“El Moncada nos enseñó a convertir los reveses en victorias. No fue la única amarga prueba de la adversidad, pero ya nada pudo contener la lucha victoriosa de nuestro pueblo… Nos mostró el valor de una doctrina, la fuerza de las ideas, y nos dejó la lección permanente de la perseverancia y el tesón de los propósitos justos….

Fidel Castro

La figura, pensamiento y conducción política de Fidel ha definido la historia de Cuba en los últimos 70 años, con un hecho definitorio por su trascendencia en el proceso revolucionario, el asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el 26 de julio de 1953. Desde 1959, como Día de la Rebeldía Nacional, no convoca solo al recuerdo y homenaje. Año tras año es un acontecimiento que demanda cumplimiento de las tareas de la Revolución.

Es una oportunidad renovada para desarrollar y reflexionar el ideario del Moncada, su vigencia en estos momentos extremadamente complejos para Cuba, en cómo confrontar la extrema agresividad del imperialismo norteamericano, que no solo recrudece la guerra económica, sino que incita a la desobediencia de los vendepatrias y promueve y financia cualquier acción que justifique y provoque una intervención y derrocamiento de la Revolución.

El imperialismo que va a morir matando, fue derrotado el 11 de julio y 20 de noviembre del pasado año por la movilización del pueblo e instituciones cubanas, ahora pretende otra injerencia/intervención aprovechándose de las dificultades que tiene Cuba - como todas las economías – producto de las subidas de alimentos y a la incontrolable inflación que asola al Planeta, propiciada por las guerras imperialistas.

Pero insisten, llaman a la “moderación”, a la “democracia”, a abandonar la radicalidad revolucionaria, pero seis décadas de historia ligan la soberanía nacional cubana al socialismo, el historiador Martínez Heredia afirmaba: «En Cuba, los tremendos impactos de la justicia social ejercitada y del fin de la dominación neocolonial sucedieron juntos –solo juntos podían suceder–, y superaron a los antiguos discursos nacionalistas y a las ideas y prácticas reformistas. Por eso le llamo, a la de 1959, revolución socialista de liberación nacional». Derrotar el Estado que la representa y sus organizaciones, no importa el lenguaje y el signo ideológico, es un retroceso.

En palabras de Ernesto Estevez Rams,…”fracasado el Maidán tropical, lo que les duele es que la respuesta de la Revolución fue volcarse en los barrios más vulnerables, que la revolución no renuncie a luchar contra el racismo, la desigualdad de género, contra la discriminación en todas sus formas… que la Revolución se empeñe en mejorar su educación, su cultura, su deporte. Los que les duele que la respuesta de la Revolución sea indagar más profundo en nuestros errores, nuestras desmovilizaciones, nuestras limitaciones, nuestras carencias, para superarnos y seguir adelante por un socialismo que ha de reinventarse cada día… hasta conquistar toda la justicia. Y a lo que le temen, es que renovando nuestros imaginarios, levantando otra vez nuestro sentido de futuro, venzamos”.

En Cuba se está librando una batalla mayor, es decidir de qué lado estás en la lucha de clases global hoy, o con la aspiración de los pueblos a un orden socioeconómico que supere al capitalismo o con la voracidad y violencia imperialista y sus guerras como herramienta colonizadora. Quien no tome partido del lado de las clases populares, de las explotadas, empobrecidas, expoliadas y discriminadas, quienes desde cualquier propuesta no tengan el antiimperialismo con referente, léase liberales, socialdemócratas o similares defenderán una propuesta de retroceso y, por tanto, desde lo ideológico, contrarrevolucionaria.

El PCPE ha tomado partido, con Cuba y su revolución. Para nosotras y nosotros también, ¡Siempre es 26!

Tatiana Delgado Plasencia