Andrea es una de las compañeras, del sector de la limpieza. que desde el pasado mes de diciembre vienen manteniendo una huelga indefinida en el Hospital Reina Sofía de Córdoba. Ella se ha ofrecido amablemente a contestar a nuestras preguntas sobre este conflicto y las condiciones en las que este personal se encuentra.

UyL: Cuéntanos sobre el origen del conflicto que mantenéis con la empresa ¿Es una contrata?

Andrea: Este conflicto comenzó hace ya 20 meses, que fue cuando se empezó la negociación del convenio, desde entonces estamos intentando negociar sin éxito con la patronal. La empresa es una contrata, nosotras trabajamos para la empresa que coja la contrata, con lo que somos subrogadas.

UyL: ¿Vuestra plantilla está compuesta fundamentalmente por mujeres?

Andrea: Somos en la mayoría mujeres, a excepción de algún hombre, los cuales ocupan los trabajos especializados, con lo cual se fomenta aún más la diferencia entre personal femenino y masculino.

Parece una obviedad, pero no lo debe ser, ya que para recortar gastos (la administración) y aumentar beneficios (la empresa adjudicataria), lo primero que se hace cuando se renueva una contrata de limpieza en un área de salud es reducir el personal.

El caso del Hospital de la Vega Baja no es distinto. La Generalitat Valenciana, muy "progre" cuando se trata de hablar, pero igual de liberal cuando toca gestionar, redujo fraudulentamente el tamaño del hospital en más de 3000 metros, lo que supuso que la empresa adjudicataria dijese que le sobraba plantilla. Pero la reducción de personal ha sido constante durante años, pasando de más de 80 limpiadoras hace diez años a 65 en la actualidad, y ahora Ferrovial pretendía despedir a 14 trabajadoras, entre otros motivos, por la ficticia reducción del tamaño del hospital.

Para la Administración la evidencia científica no cuenta, lo que cuenta es la cuenta, y a pesar de estar constatado que los recortes presupuestarios y la contratación con empresas externas de los servicios de limpieza contribuyen al aumento de la incidencia de graves infecciones hospitalarias, no varían su postura, nos venden la recuperación de la gestión pública para inmediatamente sacar la licitación servicios.

Como consecuencia de la lucha de clases en estos momentos y del agravamiento de la situación del conjunto de la clase obrera, producto esto de la necesidad del capital de incrementar la explotación y represión que posibilite una mayor extracción de plusvalía. Un amplio número de organizaciones sindicales de marcado carácter de clase, comprendiendo que la actual situación de división en el seno de la clase obrera favorece que el capital pueda mantener sin muchas dificultades su dictadura, han decidido que sin más espera deben trabajar en el camino de la unidad. Unidad con la que poder hacer frente a las políticas que la burguesía impone a través de los gobiernos a su servicio. Unidad que posibilite que, desde los espacios de intervención sindical los objetivos sean comunes al conjunto del proletariado y del resto de la clase obrera.

Es el objetivo de conseguir la unidad de acción e intervención sindical lo que hoy se hace más y más necesario, la actual situación de división, sentencia a la clase obrera a seguir con los grilletes del capital atados a sus tobillos y cuellos. Como nos ha demostrado la historia reciente, la división, favorecida esta por el abandono de posiciones revolucionarias, por parte de organizaciones sindicales y políticas -PCE- ha traído consigo que se imponga el malvado y nocivo pacto social con el que la burguesía puede llevar a cabo sus políticas económicas con las que aplicar leyes y decretos que intensifican la explotación y opresión.

No pasó ni una semana de la aprobación de la nueva Reforma Laboral y ya el Gobierno se lanzaba a la palestra a anunciar una nueva subida del SMI, quedando en torno a unos 1000€.

Una Reforma que solamente maquilla un poco la grave explotación de la clase trabajadora, afianzando todas las anteriores ya que no han cambiado cuestiones básicas como las indemnizaciones por despido o la recuperación de los salarios de tramitación.

Cuestiones económicas aparte, no deja de ser chocante que el autodenominado “gobierno más progresista de la historia” después de un largo compadreo con la CEOE y con los sindicatos mayoritarios quiera dejar de lado ésta cuestión para anotarse un tanto social con la nueva subida del SMI. Subida salarial que ante un IPC disparado, sigue suponiendo pérdida de poder adquisitivo para la clase trabajadora. De esta forma se mantienen las duras condiciones de reformas laborales anteriores, para luego así por contraparte dar un pequeño caramelito, algo dulce (pero no demasiado) como es la subida del SMI, para calmar las posibles reacciones que puedan surgir ante dicha regresión.

La enfermería en el Estado Español tiene un problema de plantilla insuficiente y es que según datos de la OCDE, la ratio es de 5,7 enfermeras por cada 1 .000 pacientes, uno de los países con la ratio enfermera/paciente más bajo, estando la media en 8,8/1 000 y siendo el país con mejor ratio Noruega con un ratio de 17,6/1 000.

Esta situación se ha visto perjudicada aún más por la pandemia de la COVID-19, en la que se ven sobrecargadas de tareas, y es que según una encuesta a casi 20 mil enfermeras, el 46,5 % se ha planteado dejar la profesión. Una profesión que registra una incidencia de contagios de COVID-19 de más del doble que la población general, lo cual es un factor más que genera que el 16,5% haya tenido que solicitar la baja por ansiedad, estrés o agotamiento mental.

Esto se encrudece cuando hablamos de la lucha diaria por conciliar la vida laboral con la familiar. Debe entenderse que es una profesión altamente feminizada, sobre la que recae en mayor parte los cuidados de hijos y personas dependientes; por lo que la falta de estabilidad en un puesto (donde se han normalizado incluso contratos de días), turnos de noches, turnos de 12h o guardias de 17h o 24h; dificultan en gran medida la vida familiar y descanso de las enfermeras.

 

Si escuchamos el relato del acuerdo sobre las pensiones publicado el 28 de diciembre en el BOE, tanto de los firmantes, CEOE, sindicatos y Gobierno; como de los medios de comunicación, tendremos claro que la pensiones han subido un 2.5 % y se ha recuperado la sostenibilidad del sistema. Isabel Rodríguez, portavoz del Gobierno dice: "A partir de ahora ningún pensionista tendrá que preocuparse de sus pensiones, siempre se van a poder revalorizar". Por su parte, CC. OO. muestra su satisfacción por el importante acuerdo alcanzado en la mesa de diálogo social, que corrige la reforma de las pensiones de 2013; garantiza su poder adquisitivo conforme al IPC; deroga el Factor de Sostenibilidad y mejora la financiación del sistema para no deteriorar las pensiones de las futuras generaciones. Eso es el relato, la realidad viene de lejos.

El Pacto de Toledo se firma en 1995 con un PSOE en declive y un Partido Popular a las puertas de entrar en el Gobierno. En estas circunstancias, en lugar de apostar por la clase obrera, se jugó a favor del capital, tratando de dejar el sistema atado por años. Sin embargo, el pacto de Toledo, en lugar de ser perdurable, ha sufrido muchas modificaciones, con la excusa de su viabilidad. En todas ellas las pensiones se han rebajado y endurecido los requisitos.

En noviembre del pasado año las trabajadoras del sector de la limpieza de edificios públicos y locales de Castelló comenzaron a movilizarse ante las precarias condiciones laborales que desde hace años vienen soportando: jornadas extenuantes, reducción de plantillas con la subsiguiente sobrecarga de trabajo para las que se quedan, salarios de miseria por debajo del salario mínimo interprofesional, convenio sin actualizar, etc. Además, se da la circunstancia de que, en este sector, la subcontratación y la subrogación entre empresas contratistas que se van y empresas que entran, propicia aun más si cabe la enorme precariedad del sector. Todo un panorama de sobre-explotación que recae sobre un colectivo, las mujeres, que ya de por sí son estigmatizadas por su mera condición de ser mujeres.

La patronal, cuyo modus operandi no cambia, sea cual sea el lugar donde comete sus fechorías, haciendo gala de esa chulería que la caracteriza, presentó unas propuestas que solo garantizan que las limpiadoras van a permanecer en la miseria más absoluta si el nuevo convenio las recoge. La patronal sigue manteniendo a la fecha, los mismos términos que ya presentó al inicio del conflicto: un convenio a seis años, con el 0 % para el 2020 y 2021,

 

En un brevísimo plazo de tiempo, la actual ministra de trabajo pasó de vociferar en el Congreso de CC.OO. que iba a derogar la reforma laboral del gobierno del PP a declarar que no habría tal derogación, que hablar de derogación había sido un “fetiche político” y que lo máximo que se podía hacer consistía en una mera reforma de “carácter técnico”, en la que se fusionarían las reformas de Zapatero y Rajoy y donde se recogería alguna modificación en la contratación, sobre todo en contratos temporales como los de obra y servicios, forma de contratación que ya había sido modificada por los juzgados de lo social.

Y en estas condiciones, nace el engendro de ley laboral del 2021 de PSOE-UP, que lo único que hace es consolidar las anteriores reformas laborales, ninguna de las cuales supusieron ventajas para la clase obrera, sino todo lo contrario, pues una tras otra, han ido recortando derechos legítimamente adquiridos por la clase trabajadora amoldándose todas estas reformas a las necesidades que, en cada momento, ha ido teniendo la burguesía para tener un mercado laboral acorde con sus intereses.

La nueva reforma laboral, acordada por el Gobierno, la CEOE y los sindicatos mayoritarios UGT y CCOO, viene cargada de polémica en el ámbito de la izquierda. El alborozo con que todas las partes (todas) dicen haber recibido el acuerdo resulta sorprendente, dado que si algo es evidente es que estamos ante una reforma laboral de menor calado que las anteriores. La ministra Díaz ha sido especialmente optimista en su valoración, hablando de “día histórico” para los trabajadores y trabajadoras. ¿Está justificado su optimismo? No lo parece.

Al César lo que es del César.

Hay algo claro, y hay que reconocerlo de partida: la reforma incluye varias ventajas y avances, eliminando algunos elementos nocivos para los trabajadores y trabajadoras, incluidos en la Reforma Laboral de 2012: se fomentan modalidades de contrato que aportan algo más de estabilidad al empleo, y se recuperan algunos elementos importantes en la negociación colectiva, especialmente la ultractividad en los convenios, además de apostar por una línea general de alternativas al despido en las situaciones de crisis, de ahí la extensa regulación de la modalidad de ERTE y la incorporación del nuevo sistema RED (que no dejan de ser una regulación especial de los ERTE en circunstancias de crisis general o sectorial, con ventajas importantes respecto a los ERTE “normales” en cuanto a protección de las personas trabajadoras afectadas; es decir, que el Estado amortigüe lo que la clase obrera había tenido que soportar a pulmón en las crisis anteriores).