“La LOMCE hace que la música y las enseñanzas artísticas pasen a ser opcionales tanto en Primaria como en ESO. Eso conlleva a que las personas interesadas en ellas tengan que pagar unas matrículas elevadísimas”

En estos últimos años mucho se habla de los recortes en educación a todos los niveles, desde la primaria hasta la educación superior. Y no solo eso, sino que además, la juventud de extracción obrera y popular lo vivimos en nuestras propias carnes, pues cada día se hace más cuesta arriba poder seguir estudiando por la subida de tasas (cada vez más desorbitada) o por los problemas que tenemos a la hora de entrar a una FP.

La malintencionada idea posmoderna de que el arte debe estar ligado al arte en sí mismo y por tanto alejado de la vida real y de la reflexión política, ha acabado por implantarse lamentablemente en el mundo profesional de las artes escénicas, y el mínimo roce con la aplastante realidad que nos rodea es tachado inmediatamente de arte panfletario.

Digamos de entrada que la R.B, lejos de ser una propuesta novedosa, ha tenido un largo recorrido desde los tiempos de la Ilustración. Forma parte del ideario del republicanismo burgués clásico que hoy pretende ser rescatado, obviando, por supuesto, su marcada raigambre burguesa.

Continuamente hablamos del capitalismo, en general, y de su proceso de acumulación, en particular. Pero nunca nos detenemos a reflexionar sobre la acumulación en sí. Hoy lo haremos de la mano de Marx.

Inmediatamente surge una pregunta. La acumulación ¿es consecuencia del propio capitalismo? Marx responde con rotundidad: no, la acumulación es el punto de partida del capitalismo; constituye eso que él llama la “acumulación originaria”.

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