Mientras se publican una y otra estadística, fríos números, las condiciones en que viven y se desempeñan la mayoría de los trabajadores migrantes estacionales en España son lamentables y en más de una ocasión les conducen a la muerte. Población migrante que sobrevive en condiciones infrahumanas, habitando chabolas, pisos y casas pateras en barrios marginales, todos próximos a las explotaciones agrícolas, de una patronal sin escrúpulos que considera a estos jornaleros y jornaleras seres inferiores sin derechos sociales.

Una patronal que justifica el no regularizar la situación legal de estas y estos obreros del campo, bajo el argumento de que si lo hace estos se marchan a zonas o países en los que se les garantiza mejores condiciones laborales y sociales. Habrá que decir a estos explotadores que los trabajadores del campo no abandonarían las localidades en las que se asientan transitoriamente, si las condiciones laborales y sociales les garantizara una vida digna en la que desarrollar todas sus esperanzas.

Clase obrera migrante que sufre todo tipo de opresión laboral, en muchas ocasiones son raptados y tratados como esclavos, población que mal vive en guetos chabolistas sin agua, luz y rodeados de basura, guetos que en ocasiones sufren incendios, unos accidentales, otros provocados por gentes de ideología fascista ocasionando muertes, pérdidas de las pocas pertenencias entre ellas papeles personales y la total desprotección meteorológica, quedando aún más vulnerables, ante la agresión empresarial.  

En el año 2022 el sector agrícola género más de 1.2 millones de contratos y no podemos cuantificar con exactitud el número de jornales que se desempeñan sin contrato, por conocimiento práctico, sabemos que cientos de miles de jornadas se llevan a cabo sin ningún tipo de contrato. Otra cuestión a tener en cuenta es la brecha salarial que hay en el sector. Ejemplo. Bajo los plásticos de la agricultura intensiva de Almería, la contratación femenina es escasa y cuando esta se da, los salarios de hombres y mujeres se diferencia hasta en mas de 10€ al día.

 

¿Ante esta situación que hacen los sindicatos? La mayoría, salvadas excepciones, actuar como ONG u oficinas de gestión. Sindicalismo que asume un papel de gestor de recursos, mínimos, con los que solo pretenden mejorar un poquito la situación. En esta sociedad, en la que los medios de producción y cambio están bajo propiedad de la burguesía, determinados sectores productivos mantienen una situación de sobreexplotación, justificada esta por motivos históricos de atraso técnico científico y dependiente de cuestiones medioambientales, hoy el desarrollo técnico y científico ha llevado al sector agrícola a la superación del concepto de campesinado, para ser una industria altamente rentable a la mayoría de sus propietarios.

No hay razón de ningún tipo que justifique las condiciones de sobreexplotación y desprotección en las que viven la población de migrantes estacionales.

En esta industria de la alimentación se viven situaciones que, a un observador con ciertos conocimientos de las realidades, que en este sector se dan, debería preocuparnos. En este sector según estadísticas del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) el 71 % de los 1.2 millones de contratos del 2022 fueron firmados por obreras/os de nacionalidad española. Nos debe preocupar que los sindicatos no lleven un trabajo entre estos y estas obreros con la intención de unificar la lucha obrera contra la patronal, recuperar aquella consigna de, nativa o extranjera, la misma clase obrera.

Mantenemos que otro sindicalismo es necesario, sindicalismo que lleve al más alto nivel de organización al conjunto de la clase obrera. las masas obreras deben organizarse, para confrontar contra la burguesía. Para liberarse de la tutela intelectual de oportunistas de todos los colores, organizarse para conquistar su independencia ideológica de clase, organizarse para la toma del poder político sin el cual siempre estará a merced de estos esbirros que hoy pretenden perpetuar la dictadura del capital. Organización obrera política y sindical que desde su ideología propia, el Marxismo-Leninismo, sin dilación envíe al cubo de la historia a este criminal sistema que vive y se mantiene de la sangre de las masas obreras.

Juan J. Sánchez

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