La defensa de la Sanidad, Enseñanza, Correos, y las administraciones locales, autonómicas y centrales, no puede comprenderse sin la defensa salarial y laboral de los y las trabajadores de estos sistemas.

Son más de 5 millones de empleadas y empleados públicos quienes han sido nuevamente traicionados.  En los presupuestos que el gobierno del PSOE y PODEMOS-IU con participación del PCE, y con la participación como agentes sociales de CCOO y UGT, se incluirán las tablas salariales para un periodo de 3 años, estas anunciadas con banda musical como el avance más importante que se ha dado en la última década en materia de subida salarial.

Si usamos el cómputo simple daríamos la razón a estos lacayos del capital. Ya que desde el año 2000 nunca las subidas estuvieron por encima del 2 %, pero desde estas líneas aplicaremos otra forma de medir, desde el año 2000 al 2020 el IPC jamás superó el 4 % incluso hay años que estuvo por debajo del menos cero. El periodo 2000 al 2022 las y los empleados públicos tienen escasas subidas y en ocasiones rebajas y congelación salarial, ver años que van desde el 2010 al 2015 con recorte del -5 % y 0 % de subidas, lo que ocasiona que hayan perdido más del 40 % de capacidad adquisitiva.

Y llegamos a los presupuestos para el 2023 en los que se anuncia una subida del 9,8% lo que deja estos salarios casi compensados con el IPC del 2022, ya así sería una tomadura de pelo, pero la verdadera tomadura es que esta subida salarial del 9.8 % es el aplicado a los próximos tres años, lo que divide el porcentaje por 3 años, aquí la tabla presentada por CCOO.

“El Poder en el Estado moderno, es tan sólo un consejo de administración de los negocios de la clase burguesa”

Esta definición dada por Marx y Engels en el Manifiesto Comunista, sitúa claramente el papel que los gobiernos de los estados capitalistas juegan en sus sociedades y solo así, podemos entender cual es el interés que persiguen en su tarea legisladora que, desde luego, no es el interés de la clase obrera.

Naturalmente, en el transcurso de la lucha de clases, hay momentos en los que el proletariado logra arrancar a la burguesía ciertas mejoras y derechos en su beneficio, eso sí, a costa de enconadas luchas, muchas de ellas sangrientas y mortales. Pero estas victorias temporales del proletariado, en el momento en que la lucha reivindicativa de obreras y obreros decae, bien por haberse conseguido lo reclamado, bien por la intervención de los agentes de la burguesía, o por simple cansancio, son inmediatamente atacadas por la clase dominante para anular, en la medida de lo posible, revertir tales logros y hacer prevalecer su interés de clase.

Este ataque a los derechos de los trabajadores y trabajadoras y el aumento de la explotación en todas sus variantes, bajos salarios, ampliación de jornada, incremento del ritmo de producción, o un poco de todas estas, se produce desde todos los frentes que tiene las relaciones laborales.

El capitalismo no duerme, aún a pesar de que creamos que en el periodo veraniego todo se ralentiza, hasta la economía... Pero finalizado el periodo estival la clase obrera seguimos en la misma situación de empeoramiento de las condiciones de vida, con una inflación cada vez mayor reflejada en la subida de los precios y en el estancamiento de los salarios que no suben acorde a los costes de la vida.

En un Capitalismo cada vez más moribundo en su crisis terminal, llegado a un desarrollo tal (tecnológico, productivo, etc) en el cual apenas puede extraer la suficiente plusvalía a los trabajadores y trabajadoras ya que necesita del trabajo humano para ello. Éste desarrollo pone de relieve un trabajo humano cada vez menos necesario, por lo que se frenan sus ganancias y por lo que es incapaz de regenerar su tasa de ganancia.

Es una gran mentira de la burguesía el que no se puedan subir los salarios, perfectamente podrían hacerlo. Pero obviamente no van a renunciar a sus vidas de excesos y excentricidades, la base del sistema es la acumulación de más y más capital. Manteniendo unos bajos ingresos entre la clase obrera, lo justo para regenerar la fuerza de trabajo (aunque no va a llegar ni para eso) y un gran “ejército” de parados como fuerza de choque para mantener esos salarios a la baja,

Lo deberían enseñar en las escuelas, pero no, era cultura transmitida por la clase obrera,  un Convenio sin la presión necesaria no tenía resultados, y no valía ir de farol.   Pero se está rompiendo la transmisión, hoy se negocia alejados de los trabajadores/as, se ha impuesto la cultura del buen rollismo y la presión o la huelga parecen palabras del pasado prehistórico.   Los Sindicatos mayoritarios (aunque cada día representen menos) dicen unas cosas pero hacen lo contrario.  Saben que el lenguaje de izquierdas sigue siendo importante para que la clase obrera les tenga un mínimo de confianza aunque con sus hechos  (lo que firman) se alejan cada día un poquito más. 

En el acto central del 1 de mayo de 2022 dijeron: “O SALARIOS O CONFLICTO” anunciando futuras movilizaciones si no se “desbloquean las negociaciones para modificar los convenios colectivos para una nueva subida salarial.  Si no se desbloquea, los sindicatos llevaremos a cabo un proceso de movilización creciente en torno a la negociación de los convenios colectivos"

Como dice un refrán, “del dicho al hecho, hay un trecho”. Y ese trecho se nos está haciendo largo y pesado a las y los trabajadores.  Según el Instituto Nacional de Estadística, los convenios firmados hasta agosto de 2022 (una vez anunciado el proceso de movilización) arrojan una subida media del 2,56 % cuando el IPC en agosto fue del 10.5 %.   Los convenios no se firman solos, los firman dos partes, la patronal por un lado y por el otro, los que anuncian movilizaciones pero firman 8 puntos por debajo del IPC.

 

Hay varios elementos que ayudan a que una huelga consiga su objetivo último: forzar al empresario o empresaria a que acepte las condiciones totales o parciales de la plantilla en lucha.

Los elementos que condicionan la fuerza de una huelga pueden ser: el grado de seguimiento de esta por parte de la plantilla, el momento que se elige para hacerla, el número de jornadas de huelga que acumula, etc. En resumen, todo lo que afecte a la producción. Estos aspectos nombrados son tangibles, medibles. Y después hay otros que en un primer momento no parece que afecten a la producción, pero si pueden ayudar e incluso ser determinantes en la eficacia de la huelga. Aquí tendríamos el impacto mediático del paro, la cantidad de usuarios y usuarias afectadas o la solidaridad obrera y popular alrededor de la huelga. 

Además, se pueden dar situaciones particulares para tener en cuenta, como que, muchas veces, el que pare un pequeño porcentaje de la plantilla ya supone el bloqueo de prácticamente el 100 % de la producción, porque son puestos claves. Por ejemplo, si paran todos los y las maquinistas en una fábrica de helados, da lo mismo si los y las administrativas o transportistas van a sus puestos de trabajo, que los helados no se fabrican. Siguiendo con ese mismo ejemplo de la fábrica de helados, no es lo mismo hacer esa huelga en pleno verano que en invierno.

Es urgente que la vanguardia ideológica y política del proletariado y clase obrera tome las riendas de las organizaciones sindicales.

¿Qué modelo sindical necesita la clase obrera? modelo con el que dar respuesta a los continuados y cada vez más violentos ataques a sus derechos por parte del capital.

Desde hace décadas en el estado español, quizás desde sus orígenes en el seno del sindicalismo se vive una situación de lucha, que es reflejo de las luchas de clases que se dan en la sociedad capitalista. Batalla que en el sindicalismo se expresa a través de dos concepciones ideológicas claramente definidas, reformismo o socialismo. Añadiremos que a estas dos principales contradicciones habrá que sumar el oportunismo de sujetos que en todo momento buscarán resolver su situación particular.  El reformismo y oportunismo se expresan con un sin fin de formas sutiles que, algunas veces, con apariencia de revolucionarias lo que persigue es desarmar al proletariado de las armas ideológicas y organizativas que le situarán en posiciones de triunfo ante la burguesía.

Son características fundamentales del reformismo y oportunismo en el sindicalismo: El negar la existencia del proletariado, negar la existencia de la lucha de clases, el aceptar e implantar el modelo del acuerdo por sistema con la patronal, el abandono de la denuncia  de todo aquello que afecta a la vida del proletariado y clase obrera. El abandono del modelo en el que las decisiones políticas son tomadas por parte de la afiliación a través de las asambleas soberanas, con esta práctica se hace recaer todo el poder de decisión sobre los llamados representantes ¨legítimos¨.

El quince de octubre una vez más organizaciones del movimiento en defensa del sistema público de pensiones (SPP) llama a los millones de obreras y obreros pensionados y jubilados a concentrar sus fuerzas en una jornada de lucha.  Razones hay más que sobradas para que esta nueva jornada sea secundada por los millones de pensionistas y jubilados, pero con mayor interés debe ser secundada por millones de obreras y obreros en activo que sufren las calamidades que este sistema decrepito y senil les ofrece. Esta ocasión en un avance en las posiciones políticas del movimiento en defensa del SPP, se reivindican subidas salariales acorde con el IPC, la defensa del sistema público sanitario universal y de calidad. Así como todas aquellas cuestiones que afectan al conjunto de la clase obrera y sectores populares.

Las y los obreras/os en activo o parados no deben ver la lucha del movimiento por las pensiones públicas, la sanidad pública y la defensa de todos los servicios públicos como algo ajeno. En esta batalla se está jugando el futuro, pero también gran parte del presente, la privatización y en ocasiones eliminación de los servicios públicos dañan directamente las economías de millones de obreras y obreros, el salario real queda mermado al tener que pagar determinados servicios, desde el postal al sanitario y etc.

Este mes de septiembre de 2022 está convocada en Nueva York por el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, la Cumbre sobre la transformación de la educación1 . En el informe a la Asamblea General de septiembre del año pasado, se planteaba la incapacidad de los sistemas educativos actuales para cumplir con sus objetivos y la crisis global de aprendizaje que provocó la situación de pandemia y que está agudizando las dificultades para conseguir las metas de los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030) y más concretamente, el ODS 4, dedicado a lograr una educación de calidad para todas las personas.

En el documento de presentación de la Cumbre de la ONU, su título plantea la necesidad de renovar el contrato social para la educación y “reimaginar juntos nuestro futuro”2. A estas alturas de desarrollo del sistema capitalista, no parece nada temerario asegurar que, si alguna transformación consigue implantar esta cumbre en los sistemas educativos del mundo, seguirá sirviendo a los objetivos de las grandes corporaciones y lobbies económicos globales y no a los pueblos y a la humanidad. Aún así, la Cumbre plantea dos días de movilización y soluciones (16 y 17 de septiembre), previas a la Cumbre (19 de septiembre), la cual solo reunirá líderes de los diferentes países.

Recordemos que en el Estado español han existido diferentes movimientos en defensa de los servicios públicos y de la educación pública en concreto, incluyendo huelgas de profesorado, de estudiantado y movilizaciones más populares como las de la Marea Verde3  estatal (o Marea Groga en Catalunya), que se iniciaron después del periodo de crisis económica de 2008 y curiosamente se desvanecieron cuando los gobiernos supuestamente progresistas accedieron a la Moncloa y la Generalitat.

 

El chorreo constante de casos descubiertos de esclavitud socio-laboral pura y dura que sufre gran parte de la inmigración, son solo la punta del iceberg de una lacra muy presente y extendida en la geografía del Estado Español.

Aunque estas circunstancias son muy numerosas, sólo una pequeña parte de ellas sale a la luz desde los medios de comunicación, pues apenas se denuncia y solo algunas son descubiertas por las inspecciones de trabajo.

Últimamente, en algunas comarcas del sur del País Valenciá, han sido noticia desde los medios territoriales, algunas de estas prácticas, cuyo modus operandi está asentado de manera regular en nuestra sociedad. Sirvan estos ejemplos estremecedores:

En Cocentaina (municipio de L’Alcoiá) fue identificada una empresa dedicada al reciclaje de ropa usada, en la que 13 personas trabajaban 50 horas a la semana por 150 euros, en condiciones pésimas y sin contrato. Tres de ellas se encontraban en situación irregular en España. Algunos llevaban trabajando dos años con la promesa de ser regularizados y contratados, eso sí, les exigieron 8.000 euros para facilitarles dicho contrato.

En la ciudad de Alicante, la policía e Inspección de Trabajo, localizaron a seis trabajadores, en un lavadero de automóviles (cinco inmigrantes, y dos de ellos en situación irregular. El arrestado, propietario de la empresa, les obligaba a trabajar de lunes a domingo (de 6 a 22 horas), por 140 euros y no les pagaba si no podían acudir al trabajo por enfermedad.