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Marzo 2013

Los distintos componentes de la superestructura del sistema de dominación oligárquico-burgués español se encuentran en una situación de aguda crisis de credibilidad, que lleva a un debilitamiento de la cómoda posición hegemónica que la burguesía ha mantenido durante décadas en nuestro país. El sistema de partidos políticos, la misma representación parlamentaria-institucional, la monarquía como institución superior del Estado, la unidad territorial del Estado, incluso la misma Iglesia Católica pierde credibilidad como factor de alienación de las masas, etc.. Todos estos elementos van teniendo un cuestionamiento social creciente por parte de amplios sectores sociales. Las dificultades de las clases dominantes para mantener la coerción social aumentan.

Como estrategia para tratar de contener -dentro de límites aceptables- la contestación social se activan diversos planes elaborados en los centros directores del poder dominante. Desde que apareció el 15M, como movimiento “contestatario” tutelado por el bloque dominante, no han cesado de surgir otros movimientos que hacen comparsa con éste como parte de una estrategia prediseñada. La hegemonía de la ideología burguesa facilita que estos movimientos tengan un carácter de espontaneidad, incluso que surjan con iniciativa propia desde sectores populares; si bien en ningún caso quedarán libres de ser intervenidos y monitorizados por el bloque dominante. El último, por ahora, es el que ha protagonizado la convocatoria del 23F, “contra el golpe de estado de los mercados”, tan ampliamente difundida por los medios que forman el aparato de agipro de la oligarquía; y que ha obtenido un resultado pírrico en esta ocasión.

El aparato de propaganda del sistema capitalista español (periódicos, televisiones, tertulianos, etc.) realiza un trabajo, coordinado con disciplina militar, centrado en el objetivo de alejar a la clase obrera de posiciones de lucha por sus derechos y por la revolución socialista. El gran objetivo es impedir el desarrollo de la conciencia de la clase obrera como sujeto independiente, y su comparecencia en la escena política como sujeto principal.

La alternativa, en el horizonte, es imponer un gobierno autoritario que facilite la contención del desarrollo de la lucha de clases, tratando de evitar escenarios de una confrontación más explícita como consecuencia de cambios previsibles en la subjetividad de la clase obrera en el corto plazo. M. Rajoy comprende esta estrategia y por ello, en el reciente debate sobre el Estado de la Nación, asumió roles de auténtico autócrata en un claro mensaje dirigido a los centros de poder, diciéndoles: “El mejor autócrata que ustedes pueden tener soy yo, y este gobierno”

La intervención del Partido Comunista, en el actual escenario de la lucha de clases en España, está marcada por una violenta confrontación ideológica. Ganar la conciencia de la clase obrera para las posiciones revolucionarias está siendo una batalla donde el enemigo de clase no da tregua, y mantiene una fuerte posición a la ofensiva. Por tanto, la disposición del Partido tiene que ser la de organizar el contraataque activando todos sus recursos disponibles, y aumentando el grado de combatividad en sus acciones.

Hoy es necesario convertir cada lucha obrera en germen de una revuelta popular. El envalentonamiento de la patronal, las contrarreformas laborales, el estado policial, la debilidad y fraccionamiento del movimiento sindical, etc., ponen serios límites a la capacidad de las luchas obreras más consecuentes para consolidar posiciones de victoria en la defensa de sus derechos. Por ello la clase obrera -en su combate- tiene que impulsar una estrategia de unidad de amplios sectores obreros y populares, en acciones coordinadas, que extiendan la protesta y la lucha por todo el tejido social, poniendo al gobierno y a la patronal en serias dificultades para contener el carácter de masas en los apoyos a las luchas más decididas de la clase obrera. Luchas que, progresivamente, se tienen que orientar hacia el poder obrero y la revolución socialista, para no quedar cautivas dentro de los límites legitimadores del sistema dominante.

Es una nueva fase en la que nos adentramos, en la que la clase obrera tiene que avanzar con determinación e inteligencia política, para romper los límites que la burguesía trata de imponer a su lucha, desde su todavía ventajosa posición hegemónica. El Partido Comunista estará ahí, con su propuesta de Frente Obrero y Popular por el Socialismo, trabajando para ganar el reconocimiento de su papel de vanguardia.

VIII Congreso de los CJC

¡En cada barrio, centro de estudios y de trabajo, Juventud Comunista!

Los días 23, 24 y 25 de marzo se celebra en Madrid el VIII Congreso de los CJC. Un gran avance de la juventud comunista es el principal balance que se presentará desde el anterior Congreso. La organización juvenil, en este período, ha crecido de una manera significativa en militancia y en influencia política. Un buen trabajo realizado con un duro esfuerzo nos permite contar hoy con una amplia presencia territorial en todo el Estado y con una creciente capacidad de influencia en el movimiento estudiantil que, de una manera incipiente, va ganando posiciones en el movimiento obrero.

La situación de la juventud obrera y estudiantil en España, a la que el capitalismo no le ofrece ninguna salida, sino una mayor explotación y la alienación más extrema, crea condiciones excepcionales para la realización del trabajo revolucionario.

El VIII Congreso de los CJC será un paso decisivo para seguir avanzando en el arrinconamiento de las posiciones del reformismo político en la lucha de masas, abriendo el camino para que la juventud revolucionaria se incorpore a la lucha general de la clase obrera española por el poder obrero, el socialismo y el comunismo. Una alianza del movimiento obrero y estudiantil que se coloque a la ofensiva contra la dominación de la burguesía, y contra el capitalismo español.