En Izmir (Turquía), entre el 19 y el 22 de octubre, se ha celebrado el 23º EIPCO que se postuló y recibió el encargo de organizar este encuentro anual de partidos comunistas y obreros tras el celebrado el pasado año en La Habana.

El PCPE ha venido asistiendo a todos los encuentros desde su primera convocatoria en 1998 en consonancia con el principio leninista e internacionalista de trabajar por la unidad comunista. Se partía con la finalidad de recuperar la relevante tradición que supuso la Internacional Comunista tras el glorioso triunfo de los bolcheviques en la Revolución de Octubre

Desde ese año de 1998, se han venido realizando estos encuentros con una periodicidad anual y en localidades de los partidos que se proponían para ello, asumiendo un denso y laborioso trabajo que el PCPE siempre ha reconocido. Sólo la pandemia de la COVID-19 detuvo esta dinámica en la convocatoria que se iba a realizar en Pyongyang.

El PCPE siempre ha tratado de enfocar los encuentros en la necesidad de buscar elementos para la coordinación del trabajo en la lucha de masas, evitando ciertas poses retóricas y con sumo respeto a la soberanía partidaria que le corresponde a cada organización, sin excluir los debates sinceros, científicos, marxista-leninistas que encontraban una notable receptividad.

En este 23º EIPCO, no hemos dejado escapar la oportunidad de provocar una reacción para afrontar desde el plano del trabajo en la calle, con la clase obrera como protagonista principal, la obligación revolucionaria de llegar a acuerdos a partir de la caracterización de la crisis general del capitalismo.

Muchos temas se han debatido en la reunión del Grupo de Trabajo. Indudablemente Palestina ha estado presente, posicionándose el PCPE por un solo estado laico desde el Jordán hasta el Mediterráneo. En ciertos espacios se vienen derramando posturas revisionistas y troskistas donde, se muestran intentos alquimistas que burlan y vulgarizan la teoría leninista del “Imperialismo, fase superior del capitalismo”.

En este EIPCO también aparecieron en el debate que se abrió sobre el imperialismo. Desde el atrevimiento de superar la ciencia, lo comprobado, lo irrefutable, el “super ego”, volvieron a mostrarse desde el cretinismo más arrogante, induciendo un estado patológico de difícil tratamiento. Buscar el falso “ethos” a través de la Fe en la concepción mística y mesiánica de la razón en su estado de angustia, nos retrotrae a la interpretación “de lo absurdo” como salida disfrazada que Tertuliano ya había invocado para zanjar el debate sobre “la existencia de Dios”; la parusía interviene aquí con matriz primitivamente animista.

También se abordaron debates sobre la intervención administrativa contra el PCV, la guerra de la OTAN en el Donbass, y se volvió a posponer el protocolo de adhesión de partidos y organizaciones revolucionarias que han cubierto las exigencias requeridas, donde los que entraron fraudulentamente en este espacio, continúan desplegando su cinismo más descarnado.

Finalmente, las grandes diferencias llevaron a retirar la Resolución General que se había propuesto.

El PCPE valora que se ha perdido mucho tiempo en amalgamar esfuerzos para liderar y hegemonizar la dura batalla que el desarrollo de la confrontación con el imperialismo nos obliga como comunistas. Los frentes de guerra abiertos llevan a una ejecución masiva de poblaciones valientes que muestran la dignidad de nuestra especie humana. Sin haber comenzado la masacre y el genocidio contra el pueblo palestino, el documento del PCPE al 23º EIPCO transmitía:

El planeta sigue moviéndose  y los comunistas seguimos teorizando para ¡malinterpretar a Lenin!, y, camaradas, ¿cómo detenemos los asesinatos diarios en Palestina perpetrados por la entidad sionista de Israel?; ¿cómo trabajamos para impedir que las catástrofes por el maltrato a la Naturaleza siga ocasionando miles y miles de muertos y damnificados?, ¿cómo forzamos el referéndum de autodeterminación del pueblo saharaui?; ¿cómo nos empleamos contra la OTAN y las bases militares?, ¿cómo ponemos fin a la guerra que desarrolla la OTAN en Ucrania contra Rusia?, ¿cómo?, ¿cómo?, ¿cómo?, porque ya sabemos el “por qué”.

¿Presagio?, ¡no!, ¡OBSESIÓN POR LA REVOLUCIÓN!

Secretaría de Internacional

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