encuentren. Así, vemos cómo una parte de juventud ha tomado el feminismo, el antirracismo y la conciencia contra la homofobia como parte de sus ideas, mientras otra parte consume los argumentos de la extrema derecha y el nuevo fascismo, afirmando tener miedo por una denuncia falsa, hablando de la ideología de woke y culpando de la situación económica a la migración.

Las redes sociales y los nuevos personajes encumbrados enraízan esta ideología en adolescentes que crean su concepto del mundo a través de lo que de ellos oyen. Hablan del emprendedurismo, del dinero y culpan a quienes no triunfan. Vuelven al mensaje de que quien es pobre lo es porque quiere, porque no se esfuerza y, también, que triunfar es tener una mujer objeto al lado a la que mantener y cosificar. Las agresiones en internet son una de las nuevas preocupaciones, desde el acoso al chantaje y difusión de contenido íntimo, real o creado con las herramientas de inteligencia artificial.

Las cifras tienen un prestigio especial porque parecen objetivas, indiscutibles y una verdad matemática incontestable. Por eso, cuando alguien afirma que “los datos lo confirman”, la reacción más habitual es asentir sin más. Sin embargo, las estadísticas, presentadas sin contexto, pueden resultar muy engañosas. En este sentido, la extrema derecha acostumbra a utilizar porcentajes espectaculares y frases cortas que suelen ir dirigidas a despertar sentimientos de miedo, odio o indignación en la audiencia. Este fenómeno, ya presente en la prensa escrita y adaptado a las redes sociales, hace que el coste de compartir un mensaje sea bajísimo, apenas un par de clics, y que las emociones que despierta dificulten detenerse a reflexionar si la información es cierta o no. Un ejemplo sencillo: cuando algunos titulares hablan de “un aumento del 50 % de la ocupación de viviendas” no están necesariamente mintiendo. Sin embargo, presentar cifras en bruto sin explicar la escala puede inducir a error, ya que cuando los números son muy pequeños cualquier cambio es porcentualmente muy grande. Por eso, si de dos casos se pasa a tres, efectivamente hay un aumento del 50 %, pero la magnitud real del problema es mínima. Sin contexto, la cifra impresiona mucho más de lo que significa en la práctica.

Algo parecido ocurre cuando hablamos de inseguridad. España ocupa el puesto 32 entre 163 países según Global Peace Index (2023), es decir, se encuentra dentro del 20 % más seguro del planeta. Por otro lado, la tasa de criminalidad total de 2022 fue de 48.8 infracciones penales por cada 1000 habitantes (Ministerio de Interior), muy por debajo de países como Reino Unido, Bélgica, Alemania o Dinamarca. Además, si descontamos los ciberdelitos, cuya expansión responde a fenómenos globales y no a un aumento de violencia callejera, la tasa de criminalidad convencional se sitúa en torno a 40/1000 habitantes, una de las cifras más bajas de toda la serie histórica. Sobre este punto, conviene recordar que la criminalidad alcanzó sus picos más altos en los años ochenta, en plena epidemia de heroína, cuando la delincuencia se disparó junto con graves problemas de salud pública. Por ello, es curioso que algunos sectores reaccionarios idealicen esa época, cuando la criminalidad era muy superior a la actual. Desde los años noventa la tendencia general ha sido descendente, aunque pueda haber repuntes puntuales en algunos delitos concretos.

La juventud de extracción obrera del Estado Español acumula el 58’43% de los contratos estacionales en 2024, presentando diferencias entre comunidades y más de un 30% de diferencia a la media de la UE, según datos del informe “Situación del empleo y del desempleo de las personas jóvenes en España” del 7 de abril de 2025 por el Observatorio de las Ocupaciones. Así como la tasa del paro juvenil, un 11’3%, la única de la UE que llega a las dos cifras, vemos que la modernidad europea a la que tanto aspira el gobierno progresista no cuenta con la juventud de extracción obrera y popular más que en sus planes bélicos.

En un primer momento podemos pensar que trabajar en un ámbito estacional es lo que la juventud desea, pero según la Tasa de Temporalidad involuntaria de Eurostat de jóvenes de hasta 24 años, el 40’4% no quiere un empleo temporal y busca un trabajo no estacional y con contrato fijo, siendo más difícil para las mujeres jóvenes conseguir este contrato. Aunque parte de la juventud trabaja en temporadas de verano, navidad o rebajas, para poder cubrir gastos como la matrícula de la universidad o las clases de conducir que no pueden cubrir sus familias, y no busca un empleo estable para todo el año, los datos muestran que casi la mitad quieren salir de la temporalidad, no solamente por necesitar ingresos, también por la inseguridad que nos imponen estos tipos de trabajos.

Los sectores estacionales donde se acumulan los jóvenes trabajadores por orden de mayor a menor presencia son socorristas, azafato de tierra, monitor, personal de tienda de venta (cajeros, reponedores), camarero, cuidador, profesionales de apoyo y educación social, mozos y recepcionistas, la mayor parte en el grupo de Técnicos profesionales de apoyo, donde encontramos la tasa más alta entre los jóvenes, el 50%.

 En la lista de Ocupaciones más contratadas entre los jóvenes de 11 de julio de 2025 desarrollada por Observatorio de las Ocupaciones vemos que los repartidores no aparecen, ya que al estar en un régimen de contratación lleno de irregularidades empezando por la obligación de ser falsos autónomos, quedan fuera de los datos, mejorándolos así levemente, sacando a algunos  de los trabajadores más precarizados de la lista.

 

Iago Torres (en el centro), responsable de RRII de la JCPE, junto a Roméo (a la izquierda), el Secretario de Internacional de la JRCF, y Francesco (a la derecha), el delegado internacional de la Juventud Comunista Suiza. 

Del 7 al 10 de agosto una delegación internacional de la JCPE estuvo presente en el tramo final del campamento que realiza cada año la JRCF (Juventud por el Renacimiento Comunista en Francia) en la comuna francesa de Varen, al sur del país. Ahí durante una semana entre treinta y cuarenta camaradas no solamente participaron de las actividades y formaciones, sino que también colaboraron en la preparación de los platos de comida y en el mantenimiento de la higiene.

El jueves día 7 llegamos a Francia por la mañana y fuimos recibidos por un camarada. Antes de acudir al campamento hicimos un poco de turismo por la zona: visitamos el campamento de refugiados españoles en Septfonds y vimos los acantilados de piedra caliza de Saint-Antonin-Noble-Val. En el campamento comimos y nos marchamos después a Villefranche-de-Rouergue donde el resto de camaradas estaban practicando la pegada de carteles y la venta del periódico de la JRCF. Por la tarde llegó la delegación de la Juventud Comunista Suiza (JCS) y mantuve conversaciones interesantes con las y los camaradas de la JRCF sobre cómo trabajaban y su evolución en los últimos años. También pudimos presenciar una formación encaminada a enseñar cómo editar vídeos para redes sociales.

La mañana del viernes 8 se realizaron actividades deportivas. Primero se jugó a balón prisionero y luego, debido al gran número de personas lesionadas los días anteriores, se decidió hacer unos relevos en vez de la partida de capturar la bandera original. Por la tarde primero tuvimos una formación sobre el imperialismo y el concepto de hegemonismo desarrollado por el secretario nacional del PRCF, y después fuimos a pegarnos un baño a un río cercano.

La obra de Edurne Batanero, militante de la JCPE, fue reconocida con el II Premio de Poesía Joven Vaso Roto por su obra ‘Infancia es una fruta’, y V Premio de Poesía Crítica Álvaro Tejero Barrio por ‘Las posibilidades’.

Para Unidad y Lucha es un privilegio compartir filas y principios con Edurne Batanero y el premio a su obra es motivo de reconocimiento y orgullo para sus camaradas. Aprovechamos este periodo estival para entrevistarla.

Pregunta.- ¿Cómo llegaste a esto de la poesía?

Respuesta.- Por caminos muy diferentes, no fue en la escuela, nunca me enseñaron la poesía como algo que tuviera nada que ver conmigo, lo cual siento mucho. La poesía la hicieron posible en mí el amor por la literatura, mi forma de expresar con imágenes, en mi inicio en la escuela de artes, y la consideración a las letras de la música, a través de estos caminos pude desembocar en ella. También por el momento poético actual, donde se va hablando más y recuperando este género, y no podemos llegar a donde no sabemos que existe, especialmente en mi caso como mujer.

Pregunta.- ¿En qué te inspiras para escribir?

Respuesta.- Hay veces que escribo para expresar y entender qué ocurre y cómo me siento, igual que hay veces que converso, leo o escucho debates para conocer, escuchar argumentos y pensar sobre ellos. 

Actualmente, el tema de Desokupa y la extrema derecha ha ocupado un enorme espacio en los medios de comunicación y los debates públicos. Pero rara vez se habla de cómo la precariedad laboral que existe detrás de las cámaras o de los titulares es una cuestión que ha ayudado a su avance.

Nadie se sentirá sorprendido al hablar de que los medios de comunicación de primeras son un negocio. Como cualquier otra empresa, buscan el beneficio económico y esto se logra produciendo lo máximo posible con los menores costes. Y nuevamente las condiciones laborales vuelven a estar en el centro de esta lucha.

La precariedad dentro de los medios de comunicación no es algo nuevo. Por ejemplo, la Asociación de la Prensa de Madrid viene publicando de forma anual informes donde destaca que las malas condiciones laborales son el principal problema del sector. Y cómo repercute en la salud mental, considerándolo algo grave o grave más del 70% de los encuestados. O cómo hay un nivel de falsos autónomos del 10%.

Según la propia encuesta de la APM el 75% de los encuestados señalan que las malas condiciones laborales perjudican la calidad de su medio de comunicación.

Si esto lo trasladamos a un ejemplo práctico, podemos ver cómo ha afectado al tema desokupas. Desde medios de comunicación se han mantenido al rebufo de lo que hacía o dejan de hacer estas empresas. En parte, debido a tener pocos periodistas encargados de sacar gran volumen de trabajo, las noticias sobre Desokupa se han limitado a comentar la última barbaridad que ha soltado o cubrir el último desalojo que ha realizado.

Debido a esta necesidad de cubrir la inmediatez y el publicar el titular más llamativo posible, la parte de la investigación y profundización sobre qué hay detrás de estas empresas, rara vez lo hemos visto. Simplemente, se ha repetido en muchas ocasiones nazi y odio, ya que es el discurso ya creado, pero rara vez se han realizado investigaciones que vayan más lejos.

 

Las redes sociales y sus personajes están copando la referencialidad de la juventud, con personajes que hablan del emprededorismo, dan cursos sobre ello que resultan ser estafas piramidales a unas generaciones que necesitan referentes con conciencia de clase. Hay una gran dificultad para la juventud de sentirse referenciado sin romantizar la precarización, representando las problemáticas que vivimos sin contribuir a la creación de una estética de barrio obrero completamente alejada de estos. Lo vemos en los influencers a sueldo de marcas que inundan nuestras redes, ocultando la difusión de movilizaciones y declaraciones políticas a gusto del algoritmo. Entre toda esta situación seguimos viendo la censura y la persecución política a los artistas que eligen reivindicar las problemáticas actuales, desde la situación de la vivienda a Palestina.

Aparte de la represión por estas muestras de solidaridad de las cuales hablaremos más adelante, durante el mes de mayo hemos conocido la compra de Superstruct Entertainment, grupo que organiza festivales entre ellos algunos de los eventos donde se dan cita grupos que llevan cierta conciencia política al escenario, como Sónar, Viña Rock, Resurrection Fest, Arenal Sound o el FIB de Benicàssim por el fondo KKR, que también invierte en ciberseguridad israelí, y posee la mayor parte del conglomerado que ofrece viviendas en territorios palestinos, ante esto, más de 50 artistas han anunciado que no volverán a estos festivales hasta que no se sumen al boicot a este fondo.

En cuanto a represión, último caso lo encontramos con el concierto de Fermín Muguruza en Extremadura, la portavoz de Vox en el ayuntamiento de Mérida, Marta G. Garrido Moreno lanzó una campaña en sus redes de difamación. En esta ocasión el concierto pudo realizarse y con soldout, pero en otros casos, como el de la concejala Victoria Amparo Gil Movellan (Vox) de cultura del ayuntamiento de Valdemorillo (Madrid) en 2023 se canceló la representación de la obra Orlando, de Virginia Woolf, o anteriormente en Navarra la cancelación de Fosa, obra sobre los desaparecidos en la guerra civil.

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