El milagro del campo español tiene un secreto a voces, la explotación de la mano de obra jornalera. Sol a sol y luna a luna hombres y mujeres, con salarios irrisorios y sin derechos laborales, riegan con su esfuerzo las fincas e invernaderos que han hecho  inmensamente ricos a los amos y patronos. Del oro rojo de Huelva, a la aceituna de prácticamente toda Andalucía, pasando por frutas y verduras de Almería y Murcia, vendimia o ajos en Castilla la Mancha, naranjas en el País Valenciano…, nos podemos encontrar con unas condiciones laborales terribles, por no hablar del hacinamiento y las zonas de viviendas (por llamarlas de algún modo) donde vive la población temporera. De nada sirven leyes ni convenios, en las fincas agrícolas se  vive mayoritariamente al margen de todo ello. La connivencia de los organismos que debieran evitar que eso suceda, hace que se acaben normalizando esas situaciones de sobreexplotación y, que únicamente nos enteremos de los casos más graves.  

No lo tendrá fácil la Ministra de trabajo si de verdad quiere abordar un cambio en la actual legislación de autónomos y no se queda en una venta de humo como nos hicieron con los despidos en situación de baja, donde han aumentado la indemnización en lugar de prohibirlos, como deberían haber hecho. Pero sin duda tienen muy buenos comunicadores, nos han vendido que ya no puedan despedir. Esperemos que con los autónomos no vuelvan tomar el pelo a miles y miles de trabajadores que hoy deben prestar su relación laboral en situaciones “alegales”.

Traemos aquí, a esta sección de Unidad y Lucha, un ejemplo que debería figurar en cualquier manual de formación de un sindicato decente que pretenda formar a sus cuadros, a sus delegados y delegadas y representantes. Para ilustrar de manera clara cuál es la labor de un sindicalista de verdad, de alguien que da la cara en la defensa de los derechos de sus compañeros y compañeras, único objetivo este de toda persona que un día decide presentarse a unas elecciones sindicales en su centro de trabajo. Cosa básica que desgraciadamente se debe  volver a recordar de vez en cuando.

Los acontecimientos se desencadenan a toda prisa, y ante las distintas luchas y reivindicaciones de trabajadores y trabajadoras de reparto a domicilio (“riders”) en distintos países del mundo por las duras condiciones de trabajo, colectivos de riders de distintos países han convocado un paro mundial para el próximo día 22 de abril, exigiendo unas condiciones adecuadas en materia de prevención de la salud en el trabajo y una subida del pago de tarifas de reparto a los y las riders por parte de estas grandes empresas.

El vertedero de Zaldibar es un caso de ejemplar gestión vasca, nada que ver con la gestión que hicieron desde Madrid con el Prestige. Desde un primer el momento el Gobierno Vasco, con su Lehendakari al frente se pusieron a trabajar en ello, y a decir toda la verdad sobre este asunto. Hay que darles gracias por la campaña que han hecho en ETB en contra de los bulos que circulan sobre Zaldibar, quedando patente su intención por dilucidar Zaldibar.

UyL: Buenas, Nieves, bienvenida a Unidad y Lucha.

Por poner a nuestros lectores/as en contexto, tenemos que explicar que el conflicto del que vamos a hablar tiene varios protagonistas. Por un lado el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria en el que gobierna el PSOE, Podemos y Nueva Canarias, “Pacto de Progreso” le han llamado.

El Real Decreto 1620/2011, de 14 de noviembre, reguló la relación laboral de carácter especial del servicio del hogar familiar, entrando en vigor el 1 de enero de 2012. En dicho RD se considera relación laboral especial del servicio del hogar familiar la que conciertan el titular del mismo, como empleador y la empleada que, dependientemente y por cuenta de aquél, presta servicios retribuidos en el ámbito del hogar familiar. Fue un salto importante, ya que hasta esa fecha, era la trabajadora la que debía pagar su cotización. Esta ley podía parecer que era el punto de partida para regular y equiparar el trabajo de las personas empleadas de hogar y cuidadores, pero no ha sido así. 

 

La web interbrigadas.org nos muestra en un vídeo el grado de sobre-explotación que sufren los trabajadores del campo andaluz por parte de determinados empresarios del campo agrícola. Desgraciadamente estos métodos de explotación no solo se dan en el campo andaluz, sino que también es habitual en otras partes del estado.

Una vez publicada la EPA 2019 podemos comprobar que el capital en su necesidad de mantener o recuperar su tasa de ganancias sigue castigando a la clase obrera principalmente a través de la extracción del máximo de plusvalía, para lo que necesita del ejército de reserva de obreras y obreros en paro. En esta situación de sobreexplotación del capital es la mujer quien sufre la más elevada explotación.

El  paro o trabajos con bajos salarios sitúan a la mujer obrera en  una alta vulnerabilidad social y económica colocándola en un escalón social inferior respecto a sus compañeros obreros. Más allá de los titulares luminosos con los que quieren hacernos creer que en el capitalismo es posible la igualdad entre sexos, la cruda realidad objetiva nos demuestra que la cacareada igualdad no va más allá de las altisonantes declaraciones políticas.