La sociedad en sí no reconoce ni tiene la suficiente información real de la profesión del sector”.

Entrevistamos en este mes de mayo, mes de la clase trabajadora en el que más allá de las movilizaciones oficiales y datos económicos que ocupan portadas, se hace patente lo alejadas que están las propuestas de los grandes sindicatos de las reivindicaciones de las mujeres trabajadoras, en especial de las dedicadas a una tarea tan central e imprescindible como el cuidado, entrevistamos a las compañeras del colectivo SAD para que nos cuenten con voz propia la realidad de sus condiciones de trabajo.

1) ¿Qué trabajadoras aglutina el colectivo?

Somos la Asociación Unión Técnicas Sociosanitarias S.A.D de Canarias. Nacimos para defender los derechos de las trabajadoras del SAD servicio de atención en el domicilio aquí en Canarias y en apoyo al S.A.D de toda España, ya que a nivel nacional en todo el sector tenemos los mismos problemas.

Nuestra asociación se define, como una organización sin ánimo de lucro, independiente de organizaciones políticas, sindicales u otras organizaciones sociales, aunque podemos llegar a acuerdos y colaboraciones con ellas.

Tenemos el objetivo de visibilizar y reivindicar desde una perspectiva de género, la brecha que en igualdad de trato y oportunidades tiene la profesión, por ser una profesión feminizada, que responde al hecho social de que los cuidados son femeninos y de escaso valor social y económico. Para conseguir estos objetivos salimos a la calle en las manifestaciones, hacemos concentraciones, charlas, entrevistas de prensa, etc., todo lo que esté a nuestro alcance, para dar a conocer la precariedad laboral a la que nos enfrentamos.

2) ¿Llevan tiempo movilizándose, que reclaman o reivindican?

Algunas y las más importantes de nuestras reclamaciones son:

  1. La elaboración de un protocolo de prevención de riesgos laborales, que contemplen los riesgos químicos, ergonómicos, biológicos y psicosociales, de las técnicas sociosanitarias en los domicilios y su impacto sobre nuestra salud.

  2. El reconocimiento de las enfermedades profesionales en nuestro sector.

  3. La municipalización y/o remunicipalización del servicio de atención a domicilio.

  4. Jubilación a los 60 años.

  5. La eliminación del elevado porcentaje de parcialidad y temporalidad en las contrataciones, con una subida salarial que dignifique el trabajo que realizamos en este sector que tan esencial.

3) ¿Conocemos las precarias condiciones de trabajo, en qué se concretan en el trabajo cotidiano?

Éste es un servicio público y esencial donde la precariedad es generalizada, que empieza cuando las administraciones dejan de prestar el servicio directamente, lo sacan a subasta pública al menor postor y lo dejan en manos de empresas privadas para que lo gestionen. Estas macro empresas que controlan el sector de la dependencia, tienen como único objetivo engordar su cuenta de beneficios al final del año, para eso degradan los servicios destinados a los usuarios y explotan a sus trabajadoras, todo esto en convivencia con los sindicatos mayoritarios, que llevan años sin hacer nada y cuando lo hacen es para deteriorar más la situación.

Nos mantienen con contratos de jornadas parciales, cobrando como tal, obligándonos a buscar otros trabajos y poder llegar a un salario medio digno, para poder sobrevivir, por lo que no se hace posible tener una conciliación familiar, nos tienen trabajando con una bolsa de horas deudora cuando nos falta una persona usuaria, haciéndonos trabajar incluso fuera de horarios de trabajo para pagar esas horas, incumpliendo así el E.T.

Se nos da un material de baja calidad, como por ejemplo los zapatos, que no sólo nos producen llagas sino problemas de salud en los pies, no se nos proporciona ayudas técnicas para movilizar a las personas de movilidad reducida, por lo que tenemos que utilizar solo nuestros cuerpos, la gran mayoría de las veces solas, llegando a padecer enfermedades de huesos y músculos, solas también acudimos a domicilios donde las personas usuarias o sus familiares pueden padecer enfermedades mentales estando en riesgo y peligro constante, cuando reclamamos apoyo en todos estos servicios tardan tanto en gestionarlo por parte del ayuntamiento que cuando llega una solución, o bien la persona usuaria ha fallecido o ha sido ingresada en un centro, mientras, durante ese tiempo, las trabajadoras seguimos cargando con toda la responsabilidad, llevándonos a padecer estados de riesgos psicosociales, ansiedad, depresión y pánico a ir a trabajar.

No se respeta nuestro convenio, una de nuestras tantas funciones consiste en facilitar actividades de ocio en los domicilios, compañía para evitar situaciones de soledad y aislamiento, cuidado y atención de los menores, tanto en el entorno del hogar como en acompañamiento a centros escolares, de ocio, sanitarios y otros, creemos que ésta función con los menores es muy importante dado el alto índice de ellos que necesitan esta clase de ayuda. Sin embargo el servicio de atención a domicilio se está enfocando en puras limpiezas de los domicilios, llegando a anular nuestra profesión como sociosanitarias por parte de los ayuntamientos y empresas privadas, la sociedad en sí no reconoce ni tiene la suficiente información real de la profesión del sector.

4) ¿Por qué creen que son estas las condiciones de trabajo? ¿Influye que sean tareas de cuidados y que mayoritariamente las ejercen mujeres?

Desde luego que sí. Este servicio nació a finales de los años setenta del siglo pasado con el objetivo de sacar a las mujeres de entornos familiares conflictivos e incluirlas en el mundo laboral. Con ese criterio social de que el mundo de los cuidados es exclusivamente de las mujeres.

Desconocemos los datos totales que hay en Canarias porque no están recogidos en ningún sitio, pero sabemos que la cifra a nivel nacional, es de más de 120.000 trabajadoras técnicas sociosanitarias y sabemos que el 98% somos mujeres y tan solo un 2% son hombres.

Ya sabemos que desde siempre el salario de las mujeres en un mismo puesto de trabajo es inferior al de los hombres pero además en los trabajos feminizados nunca se podrán equiparar al de los hombres. Salarios bajos, jornadas parciales y partidas, incompatibilidad para hacer otros trabajos aseguradas, incompatibilidad con la conciliación familiar, gran número de familias monomarentales, mujeres inmigrantes, mujeres de integración social. Mujeres, que necesitan llevar un salario a sus casas para cuidar de ellas y de sus hijos y que lo harán por un bajo salario, horas en muchos casos sin remunerar y firmarán cualquier contrato que les pongan delante.

5) ¿Tienen la misma problemática que las kellys con  las enfermedades profesionales?

Nuestras enfermedades profesionales que como hemos dicho antes, no están reconocidas, son las mismas que de las kellys más las nuestras propias del sector.

Movimientos repetitivos, constantes y a diario, barriendo, fregando, limpiando el polvo, limpiezas generales, limpiezas extraordinarias, en ellas incluimos domicilios con síndrome de Diógenes, subimos y bajamos escaleras, hacemos las compras y subimos cargadas con ellas a los domicilios, manteniendo, en definitiva, los hogares de los usuarios. Hacemos aseos a personas que están en cama, con movilizaciones y traslados varias veces en cada domicilio cargando sus pesos de una media de ochenta kilos, en tres o cuatro domicilios al día según la jornada laboral de cada trabajadora, por falta de medios técnicos en la mayoría de los hogares. Produciéndonos graves lesiones musculoesqueléticas, que no son atendidas por las mutuas y las justifican diciendo que somos mujeres. 

Afrontamos situaciones de violencia de género, acoso sexual, dentro de los domicilios. Vivimos acoso y presión por parte de las empresas, que nos generan estrés y ansiedad, hasta incluso llegando a padecer síndrome de Burnout, produciendo graves problemas psicológicos.

Cuando acudimos a las mutuas por lesiones o enfermedades producidas por nuestro trabajo, éstas nos remiten a la seguridad social argumentando que es causa de nuestra predisposición por ser mujeres. Todas estas situaciones hacen que nos rompamos antes de llegar a la jubilación y tengamos que llegar a la pensión por la puerta lateral, cobrando unas pensiones bajísimas y tengamos que ser nosotras mismas usuarias en los asuntos sociales al mismo tiempo que trabajadoras de éstos.

6) ¿Qué alternativas proponen?

Nuestras alternativas son que el servicio de atención a domicilio deje de estar en manos de empresas privadas y que se gestionen desde los ayuntamientos o bien a través de una empresa del ayuntamiento o bien directamente por él. Es más, creemos que todo el servicio tanto el que gestiona el gobierno de Canarias como el que gestiona los Cabildos deben de estar centralizados en un solo gestor y que éste debe ser de los ayuntamientos por ser la administración más cercana a los ciudadanos.

De esta manera eliminamos a las empresas intermediarias y sus beneficios, eliminando duplicidades en la gestión de las administraciones públicas, conflictos entre usuarios, se eliminarían así la duplicidad de las trabajadoras en los domicilios y la conflictividad entre ellas, todo el caos administrativo. 

Se ahorrarían unos cuantos millones, que se podrían y deberían invertir, en mejorar la calidad de los servicios de las personas usuarias y la calidad de trabajo y salario apropiado de las técnicas sociosanitarias, reconociendo las funciones reales de nuestro sector.

Tatiana Delgado

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