El crimen atroz perpetrado contra más de mil mujeres y niñas en la factoría textil de Bangladesh tiene responsables. Los asesinos, Corte Inglés, Zara, Mango y Bershka. Los monopolios de la moda y el glamour tratan de simular ignorancia sobre las condiciones de sobreexplotación, precariedad, siniestralidad, insalubridad, edificios que se vienen abajo, calderas averiadas, sistemas obsoletos, hacinamiento, miseria, jornadas y ritmos de trabajo insoportables, y de descargar la responsabilidad de esta terrible masacre en los subcontratistas que son sus proveedores habituales.

Como si no fueran precisamente las condiciones de esclavitud señaladas antes las que hacen rentable la deslocalización y la exportación de capitales y convierten a esos grupos monopolísticos en los reyes indiscutidos de la moda y de los beneficios empresariales. Como si no fuera ésa la clave de su éxito en el proceso de concentración de capital. Las multimillonarias ganancias de estos asesinos y la marca España chorrean sangre obrera.

Los pasados 27 y 28 de abril el Comité Central del KKE organizó en Atenas una conferencia científica sobre el poeta, dramaturgo y director comunista, Bertolt Brecht. La Conferencia se enmarcaba en meses de actividades, representaciones teatrales, proyecciones de cine, etc, donde la clase obrera griega pudo disfrutar de la obra y cosmovisión del comunista alemán. Según el KKE “el compromiso del Partido con Brecht no termina sino que comienza con esta conferencia”.

En la conferencia participaron, además de dirigentes del CC del KKE, actores, cantantes, profesores, directores, investigadores, etc. Destaca, sobre todo, la presencia de Manfred Wekwerth, colaborador de Brecht, director artístico de “”Berliner Ensemble” y presidente de la Academia de Artes en la antigua República Democrática Alemana, Werner Seppmann, doctor en sociología, autor y co-editor durante años de la revista teórica Marxistische Blatter, y Erich Schaffner, actor, graduado de la Universidad Estatal Superior de Música y de Arte de Frankfurt, estudiante de Manfred Wekwerth.

Continúan los vientos anticomunistas por parte de los gobiernos de las oligarquías en los países de la UE. Tras los casos ya conocidos de Chequia y Letonia, toma el testigo el actual gobierno de Hungría de Fidesz (Unión Cívica Húngara) que, ante la agudización de la crisis capitalista, acentúa la persecución y criminalización de las organizaciones comunistas, y por tanto, contra la clase obrera y sectores populares.

Desarrollando la actual constitución húngara que movilizó a la mayoría de la población a comienzos del pasado año, el 19 de noviembre el parlamento húngaro adoptó un nuevo estatuto prohibiendo el uso público de nombres y términos que recordaran “los regímenes autoritarios del siglo XX”. Con ello el Partido Comunista Obrero Húngaro ha tenido que cambiar su nombre en un Congreso Extraordinario por el de Partido Obrero Húngaro. Se cambian 43 calles “Lenin”, 36 “Karl Marx”, 6 “Estrella Roja”, 44 “Liberación”, etc. Se evidencia que la dictadura del capital muestra su miedo y terror cada vez con más violencia.

En el anterior número de Unidad y Lucha escribíamos sobre los planes de la oligarquía en los países de la Unión Europea, consistentes fundamentalmente en acelerar el saqueo a las clases populares para tratar de revertir la tendencia a la baja de la tasa de ganancia de los monopolios europeos en plena crisis capitalista.

 

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