Como escribió Jean Paul Sartre en el prefacio de esta obra, este libro no fue escrito para europeos sino para los compañeros africanos.

Cierto que cuesta, desde nuestra educación acercarse al libro, pero una vez que la empatía te pone en la piel de los colonizados, el resultado engancha. Cada palabra, cada frase, desnuda al colonizador que todos llevamos dentro.

Son siglos de cultura eurocentrista, exportada a América por los conquistadores españoles e ingleses, que permanece aún hoy en el sionismo y que lo hace estar más en boga que nunca.

Esa mentalidad colonialista aún impera por nuestro elenco político. Los Gustavo Bueno, Armesillas, los españoleros del Frente Obrero y tantos otros que se autodenominan izquierdas o incluso comunistas, llevan el lastre del colonialismo español a límites ridículos. Mentes abrazadas al pasado colonial de cuando España era un imperio.

No es mucho mejor en Europa; la Francia e Inglaterra ex imperiales, aún sostienen su chovinismo y su desprecio por quienes fueron sus colonias.

Pero es que la obra de Fanon va más allá; como psiquiatra que era, analiza al colonizado culturalmente, aquel que viviendo en la colonia se aparta de su gente por estar culturalmente arrasado por la metrópoli. El colonizado sufre del mayor de los males que transfiere la metrópoli: el individualismo. Obviamente, ese individualismo es el fiel reflejo del sistema económico que trasciende al colonialismo: el capitalismo. Como escribe Fanon: “El hermano, la hermana, el camarada son palabras proscritas por la burguesía colonialista…”

Fanon se centra en la guerra de liberación nacional argelina, la más cercana a la elaboración de este libro y cuya independencia no pudo ver por muy poco. Ibrahim Frantz Fanon muere en diciembre de 1961. El 5 de julio de 1962 se consigue por fin la independencia de la metrópoli francesa.

Al igual que hoy, el comienzo de la independencia argelina (el casus belli) fue el “asesinato” de 123 colonos franceses por la guerrilla argelina, lo que hizo que Francia respondiera con el asesinato de cerca de 12.000 argelinos. Las atrocidades cometidas por Francia han sido “olvidadas” y “lavadas” por el centroeuropeísmo, más de 1 millón de muertos provocó, incluyendo torturas de todo tipo, asesinatos de niños, mujeres, ancianos…de pueblos enteros. Ni hablar lo que hizo Bélgica en el Congo, o los “refinados” ingleses en India, o los españolazos en América.

Pero puestos al día, el estado sionista israelita está haciendo lo mismo, con el lavado de imagen de los mismos y en vivo y en directo.

Hay que releer a Fanon para darse cuenta por qué a los europeos no nos parecen nuestros muertos. “El colono hace la historia. Su vida es una epopeya, una odisea. Es el comienzo absoluto: Esta tierra, nosotros la hemos hecho. Es la causa permanente: Si nos vamos, todo está perdido, esta tierra volverá a la Edad Media

Juan Luis Corbacho

uyl_logo40a.png