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La Europa del capital, la Europa mercader, se quita rápidamente las pocas máscaras y las pocas ropas que le quedaban puestas.

Ya no tiene pudor en mostrar públicamente sus pústulas más asquerosas. Su mal olor lo invade todo, como la peste de "Muerte en Venecia", marea, intoxica y mata.

 

Por fin los cálculos del PIB (1) hacen ascender un peldaño más el nivel de la hipocresía burguesa.

¿Por qué no contabilizar los dineros que los chulos les arrebatan a sus empleadas y los grandes traficantes a sus camellos, por qué no, si ello contribuye a embellecer las cuentas de los estados "demócratas", "respetuosos de los derechos humanos", "civilizados"?

Ciertamente Suecia, Noruega y Finlandia, esos modelos de capitalismo "bonachón" más o menos "social", ya lo tienen por costumbre desde hace mucho tiempo. También Italia.

Austria, país religioso y de costumbres supuestamente comedidas, también.

España y el Reino Unido llevan siglos introduciendo drogas y forzando sexualmente mujeres, niños, jóvenes y lo que se les ponga delante, en sus colonias y ex-colonias. Si el usuario, en ocasiones, paga, si la Cosa mueve dinero, es economía. No es vejación, abuso, humillación. No, no. Es Economía, la diosa de nuestro tiempo. Ella exige sangre y demás fluidos sin descanso.

También está el otro Dios, claro, el de toda la vida, pero a ese, si se le paga bien, sabido es que mira para otro lado.

Y ¿por qué no hacer subir estas actividades a la palestra del PIB con la de pasta que mueven y lo bonitas que van a quedar las cifras de crecimiento?

Si la producción se retrae, si la gente es expulsada en masa de sus centros de trabajo, si ve encoger su salario frenéticamente, para mayor gloria de la ganancia, no es de escandalizarse que toda  Europa, tan bella para meterse coca y follar a la luz de la luna por un precio que los hipócritas llamarían "justo", se una alrededor de esta ingeniosa iniciativa.

Los números son importantes. Gente hay más de la que el capital necesita. Que se muera de hambre. Pero Europa es una cosa seria. Que haya constancia en el PIB, sin complejos, de los rendimientos de la explotación sexual de las necesitadas de llegar a fin de mes, del dinero que los y las jóvenes desempleados proporcionan metiéndose a camellos y renunciando a su libertad, su dignidad, su salud, su vida.

Habrá incautos con pocos escrúpulos y cierto sentido "común" que digan: pero entonces, que se legalicen estas "actividades económicas", que se limite el poder de las mafias, etc, etc. Ah, no. Una cosa es la estadística, y otra la ley. A Dios lo que es de Dios y al Capital lo que es suyo. Legalidad, Estadística y Realidad. La santísima trinidad. La guerra es buena si la aprueba la ONU. La prostitución y el tráfico de sustancias tóxicas, bien valen si sus ganancias salen en el libro de cuentas.

En el capitalismo, la infamia tiene bula, igual que en el catolicismo. Los chulos y los traficantes estarán bailando en una pata de contentos. Van a salir en el BOE. Legales no se sabe si los harán, pero ¿quién les ha de tocar si contribuyen al crecimiento de la "economía"?

Dice un periódico (de cuyo nombre no quiero acordarme, aunque no lo olvidaré) que en el Estado español estos "cambios estadísticos" planteados por la Unión Europea elevarán "la riqueza nacional" en decenas de miles de millones de euros.  Cantidades con once dígitos.

Extraña definición de "riqueza", llamarle así a lo que circula alrededor de los y las adolescentes explotadas impunemente por los proxenetas, a  las madres enterrando a sus chiquillos muertos de sobredosis y miedo.

Este es, al desnudo, el Sistema que Izquierda Unida y Podemos quieren "mejorar", el sistema que estos adalides de los Derechos Humanos no consideran necesario arrancar de raíz como un tumor maligno. No sería de extrañar que esta medida repugnante sea puesta a plebiscito.

Quizás los ideólogos de estas y parecidas organizaciones "populares" y "progres" son ellos mismos manifestaciones especialmente repelentes de las metástasis de tal tumor. Va a ser necesario  operar antes de lo que creíamos. Arrancar sus caretas y que comparezcan ante la Justicia Popular con mayúsculas.

Laura Quintillán

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(1)El PIB es el resultado del cálculo promedio del pago a los factores de la producción. Todo ello, antes de deducir impuestos. (Wikipedia)

La economía sumergida se suele estimar y añadir al PIB. Eso hace más inexacta su valoración, a pesar de la importancia en ciertos países de la economía irregular y la economía informal. Para España, por ejemplo, se estima que la economía informal supone entre el 20 y el 30 % del PIB. (Id)