Como en la serie El Padrino, el Padrino de la noche mallorquina empezó su declive, así que aún quedan partes por ver, secuelas y precuelas.

El capital no entiende de reglas, para conseguir mantener su tasa de ganancia hará lo posible y hasta lo imposible, Dentro de estos supuestos “imposibles”, están las ilegalidades. Vamos, que hacen trampas hasta a las propias leyes que crean.

Cuando esas características generales se unen a una zona donde la historia es como mínimo oscura, nos encontramos con que las Baleares, ese paraíso natural, lleno de gente encantadora y trabajadora, se ha convertido en la sede ejemplar de la corrupción. No es de ahora, recordemos que aquí tiene su origen Joan March, el empresario, que siendo un estraperlista financió el golpe de estado de 1936, y todavía hoy (ni ley de memoria histórica, ni otros timbales) tiene una avenida en Palma

Bartolomé Cursach Mas (la famosa discoteca BCM, lleva sus siglas) y su negocio nocturno acapara todas las suciedades propias de una sociedad capitalista en proceso de descomposición. Ocio nocturno y todo lo que conlleva: excesos, drogas, prostitución, corrupción policial, política y económica. Y pone de manifiesto que es más fácil ascender con contactos que con trabajo y formación (el ascensor social que querían los podemitas se cae por falta de licencia de obras).

Seguro que no es el peor, pero sobre él hay como mínimo dudas, y que entre sus directivos hubiese “expolicías locales” también da que pensar. Y las denuncias sobre sus prácticas vienen hasta de sus competidores. Aunque también tiene defensores porque todo (lo declarado, claro) lo reinvertía en las islas, vamos un caso parecido en la distancia temporal y física al del también famoso Ruiz Mateos.

Al igual que Capone, “en ese otro país limpio y judicialmente impoluto”, nuestro particular capo di capi, lo mismo tiene discotecas, hoteles, que es el máximo accionista del RCD Mallorca, que tiene los derechos de Samuel Etoo. Y cómo no, la política, excompañero de raqueta y suponemos que de cartera, del celebérrimo Jaume Matas, llegó a celebrar las fiestas de Unión Mallorquina en sus instalaciones (la discoteca Pachá). De hecho, los entresijos de este caso llevan hasta otros no menos preocupantes y más dañinos si cabe para los intereses de la clase obrera, el hospital Son Espases, y detrás los de siempre: Florentino, Villar Mir y Luis Bárcenas.

Tampoco faltan los famosos, aparte de Etoo, también tenían a París Hilton, en las noches de Tito’s, ahora desaparecida porque se iba a convertir en apartamentos de lujo. No podía faltar el sector inmobiliario en toda esta historia. Y hasta el mismísimo Froilán se dejó ver por allí.

Después de desgranar todo el imperio Cursach, incluido su gigantesco gimnasio al que va más gente a hacer negocios que a hacer deporte, solo cabe preguntarse: ¿en una isla tan penosamente podrida sólo este padrino es el malo?

No vamos a tratar el tema del fiscal Subirán, que ya está bajo investigación o el exjuez Penalva, porque sabemos lo bien que funciona el Consejo General del Poder Judicial.

Así que nos enfocaremos en los casos de corrupción que han tenido un coste para las arcas publicas de más de 120 mil millones de euros. Sin pretender ser exhaustivos: Caso Andratx, Bitácora, Bitel, Bonsai, Bon Sosec, Brokervald, Can Domenge, De Santos, Inestur (en sus distintos apartados, 15, para ser más concretos); Maquillaje, Palma Arena, ORA, Sa Nostra…

En estos casos, el mayor implicado ha sido el PP (cómo no), pero también Unión Mallorquina, Mes y PSOE y hasta el Consejo General del Poder Judicial.

No vamos a defender a Cursach, pero en una isla donde el dinero corre de una mano a otra, donde el dinero fácil la convierten en una especie de gran casino trucado, sin quedar nada en el bolsillo de los pobres; se ve claramente que los negocios del capital son los de siempre y se ve claramente también la esencia de la lucha de clases: nada para la clase obrera.

Mientras que se centran las luces y taquígrafos en Cursach, el Govern Balear devolverá más de 200.000 euros a Undangarín y la infanta Cristina por haber pagado de más ...porque el caso NOOS también tenía su sede en estas islas.

Juan Luis Corbacho